affecting the organization?
US GEOLOGICAL SURVEY (USGS)
7. SELF-CONCEPT
6.3.9 Competitive Analysis: Porter’s Five Forces Model:
Agenda Digital Argentina
Daniel Yankelevich – Miembro de Comisión Directiva de Cessi, Carlos Pallotti – Presidente Honorario de Cessi
Aporte realizado por: Cessi Argentina – Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos.
El estado del arte de la industria local
En las últimas décadas, varios han sido los factores que han tenido y aún lo tienen hoy en día, un rol central en la evolución de nuestro país. El desarrollo del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación ha sido, sin lugar a dudas, uno de los protagonistas en la construcción de nuestra historia, contribuyendo a crear oportunidades para mejores empleos, aumentando el nivel educativo y cultural, favoreciendo una mejor calidad de vida y optimizando la competitividad de la economía.
En este sentido, la Industria Argentina de Software y Servicios Informáticos juega un rol fundamental en el desarrollo de su país, su economía, empresas y sociedad en su conjunto. Una industria que ha demostrado mayores tasas de crecimiento que el resto de los sectores productivos, arrojando tasas con promedio anual de los últimos 7 años de: 17,7% de su facturación, 21,7% de sus exportaciones y 16,2% de su empleo. Si tomamos los porcentajes acumulados de crecimiento del 2003 al 2010, vislumbramos un aumento del 210% de la facturación, 289% de las exportaciones y 182% de su empleo. Una industria que ha llegado en el 2010 a contar con los siguientes valores U$S 2.582 millones en su facturación, U$S 663 millones en exportaciones y 60.100 recursos humanos empleados.
Fuente: OPSSI – CESSI
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 3.500 3.000 2.500 2.000 1.500 1.000 500 0 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Fact. en mm de U$S ctes. Expo. en mm de U$S ctes. Empleo en miles
19
26 32,9 40
45,7
52,9 55,9
La industria como motor del desarrollo nacional
Hace ya 40 años Jorge Alberto Sábato propuso un modelo simplificado para insertar la ciencia y la tecnología en la trama misma del desarrollo de un país, el llamado Triángulo de Sábato. Este triángulo tiene, en cada vértice, al sistema científico-tecnológico, a la estructura productiva y al gobierno. Los lados del triángulo representan las relaciones de estos sectores. Con este sencillo esquema, Sábato construyó una metodología de desarrollo y discutió estrategias y casos.
Se dice que en la conferencia donde presentó el modelo alguien le preguntó por qué un triángulo, y que el respondió “con todo cinismo, si el triángulo tiene éxito, es porque es la figura más complicada que puede entender un economista”.
Nadie cuestiona demasiado hoy que al menos estos tres actores (sector público, generadores de conocimiento e investigación y sector productivo) tienen que estar presentes en cualquier modelo de desarrollo, que se potencian mutuamente y que de su interacción nacen círculos virtuosos de producción e inclusión social.
Hoy en Argentina el Estado está fortaleciendo su relación con el sistema científico tecnológico a través del aumento de la cantidad de investigadores y becarios, la repatriación de científicos y la inversión en infraestructura, entre otras medidas. Y está también trabajando en su relación con la estructura productiva, a través de interesantes incentivos como la llamada Ley del Software. Y para demostrar que el triángulo es una figura simplificada, vemos también que el Estado está operando sobre un lado del triángulo con el que no tiene contacto directo: la relación entre el sistema científico y la estructura productiva, a través de medidas como la puesta en marcha de la Fundación Sadosky, que tiene justamente como objetivo fortalecer esa relación.
Sin embargo, creemos necesario ir un paso más adelante y entender con claridad qué es lo que el sector privado, los empresarios de las tecnologías de la información y comunicación radicados en Argentina, podemos ofrecer en el contexto de la Agenda Digital para potenciar el modelo de desarrollo propuesto.
Desde la industria, proponemos la visión de que las interacciones del triángulo no sólo son beneficiosas para todas las partes, sino que son además fundamentales para todo el entramado social. Las industrias del conocimiento son fuertemente inclusivas y trabajo- intensivas, permiten mejorar la calidad de la oferta de trabajo y la cantidad de puestos en trabajos bien remunerados, tal como se puede observar de la plena ocupación de las personas capacitadas en tecnologías digitales. Y son además un sector transversal que cruza todos los aspectos del desarrollo de un país: producción, educación, seguridad, salud, participación ciudadana, etc.
Estos datos incluyen exclusivamente al software y a los servicios informáticos, sin medir hardware, insumos, telcos y contact centers.
Serie con valor base de ventas a 2010, calculado en función de la facturación anual promedio por trabajador (USD 42.960 a 2010).
Estos datos demuestran que Argentina cuenta con una industria propia de tecnologías de la información, capaz de llevar adelante el desarrollo de una Agenda Digital, insertarse en la Sociedad de la Información y Conocimiento y hacer frente a los exigentes desafíos del mundo global actual, en el cual la incorporación y el uso de las nuevas tecnologías son, sin lugar a dudas, factores claves para lograr competitividad como país, el desarrollo del sector empresario, mejoras en la educación y salud, calidad de vida, inclusión digital e integración de todos sus habitantes.
Cuando nos referimos a una Agenda Digital Argentina, estamos pensando en una Política Pública de Estado, con un marco institucional adecuado y la evolución de la misma integrando al sector productivo y a la sociedad. La misma requiere del desarrollo de los siguientes ejes: Infraestructura para la Conectividad y Acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones; Gobierno Electrónico; Recursos Humanos para la Industria Informática y de Telecomunicaciones, E-Salud, E-Justicia, Incorporación de TIC en la Economía y Sector Empresario, Inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación; Seguridad; y un Marco Legal.
En tal sentido, es importante reflexionar acerca de la relevancia de que Argentina cuente con una creciente Industria de Tecnologías de la Información, y que la misma sea impulsada a través de políticas públicas adecuadas. Está comprobado a través de numerosos estudios recientes, que los países y sectores industriales que más han crecido en los últimos años, se debe, en gran parte, a la incorporación de nuevas tecnologías. Así lo manifestó el estudio realizado por la OCDE, en el cual demuestra la mejora de productividad lograda dentro de los países analizados.
Por último, cabe destacar el porqué es necesario contar con una industria de estas características en nuestro país. Algunas de las razones se explican porque es una industria que: está en la raíz del crecimiento de las economías modernas y desarrolladas del mundo; al ser transversal a cualquier sector productivo genera una mayor competitividad de la economía; exporta 30% de su producto; más del 80% de su facturación es valor agregado; utiliza el capital social existente; utiliza la infraestructura educativa disponible; genera capital humano; es cerebro intensiva; genera empleo de calidad y altos salarios; nos permite el acceso a las plataformas tecnológicas, que nos colocan en igualdad comparativa a todos los actores de la industria en el mundo; porque el software siempre da revancha, nuevos lenguajes, nuevas tecnologías, nuevos paradigmas aparecen permanentemente y ponen a todos los jugadores nuevamente en la línea de largada; porque ya tenemos una industria del software: Si no fuera así, deberíamos crearla. Porque sin las tecnologías de la información, no hay desarrollado.
empresario observa son la viabilidad y la oportunidad de un proyecto. El hecho de que algo pueda hacerse no siempre quiere decir que deba hacerse ni explica el cómo.
La intervención de un sector privado maduro permite una mayor eficiencia y eficacia (palabras parecidas pero muy distintas en su significado) en la ejecución de los proyectos, incluso aquellos del sector público. Un viejo dicho dice que “un ingeniero es alguien que puede hacer por un peso lo que cualquier otro hacer por diez”. Esto se aplica a la participación de empresarios y de las herramientas de gestión empresarias en la ejecución de un proyecto. Los costos de desarrollo de sistemas, por ejemplo, tienden a ser sustancialmente menores.
Si bien es posible que un desarrollo nuevo pueda ser medido en horas hombre de trabajo, el tener proveedores de larga trayectoria, donde puedan estipularse acuerdos de mediano plazo, hace que estos proveedores puedan reutilizar parte de códigos de otros proyectos, o algoritmos o métodos ya desarrollados o conocidos, en nuevos proyectos, reduciendo sustancialmente el costo y el esfuerzo que podrían demandar, y bajando el nivel de errores y reproceso. Asimismo, el foco de cada sector es distinto: el foco del sector público estará puesto en qué debe hacerse, en definir e implementar políticas, mientras que el sector privado puede focalizarse en optimizar esa implementación.
La interacción puede dar lugar a creación de valor agregado incluso más allá del proyecto que se está emprendiendo. Si se establece una articulación adecuada y se establecen objetivos que así lo permitan, es posible obtener ventajas adicionales como ser la elaboración de plataformas tecnológicas que luego puedan ser negociadas, provistas estratégicamente o implementadas en otras organizaciones gubernamentales o privadas, con beneficios económicos o estratégicos. Un ejemplo es el sistema unificado del puerto de Barcelona, Portic, hoy corrientemente ofrecida a los demás puertos del mundo (entre ellos Buenos Aires).
Hay buenas noticias e iniciativas recientes en el país en esta dirección. La fundación Sadosky fue creada para fomentar la interacción entre Universidades y centros de investigación y el sector privado, su éxito será clave en la conformación de una industria con conocimiento local y excelencia en su producción. Y esto abrirá además la posibilidad a interesantes procesos de sustitución de importaciones, que hoy debemos pagar a precios muy altos justamente por no contar con una estructura productiva adecuadamente integrada con el sistema científico.
El poder de compra del estado, como implementador de políticas públicas, no debe subestimarse. En numerosos países existen experiencias en las que los proveedores del estado en materia de SSI han podido reforzar su posición y mejorar su oferta, posicionándose en el mercado global y fortaleciendo su perfil exportador. En algunos casos, la intervención del estado como cliente ha influido en la maduración de empresas de base tecnológica. Las compras y contrataciones de tecnología del estado, además La industria sin lugar a dudas obtiene beneficios de la interacción con el sector público:
no sólo oportunidades de trabajo y de aplicación de su conocimiento a la resolución de problemas en una escala importante, sino también la posibilidad de apalancar desarrollos para llevarlos al nivel de aplicaciones competitivas a escala internacional. Esto se ha observado en otros países de la región, donde el Estado acompañó a empresas locales con soluciones específicas, permitiendo que las mismas se posicionaran en el mercado internacional. En algunos casos se trató de una incubación, pero en muchos otros fue una dinámica que se generó a través de contrataciones e interacción en proyectos concretos de renovación tecnológica.
Si bien el paso del tiempo cambió un poco la realidad que lo llevó a escribir estas palabras, y en los últimos años el Estado ha cambiado notablemente y en la dirección correcta su postura en estos temas, no está de más recordar lo que decía Sábato sobre la importancia de la participación del Gobierno en este proceso: “Atribuimos mayor responsabilidad al
gobierno que a la estructura productiva y al sistema científico-tecnológico no sólo porque su función específica –por definición– es la de formular políticas, sino porque en los países de América Latina el poder relativo del Gobierno es mucho mayor que el de los otros dos vértices. Más aún: en estos países el Gobierno es el “dueño” virtual de prácticamente toda la infraestructura científico-tecnológica (la inversión privada en esas actividades es insignificante) y factor decisivo en el funcionamiento de la estructura productiva, sea directamente por sus inmenso poder de compra, por sus actividades en sectores vitales de la economía (caminos, ferrocarriles, energía, comunicaciones, viviendas, bancos, etc.), o indirectamente, por su control y/o manejo del sistema impositivo, fiscal, crediticio, etc. De hecho y de derecho, el Gobierno dispone de los resortes esenciales para “triangulizar”, por lo que se puede concluir que si no lo hace, ello debe atribuirse a indiferencia o a incompetencia, y no a falta de poder y recursos”.
Disponer de una industria local (o radicada en el territorio) sólida y bien articulada con el sistema científico-tecnológico brinda a los Estados y sus administraciones una serie de beneficios, mas allá de los propios de integración digital, crecimiento de la economía regional o avance al futuro de la propia sociedad.
La existencia de una industria dentro de un plan de desarrollo permite un “efecto polinizador” de ideas y conocimiento. Si esta industria cuenta con clientes mixtos (estatales y privados), permite que los conocimientos adquiridos en otras organizaciones puedan difundirse y usarse, y nivela hacia arriba el uso y aplicación de tecnologías.
Es usual asociar el rol del empresario con la idea lineal de generar rentabilidad. Sin embargo, esto simplifica considerablemente la visión de un empresario en el proyecto. Un proyecto puede ser rentable, pero aún así puede no ser conveniente hacerlo. A la vez, un proyecto puede ser muy conveniente para el bienestar de un país y sin embargo no resultar rentable, por lo que el sector privado no tendrá incentivos para emprenderlo, salvo que el Estado intervenga para modificar esa situación. Las otras variables que un
estos sean necesarios para proyectos de mayor alcance.
Tampoco permitiría superar límites de calidad autoimpuestos por el centro propio de desarrollo. Y más aún, no permitiría tener personas con otros conocimientos que permitan encarar nuevos desafíos ante la necesidad de incursionar en nuevas tecnologías. Por el contrario, la existencia de una industria que tenga clientes mixtos (estatales y privados), hace que la administración pública pueda abrevar en los mismos y emplear estos conocimientos (posiblemente adquiridos en proyectos de otras organizaciones) para sus propias necesidades.
b. Siempre hay necesidades de conocimientos y temáticas que no estarán disponibles en el estado, y estos suelen tener altos costos que impactan los proyectos, especialmente cuando deben contratarse externamente, los proveedores locales siempre tenderán a ofrecer un mayor nivel de compromiso, y nivel de servicio dada su pertenencia geográfica. No se van por el cambio de las condiciones macroeconómicas y siempre tendrán que cruzarse con los agentes del estado y dar explicaciones por inconductas.
c. Hace que haya una oferta educativa de profesiones TICs mucho más activa. Si el único empleador (en el extremo) termina siendo el estado, la oferta educativa se reduce para atender sólo esas necesidades. Los estados se benefician indirectamente cuando a su alrededor hay todo un sector captando recursos educativos, porque esto mejora la calidad y la cantidad de educandos, por la propia demanda. Sabemos que el estado nunca ha sido el mayor impulsor de la capacitación de los recursos para su propio desarrollo, por lo que se beneficia cuando otros están abogando por mejor calidad educativa en todo sentido.
d. Mejora la calidad de los desarrollos propios. Porque permite que sean mas rápidamente incorporadas las mejores prácticas de la industria, la mejora continua, y las ventajas que traen aparejadas el emplear empresas donde las mismas son parte integrante de la oferta de valor.
e. Hace que los proveedores locales se encuentren aptos para realizar otro tipo de aplicaciones conexas o lindantes que facilite y viabilice determinados desarrollos. El caso más significativo es el de factura digital, donde la existencia de una industria local de ERPs hace que el estado pueda exigir a los contribuyentes su implementación, descansado en que los proveedores de soluciones informáticas locales, pueden ayudar con herramientas apropiadas a los sistemas individuales.
Es importante señalar que este rol no puede ni debe ser cubierto por otros jugadores, que a su vez deben cubrir roles fundamentales en el modelo de desarrollo. Hemos mencionado el caso del autodesarrollo de software, que no es ni más ni menos que el sector público cubriendo el rol de la industria. La Universidad y los centros de generación de conocimiento tienen una responsabilidad clave en la formación de profesionales y en la investigación e innovación. Si las universidades o centros de investigación se extienden de mejorar competitividad y modernizar al mismo estado, constituyen una pieza más
en el establecimiento de políticas a largo plazo de desarrollo de la industria SSI, junto a la implementación de otras políticas. Dados los montos involucrados, muchas veces el impacto puede ser mayor que el de otros mecanismos de estímulo.
El rol del sector privado no se limita a los puntos mencionados. El sector privado genera economía local y por ende genera impuestos que sustentan el estado. Esta generación de economías, similar a la conformación de ecosistemas, con proveedores de proveedores y ciclos que refuerzan las cadenas productivas, se aplican en diferentes entornos geográficos. Las industrias del conocimiento no requieren un contexto de riqueza de materias primas para desarrollarse, sino de riqueza intelectual, y por lo tanto pueden arraigarse en diferentes geografías.
El sector privado cambia a la sociedad y la tecnifica, no solo por el esfuerzo del estado, sino por la existencia de otros actores que también inducen al uso y aplicación de metodologías tecnificadas, difundiendo el uso y la aplicación de las tecnologías. Asimismo, en una visión endógena, permiten que los proyectos del sector público puedan “productizarse”, es decir, incluir procedimientos que hagan de un proyecto, un producto finalmente elaborado, con documentación, procedimientos, métodos y aseguramiento de la calidad. Asimismo, genera entusiasmo entre los jóvenes y las pequeñas empresas al tratar de desarrollar una industria tecnológica, lo que se traduce en una ventaja sistémica para el área de influencia de la administración pública.
Oportunidades que le brinda a la administración pública, la existencia de una industria consolidada
Además de los puntos ya mencionados que destacan la importancia intrínseca que una industria de base tecnológica brinda al conjunto social, existe un segundo y no menos relevante aspecto que debe ser destacado. En efecto, al ser la administración pública uno de los mayores consumidores de nuevos desarrollos y aplicaciones tecnológicas, la existencia de una industria consolidada le brinda no solo un reaseguro de la capacidad de producir estos desarrollos, si no que potencia los mismos.
En una rápida enunciación, podríamos decir que la existencia de una industria local, brinda al menos las siguientes ventajas competitivas a la administración pública (y por ende a la Agenda Digital):
a. Permite que haya masa crítica para cualquier clase de desarrollo, que de lo contrario, estaría supeditados a la existencia de los propios recursos del estado. Por decirlo así, hay tres clases de limitaciones en el autodesarrollo: en cantidad, en calidad y en conocimientos. De existir sólo desarrollos propios y no una industria por detrás que lo complemente y beneficie, no podrían disponerse de recursos extraordinarios cuando
a cubrir el rol de la industria, descuidan estas dos tareas que deben ser su foco y que son claves para el que el ciclo de producción tecnológica se desarrolle. Al día de hoy vemos que la provisión de profesionales y técnicos capacitados es clave para el desarrollo, por lo que las Universidades cobran una importancia protagónica en la dinámica de cualquier modelo que se implemente.
En la medida en que el Estado confíe en el sector privado y le brinde oportunidades de crecimiento y el sector privado de respuestas a las necesidades locales del estado, se lograra un círculo virtuoso que generará trabajo, conocimiento y mejores condiciones de vida para los argentinos. Y además, entre todos, habremos implementado el Triángulo de