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DETRIMENTO DE ALIMENTOS NUTRITIVOS

0 10 20 30 40 50 60 70 80 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016

TASA DE PROTECCIÓN NOMINAL MEDIA DEL ARROZ,

SIN PONDERAR (%)

AÑOS

NOTAS: En la figura se muestra la TPN media del arroz en los países de ingresos bajos, entre 2005 y 2016. La TPN del arroz es el coeficiente de la brecha de precio (diferencia entre el precio observado y el precio de referencia del arroz en la explotación a) y el precio de referencia del producto en la explotación agrícola.

FUENTE: Ag-Incentives. 2020. Tasa de protección nominal. En: Ag‑Incentives [en línea]. Washington, D.C. [Consultado el 26 de abril de 2020]. http://ag-incentives.org/indicator/nominal- rate-protection.

Por ejemplo, en muchos países de América Latina y el Caribe las importaciones de carne de aves de corral están sujetas a aranceles de importación, lo que protege a los productores nacionales de aves de corral de importaciones más baratas procedentes del Brasil y los Estados Unidos de América. Aunque esas políticas han sido eficaces para eliminar las importaciones, también han hecho subir el precio local de venta al por menor del pollo, con lo que una de las principales fuentes de proteína animal resulta menos asequible para los consumidores217.

El caso del arroz en la Comunidad del África Oriental (CAO) muestra un dilema similar. En Burundi, Kenya, Rwanda y Uganda, la CAO impone un arancel externo común a los productos sensibles, incluido el arroz, de hasta el 75%. Aunque este arancel protege a los productores y elaboradores de arroz de la CAO de importaciones más baratas, los datos indican que este apoyo hace que los consumidores paguen más por el arroz en el mercado minorista217.

Otras medidas de apoyo interno que afectan a los precios de los alimentos

Además de las políticas comerciales y de mercado que se han examinado más arriba, hay otras medidas que los gobiernos nacionales pueden aplicar y que influyen en los precios de los alimentos. Estas medidas representan las compensaciones entre el apoyo a los productores agrícolas y los consumidores. Las políticas de control de precios han sido adoptadas por países de todo el mundo. Los países de ingresos altos, incluidos los Estados Unidos de América y los Estados miembros de la Unión Europea, mantuvieron las medidas relativas a los precios para apoyar a sus agricultores durante varios decenios en el período de posguerra, aunque recientemente las han sustituido en gran medida por pagos directos desvinculados de los precios y de la producción218. En los países de ingresos

medianos bajos, los gobiernos siguen recurriendo a algunas de esas medidas para proteger a los consumidores de los altos precios de los alimentos o incentivar la producción agrícola nacional y evitar pérdidas de beneficios. En los primeros, las intervenciones suelen adoptar la forma de controles de los precios de los alimentos, reducción de los impuestos al consumo, intervenciones para limitar las posiciones de monopolio u

oligopolio y para liberar las existencias de alimentos. En el segundo, los encargados de la formulación de políticas estimulan la producción mediante mecanismos de fijación de precios que establecen precios mínimos y de referencia, o mediante la adquisición de productos básicos a precios subvencionados219.

Independientemente de los objetivos de las políticas, habrá ganadores y perdedores en la población de cada una de estas intervenciones, y la asequibilidad de las dietas saludables también se verá menoscabada. Por ejemplo, la prevención del aumento de los precios de los alimentos mediante el control de los precios puede hacer que las dietas saludables sean más asequibles para los ciudadanos más vulnerables. No obstante, esa misma intervención puede reducir los incentivos para que los agricultores produzcan alimentos nutritivos, ya que se controlan los precios al por menor, lo cual reduce posteriormente la disponibilidad general de alimentos nutritivos en el país.

Gasto público e inversiones

El gasto público y las inversiones también afectan al costo de los alimentos. El gasto público es un instrumento poderoso con el que los gobiernos pueden configurar y establecer sus sistemas alimentarios220,221,222. Puede utilizarse, asimismo,

como instrumento de equidad para reasignar recursos en favor de los agricultores familiares y los pequeños productores más pobres o para hacer frente a los fallos del mercado o superar la insuficiencia de la provisión de bienes públicos en los sectores de la alimentación y la agricultura222.

Existe un consenso generalizado sobre la importancia del gasto público. Es fundamental velar por que los escasos recursos se inviertan en aquellas esferas en las que los beneficios sean mayores. Se ha demostrado que ciertos tipos de gastos con un alto rendimiento, como la I+D y la extensión agrícolas, tienden a estar muy poco financiados223. En cambio, si bien las subvenciones

pueden tener efectos positivos en el aumento de la productividad, se ha estimado que sus beneficios a largo plazo son inferiores en comparación con los bienes públicos.

Según los datos sobre el gasto público224 en

limitados recursos de que disponen los gobiernos de la región son absorbidos principalmente por las inversiones en la producción de alimentos, que sigue recibiendo la mayor parte de las inversiones agrícolas a expensas de otros segmentos del sistema alimentario (Figura 40). Como se ha señalado, los agricultores de los países de ingresos bajos se ven muy afectados por las políticas comerciales y de mercado que contienen los precios. En cambio, parecen beneficiarse de importantes transferencias presupuestarias, principalmente en forma de programas de subvenciones a los insumos y algunas otras medidas de apoyo a los ingresos agrícolas225.

Esos gastos suelen ser los preferidos por los responsables de las políticas, ya que representan

un beneficio inmediato, líquido y que puede dirigirse hacia objetivos específicos en favor de la población rural; además, constituyen una amplia base electoral en esos países. Sin embargo, las subvenciones a los insumos también son difíciles de eliminar gradualmente, incluso cuando los costos superan los beneficios226 Gastar una gran

proporción del presupuesto en subvenciones a los insumos tal vez no sea el enfoque más eficaz para garantizar el crecimiento sectorial y la asequibilidad de los alimentos226.

Como se muestra en la Figura 40, las instalaciones de actividades posteriores a la producción, como el almacenamiento y la comercialización, siguen sin contar con el apoyo suficiente. Los gastos

FIGURA 40