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2.4 Record Identification Policy

3.1.2 Complex Schema Changes

En el caso de la escritura independiente, al realizar la evaluación hay que observar los siguientes aspectos con el fin de conocer las habilidades que poseen los niños y planificar actividades:

• Cuáles han sido los acercamientos del niño con la escritura, si es que se han dado; qué estimulación ha tenido con respecto a la escritura y la lectura, o si estas son actividades desconocidas para él; si ha tenido interés por aprender a escribir, entre otros aspectos. • Observar cómo maneja el niño el lenguaje escrito, si ya lo considera como un medio de

comunicación; detectar las dificultades específicas que tiene, por ejemplo, si confunde ciertas letras o no sabe cómo se escribe algo.

• La direccionalidad, es decir, la ubicación de las letras en el espacio; ver si comienza a escribir en la parte de arriba y a la izquierda de la hoja, si sigue un renglón y cambia correctamente a otro, si deja espacios entre las palabras y escribe correctamente las letras sin invertirlas o rotarlas.

• El nivel de escritura que tiene, si es capaz de escribir letras, palabras de dos o tres letras, con sílabas o sólo consonantes y vocales; si logra formar frases de dos, tres o más palabras; si hace oraciones completas o, incluso, si ya hace párrafos.

• Observar si el niño maneja las letras como signos o unidades del lenguaje, si sabe que las letras nos permiten decir algo o leer algo, si es capaz de copiar mensajes y los comprende o si él mismo puede generar sus propios mensajes.

• Observar cómo escribe, ver si los demás logran entenderlo y si no, saber por qué. Es decir, hay que analizar su ejecución, viendo si lo que escribe no se entiende porque no conoce más letras, porque sólo escribe las sílabas iniciales o porque escribe siempre las mismas letras.

Hay que señalar que este proceso no sólo es observar por observar y que no se trata de escoger cualquier trabajo como evaluación. Como maestros debemos conocer muy bien a nuestros alumnos y darnos cuenta de cuándo lograron un avance en su desarrollo, sobre todo si hablamos de la escritura independiente, ya que como sabemos en estas actividades se están desempeñando como futuros escritores.

3.1. El portafolio como una forma de evaluación

Se ha encontrado que no hay mejor indicador de las habilidades que posee un niño que los trabajos que puede realizar en la escuela. De ahí que el portafolio es un método útil y práctico para conocer el avance real del alumno con respecto a su ejecución anterior.

Este portafolio es un expediente donde se guardan todos los trabajos del niño, desde los primeros realizados al inicio del curso. A través de este material se puede apreciar los logros de cada alumno, sus dificultades y las formas en que ha resuelto los problemas de escritura que presenta. De esta forma, el maestro podrá ir observando el proceso de avance en la adquisición de habilidades y nuevos conocimientos.

Con el portafolio se hace participar al alumno, quien se hace más responsable de su propio aprendizaje, por lo que hay que asignar un lugar a cada alumno. También hay que comunicarles a los padres sobre el procedimiento a seguir, de manera que entiendan y conozcan la forma en que se va a trabajar y puedan conocer el rendimiento de su hijo, y entiendan cómo se le ha evaluado.

Es importante señalar que no necesariamente todos los alumnos tienen que ser evaluados el mismo día. Como maestros debemos planificar cuándo y cómo haremos este proceso; sólo se recomienda que se haga una evaluación inicial para tener una base de la cual partir y así ir comparando la ejecución del niño a lo largo del curso. Esto, además, permite planificar actividades que lo ayuden en su desarrollo e ir observando su avance.

A partir de esta primera evaluación se planea la enseñanza tanto a nivel individual como grupal y se diseña el resto de la metodología, ya que en este momento conoceremos las habilidades de escritura que poseen los niños y las que tendremos que promover.

3.2. Actitud ante los errores de escritura

Cuando un niño comete un error de escritura es importante primero analizar por qué lo hizo y a partir de esto consideraremos si es necesario corregirlo. Es decir, el maestro podría corregirlo sólo si lo cree necesario, es decir, si el hecho de mostrarle al niño su error será en beneficio de su desarrollo de habilidades de escritura. Así, al observar la ejecución del niño podemos descubrir que el error que cometió se debe a que aún no conoce ese tipo de información.

Por ejemplo, si un niño que apenas empieza a escribir su nombre lo hace con minúscula es porque todavía no conoce las reglas de ortografía. Como maestros debemos analizar si esta información le sería útil al niño en este preciso momento de su desarrollo. Por el contrario, si

tuviéramos otro niño que está aprendiendo a dejar espacios entre las palabras y en una actividad de escritura independiente los omite, sí sería pertinente que se lo recordáramos, pues es lo que está aprendiendo y forma parte de la secuencia del desarrollo de habilidades de escritura. Aunque aún tuviera errores de ortografía o de otro tipo, en este momento está reafirmando su aprendizaje sobre los espacios entre palabras.

Como podemos observar, a lo largo del proceso de aprendizaje de la escritura los niños no cometen errores, sino respuestas parcialmente correctas. Siempre hay una razón por la que dieron esa respuesta y la labor del maestro no sólo es señalarla, sino saber aprovecharla. Para decidir qué hacer es necesario el haber evaluado a cada alumno y conocerlo a fin de saber si su respuesta podría ser mejor. Es decir, si ya conoce esa información se le señala su error al niño, pero si aún no conoce el tema, tal vez no sea el momento y se puede dejar pasar. Lo importante es conocer muy bien de lo que es capaz el niño, para elegir lo que más favorezca el desarrollo de sus habilidades de escritura.

De esta forma el niño irá comprendiendo lo que sabe y aplicándolo. Por ejemplo, a un alumno que ya maneja los aspectos de ortografía y que está haciendo una carta sin aplicar el uso de mayúsculas al inicio de un párrafo, podríamos indicarle que revise sus trabajos anteriores en su portafolio y que observe cómo escribió al principio. Así, al observar sus escritos el propio niño se dará cuanta que debe aplicar la regla de las mayúsculas en cualquier tipo de texto que escriba.

Apéndice