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2.2 Introduction to e-Learning

2.2.2 Components of e-Learning

Algunos de vosotros ya habéis comenzado a hacer pinitos en vuestro desarrollo personal, por medio de terapias que os hacen sentir bien por momentos pero recaéis siempre en vues- tros antiguos esquemas. Es normal... los métodos empleados probablemente no hayan sido capaces de llegar a las imágenes iniciales de la película de vuestra existencia. Esta película, pre- sente en cada uno de nosotros, contiene todas las llaves y todas las raíces. El problema es que hay que acceder a ella.

Pero podéis estar tranquilos porque estas terapias no han si- do en vano. Os han llevado a reflexionar sobre vosotros mismos, a conoceros mejor... y eso ya es mucho. Si os habéis dirigido ha- cia ellas, será probablemente porque todavía no estabais prepa- rados para abordar vuestro núcleo más profundo.

Si tus pasos te han conducido hacia este libro, si tus ojos se han posado sobre la sección en la que se encontraba, si tus ma- nos lo han levantado y ojeado, será porque contiene elementos que una parte de ti mismo quería desde hace tiempo conocer y

transformar, a pesar de las inquietudes del resto de tu ser... el miedo al cambio... a ir hacia una libertad todavía desconocida.

Cuando leas las historias de lo que vivieron algunas perso- nas en su experiencia y en su terapia, éstas te proporcionarán la posibilidad de abandonar tu angustia y permanecer en el cami- no de tus motivaciones. En esta senda, descubrirás “pasarelas” entre problemáticas del momento, sus posibles orígenes in utero y los medios de transformación.

Evidentemente, nadie dispone de recuerdos de este período en la memoria consciente. Por lo tanto, no será esta vía la que te permita unir cabos, sino la información obtenida por tu interro- gación actual o recopilada posteriormente a través de los relatos de tu familia, la que te situará sobre el buen camino. Éste se abri- rá de par en par con la terapia.

Para otros, es vuestro primer acercamientoy estáis prepara- dos a afrontar el origen del problema que más os limita. Vuestra libertad está cerca porque vuestra curación será rápida.

Profesionales, estoy segura de que habéis reunido suficien- tes elementos para querer formaros y profundizar, con toda la ética necesaria, en un método que pueda, en el tercer milenio, in- tegrarse al símbolo de innovación, de progreso y de evolución que esta fecha representa, con el fin de extender el bienestar, la comunicación y el amor entre los humanos.

Futuros padres, sin inquietaros inútilmente, estas páginas os ayudarán a informaros de manera más precisa de las consecuen- cias posibles y duraderas de los acontecimientos y contextos emocionales nefastos vividos por el bebé antes de su nacimiento

o justo después, a raíz de las decisiones bloqueadoras que pue- de tomar para su futuro.

La confrontación a las descripciones de los problemas de vi- da o de salud de los adultos en terapia, correlacionados de ma- nera estereotipada en estos casos, os ayudarán a ser aún más conscientes de estas realidades.

Informados, podréis evitarlos o limitar considerablemente las consecuencias. Al mismo tiempo, puede ser que descubráis posibles huellas en vuestro interior, restos de la vida fetal. Os re- sultará entonces más fácil daros cuenta de que os podéis liberar de ellas y de las de vuestros futuros hijos. Al interrumpir estos circuitos repetitivos, evitaréis que se perpetúen las proyecciones recurrentes que podrían tener el mismo funcionamiento en el si- glo veintiuno que hace cien años e incluso más.

En cualquier caso, ¿os habíais preguntado antes sobre vues- tra concepción?

¿Te habías interrogado sobre dónde y cuándo tuvo lugar, en qué estación, qué mes o qué día? ¿Cómo era entonces la relación entre tus padres? ¿Deseaban un hijo en ese momento de sus vi- das? ¿Preferían tener una hija o un hijo? Si es así, ¿por qué razón? ¿Qué acontecimientos emocionales pudieron perturbar la histo- ria familiar durante tu gestación, como lutos, separaciones, acci- dentes, problemas de trabajo, de salud o de relación? ¿Cómo se desarrolló tu nacimiento? ¿En qué momento? ¿Prematuro? ¿A los nueve meses? ¿Qué circunstancias particulares?

Si estas preguntas nunca te han venido a la mente o las elu- des inmediatamente y tu vida está limitada por problemas exis- tenciales, es probable que sean tus resistencias las que te impi- den responder y que constituyan un tema de reflexión...

Cómo dejar que la alquimia trabaje en ti

Si te sientes tentado de cerrar este libro, empujado por la sombra de tus resistencias, entonces debes hacer lo contrario, mantenerlo cerca de ti, leerlo por pasajes, abrirlo “al azar”.

Así es como estas líneas te hablarán, puesto que están escri- tas para ti y para todos aquellos que necesiten encontrarse a sí mismos para tomar conciencia y descubrir que es posible cam- biar.

A veces dejarás el libro de lado durante algún tiempo. Hazlo sin sentirte culpable pues ha de llevarse a cabo un trabajo inte- rior, a tu ritmo, para algunos rápido, para otros más lento.

Poco importa. Para muchos se trata de un mundo nuevo, un universo desconocido, aunque presentido intuitivamente, a ve- ces opuesto al sistema que supuestamente representa la realidad. Ésta era únicamente la vuestra o más bien aquella inducida por vuestro inconsciente frente a vuestros padres y a las generacio- nes pasadas.

Los desconocimientos psicológicos de un contexto sociocul- tural que hasta ahora ha situado sus prioridades en otro lugar son principalmente los responsables.

Gana un tiempo valioso gracias al autoanálisis

Si quieres empezar a llegar más lejos, déjate ayudar por una “chuleta”* en la que te propongo un itinerario guiado para abor- dar las preguntas esenciales que debes plantearte sobre tu vida, desde la infancia hasta el presente, pasando por el período pre-

* Faites vous-même votre Psychothérapie. Claude Imbert, Éditions Visualisa- tion Holistique, París.

natal y el nacimiento. Te aportará los instrumentos de transfor- mación gracias numerosos ejercicios realizados a diario.

Puedes estar tranquilo, este trabajo será rápido y estarás or- gulloso de haber dado el primer paso cuando constates que re- sulta muy satisfactorio poder cambiar.

En el espejo parcial de tu historia

Aquí encontrarás ciertos elementos de tu “novela” personal evidentes o todavía ignorados. Sin embargo, eres único en tu evo- lución. Ningún habitante de este planeta tiene una personalidad idéntica a la tuya. Eres el único que ha vivido las situaciones a las que te has enfrentado. Tus hermanos, los gemelos y aquellos y aquellas nacidos el mismo día que tú, a la misma hora, minutos y segundos y en el mismo lugar, todos son diferentes.

El reencuentro con tu microcosmos familiar y tu genealogía, los acontecimientos que han tenido y siguen teniendo lugar, to- dos te son específicos. Y así es para cada uno.

Con respecto a esto constatarás hasta qué punto las compa- raciones con los demás pueden ser apresuradas y necesitan re- encuadrarse, tanto entre hermanos como en cualquier otro tipo de relación. Debes intentar descubrir el ser que se encuentra en tu interior para dejar que se exprese libremente porque ésta es la vía de la sabiduría y de la realización de uno mismo.

A través de las secuencias de las historias vividas, encontra- rás una parte de tu propio guión, con sus matices personales. Con ciertas variantes, todos los embriones que se han “reexpre- sado” dentro de los adultos en terapia, pronuncian el mismo “discurso”, utilizan las mismas “palabras” y están marcados por las mismas situaciones. Lo constato día tras día.

El actor que tú representas y su entorno se diferenciarán poco de los ejemplos citados, sin embargo, fíjate bien... A pesar de que las puestas en escena y los lugares de rodaje cambien, a pesar de que la iluminación, el sonido y los exteriores varíen un poco, el decorado interior es el mismo.

El vientre de la madre constituye para todos una escena en la que se va a desarrollar durante nueve meses una secuencia fun- damental, un primer acto esencial, una vida antes de ver la luz...

Armonía o tragedia, sinfonía o disonancia... el resto de la exis- tencia dependerá de ellas.

Nunca encontraré suficientes palabras para agradecer a mis padres por haberme concebido, en algún lugar de Provenza, en el mes de octubre de 1951. Gracias a mi camino y al de muchos otros, he descubierto realidades psicológicas fundamentales y he tenido la suerte de ser guiada interiormente para tener acceso y bañarme en las fuentes de conocimiento escondidas, lejanas y a menudo desconocidas.

Este viaje de iniciación que conduce hacia la esencia de uno mismo, a la confrontación de nuevos puntos de vista y de am- plios horizontes, también lo realicé simbólicamente en el mundo antes de descubrir que debía vivirlo en mi interior. Esto me per- mite comunicarme con vosotros con la intención de compartir los caminos de la toma de conciencia sobre los que me he guia- do para sumergirme en el corazón de las investigaciones que me conducen actualmente hacia vosotros.

A lo largo de los años en los que, como médico en la industria farmacéutica, participaba en el desarrollo de productos de inmu-

nología y de cancerología y asistía a congresos de profesionales internacionales, tuve la suerte de poder viajar por todo el mundo. Guardo en mí los mensajes que no tenía al alcance en esa época.

Mi trayecto me condujo hacia la tierra situada más al sur del mundo. Cuando llegué a Ushuaia, ya no podía descender más... Encontré, flotando en un lago misterioso, la perfección de un glaciar mágico de un azul perfecto, único ente en progreso mien- tras que todo retrocedía, un sistema de la naturaleza que prueba que sus leyes pueden ser invertidas. Vi icebergs, cuya parte visi- ble inducía a presentir lo desconocido y el secreto de aquella que le proporcionaba su realidad y que se sumergía en las profundi- dades de la inmensidad...

En la jungla del Iguazú tuve la revelación de un arco iris que renacía tras la noche sobre el agua mágica de sus cataratas irisa- das...

Entonces, este mundo tan bello y tan extraño me mostró su lado sombrío y de miseria... aquella realidad que se esconde, y que es despreciada por los ricos, que constituyen las favelas de Río y Caracas, pasando por las de Lima y Bogotá... Pude con- templar el mismo drama en los suburbios de Yakarta, en las ca- lles de Sri Lanka y de otras ciudades, inscrito en las miradas, en los corazones y en los cuerpos de las mujeres, de los hombres y de los niños... ¿Por qué tanto vacío, tantos miedos, tantas lá- grimas, tanto dolor bajo su sol? Postrados, mendigos, lisiados, violados; su dignidad de víctimas enfrentadas a una esperanza de cambio tan ínfima constituye para nosotros un mensaje su- plementario al de ayudarles.

¿Acaso son el reflejo de nuestra propia miseria interior, de la prisión en la que, nosotros también, estamos encerrados, en

nuestros seres y nuestras sociedades consideradas desarrolla- das? ¿Expresan de otra manera el desasosiego de nuestras enfer- medades y de nuestras limitaciones, revelando todas nuestras posibilidades de renacer que, sin embargo, no aprovechamos por miedo, mientras que ellos mismos no las tienen?

Esta aventura del bien y del mal ¿será la de nuestras ilusio- nes perdidas o quemaremos por ella nuestra pasión de ideal? ¿No será también nuestro ideal el que nos haga cambiar de pai- saje interior? Yo encontré tierras y hombres bajo el caos de la guerra que unos locos avivaban, oprimiendo, matando, seleccio- nando, ignorando el respeto a la vida y los derechos humanos, siempre bajo la bandera del fanatismo, a veces de la religión y otras de la segregación. Desde los guetos de Varsovia hasta los campos de la muerte y los de la tortura de todos los países, to- dos ellos son el recuerdo de que el hombre puede ser símbolo de destrucción y de ruina en el plano colectivo e individual. Otros, más numerosos, nos recuerdan todo su esplendor, el de todos aquellos que luchan por la libertad y el derecho a las ideas que resisten y siempre ganan a pesar de lo que el destino les depare.

Este lado de claridad también lo veo reflejado en los artistas de todos los tiempos, cuyo genio, en todas sus formas y mani- festaciones, nos conduce hacia lo absoluto y más allá de la per- fección.

También descubrí, a través de la bruma que la escondía, la mítica bahía de San Francisco como un nuevo mundo con sus pioneros de la medicina, de la informática y de una nueva psi- cología que modifica los límites de la antigua, sobre esta costa de California donde todo puede ser construido y derruido en un instante, cuando la tierra, por sus fallas, recuerda al hombre su

precariedad incluso, y sobre todo, cuando éste se ha elevado al rango de un semidiós. Allí donde cohabitan la vida y el peligro, el amor y la muerte, también están presentes el progreso, la amistad, la tolerancia y la fraternidad.

Quise terminar este trayecto visitando de nuevo Egipto, tie- rra en la que mis sentidos nunca se agotan de contemplarla. De allí saqué la fuerza para mi continuidad. Allí donde el conoci- miento se esconde por todas partes y grita para ser descubierto. Al borde del Nilo vi pasar la vida hacia la muerte, la muerte ha- cia la vida... la concepción hacia el nacimiento...

Renacer. He aquí nuestra labor a realizar... una y otra vez. Renacer. Encontrar y ampliar los conocimientos ya utilizados por las civilizaciones más antiguas de nuestra historia, para aso- ciarlos al redescubrimiento de las realidades psíquicas funda- mentales e integrar el poder del contenido humano e histórico de estos momentos testigos del eterno retorno.

He aquí, pues, aquello en lo que creo que necesitamos inspi- rarnos. En cada etapa, las mismas corrientes de pensamiento bus- can el sentido del hombre, del mundo y del universo, tal y como buscamos el de nuestra vida. Las teñimos del fruto de las evolu- ciones sucesivas y las adaptaremos a este nuevo siglo que nace.

Conscientes de los misterios y de los secretos de la encarna- ción, las antiguas civilizaciones, gracias a sus conocimientos es- pirituales, protegían e iniciaban a las mujeres encinta para hacer de su cuerpo y de su espíritu un templo para el alma que venía a habitarlo.

Ciertas divinidades se ocupaban de su bienestar y del alum- bramiento. Incluso si en aquella época, este régimen estaba más bien reservado a ciertas iniciadas, hoy podemos inspirarnos

en estas bases y hacerlas disponibles para todo el mundo. Tome- mos los tesoros que estas culturas nos han legado ya que su saber está reconocido universalmente independientemente de su ori- gen.

Los creadores de las pirámides, los constructores de los tem- plos del Nilo, de Tailandia, del Tíbet, de Israel o de muchos otros, inspirados por una misma fuente, nos proporcionan un modelo de perfección del cuerpo y de la mente.

La adaptación a nuestro mundo actual y la integración a nuestra tecnología conforman la tarea a la que decidí consagrar- me, tras mi propio renacimiento, descrito en otra de mis obras.

Diez años más tarde, descubrimiento tras descubrimiento, os invito a seguir el itinerario de la encarnación que va desde la concepción hasta el nacimiento, a través de la experiencia de los bebés del pasado, para que las etapas de iniciación que ellos atravesaron ayuden a preparar aquellas, más libres, del mundo futuro...

Un itinerario que mañana podría ser el habitual, si la con- ciencia individual y colectiva evoluciona progresivamente hacia un nuevo enfoque sobre la llegada al mundo y la vida antes del nacimiento y si las etapas iniciales se convierten en una de las prioridades del siglo veintiuno. En realidad, esta nueva aproxi- mación debe ser más abierta que en el siglo pasado para poder salir del retraso en el que algunos, incluso jóvenes, se ven ac- tualmente sumidos. Afortunadamente son sólo unos pocos los que están paralizados sobre todo por el miedo y la dificultad de ser diferentes a la generación que les precede. Una psicología moderna que esté al alcance de todos, desde el colegio si es po- sible, podrá proporcionar al gran público una información más

amplia para que cada uno conozca mejor su “planeta” interior y comprenda la importancia de este progreso.

Prevenir y curar los sufrimientos de estos momentos funda- mentales e iniciales de la vida, tanto para los padres y los bebés como para los adultos que cargan con estos males desde su in- fancia, éste es mi deseo para cada uno, en el umbral de la nueva etapa evolutiva que ahora se nos presenta.

SU SENCILLEZ

Antes de sumergirnos en este viaje que nos conducirá al co- razón del ser humano, me parece importante recordar ciertas no- ciones esenciales de su funcionamiento psíquico, ya que se salen de los caminos demasiado trillados por un hermetismo perni- cioso para todos.

Para ello voy a utilizar términos sencillos, en realidad sólo unos pocos, por mucho que les disguste a los que quieren man- tener en secreto lo que concierne a todos.

Nuestra globalidad, que está compuesta por nuestro cuerpo y nuestra mente, funciona como un todo indisociable, en el que los componentes interactúan entre sí, que establece la imperati- va necesidad de una visión psicosomática del conjunto de sínto- mas y enfermedades. En cualquier caso, son los sufrimientos del alma los responsables de la cristalización de las emociones en al- gún lugar de la superficie o del interior del cuerpo y por lo tan- to son ellos los que necesitan curación. Cuando el conflicto inte- rior no se expresa, pronunciado en palabras, éste toma otra vía,

la de los males y la “enfermedad”. Siempre dirijo a mis pacien- tes hacia la raíz de su problema, tanto si se ha manifestado como soriasis, asma o cáncer. El habla es la única capacidad implicada en la curación profunda.

La energíade este conjunto psíquico y somático humano es otro de los factores en común, que toma diferentes formas y den- sidades y va en aumento del repertorio mental al repertorio cor- poral. Muy sutiles para nuestros pensamientos, que son los pre- cursores de todo aquello que ocurre dentro de nosotros, la ener- gía es transmitida por las neuronas en forma de mensajes elec- troquímicos. Además y por imitación, generan las emociones, cuya energía se percibe con más facilidad, que dependen de pro- cesos neurovegetativos y de diferentes secreciones hormonales cerebrales y viscerales. Los comportamientos físicos y los movi- mientos musculares son también corolarios y determinan la ac- ción o el reposo, movilizando energías aún más tangibles.

El propio cuerpo está constituido por vibraciones de fre- cuencias variadas que comunican y asocian entre sí a los electro- nes, a los átomos y a las moléculas para formar redes de tejidos y de órganos, que en conjunto forman la totalidad del organismo. En resumen, en toda nuestra realidad, hasta los confines de nuestro ser dotado de materia y de “pensamientos-emociones- comportamientos-acciones-reacciones”, estamos hechos de energía.

Nuestra cascada de reacciones internasafecta a los tres es-

tados del yo.

El Padre difunde, independientemente de nuestra edad, los mensajes y los modelos de nuestros progenitores y de nuestra

genealogía. Está en construcción permanente a lo largo de la vi- da y se enriquece de cada acontecimiento nuevo.

El Adulto analiza con su lógica mientras que el Niño es la