7 DISCUSSION
7.2 IMPLICATIONS
7.2.2. Managerial
6.3.1 Aditivos químicos del agua empleados en la fracturación
En la fracturación hidráulica hay muchas más cuestiones a controlar además de la demanda y suministro de aguas. De acuerdo con la revelación del registro de componentes químicos empleados en los Estados Unidos, que ha sido realizada por la organización “Frac Focus” (que comprende un conjunto de empresas especializadas en el sector de la fracturación hidráulica), el número de aditivos utilizados en una operación típica de la fracturación hidráulica es dependiente delas condiciones específicas de cada pozo que este siendo intervenido. En función de las características del agua y de la formación de shale gas, el proceso de fracturación puede emplear muy bajas concentraciones de entre tres o doce aditivos químicos, teniendo cada uno de estos una función específica. Es importante señalar que el empleo de elementos químicos en esta agua no suele superar el 1 % del volumen total de la mezcla de agua y arena inicial.
Figura 38: Tabla de componentes químicos más frecuentes en el Shale gas
Aunque en la tabla de la figura 38 hemos mencionado alguno de los usos más comunes de los elementos químicos empleados con frecuencia en la fracturación hidráulica, es necesario entender la función de los grupos de aditivos dentro de la mezcla de dicho fluido, y así comprender los riesgos que conllevarían su no utilización en la producción del shale gas (figura 39).
Figura 39: Aditivos más comunes empleados en labores de shale gas.
Fuente: BNK ESPAÑA
Una vez empleadas, las aguas de retorno suelen contener altos niveles de solidos disueltos, metales y materiales radiactivos. El conocimiento de estos datos ha provocado numerosas preocupaciones y protestas públicas. Se hace necesario por lo tanto la búsqueda de medidas o regulaciones que permitan por lo menos el control y supervisión de estos residuos.
En varias agencias de gas y petróleo situadas en diversos estados, se han implantado sistemas cuyo fin es llevar a cabo una regulación sobre todo aquello que afecta a los químicos empleados en los procesos de fracturación hidráulica. Esto viene representado en la tabla de la figura 39, donde se puede apreciar una lista de requisitos que deben cumplir las empresas energéticas en cuanto a este tema, desde el mes de diciembre del año 2011.
Además de todo esto, se atiende al correcto uso del entubado de los pozos, que otorga una protección adicional en forma de barrera, ante potenciales contaminaciones del fluido de fractura, gas natural y petróleo que en un principio fluirían a través del pozo. Sin embargo, es importante reconocer que gran parte de los riesgos de polución proceden de incidentes en superficie. Un estudio llevado a cabo por el Instituto de la Energía de la Universidad de Texas en Austin concluyó que la mayoría de los reportes referentes a las contaminaciones de las aguas cercanas a formaciones activas de shale gas eran originados por derrames que tenían lugar en la parte superior u otros procesos relacionados con el agua de retorno. Un equipo interdisciplinar de expertos en el tema, examino una variedad de sucesos asociados a estas prácticas productivas en los tres principales yacimientos, que son, el Barnett shale situado en el norte de Texas, el Marcellas shale de Pennsyvania en Nueva York y parte de Appalachia, y el Haynesville shale en el este de Louisiana y en el noreste de Texas.
6.3.2 Riesgos químicos
Con respecto a este tema, uno de los principales riesgos que conlleva la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica es el propio uso de sustancias químicas tóxicas y peligrosas. Además, obtener información sobre las sustancias químicas utilizadas es muy complicado.
En los Estados Unidos, país cuya experiencia técnica sobre el fracking es mayor que en ningún otro lado, la información sobre las sustancias está protegida debido a intereses comerciales. Se sabe que hay al menos 600 sustancias químicas presentes y que algunas de ellas son reconocidas como cancerígenas, mutógenas, y disruptivas endocrinas (alteradoras del sistema hormonal). Por ejemplo se utiliza, benceno, tolueno, etilbenceno o xileno, sustancias identificadas como muy peligrosas para la salud y el medio ambiente con los efectos anteriormente enumerados. Durante años diferentes organizaciones en EEUU han exigido la divulgación completa de las mezclas y sustancias químicas que se emplean en la perforación y fracturación hidráulica, ya que su no identificación es uno de los principales problemas para realizar la evaluación de riesgos de esta técnica e incluso para aplicar tratamientos médicos en caso de accidentes.
Aun con todo esto, la organización “TEDX (Diálogos sobre la Disrupción Endocrina)”
de Estados Unidos lleva varios años recogiendo información sobre los productos tóxicos utilizados, y ha realizado un análisis de los datos detallando los posibles efectos sobre la salud humana y el medio ambiente. Los resultados del análisis se resumen en el documento “Operaciones de Gas Natural desde una Perspectiva de Salud Pública” que publicados en la revista Internacional “Journal of Human and Ecological Risk Assessment”.
Dicho análisis se basa en 362 sustancias claramente identificadas. Los efectos sobre la salud que se han encontrado para las mismas se han clasificado en categorías. En la siguiente tabla se muestra el porcentaje de estas sustancias que están asociadas con efectos en cada una de las categorías (muchas sustancias químicas tienen efectos sobre la salud en más de una categoría).
Es destacable que más del 25% de las sustancias pueden causar cáncer y mutaciones, el 37% pueden afectar al sistema endocrino, más del 50% causan daños en el sistema nervioso y casi el 40% provocan alergias (sensibilizantes) (figura 40).
Figura 40: Diagramas de efectos sobre la salud de las sustancias químicas
Fuente: The Endocrine Disruption Exchange
Debe resaltarse que estas sustancias tóxicas se liberan al aire o al agua (tanto de acuíferos como de superficie) y además de los efectos sobre la salud tienen efectos sobre el medio ambiente. Más del 40% de las sustancias tienen efectos ecológicos, que dañan a la vida acuática y otra fauna.
Los efectos sobre la salud son causados principalmente por el impacto de las emisiones al aire y al agua. Muchos de ellos son efectos a largo plazo de compuestos orgánicos volátiles.
Este nuevo auge en la exploración y explotación de gas podría dar lugar a grandes cantidades de contaminación del agua con sustancias químicas tóxicas. Es de especial preocupación el riesgo para los acuíferos subterráneos de los que dependen el agua potable y el uso agrícola.