Tasa media de protección nominal ponderada
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 PROMEDIO Países de ingresos altos 19,6 16,2 11,9 10,6 11,7 9,7 7,6 9,2 8,3 8,3 8,5 9,5 10,9 Países de ingresos medianos 1,3 2,2 ‑2,8 ‑6,4 1,8 3,2 ‑0,3 4,8 4,3 6,2 9,4 7,2 2,6 Países de ingresos bajos ‑47,9 ‑41,6 ‑45,2 ‑25,4 ‑37,5 ‑41,4 ‑33,6 ‑21,8 ‑37,3 ‑39,1 ‑40,8 ‑41,2 ‑37,7 NOTAS: En el cuadro se muestra la tasa de protección nominal (TPN) media ponderada de la producción agrícola por grupo de países por nivel de ingresos, entre 2005 y 2016. La TPN se expresa como el coeficiente de la brecha de precio (diferencia entre el precio observado y el precio de referencia en la explotación agrícola) y el precio de referencia en la explotación agrícola.
FUENTE: Ag-Incentives. 2020. Tasa de protección nominal. En: Ag‑Incentives [en línea]. Washington, D.C. [Consultado el 26 de abril de 2020]. http://ag-incentives.org/indicator/ nominal-rate-protection.
trabajadores no cualificados tanto en el empleo agrícola como en otros sectores. Así pues, aunque los hogares pobres se benefician de las políticas gubernamentales, si los impuestos indirectos contribuyen a reducir los precios de los alimentos, los proveedores de mano de obra no cualificada en las zonas rurales perderán ingresos207. Por lo
tanto, el efecto neto sobre la asequibilidad de las dietas saludables depende de la importancia relativa del sector agrícola. En los países de ingresos bajos, en los que el sector agrícola
representa la mayor parte del empleo, es razonable suponer que el efecto neto de los impuestos agrícolas sobre la asequibilidad de los alimentos nutritivos es negativo208.
Lo anterior es un ejemplo del delicado equilibrio entre los intereses del productor y los del consumidor. Por un lado, el aumento de los precios de los alimentos sirve de incentivo para que los agricultores, comerciantes y elaboradores produzcan. Por otro, los precios de los alimentos son también un importante elemento determinante de los ingresos reales de los productores pobres, que dedican una gran proporción de sus ingresos a la compra de alimentos.
Efectos de las políticas comerciales sobre el costo de los alimentos
El comercio es un elemento central para la seguridad alimentaria mundial. El comercio de productos agrícolas ha aumentado considerablemente en el último decenio, lo que ha dado lugar a que casi el 20% de todo el suministro de energía alimentaria del mundo proceda de alimentos importados209. Gran parte
de esta expansión del comercio de alimentos y del consumo de alimentos importados está impulsada por los países de ingresos bajos y medianos. Una gran proporción de las exportaciones procede de un pequeño número de economías emergentes exportadoras netas. Cinco países (Arabia Saudita, China, Federación de Rusia, Japón y República Popular Democrática de Corea ) representan alrededor del 40% de todas las importaciones mundiales de alimentos. Siete países (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Estados Unidos de América, Nueva Zelandia y Tailandia) representan alrededor del 55% del total de las exportaciones de alimentos. Como resultado, el impacto de estos principales actores en la estabilidad del mercado internacional y en los precios es considerable209.
La política comercial se refiere comúnmente a las políticas fronterizas, así como a las medidas de apoyo interno que afectan a las corrientes comerciales. El análisis que figura a continuación se centra en los efectos de las primeras, que incluyen medidas que afectan directamente a las importaciones, como los aranceles y las medidas no arancelarias, y a las exportaciones, incluidos los impuestos o restricciones a la exportación. Los observadores señalan que los problemas relacionados con la escalada de los precios de los alimentos pueden deberse en parte a las políticas comerciales210. En 2015, los miembros
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) convinieron en eliminar las subvenciones a las exportaciones agrícolas con el objetivo de crear un entorno comercial equitativo para los productores de alimentos de todo el mundo, en particular para los productores de los países de ingresos medianos bajos, que no podían competir con sus homólogos de países de ingresos altos que impulsaban artificialmente las exportaciones mediante subvenciones211. No obstante, algunos gobiernos
siguieron imponiendo prohibiciones y controles de las exportaciones, a menudo de manera puntual, a fin de reducir y estabilizar los precios internos de los alimentos básicos. Sin embargo, esas restricciones han demostrado con frecuencia ser ineficaces para reducir los precios internos de los alimentos y tienden a aumentar la inestabilidad de los mismos212,213,214. Además, cuando las políticas
comerciales se utilizan para proteger el mercado interno de acontecimientos desfavorables del mercado a nivel mundial, esas políticas tienen un efecto multiplicador. Concretamente, los altos precios de los alimentos pueden desencadenar en una serie de restricciones a la exportación que redundan en un aumento mayor del precio de los mismos a nivel mundial que, a su vez, se traduce en políticas aún más restrictivas. Del mismo modo, los bajos precios de los alimentos pueden llevar a los gobiernos exportadores a establecer medidas de promoción de las exportaciones que, a su vez, reduzcan el precio a nivel mundial y den lugar a nuevas medidas de promoción215. Desde la
adopción del “Paquete de Nairobi” por la OMC en 2015, esas subvenciones ya no están permitidas en virtud de las normas de dicha Organización. En lo que respecta a las importaciones de alimentos, las políticas comerciales afectan al costo y la asequibilidad de diferentes productos
alimenticios alterando los precios relativos de los alimentos importados y los que compiten con las importaciones. Las políticas comerciales que desalientan las importaciones figuran entre los instrumentos normativos más utilizados para proteger los productores nacionales y las industrias de elaboración de alimentos. Por lo general, los obstáculos arancelarios siguen siendo más altos para los productos agrícolas que para cualquier otro grupo de productos, lo que aumenta el costo de los alimentos en los países que aplican esas restricciones y conduce a una mala asignación de los recursos, lo cual menoscaba el bienestar a nivel mundial. En todo el mundo, los gobiernos son los que más apoyan la producción de azúcar, arroz y productos de origen animal mediante intervenciones, afectando al mismo tiempo a la producción de frutas y hortalizas más ricas en nutrientes, como los tomates y los plátanos (Cuadro 12).
Además de los obstáculos arancelarios, los gobiernos también aplican medidas no arancelarias, como las medidas sanitarias y
fitosanitarias y los obstáculos técnicos al comercio. A medida que la liberalización del comercio ha ido avanzando en los últimos decenios, ha aumentado el número de políticas reglamentarias relativas a las normas de calidad, salud e inocuidad de los productos. Los productos de origen animal y las hortalizas son los grupos de productos más sometidos a medidas no arancelarias, con más de 16 000 medidas registradas en la base de datos de la OMC tan solo para estos productos216.
Las medidas no arancelarias pueden afectar negativamente a la asequibilidad de las dietas. Por ejemplo, los exportadores e importadores pueden tener que hacer frente a costos adicionales para cumplir los requisitos reglamentarios, lo que aumenta el costo del comercio. Esto a su vez aumentaría los precios de los alimentos y