Para el presente estudio se tuvieron en cuenta las siguientes categorías:
Entrevista forense: Según Lamb (1994), ésta debe regirse por un proceso estructurado y unas pautas a seguir para así aprovechar las capacidades del niño, y obtener información completa y precisa como sea posible. Si la entrevista se logra realizar de manera efectiva, evitará que el menor vuelva a declarar, siendo re-victimizado por esta actividad. Entre más pronto se haga la entrevista después del evento, será mayor y mejor la información que se reciba, porque aunque los elementos centrales de los acontecimientos más sobresalientes se pueden recordar durante largos periodos de tiempo, los detalles más periféricos tienden a olvidarse cuando hay grandes retrasos; entre más tiempo se deje pasar mayores son las posibilidades que la memoria sea contaminada por otras personas como familiares, y personas no entrenadas que pueden hacer preguntas sugerentes y de esta manera sesgar el testimonio del menor.
Técnica (SVA): Según Rakin y Esplín (1991), citados por Jiménez (2001), el SVA es una técnica pensada para diferenciar entre las declaraciones válidas y no válidas; la validez es un concepto más amplio que el de verdad o mentira. Según Jiménez (2001), en el Análisis de la validez de las declaraciones (SVA), la declaración es válida si el narrador ha
vivido los hechos y si al contarlos no han sido influenciados por alguien más. En una primera parte está el protocolo de entrevista, donde se recoge la información por medio de un sujeto entrenado para que no sesgue la narración y este mismo sujeto intenta cubrir una serie de hipótesis de la declaración. En su segunda parte, pero no menos importante, se ubicó el CBCA (Criteria-Based Content Analysis), el cual se realiza con base en la transcripción de la entrevista, donde la presencia de criterios de realidad y/o de contenido la validan. Su tercera parte, se complementa con la lista de validez.
Lista de validez: Según Jiménez (2001), comprueba la validez del proceso de entrevista del análisis hecho, que el desarrollo cognitivo y lingüístico del menor sea adecuado, y por último, que haya consistencia entre lo que apareció en la entrevista y la evidencia externa. Se habla de la lista de validez, pues para que una declaración sea válida o no-válida, se necesitan más fuentes de información que las puede proporcionar el CBCA, pues ésta por sí sola no es suficiente. Para evaluar las hipótesis alternativas, primero se encuentran los factores relacionados con la declaración, que están a su vez relacionados con las características psicológicas relevantes tales como: las limitaciones cognitivo-emocional, lenguaje y conocimiento, emociones durante la entrevista y sugestionabilidad. Posteriormente se encuentran las características de la entrevista, (procedimiento de entrevistas e influencia sobre los contenidos de las declaraciones); y la motivación, que incluye circunstancias de la alegación original, motivación para declarar e influencia por parte de otros. Por tanto, en la segunda parte están las cuestiones investigativas que están relacionadas con la falta de realismo (inconsistencia con las leyes de la naturaleza), declaraciones inconsistentes, evidencia contradictoria y características de la ofensa (Jiménez, 2001).
Informe pericial: Según Urra (2002), el informe pericial debe plasmar evidencias contrastables, replicables, defendibles; por esta razón, no es un texto para la hipótesis, sino para la plasmación científica. Además, Jiménez (2001) afirma que,
Desde el punto de vista de las características generales y valoración jurídica de la pericia, hemos de subrayar que se trata de una prueba específica, científica y compleja, consistente en un conjunto de operaciones confiadas a un experto por el juez. Desde esta perspectiva entendemos que el dictamen psicológico pericial debe ser elaborado dentro de los siguientes parámetros, ser un documento científico, comprensible, con un grado de certeza determinado, útil y elaborado de acuerdo con las correspondientes normas deontológicas (p. 47).
Sugestionabilidad: De acuerdo a Morales, García & Blázquez (2002), la sugestionabilidad puede ser entendida como un estado de predisposición personal a dejarse afectar por la influencia, infiltración o insinuación de ideas o información sugerida, que es adoptada como propia. Al respecto Bruck, Ceci y Francouer (2002), mencionan que es probable que la mayoría de los niños(as) de 4 a 6 años de edad acepten falsas sugerencias respecto a un evento en el cual se vieron personalmente comprometidos (por ejemplo, decir haber sido tocados en la pierna en lugar del brazo cuando el tocamiento real ha sido en este último), sin embargo, son más sugestionables cuando se les formula preguntas directivas. Las diversas entrevistas formales o informales que pueden ser realizadas al menor y la repetición de las preguntas, así como el tipo de preguntas realizadas por cada entrevistador, es información que es susceptible de generar distorsión en el testimonio del niño por efectos de sugestión.
Confabulación: Según Fernández, Alonso & Rodríguez (2005), la confabulación es el proceso por el cual el testigo o entrevistado crea información respecto al tema que se le ha preguntado para responder a las expectativas que percibe por parte del entrevistador o por medio de una pregunta, completando información que no ha recibido con otra que puede resultar lógica desde su experiencia vital; este proceso puede darse de forma voluntaria o involuntaria.
Asimismo, Gee, Gregory y Pipe (1999), evidenciaron que cuando se realizan preguntas directivas a los niños(as) en relación con temas ficticios o inexistentes ellos son capaces de crear una historia para responder a las expectativas de la pregunta.
Ciertas “técnicas” utilizadas en la entrevista de niños(as) posibles víctimas de abuso sexual pueden llevar a confabulaciones cuando no se tiene certeza de la ocurrencia del hecho. Un ejemplo de lo anterior es la utilización de muñecos anatómicos, los dibujos y el juego lúdico, técnicas que pueden llevar a falsos positivos, ya que si se presiona al niño(a) se puede inducir a una respuesta esperada, por lo tanto se recomienda no generalizar su utilización en casos de presunto abuso sexual.
Contaminación: En el ámbito psicojurídico se entiende la contaminación como el proceso mediante el cual la huella de la memoria se va alterando por efecto de diferentes procesos de asociación que se incrementan en razón del tiempo transcurrido entre el hecho y el momento del reporte (Fernández, Alonso & Rodríguez, 2005). En este caso es probable que el niño fuera expuesto a multiplicidad de entrevistas por parte de la familia y los profesionales, lo que conlleva a que la huella de memoria se contamine, ya que cada reporte implica un nuevo proceso de recuperación y almacenamiento de información, paralelos a la
curva de olvido, lo que implica pérdida de información original que puede ser sustituida por otra (ya sea sugerida o no) que se asume como parte del recuerdo.
Síntomas asociados al SAP: Cartujo (2000), describe una serie de “síntomas primarios” que usualmente aparecen juntos en los niños afectados por el SAP, tales como, a) Campaña de denigración: en donde el niño está obsesionado con odiar a uno de los padres. Esta denigración a menudo tiene la cualidad de una especie de letanía; b) Débiles, absurdas o frívolas justificaciones para el desprecio: el niño plantea argumentos irracionales y a menudo ridículos para no querer estar cerca de su padre; c) Ausencia de ambivalencia: todas las relaciones humanas, incluidas las paternofiliales, tienen algún grado de ambivalencia. En este caso, los niños no muestran sentimientos encontrados, todo es bueno en un padre y todo es malo en el otro; d) Fenómeno del “pensador independiente”: muchos niños afirman orgullosamente que su decisión de rechazar a uno de sus padres es completamente suya, negando cualquier tipo de influencia por el padre aceptado; e) Apoyo reflexivo al progenitor “alienante” en el conflicto parental: habitualmente los niños aceptan incondicionalmente la validez de las alegaciones del padre aceptado contra el odiado, incluso cuando se les ofrece evidencia de que aquel miente; f) Ausencia de culpa hacia la crueldad y la explotación del progenitor “alienado”: los niños muestran total indiferencia por los sentimientos del padre odiado; g) Presencia de argumentos prestados: la calidad de los argumentos parece ensayada, pues a menudo usan palabras o frases que no forman parte del lenguaje de los niños; y h) Extensión de la animadversión a la familia extensa y red social de progenitor “alienado”: el niño rechaza a personas que previamente suponían para él una fuente de gratificaciones psicológicas.
Predivorcio: Según Kaslow (1984), citado por Jiménez (2001), este tiempo también se denomina divorcio emocional. Se caracteriza por la reflexión, planteamiento y toma de decisiones, caracterizado especialmente por sentimientos de ansiedad, y temor. La persona pasa por las etapas de desilusión, insatisfacción, ansiedad e incredulidad a la desesperanza, miedo, angustia, vacío, culpabilidad, ira, y falta de autoestima; lo que puede generar discusiones que afectan la relación hasta el punto de alejarse física y emocionalmente.
Divorcio: Se caracteriza por diversos conflictos de intereses, en donde la separación puede ser negociada o consensuada. El divorcio legal es un periodo de compromisos legales (legitima la separación y regula sus efectos), acompañado por sentimientos de depresión, desapego, desesperación, autocompasión, donde se negocia, grita, y amenaza. La segunda fase hace referencia al divorcio económico (conlleva el reparto de los bienes y la búsqueda de garantías que salvaguarden la subsistencia de ambos conyugues y de sus hijos), tiempo acompañado por confusión, tristeza, soledad y venganza. La tercera fase se denomina divorcio co-parental y problemas de custodia, en donde hay quejas y duelo, se comunica la decisión a los demás y se reinicia con el mundo de trabajo; aparece la preocupación por los niños, ambivalencia, embotamiento e indecisión. La cuarta fase se relaciona con el divorcio de comunidad (reestructuración funcional y relacional ante la familia, las amistades y la sociedad en general), donde se restablece la rutina y se exploran nuevos intereses con optimismo, resignación, excitación, curiosidad, indecisión, arrepentimiento y tristeza (Kaslow, 1984 citado por Jiménez, 2001).
Posdivorcio: Kaslow (1984), citado por Jiménez (2001), afirma que es un periodo de exploración y reequilibrio. En este momento, se trata de divorcio psíquico, donde existe la consecución de independencia emocional y elaboración psicológica de los efectos de la ruptura. Se caracteriza por sentimientos tales como, aceptación, auto confianza, energía,
autovaloración, integridad, exaltación, independencia, autonomía. Se busca construir una nueva identidad, se culmina el divorcio psíquico, se presenta una mayor comodidad en el ambiente social, y se instaura un nuevo estilo de vida.