Las mujeres siempre han bailado por placer y por rela- jamiento. Encontrarás tu propio ritmo, experimenta el control sobre tu cuerpo y descubre la libertad de movimiento en nuevas formas. El movimiento y el baile pueden ser formas de sanación, formas en las cuales las mujeres tienen una influencia preponderante hoy en día. El baile y la terapia de movimiento no son innovaciones recientes, no obstante, se han vuelto populares. Usando el movimiento en vez de las palabras, se tratan varias condiciones fisiológicas y psicológicas, enfocando al cuerpo a las emociones, las actitudes mentales y su relación con el mundo. Mediante la observación y movimiento rítmico que compartes con el terapeuta, éste puede imaginar no sólo tus movimientos físicos, sino también los sentimientos que se encuentran detrás de estos movimientos. Como vas aprendiendo los estados físicos y emocionales mientras te mueves, puedes aprender a alterar tus movimientos de manera que puedas sentirte cómoda contigo misma y con la gente que se encuentra a tu alrededor.
Yo era increíblemente tímida y ansiosa, tan tímida que tenía dificultades en hacer amistades o tener alguna vida social. Comencé clases de danza con una terapeuta, quien trabajó conmigo en su oficina, sólo moviéndonos, siguiendo un ritmo. Empezamos a respirar juntas, a bailar juntas, a movernos hacia adelante, hacia atrás. Fue una forma de
comunicación sin necesidad de decir nada. Una vez, mientras nos movíamos recordé cuando mi madre me balanceaba y también recordé como me sentía cuando mi madre me dejaba para atender a mi hermano. Ese recuerdo me hizo desahogar algo en mí y empecé a llorar. Nunca pensé llegar a sentirme de esa forma.
La/el terapeuta sigue a la persona en vez de imponer un juego rígido de estructuras. Enseña los ejercicios y técnicas y con excepción de algunos conceptos básicos, los ejercicios sugeridos son el resultado del descubrimiento espontáneo sobre tu cuerpo. Los terapeutas de baile y movimiento también usan las técnicas de relajamiento dirigido, dramatizaciones, técnicas de respiración y de meditación como parte de su tratamiento. Los terapeutas de baile y movimiento generalmente trabajan en clínicas y hospitales como parte de un equipo. A menudo, las mujeres hacen terapia de movimiento en grupos para evitar el aislamiento característico de otras modalidades y para derivar energía del grupo, así como del terapeuta. En el 1940, Marion Chace, una bailarina, fue la primera terapeuta que trabajó en un ambiente hospitalario. Ella descubrió que cuando los soldados traumatizados por el combate podían expresar sus sentimientos a través del baile, podían ser dados de alta del hospital más rápidamente. Esta bailarina inició el camino para otros terapeutas de baile que trabajan con personas que padecen de una serie de enfermedades psiquiátricas severas (por ejemplo niños autistas, adultos esquizofrénicos) o aqué-
llos que necesitan contrarrestar los efectos de medicamentos poderosos.
Los terapeutas de baile y movimiento también trabajan con gente que se siente obesa o que tiene desórdenes alimenticios. Dichos terapeutas apoyan tus esfuerzos para hacer cambios fundamentales en la forma de como te relacionas con la comida y con tu cuerpo. Su énfasis es el uso del baile y el movimiento para descargar la energía en lugar de mantenerla reprimida. Si puedes aprender lo suficiente acerca de tu cuerpo (por ejemplo las sensaciones de hambre, el poder diferenciar entre la sensación de hambre y otros sentimientos, las formas de manejar otros sentimientos aparte de comer; por ejemplo salir a caminar, estar con un amigo, correr), puedes aprender a cuidarte mejor sin tener que adoptar dietas drásticas que pueden tener serias consecuencias. (Lee cap. 2, Los alimentos, y cap. 4, Mujeres en movimiento). En las palabras de un terapeuta de movimiento:
Como parte de un ejercicio, el grupo tenía que levantar físicamente a una mujer muy grande. Esta mujer creía firmemente que ella tenía que apoyar a otras personas, pero que la otra gente no podía apoyarla a ella, especialmente debido a su peso. De manera que la experiencia de ser levantada fue un punto culminante para comenzar un cambio. Después de esta experiencia, ella comenzó a aceptar que podía ser apoyada por otras personas; no sólo físicamente, sino de otras formas también.
Conclusión
Enfrentamos algunas interrogantes difíciles y depri- mentes en los años 90: ¿Perderemos las escasas instalaciones que poseemos?, ¿Serán cortados del presupuesto ios deportes en las escuelas femeninas?, ¿Continuarán siendo los deportes competitivos sólo para aquéllas personas que tienen los recursos económicos?, ¿Dejaremos que los hombres nos convenzan otra vez, de que nada de esto vale la pena, porque de todas maneras nunca nos podremos adaptar?, ¿Permitirán los gobiernos que las grandes empresas continúen contaminando el aire, de manera que no podamos |ugar y ejercitarnos al aire libre?, ¿Terminará todo con un derramamiento masivo de químicos en el cielo o en la tierra?
¡NO! Trabajando juntas continuaremos en el frente y recuperaremos lo que hemos perdido. Tendremos un centro de recreación en cada vecindario, donde personas de ambos sexos y de todas las razas participen del espacio con igualdad. Demandaremos la reestructuración de nuestros empleos de una forma constructiva, física y mentalmente. Vigilaremos que se pueda trotar a salvo a cualquier hora del día o de la noche. Nuestros hijos crecerán saludables con programas sobresalientes de gimnasia en escuelas públicas decentes. Trabajando juntas ayudaremos a crear un mundo donde el espíritu de la tierra haga que las personas y su calidad de vida cuenten más que las ganancias económicas. Pero debemos empezar desde ahora a luchar por ello; con una energía que se derive de los cuerpos y las mentes fuertes
y relajadas; con amor y respeto por los demás y por nosotras mismas.
Capítulo 9