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Varios trabajos, entre los que se encuentran los de Patton et al. (1979); Baker (1984 y 1987), Kochel y Ritter (1987), Benito et al. (2003b y 2003c) y Rico (2004) señalan como principales ambientes deposicionales para los SLW: (1) las confluencias del río principal con los afluentes, (2) zonas de expansión del valle, (3) zonas de contracción del valle, (4) zonas de desbordamiento, (5) depósitos de sombra por obstáculos en los márgenes, (6) abrigos rocosos, (7) cuevas y (8) zonas altas de los point bars en meandros. La mayoría coinciden en ser zonas donde existe una separación del flujo con disminución de la velocidad en algún punto, lo cual favorece el remanso de las aguas y la decantación de los materiales finos que viajan en suspensión o mediante corrientes

0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 0 50 100 150 200 250 Espesor (cm) Ángulo (grados) EHCAJ3 EHCMD2 PLCAL4 PLCA17 PLCA111 PLCA29 PLCA213

cuatro medios deposicionales: afluentes, zonas de desbordamiento, expansiones y contracciones.

Zonas de afluentes

Se trata sin duda del medio deposicional más frecuente y que aporta los mayores espesores de depósito en la zona de estudio (Figura 3-1). De los cuatro cortes estudiados en PDL, tres se dan al abrigo de afluentes de diversa entidad, uno de gran tamaño (Arroyo de las Limas) y dos de pequeño tamaño (Arroyos 1 y 2). En la zona de EH, de los dos cortes, uno de ellos se encuentra cercano a un arroyo (Arroyo de Doña Juana) y el otro, aunque no se trata de ese medio deposicional, se ve favorecido por la presencia de un pequeño afluente.

Figura 3-1. Espesores de los diferentes cortes estudiados en las dos zonas de estudio (EH y PDL) en función del ángulo de entrada del afluente hacia el río Guadiana

Los SLW en los afluentes se originan por la formación de un remolino de separación del flujo principal (O´Connor, 1993). En estas zonas se deposita sobre todo la fracción en suspensión que lleva la corriente. Según Kochel y Baker (1988) el ángulo con el que el afluente se aproxima al río principal influye en el espesor de los depósitos de SLW. Si el ángulo de unión se aproxima a 90º se produce la entrada de aguas de la crecida y se minimiza la erosión del depósito. Ángulos bajos y altos condicionan también el espesor,

al limitar la entrada de las aguas (ángulo bajo) o favorecer la erosión de depósitos preexistentes (ángulo alto).

En las dos zonas de estudio, de todos los cortes analizados el mayor depósito se encuentra en los afluentes con un ángulo cercano a los 90º (hasta 200 cm de espesor), cuando el ángulo aumenta el espesor disminuye al igual que para los ángulos bajos. Si éstos son menores de 90º el espesor de la columna de SLW baja hasta los 50 cm (Figura 3-2). Las mejores secuencias de depósito las encontramos asociadas a zonas con ángulo de 70-100º, generalmente donde se desarrollan separaciones de flujo y eddy bars.

Figura 3-2. Ángulos de entrada de los afluentes en los que se han encontrado depósitos de SLW. La flecha indica la dirección del flujo

Zonas de expansión

Encontramos este ambiente deposicional en el corte de la estación de aforo de Pulo do Lobo (PLCEA6), donde tras un relieve muy acusado se produce una expansión del valle. En estas zonas se produce una separación del flujo para formar zonas de remolino y recirculación (Rico, 2004) y algunos autores como Kochel (1980) y Kochel y Baker (1988), indican que el proceso de separación se asocia con un descenso de la velocidad y acumulación de depósitos finos. El corte estudiado (Figura 3-3) no representa una

100º 90º PLCAL PLCA1 PLCAL2 70º 45º 90º EHC AJ EHCMD PLCA2

margen izquierda. El depósito encontrado tendría su origen en una combinación de causas, expansión y sombra de un obstáculo. Los niveles más bajos presentan materiales con estructuras tractivas (estratificación cruzada) mientras que en los más altos hay ausencia de estructuras de flujo y corresponden a depósito masivo por agradación en zona de remanso, estos últimos son los auténticos niveles que se ajustan mejor con el caudal máximo de la crecida.

Figura 3-3. Constricción previa a la estación de aforo de PDL en la margen izquierda, que favorece la presencia de depósitos de SLW por expansión. A continuación se observa una banda de color

claro correspondiente a los SLW por desbordamiento

Figura 3-4. Geometría de entrada al estrechamiento de la zona del Estrecho de las Hoces (Ciudad Real) escala Sección 2 Sección 1 Flujo Estrechamiento SLW desbordamiento

Zonas de contracción

Se trata de la situación inversa a la anterior. El flujo pasa de tener una sección más amplia a una sección menor, con el consiguiente aumento de velocidad en la zona central de la corriente y decrecimiento brusco en las zonas donde el flujo choca contra el estrechamiento, donde se crean vórtices y remolinos. La transición de la zona ancha a la estrecha ha sido señalada por jugar un importante papel en la recirculación del flujo (Benito, 2003b y Rico, 2004). Fuertes transiciones entre tramos generan recirculación a ambos lados, con corrientes que pueden impedir la formación de sedimentación masiva por remanso y favorecen la presencia de materiales con estructuras tractivas (ripples en general).

El único caso con estrechamiento considerable lo tenemos en la zona del Estrecho de las Hoces, donde existe un cambio brusco, situación que permite la presencia de depósitos debido a que la morfología de la zona de transición cambia para aguas altas, superando el umbral de roca y ampliando la sección (Figura 3-4). Por esta razón los depósitos no presentan estructuras de ningún tipo, aunque pueden haber contribuido a su desaparición la intensa bioturbación, y aparecen con carácter masivo por la agradación rápida.

Zonas de desbordamiento

Son zonas descritas por numerosos autores (Baker, 1984, Benito et al. 1998 y House et

al., 2002 entre otros) como fruto del desbordamiento sobre la llanura de inundación que

alcanza zonas protegidas con condiciones favorables para el depósito. Las terrazas se forman por la acreción vertical de inundaciones sucesivas al desbordar sobre el nivel plano de su superficie. La morfología de los SLW es de tipo bancal aterrazado, con suave caída hacia la llanura. En estas zonas se produce una gradación textural y estructural desde las zonas con mayor energía más bajas en cota, a las zonas con menos energía más altas.

En la zona de Pulo do Lobo se han encontrado depósitos de tipo bancal que ocupan extensas áreas marginales, sobre todo en la orilla izquierda del tramo estudiado (Figura 3-5). En profundidad estos depósitos no son muy potentes, pues se encuentran en una zona muy expuesta a las crecidas y aunque se lleguen a depositar grandes espesores,

luego se erosionan, desapareciendo. Las zonas más favorables para su conservación son los entrantes que crean los afluentes del río Guadiana.

Figura 3-5. Situación de los depósitos de desbordamiento de la margen izquierda de Pulo do lobo (PLCA1)

Figura 3-6. Depósitos de SLW en un abrigo rocoso en la zona de Pulo do Lobo, aguas abajo del tramo estudiado

Otros tipos deposicionales

Además de los anteriormente citados, en la literatura se encuentran descritos otros ambientes deposicionales que no han sido encontrados en nuestra zona de trabajo. Estos ambientes son: obstáculos en las márgenes, que solo han sido observados en sedimentos recientes de la crecida de 1997, curvaturas en meandros (Baker, 1984) y cuevas y abrigos rocosos, que al encontrarse en bajo número y poco desarrollo no han permitido

su estudio. Los abrigos rocosos son zonas de baja velocidad de la corriente, causada por una separación del flujo. En este ambiente remansado se produce una decantación rápida de los materiales en suspensión. En la zona de PDL se han encontrado depósitos muy finos, de carácter arcilloso y sin estructuras visibles, con una potencia de 5 cm como máximo y algo de material carbonoso (Figura 3-6). Topográficamente se sitúan por encima del nivel de la crecida de 1997.