El enfoque de los economistas sobre la protección del medio ambiente se basa en la premisa siguiente: la forma racional de tomar decisiones económicas es
comparar los costos y beneficios de acciones alternativas.
Proteger el medio ambiente implica costos: gastos directos y gastos indirectos. • Gastos directos: gastos para controlar la contaminación o para preservar un
bosque.
• Gastos indirectos: los costos de no emprender actividades económicas que se podrían haber hecho, como explotar un bosque para sacar la madera.
Se llama también a los costos indirectos, “costos de oportunidad de la protección al medio ambiente”. Son las cosas a las que renunciamos al elegir la conservación.
Para decidir si los costos valen la pena, los economistas los comparan con los beneficios que se obtendrán a cambio. Estos beneficios que resultan de la protección al medio ambiente, dependen de la valoración que se haga de ellos. 2. COSTO-BENEFICIO Y TOMA DE DECISIÓN
Para profundizar en el tema se recomienda la lectura de
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Sobre los problemas de medición de los beneficios y los costos ambientales D.W. Fischer. “De la Economía Ambiental a la Economía Ecológica.” F. Aguilera K, V. Alcántara.
Según los economistas se deben ponderar de un modo sistemático los costos y beneficios de un proyecto y es sólo en base a esta ponderación, que se pueden tomar las decisiones de una forma racional y objetiva. Este planteamiento se levanta como una alternativa, que propone reemplazar, lo que ellos califican como la toma de decisión bajo la influencia de fuerzas políticas o grupos de presión.
La proposición central es que el análisis costo-beneficio, a través de la agregación de las preferencias individuales, debe convertirse en la base racional de la toma de decisiones en las políticas públicas. Los críticos del costo-beneficio sostienen que esta visión privilegia el “voto económico” sobre el “voto político”.
La intensidad de las preferencias se pueden deducir, según ellos, relacionando las alternativas con valores monetarios. Una propuesta es eficiente si la suma de los beneficios para la sociedad entera, es mayor que la suma de los costos para esa misma sociedad, sean quienes sean los ganadores o los perdedores.
Esta evaluación puede extenderse también al sector privado, para proyectos de inversión que impliquen efectos ambientales importantes. Se sostiene que mediante el enfoque costo-beneficio se consideran más elementos, que los que se toman en cuenta en una decisión puramente competitiva. Por ejemplo, donde antes sólo se consideraba el interés de la empresa, para calcular los costos y beneficios, que resultan de proteger o no el medio ambiente, con el análisis costo- beneficio se pueden tomar en cuenta la salud y la calidad de vida de los habitantes.
El primer comentario que suscita el análisis costo-beneficio a la Economía Ecológica, es que contiene supuestos implícitos y explícitos que no lo hacen compatible con los principios de sustentabilidad, sobre todo respecto a los principios relativos a la equidad intra e intergeneracional.
a) ¿Cómo valorar el futuro?
En el análisis costo-beneficio, no solamente se estudian los costos y beneficios con referencia al período presente, sino también, se trata de tomar en cuenta los costos y beneficios futuros (los costos y beneficios de un proyecto que se dan a lo largo de un período). Para medir estos costos y beneficios que se manifestarán en el futuro, se aplica a los valores una tasa de descuento, que permite su conversión a valores actuales.
Aplicando una tasa de descuento, el analista convierte los beneficios y costos futuros en valores actualizados. El valor será menor, cuanto más alejado esté en el tiempo, el período que se calcula.
Lo anterior nos lleva a otra de las críticas que la economía ecológica dirige al análisis costo-beneficio.
En este análisis se descuenta e infravalora el futuro, al adjudicar un peso distinto a los costos y a los beneficios según el tiempo en que tengan lugar. Los beneficios y los costos futuros son menos valorados que los actuales y serán cada vez menos valorados, en la medida que estén más distantes en el tiempo.
Como veremos esto influye en que las decisiones, basadas en el análisis costo- beneficio, no sean capaces de apreciar con equidad los intereses de las generaciones futuras respecto al medio ambiente.
b) La tasa de descuento
Para mostrar como podría operar el costo-beneficio para un elemento medioambiental, hemos elegido como ejemplo un producto emblemático de la naturaleza.
"Hoy día un árbol después de 50 años de ser plantado obtiene un beneficio de $ 100 en el mercado. El problema consiste en saber en cuanto se puede estimar (para los efectos de las decisiones de preservación), el beneficio actualizado de un árbol, que acaba de ser plantado y que deberá todavía crecer durante 50 años".
Una formula de cálculo que nos permite acercarnos a los métodos del costo- beneficio es la siguiente:
• Bt es el beneficio que genera actualmente el producto después de desarrollarse durante una cantidad de años t (ya pasados).
• Como se quiere adjudicar un beneficio actualizado a un mismo producto, pero que esta vez, deberá desarrollarse durante la misma cantidad de años t (a futuro). • Se aplica una tasa de descuento r.
• El resultado una vez aplicado el descuento, correspondera al valor actualizado de Bt.
Bt (1 + r) t
En nuestro ejemplo, esto significa que un árbol que demora a) cincuenta años en crecer, b) que al precio actual da un beneficio de $100 y c) que se le aplica una tasa de descuento de 5% anual, tendrá un beneficio actualizado de solamente:
100
= $ 8.72 (1 + 0.50) 50
La regla que se aplicará en el análisis costo-beneficio será la siguiente:
• Bt y Ct son los beneficios y costos en un periodo t.
• r es la tasa de descuento y T es el horizonte de tiempo que se toma en cuenta.