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Conclusion

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1. Escoge algún ejercicio o actividad que te divierta y que beneficie tu circulación y tu corazón, sin pensar si "te conviene o no". En otras palabras, hazlo por diversión y no por obligación.

2. Olvídate de perder peso o de tonificar la piel flácida. 3. Encuentra un lugar donde hayas visto mujeres obesas haciendo ejercicio, o házlos en tu propio hogar.

4. Invita a una amiga que esté al mismo nivel tuyo. No lo hagas con alguien que es considerada una atleta.

5. Ten paciencia y toma el período de tiempo que necesites para acostumbrarte a llevar a cabo dicha actividad.

6.Intenta caminar por tu vecindario si este es seguro; toma clases de baile o de algún deporte que te guste.

7.Si lo prefieres, tienes el derecho a permanecer física- mente inactiva hasta que sientas el interés, el ánimo y la motivación para empezar con alguna actividad.

A medida que envejecemos, aumenta la necesidad del ejercicio. Algunos dicen que es esencial. Mientras nuestro cuerpo envejece, podemos perder flexibilidad, fuerza muscular y cardiovascular. Las articulaciones se ponen rígidas, debido a que el líquido que contienen se empieza a secar; el espacio de la articulación se encoge y los huesos se debilitan. (La pérdida gradual de calcio en los huesos se llama osteoporosis).

Los músculos se aflojan rápidamente y si le hacemos caso a la propaganda negativa acerca del proceso de envejecimiento, empezamos a pensar: "Bueno, a partir de aquí todo es cuesta abajo". ¡No debemos admitir tal cosa! Permanecer activas (tal vez con un período apropiado de calentamiento) mantiene las articulaciones flexibles, a pesar de que los primeros movimientos, al empezar los ejercicios, puedan ser más dolorosos que en los días de la juventud. Podemos caminar, nadar, trotar, levantar pesas, hacer algún deporte nuevo. Ponle atención a tu cuerpo; ve despacio, pero no dejes que se deterioren tus músculos, tus huesos, tu corazón o tus pulmones, ten confianza en ti misma. Una amiga, Susana, empezó a bucear recientemente, para celebrar su cumpleaños número 54:

...Me dije a mí misma ¿Por qué esperar?.. Siempre lo he querido hacer...

Tal vez no podamos ser tan intrépidas corno Ruth Rothfarb, quien a los 80 años de edad corrió su primer maratón (Otawa, Canadá, 1981). Al finalizar el Km 26.2, sus piernas estaban cansadas, pero ella misma dijo:

...Fue el mejor día de mi vida! Toda la vida trabajé en una tienda. Siempre me gustó el aire libre y disfrutaba de largas caminatas, pero no había tiempo para más. Hace 8 ó 9 años empecé a trotar y durante los últimos 5 años he estado compitiendo...

Ruth corre cerca de 10 millas diarias, camina mucho y practica el baile. Las personas que viven en su edificio creían que estaba loca, pero ahora exclaman: ¡Vamos Ruth! Ella desea que otras mujeres de su edad la acompañen, pero eso no lo ha logrado todavía. Explica que las mujeres de su generación tienen muchos miedos acerca de sus cuerpos. Siempre se escuchan muchos "no" y "no puedos". Ruth mantiene su independencia con un espíritu decidido, haciendo lo que ella siente que le beneficia.

...Necesito mi sueño. Descanso mi pierna artrítica cuando me molesta, pero nunca dejo de correr todos los días...

Las que a los 60, 70, 80 o 90 años de edad no corremos ni 3 Km., no debemos dejar que el ejemplo anterior nos ponga a la defensiva. Es más positivo tomar el caso de Ruth como una inspiración para hacer algo en casa o en nuestro centro social local. Por ejemplo, Miriam, que vive en un complejo para ancianos en Miami, asiste a una clase de ejercicio en su tiempo libre y regularmente se va caminando...

El ejercicio y la enfermedad

Después de una cirugía o de una larga enfermedad, nece- sitamos del ejercicio. Aun en los hospitales los pacientes son

motivados a levantarse de la cama lo más pronto posible. Cuando estamos enfermas, el ejercicio mantiene a la sangre circulando, previene las dolorosas llagas y estimula el sistema respiratorio. Si estás postrada en cama, es importante que te ayudes ejercitando las partes movibles de tu cuerpo, el solo hecho de tensionar y relajar tus músculos en forma metódica puede ayudar. Haz unas respiraciones profundas cada hora. Aquellas mujeres que viven en instituciones se pueden beneficiar llevando a cabo la mayor actividad física posible. Sin embargo, rara vez hacemos lo que necesitamos. Las prisiones, los hospitales mentales, los asilos de ancianos y otras instituciones similares son focos de inercia, debido a que tienen un personal recargado de trabajo, a la rigurosa seguridad por las drogas y/o a los encarcelamientos. Como nos dice Carmen:

...He estado en el manicomio 2 veces y una vez en la cárcel. Si quieres exteriorizar lo que sientes de una manera física—y creeme que lo necesitas—sólo te drogan o te aislan. Perdí mi cuerpo y mi mente ahí dentro...

Alternativas

Existe una gran variedad de actividades para ayudar a mantenerte físicamente saludable. Escoge una actividad que te cause placer, algo que realmente disfrutes, algo nuevo. Adapta tu ejercicio a tu trabajo. Para aquellos trabajos donde pasas todo el tiempo sentada, escoge una actividad que te estimule y que mantenga tu sangre en movimiento. Si tu trabajo es físicamente exhaustivo, relájate y estírate. Toma descansos durante el día (o durante la noche), también

estírate y camina. Algunos empleados tienen la suerte de trabajar para compañías que proveen programas de ejercicio y espacios especiales adaptados para éstos. Muchas compañías deben ser presionadas para llevar esto a cabo. Sin embargo, tenemos que tener cuidado con los estereotipos. Nunca restrinjas tus opciones basándote en lo que otra gente diga. Puedes tener metas modestas orientadas hacia la salud para cada semana, entrenar seriamente, o puede que te atraiga un tipo de actividad más espontánea. Cualquier actividad es aceptable si te mantiene en movimiento. Es posible que para empezar escojas un tipo de ejercicio aeróbico. Entre las formas de ejercicio aeróbico se encuentran caminar, trotar, correr, nadar, andar en bicicleta, saltar la cuerda, algunas formas de baile y algunos deportes como balompié y el baloncesto.

Consulta con alguien que tenga experiencia en la actividad que hayas escogido, o lee libros para encontrar lo que dicho ejercicio puede hacer o no hacer por tu cuerpo.

Así como el caminar, el ciclismo y el trotar hacen poco para desarrollar los brazos, el torso y el cuello; los ejercicios aeróbicos son un buen suplemento. Los ejercicios abdomi- nales y para la espalda siempre son buenos también. Algu- nas de nosotras encontramos que es fácil motivarnos sin ayuda. Nos conectamos con nuestra fuerza interior y preferimos ejercitarnos para nuestro propio beneficio. Otras necesitamos el empuje y la motivación de un grupo o un programa de TV para seguir y estar al ritmo. Algunas de nosotras amamos las actividades en equipo, en donde el

aspecto social juegue un papel importante. Las actividades de moda siempre son divertidas para todos.

CAMINAR

Caminar es un ejercicio excelente para todas aquellas mujeres que pueden usar sus piernas. Si te mueves ani- madamente, el caminar puede hacer lo que hace el correr: mejora tu sistema circulatorio y respiratorio, aumenta la fuerza en los músculos y en los huesos, y calma los nervios. El caminar es grandioso en días soleados, pero una caminata en la lluvia o en la nievo puede ser igualmente fabulosa y vigorizante, cuando estas vestída apropiadamente para ello. Camina al trabajo o si estás muy lejos, bájate del autobús una parada antes. Ve a pie a la tienda, sube escaleras en lugar de tomar el elevador Carga un bulto pequeño en tu espalda (de 2 a 5 Kilos) esto añade un gran beneficio aeróbico a una caminata animada... Empieza despacio, confiada. Después de un tiempo, caminarás una hora sin cansarte. Escoge un paso que se sienta cómodo y desarrolla un ritmo a paso largo. Mantén tus pies hacia adelante y deja caer tus brazos naturalmente a tus costados (lo que significa no llevar un bolso). El caminar, al igual que el bailar y el correr, son movimientos primordiales. Las mujeres lo han venido haciendo durante cientos de miles de años en los campos y en los desiertos, en las montañas y en las avenidas urbanas. Es gratis y no requiere de equipo (sólo unos buenos zapatos). Muchas de nosotras que somos mayores u obesas hemos

descubierto que caminando mantenemos nuestro cuerpo activo, sin cansarlo demasiado.

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