La perforación y posterior fracturación que se hace en los pozos acondicionados para la explotación de shale gas requiere de agua. Esta agua es uno de los componentes que queda como desecho al final de los procesos de la fracturación hidráulica. En un estudio de la KPMG Global Energy Institute titulado, “Watered-down: Minimizing wáter risks in shale gas and oil drilling” se informa de que la EPA (Environmental Protection Agency), la estimado que la cantidad de agua requerida para estas operaciones, en un solo pozo, puede estar entre los 190 000 y los 1 300 000 litros. En cambio, si el pozo que está unido al reservorio de gas es horizontal (por lo tanto se obvia que esa sección esta en profundidades parejas a la de la formación), las necesidades de agua serán aún mayores, llegando a rondar entre valores de 7 000 000 litros y 19 000 000 litros.
El problema del agua es también una cuestión social. Cada cuenca o depósito de agua tiene que hacer frente a temas concernientes con el acceso al agua, el uso de esta y el tratamiento y disposición del recurso en cuestión. El volumen de agua empleado varía según el pozo y la región, siendo claves la geología del lugar y del desarrollo de las actividades de cada empresa. La cuestión más importante a tener en cuenta es que cuencas de shale gas de los Estados Unidos tienen cada una sus propias características, de forma que cada una tiene unas necesidades de volumen de agua para la perforación o la fracturación de sus pozos distinta, que varía a su vez en función de la profundidad y de la presencia de aguas subterráneas (figura 41).
Figura 41: Volumen de agua utilizado en explotaciones de shale gas (en millones de galones)
Ahora bien, es necesario hacer la distinción entre agua consumida y agua utilizada. Volviendo con los términos de consumo, la fracturación hidráulica de un intervalo de unos 100 metros de potencia puede requerir una cantidad bastante cercana a los 3 100 000 litros de agua. Comoquiera que para la explotación del recurso no convencional se necesita repetir el proceso varias veces en la zona, el requerimiento de agua es elevado. No obstante, cada operación de esta práctica, puede estar separada de la anterior o de la siguiente, por días u incluso semanas, por lo que la acumulación de dicho volumen puede realizarse a lo largo de un cierto tiempo, implicando entonces caudales relativamente modestos. A esto hay que añadirle que siempre hay un fluido de retorno que se trata y puede ser posible su reutilización para tareas posteriores. Este fluido hace referencia al agua utilizada. Esto significa, que no toda el agua empleada es consumida, sino que tras el proceso y su adecuación, puede ser usada de nuevo, permitiendo un significante ahorro de dicho recurso. En cambio, parte del agua utilizada no es rescatable, por quedar ocluida dentro del yacimiento o por otras razones, y a esto es a lo que llamamos agua consumida.
Si nos centramos en el punto de vista que puede tener la sociedad ante las numerosas informaciones referentes al consumo de agua requerido por la fracturación hidráulica, se debe hacer una mención comparativa con las necesidades de este mismo recurso por parte de otras industrias ajenas al campo de producción de hidrocarburos. Sin ir más lejos, el principal consumo de agua es el derivado de la agricultura y la ganadería, principalmente por los sistemas de riego. En el conjunto del planeta, la demanda agrícola representa un 65%.
Por otro lado, debemos destacar que la cantidad de agua que se utiliza en la explotación del gas no convencional es semejante a la de la extracción convencional de petróleo, sólo que se hace en algunas zonas donde nunca había habido estos usos y en algunos casos comporta los mismos problemas que cualquier otra industria intensiva en el uso del agua, como el aumento de estrés hídrico, salinización y contaminación por metales pesados.
En resumen, y conociendo la diferencia entre agua consumida y agua utilizada, se puede concluir que los volúmenes extraídos de los cauces son bastante más bajos de lo que se estima en un principio., y sobre todo si los comparamos con el consumo de muchas otras actividades humanas. También son moderados por unidad de energía producida si se compara con otros sistemas de generación (figura 42).
Figura 42: Consumo de agua por sector cada década
Fuente:http://environment.alberta.ca/images/Sector_Allocations_Index.jpg
Todas esta agua empleadas para la fracturación hidráulica son utilizadas durante diversas etapas:
• Se utilizan para facilitar las tareas de perforación, que son actividades en las que el uso de agua es imprescindible para asegurar la consecución de los objetivos.
• Para formar una mezcla con la arena que será empleada en la fase de fracturación
• Para evaluar el gas natural que está siendo transportado a través de las tuberías
• Para la fase de procesado del gas en las plantas de tratamiento.
Estos recursos hidráulicos tendrán procedencias locales que pueden ser de distintas características. Pueden proceder de cuerpos de agua superficiales como son los lagos, los ríos o las charcas. Otra de las opciones es que pueden ser retirados de acuíferos subterráneos. El agua puede ser suministrada por reservas municipales. También cabe la posibilidad que se empleen volúmenes de agua que ya han sido utilizados y que se han
sometido a tratamientos de recuperación por parte de la propia empresa y gracias a ayudas municipales o de la industria.
Cabe destacar que existen numerosas regiones en las cuales la procedencia del agua que se emplea en sus labores no está especificada o documentada.