La cuenca alta a su entrada en el Estrecho de las Hoces tiene una extensión de unos 11.000 km2 computables para avenidas (Hernández Pacheco, 1958), puesto que la parte alta Manchega no presenta conectividad con el tramo medio al predominar la infiltración y laminación de las crecidas en los humedales manchegos. Queda reducida la superficie de aporte a las cuencas de los ríos Jabalón, Bullaque y Tirteafuera, fundamentalmente. A esta característica de tipo físico se le suma el problema de la cantidad (falta de estaciones) y la calidad de los datos de aforo, muchas veces inexistentes y la mayoría de las veces sin registros de caudales máximos instantáneos (Qci) que impiden establecer relaciones fiables sobre la influencia de los embalses superiores en las crecidas del Estrecho de las Hoces. Los embalses construidos aguas arriba son: Peñarroya (48 hm3), El Vicario (7 hm3), Torre de Abraham (60 hm3) y Puente Navarro (sin datos). De todos ellos el único que resta efectividad a las crecidas es Torre de Abraham en el río Bullaque, puesto que los embalses de Puente Navarro y Peñarroya tienen las tablas de Daimiel aguas abajo que ejercen una mayor laminación que los propios embalses y minimizan su efecto en las crecidas. Idéntica situación ocurre con el Vicario y Gasset y las tablas de Alarcón.
El único cambio posible en el comportamiento de las crecidas puede ocurrir a partir de 1974, año de construcción del embalse del Bullaque. Para ver la influencia de los embalses en las crecidas se han comparado la frecuencia de superación del caudal máximo instantáneo medio anual (la media de los caudales máximos instantáneos del año), antes y después de la construcción de embalses de importancia.
Periodo Embalse Fecha
<1959 Sin interés - 1959-1972 Peñarroya 1959 El Vicario 1973 1973-1986 Torre de Abraham 1974 >1986 Puente Navarro 1986
Tabla 3-1. Embalses que regulan el río Guadiana en su tramo alto, época de construcción y periodo en que afectarían con cambios importantes para el río
Figura 3-8. Frecuencias en los caudales máximos anuales (Qc) para los distintos periodos de regulación (pre y post 1974) en la cuenca vertiente en la estación de Puente Luciana en el río
Bullaque. La línea roja indica el valor medio (realizado a partir de datos de la CHG)
Como puede observarse en las figuras 3-8 y 3-9 hay una cierta tendencia al incremento del periodo de retorno en el Bullaque, con valores altos de 3,75 años. Esto indica que las avenidas que superan la media son cada vez más escasas en el tiempo, o bien que los
14 , 1 ; 8 7 1974= T≈ Fpost ; 3,75 1 5 4 1974 = T≈ Fpost Bullaque 0 50 100 150 200 250 300 1965-66 1967-68 1969-70 1971-72 1973-74 1975-76 1977-78 1979-80 1981-82 1983-84 1985-86 1987-88 1989-90 1991-92 1993-94 1995-96 1997-98 1999-00 2001-02 2003-04 Año hidrológico Caudal (m3/s) Sin datos
periodos hidrológicos son distintos, situación que no se ha citado en la literatura, puesto que el último periodo comprende varias sequías y épocas húmedas. En el río Guadiana no puede observarse un cambio, puesto que la serie previa a 1974 tiene únicamente dos valores y es claramente insuficiente. Los resultados para el periodo de regulación son algo elevados (2,8 años), aunque menores que el río Bullaque. En ambas estaciones existe una laguna importantísima correspondiente a los últimos años, que no se han registrado por pérdida de operatividad de las estaciones de aforo.
En base a los datos foronómicos se han señalado los momentos potenciales de cambio en la dinámica de las avenidas por construcción de embalses en el río Bullaque. A continuación se evaluará este cambio en las crecidas históricas comparando eventos anteriores y posteriores a las fechas de regulación.
Comportamiento pre-1974
De todos estos periodos, la crecida de 1952 muestra un comportamiento natural del río, con un aumento de los caudales en toda la parte alta y crecida el mismo día para el Azuer y Guadiana en Villanueva. En febrero de 1963, ya regulado por el embalse de Peñarroya, el comportamiento es similar, con crecida el día 17 en el Azuer y en Villanueva. No parece influir demasiado este embalse en la rápida transmisión de la avenida. Idéntica situación ocurre en febrero de 1966.
Figura 3-9. Frecuencias en los caudales máximos instantáneos (Qci) para los distintos periodos con regulación de la cuenca vertiente en la estación de Luciana en el río Guadiana. La
línea roja indica el valor medi o (realizado a partir de datos de la CHG) Estación de Luciana. Río Guadiana
0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1971-72 1973-74 1975-76 1977-78 1979-80 1981-82 1983-84 1985-86 1987-88 1989-90 1991-92 1993-94 1995-96 1997-98 1999-00 2001-02 2003-04 Año hidrológico
Caudal máximo instantáneo (m3/s)
8 , 2 ; 14 5 1974= T≈ Fpost Sin datos Pocos datos insuficiente s
Comportamiento post-1974
La crecida de enero de 1979 en Luciana llegó a registrar un caudal de 848 m3/s (28-01), y en Valbuena, aguas abajo, el caudal fue de 192 m3/s el día 29 de enero. En Mérida, los efectos quedaron muy retardados, y la llegada de la punta, cercana a los 5.000 m3/s ocurrió el 13 de febrero, quince días más tarde. La crecida de enero de 1997 se registró el día 9-01 en El Azud (Badajoz) con 1.271 m3/s y el mismo día en Luciana, aguas arriba con un valor de 699,3 m3/s. Fue, por tanto, una crecida de rápido desarrollo, que alcanzó el mismo día la cuenca media-alta y la cuenca baja, en la que se ve el efecto de los embalses, puesto que se pasa de unos 700 m3/s en una zona con 11.000 km2 de cuenca, a tan solo 1.300 m3/s, en una zona que drena unos 50.000 km2. La situación respecto a la crecida de 1979 fue muy distinta debido fundamentalmente a la gestión de los embalses y entre otras, a la construcción de la Serena que regula la gran cuenca del río Zújar, a partir de 1986.
Como conclusión más relevante de este análisis podemos indicar que el efecto de los embalses en las crecidas superiores al caudal máximo instantáneo empieza a notarse en la cuenca alta a partir del segundo periodo de regulación (post 1974), las crecidas reseñadas tienen una transmisión de la onda de avenida rápida, sin apenas laminarse en el tiempo las puntas. La situación a partir de 1974 cambia, si bien algunos eventos más intensos permiten una transmisión rápida, la mayoría de los eventos que superan el caudal máximo instantáneo medio son retenidos en los embalses.