de los paisajes españoles
Los factores que se van a analizar ahora han sido, en algunos casos, causantes de la transformación de los bosques españoles, suponiendo, en el mejor de los casos, un aclareo de la densidad de la estructura de las masas boscosas y, en el peor de los supuestos, el agotamiento de los recursos extraídos de los paisajes forestales españoles, lo que ha venido a desembocar en la pérdida de biodiversidad en la naturaleza española. Otras circunstancias que rodean los motivos de la inquina tenida contra los montes españoles pueden ser buscadas y halladas en los arraigados prejuicios de la población española contra los árboles.
Como muestra de tal aseveración cabe recoger el testimonio de que los habitantes de España no sentían mucho interés por la presencia de árboles en sus fincas, pues los pájaros, atraídos por la cobertura que el follaje de las ramas puede proporcionarles, se comerían el grano de las cosechas. Ésta fue la causa de no cumplirse la Disposición del Consejo de Castilla que mandaba plantar nuevos árboles (Barón de Bourgoing, 1999). No ha de desdeñarse la importancia de tal afirmación, pues iguales muestras de prevención contra los bosques por acoger a los pájaros es recogida por Townsed, (1999) y por Bowles, (1982). Sin embargo, este sentimiento cainita hacia el árbol no es compartido por algún autor, Senador (1928), puesto que lo único que anhelaba el labriego era espacio para roturar y lo necesitaba con urgencia.
Figura 2 y Fotografías 33, 34 y 35.
Fuente.: https://www.floravascular.com/index. php?spp=Linaria%20nigricans Ubicación geográfica de la flor llamada Linaria nigricans.
Fuente: http://almerinatura.com/joyaslinaria-nigricans.html.
Se muestran diferentes ejemplares de esta flora endémica de la vegetación española. El bosque español y su industria de primera transformación
También hay que destacar el surgimiento de otro tipo de amenazas acordes con los tiempos actuales, como el nuevo modo de practicar las labores agrícolas a través del establecimiento, cada vez mayor, de invernaderos que en la provincia de Almería está poniendo en serio riesgo la supervivencia de la flor conocida como Linaria nigricans, sobre todo, en los campos de Níjar (Pando y Peñas de Giles, 2007).
Así pues, tras las pérdidas de las masas boscosas no están solamente los motivos argüidos siempre: la agricultura, el ganado, el fuego o el pastoreo. Tras ese ánimo de destrucción de los bosques existe una conciencia que lleva a la sobreexplotación de los recursos de las masas boscosas, no sólo derivado de las causas señaladas con anterioridad, ya que las razones de destrucción de cada ecosistema forestal son muchas más y esto es lo que se va a examinar a continuación.
4.1.4.7.1.-La tenería
El término tenería es sinónimo de curtiduría y es necesario poner de relieve que en su misma etimología existe una relación entre dicho vocablo y el mundo forestal. La etimología de dicho término, según el D.R.A.E en su edición de 1992, remonta su origen a la civilización celta de la cual pasó al idioma francés y de esta lengua se aceptó en nuestro idioma. La raíz celta viene de la voz tannos que significaba roble o encina. En la lengua francesa la expresión tannerie venía a señalar la corteza de roble o de encina para curtir. Aunque en los Archivos Históricos se recogen testimonios de los pleitos habidos por esta industria, no se detalla la especie que fue utilizada y sólo se indica que las cortezas de los árboles eran necesarias para el curtido de las pieles (Archivo Histórico Nacional. Consejo de Castilla).
Fotografías 36, 37, 38 y 39.
Fuente.: http://reddeparquesnacionales.mma.es/parquesaiguestortes/flora/flora.htm. Pino negro. Fuente: Fototeca DGB-INIA. El zumaque como materia curtiente.
Fuente: http://www.lygeum.es/?cat=16&paged=8. Encinar de Nombrevila (Zaragoza).
Además, la extracción de la corteza de los robles en cantidades ciertamente grandes resultaba gravosa para las arcas del Estado. La razón de este menoscabo para la Hacienda Pública, durante el siglo XVII, hay que buscarla y encontrarla en los zapateros gallegos que aprovechaban la corteza de los robles para su uso profesional. Sin embargo, al dejar desnudos a los árboles de la protección que les guarecía de plagas y otros males, hacían que el número de árboles útiles para la construcción de barcos para la Marina Real disminuyese. Entonces las reservas de madera decaían en cantidad y calidad debiendo adquirirse en otros lugares. Llegó a ser tan importante el daño causado a los bosques de robles que las pieles se mandaban curtir, por mar, a Sevilla (Goodman, 1997).
También, han de recogerse los testimonios de aquellos viajeros que recorrieron España en tiempos pretéritos. Así pues, manifiestan que durante el siglo XVIII el arte de la tenería era muy bien realizado en España y, por esta razón, el Rey concedió al convento de los jesuitas, establecido en Sevilla, el privilegio de cortar todos los árboles que le convinieren para llevar a cabo la tarea del curtido. Los árboles escogidos para ser descortezados fueron el mirto, el alcornoque y el roble. El mejor es este último ya que su corteza posee más resistencia y fuerza (Townsed, 1999). Sin embargo, no fueron las únicas especies vegetales empleadas en la industria del curtido, pues también se empleó el zumaque hasta diezmar sus poblaciones (Ruiz, 2002), aunque, a todas las especies mencionadas cabe añadírsele una más: el pino negro. Esta especie posee muchos taninos en la corteza, lo cual, la hace ser un árbol especialmente apto para su destino en la actividad industrial de la tenería (Domínguez, 2007).
Asimismo, es posible demostrar la influencia que tuvo tal industria como causante de la deforestación de algunos bosques españoles, en un sentido inverso, es decir, en la manifestación de que cuando cesó tal actividad industrial los árboles, antaño utilizados y sus poblaciones devastadas, recuperan o, al menos, intentan recobrar su antiguo esplendor. Es el caso de los encinares de Torozos donde aún se veían en 1933 las raíces maestras de los antiguos robles (Senador, 1933). A pesar de que parte de su aprovechamiento forestal estuvo dedicado a la actividad de la que se viene hablando, en la actualidad, sin embargo, la antigua cubierta vegetal empieza a recuperar parte de su pasado esplendor (Blanco et al., 2002). En efecto, una muestra del paulatino restablecimiento de la biodiversidad, antaño existente, es que se ha visto al lobo en estos parajes, reconquistar sus antiguos territorios (Blanco et al., 2002).
4.1.4.7.2.-La resina
Ya desde la antigüedad se tenía conocimiento de la resina distinguiéndose sus características dependiendo de la especie de que se tratara y se consideraba a la resina como un humor que salía por el tronco de los árboles (Teofrasto, 2008). Hoy se sabe que El bosque español y su industria de primera transformación
es la exudación realizada por determinadas células ocurrida en los canales conductores de algunas especies vegetales. Principalmente se produce tal reacción por parte del árbol cuando se nota atacado por una enfermedad o, bien, a través de una agresión o herida (Domínguez, 2007).
Fotografías 40 y 41.
Fuente.: El bosque protector y
http://rinconesdelatlantico.com/num4/18_pinocanario.html.
En estas imágenes se puede contemplar una perspectiva de una especie, el pino canario, que fue devastada para extraer la resina que el fuste del árbol producía. Su aprovechamiento fue de tal magnitud que la superficie que contenía dichos bosques se vio reducida a un espacio mucho más pequeño.
Hay una vinculación muy estrecha entre la resina y el grupo taxonómico de los pinos, la cual fue puesta ya de manifiesto desde los tiempos de Teofrasto cuando se relacionaba esta sustancia con el pino Alepo (Teofrasto, 2008). Este hecho no habría de extrañar, pues, en la misma etimología de la palabra pino aparece la relación de esta especie con la resina, pues, la palabra pino venía a significar resina o grasa (Domínguez, 2007). Por eso, es posible encontrar tal sustancia en algunas especies de pinos como el salgareño o el carrasco (Blanco et al., 2005). Además, la resina obtenida de estas especies arbóreas (se habla de los pinos de modo genérico) será de mucha mejor calidad que la obtenida en otros árboles (Domínguez, 2007).
La explotación de este recurso fue un motivo más de la deforestación de los bosques españoles. No es necesario retrotraerse a la antigüedad para tomar muestras de los modos en que se extraía la resina y, por consiguiente, produciéndose el menoscabo de las masas boscosas. De la manipulación de esta sustancia se obtienen innumerables productos, entre otros, la pez que antiguamente servía para calafatear los barcos, la brea y, por supuesto, el aguarrás (trementina) y la colofonia.
Ejemplos históricos de cuál ha sido el aprovechamiento de los recursos forestales de los bosques españoles y sus consecuencias para la extensión de la cubierta vegetal pueden verse en lo sucedido en las Islas Canarias, en Tenerife concretamente, en el siglo XVI, donde se prefería que los troncos ardiesen en una parrilla situada sobre un hoyo y, así, con posterioridad recoger la resina derretida mezclada con la ceniza. El rendimiento de esta inmensa hoguera no llegaba al diez por ciento. El resultado es nefasto para el bosque canario porque para obtener trescientos mil quintales de brea -ésta es la cantidad de producción anual estimada- debían arder, aproximadamente, unas ciento cincuenta mil toneladas de madera (Cioranescu, 1977).
La obtención de pez a través de este lento proceso de carbonización, para el calafateo de los barcos, fue una de las causas de la disminución de la superficie forestal de la especie del pino canario (Sánchez-Pinto, 2008). En segundo lugar, la extracción de resina también era una práctica habitual en el siglo XVIII. En el solar hispano existían millones de pinos, como los existentes cerca de Tortosa y Valladolid, que estaban empapados en trementina. Es tanto más increíble exponer este hecho, pues el terreno en el que subsistían era muy pobre (Bowles, 1982).
El tránsito de la artesanía extractiva de la resina a la consideración de la manufactura industrial española comenzó en Coca, Segovia, en el año 1861 por medio de los hermanos Falcón que introdujeron el método Hugues (García, 2009 m). La posterior evolución de esta industria llevó en la década de los años sesenta del siglo XX a la obtención de 55 mil toneladas de miera al año (García, 2009 m).
Durante el siglo XX la explotación de los bosques españoles con el fin de obtener resina de los árboles resinosos no cesó. Entre 1954 y 1963 se extrajo de Pinar Grande la cantidad de dos mil setecientas cincuenta y seis toneladas de este producto. Sin embargo, la actividad resinera tuvo que parar debido a la falta de rendimientos económicos obtenidos (Domínguez, 2007). La cubierta vegetal quedó afectada por la sobreexplotación de estos recursos, en unos casos, porque desapareció la antaño superficie vegetal. En otros, porque los antiguos ejemplares que poblaban los paisajes forestales del territorio español fueron sustituidos por especies consideradas resinosas. Éste es el caso de Ciudad Real donde, en 1977, se contabilizó un área de 55.626 hectáreas de pino resinero ocupando el lugar originario de encinas y alcornoques (Peinado y Martínez-Parras, 1987).
Otro ejemplo que ilustra el cambio en los montes producido por un aprovechamiento intensivo de este recurso puede verse en la repoblación, con pinos resineros, que se está realizando en la Sierra de Gredos (Blanco et al., 2005). También la extracción de resina puede dejar afectadas las características físicas de los árboles de los El bosque español y su industria de primera transformación
cuales se obtuvo tal sustancia, hasta el punto de hacer que los ejemplares, de pino negral o resinero de los arenales situados en la parte continental de la Península, adquieran un aspecto homogéneo y regular resultando ser árboles de pequeña o mediana talla y con un fuste tortuoso (Blanco et al., 2005).
Fotografía 42 y 43.
Fuente.: http://www.fotonatura.org/galerias/fotos/148556 y
http://www.mariocalvo. euETAPAS05jornada05jornada.htm. Dos testimonios de cómo se obtiene la resina.
La principal razón existente acerca de la sobreexplotación de los recursos resineros de los bosques españoles reside, sobre todo, en la innumerable variedad de usos que puede dársele a dicha sustancia. Tómense como muestra de lo expuesto la colofonia o las mieras bastas. En el primer caso, el uso final está destinado para la industria de la perfumería. En el segundo supuesto, el empleo que se le da es la elaboración de asfalto antideslizante. También tiene aplicaciones en el ámbito de la medicina, por ejemplo, para preparar ungüentos. No puede dejarse de mencionar la relación que existe entre la tea y
el proceso de resinación cuya conclusión es el aprovechamiento de la tea, antaño, para iluminar algunos pueblos (Domínguez, 2007). Del uso dado a la tea se desprende una negativa influencia en aquellos ejemplares así explotados, pues la base del tronco se ensanchaba y lateralmente se ahuecaban (Blanco et al., 2005). Puede destacarse el uso dado a la resina –extraída de los dragos canarios como elemento principal para la fabricación de tintura (destino dado desde la antigüedad hasta la actualidad) (Fernández, 2010).
Ha de indicarse que el valor de la producción de la resina, que se extrae del
pinus pinaster con una superficie en España dedicada a esta a conífera de 691.000 ha, estimado para el año 2014 no figuraba todavía en las tablas recogidas en el Anuario de donde se tomaron los datos aquí reflejados. Además, las cantidades que están acompañadas de un asterisco, en las que se evalúa la producción de la resina, significa que las cantidades no son precisas tan sólo se tratan de estimaciones. Así, lo indica el Anuario de Estadística Forestal del año 2013 de donde se han tomado los datos aquí reflejados.
Hasta aquí se han expuesto las cifras recogidas por los Anuarios de Estadística Forestal del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Sin embargo, este análisis hay que vincularlo con la conservación de la biodiversidad. La producción de resina se extrae, principalmente, del pinus pinaster que, con razón, se le ha denominado pino resinero (García, 2009 m). Puede indicarse que la extracción de este líquido de los pinos supone, por un lado, la bondad de una explotación forestal que si se realiza de acuerdo a los cánones de sostenibilidad, es un aprovechamiento que hay que incentivar.
No obstante, en el supuesto de que la explotación forestal que se lleve a cabo para la extracción de la resina no respetase tales criterios de sostenibilidad ha de rechazarse tal beneficio. Piénsese, por ejemplo, que este rendimiento que se está obteniendo se genera en lo que se denomina «Tierra de Pinares» (García, 2009 m), sin embargo, esta cubierta forestal no puede ser la dominante a costa de las frondosas que deseen medrar ¿Qué ocurrirá si hubiese alguna frondosa que quisiera recuperar su espacio original? ¿Qué sucederá si se promueve la plantación de pinos resineros con el fin de obtener este producto? En estas dos circunstancias, los valores de sostenibilidad no son mantenidos y predominan otros criterios que, con el paso del tiempo, supondrán el menoscabo de la diversidad biológica. También el favorecimiento de esta industria y, por tanto, de la plantación de estas especies supondrá un riesgo de incendio para la localidad donde se establezca tal plantación. En el año 2013, la superficie forestal con especie de la clase pinus pinaster fue afectada por las llamas en un tercio seguida del eucalipto (Cubo, 2015).
El bosque español y su industria de primera transformación
ANÁLISIS COMPARATIVO DE LA PRODUCCIÓN DE LA RESINA CON EL VALOR Y EL PRECIO POR TONELADA (1996-2016).
Años Producción (toneladas) Valor (miles de euros) Precio por tonelada
1996 3.411 1.586,67 465,2 1997 3.575 1.845,11 516,1 1998 4.943 2.632,43 532,5 1999 4.173 2.277,40 545,7 2000 2.909 1.688,22 633,9 2001 2.663 1.931,41 725,3 2002 2.623 1.806,95 688,9 2003 1.804 1.287,81 713,8 2004 S.D. S.D. S/D 2005 1.636 1.129,78* S/D 2006 1.705 903,66* S/D 2007 1.560 826,57* S/D 2008 1.443 765* S/D 2009 1.402 743* S/D 2010 1.821 1.093* S/D 2011 3.959 4.157,19* S/D 2012 6.968 7.316,13* S/D 2013 9.817 10.308,03* S/D 2014 10.630 11.161,30* S/D 2015 12.183 12.792,32* S/D 2016 12.232 12.843,25* S/D Tabla 8.
Fuente: De elaboración propia con los datos tomados de cada uno del Anuario de Estadística Forestal correspondiente a cada año designado en la tabla. *Valores económicos estimados a partir de un precio medio.
Pueden deducirse, a la vista de los datos expuestos en la tabla número 8, las siguientes conjeturas:
* Como ya se comentó en el anuario anterior, hasta el año 2013 solo se recogía la producción de Castilla y León, Castilla La Mancha y Madrid. En 2014 comenzó a resinarse en Andalucía y Extremadura y en 2015 también en Teruel. El 92% de la producción total procede de montes públicos y solo hay cifras de producción en propiedad privada en Castilla y León y Castilla La Mancha, que, a su vez, son las dos comunidades con una producción más cuantiosa. Si se comparan las cifras con las de los años anteriores hay que destacar que la producción en Castilla y León sigue aumentando y en 2016 se superan ya las 10.000 toneladas extraídas al año. La producción de Castilla La Mancha, Madrid y Teruel se mantiene. En cambio la de Andalucía y la de Extremadura han disminuido respecto a la de 2014 y 2015 (Anuario de Estadística Forestal).
* El propio Anuario de Estadística Forestal del año 2016 dice de modo textual que: «el sector de la resina resurgió en 2011 aproximadamente gracias a la iniciativa de algunas empresas españolas que han apostado por potenciar la producción de resina española en lugar de importarla desde otros países. En los últimos años han aumentado los pies resinados y las superficies destinadas a resinación. Además hay varias provincias que han comenzado a resinar nuevamente en algunos de los
pinares en los que esta práctica estaba abandonada» (Anuario de Estadística Forestal, 2016).
* A partir de 2010 se observa un incremento de la producción, que se mantendrá hasta 2016, año en el que la producción alcanza su mayor volumen de la serie histórica analizada, 12.232 toneladas.
* También, puede decirse que la industria resinera se afianza como una industria forestal que muestra su pujanza y vitalidad. Una prueba de esta afirmación es que esta manufactura se ha iniciado en Andalucía, Extremadura e inclusive en Teruel en el año 2015 (Anuario de Estadística Forestal 2014-2015).
* Para valorar de modo más preciso se han tenido en cuenta aquellas cantidades que no eran estimadas pues, como reconoce el propio Anuario de Estadística Forestal del año 2016, «El 92% de la producción total procede de montes públicos y sólo hay cifras de producción privada en Castilla y León y Castilla La Mancha» (Anuario de Estadística Forestal, 2016).
* Dado que los datos del valor total en miles de euros, a partir de 2005 son estimados no se ha podido llevar a cabo un análisis real del valor por tonelada, y por tanto deducir su impacto en la evolución de la producción.
Los motivos de la tendencia alcista que aparece reflejada en la tabla y en el gráfico, arriba representados, se achacan a dos principales factores. El primero de ellos, será el incremento del precio de este producto en los mercados internacionales, al dedicarse a la fabricación de barnices, pinturas, disolventes, etc... El segundo será que como consecuencia del aumento del desempleo rural se ha decidido explotar este recurso forestal (II Simposio Internacional de Resinas Naturales, 2013). Aunque no se mencione, también la causa de su incremento puede deberse a la inclusión de la resina como un producto forestal que puede estar sujeto a la certificación forestal que garantiza, en primer lugar, su extracción de forma racional y, segundo, se estimula al consumidor final garantizando que el producto que ha comprado reúne las características de gestión sostenible, es decir, que con su compra está ayudando a conservar la Naturaleza de su nación.