General Medical Documentation
7 Conclusions and Future Work
La propuesta de Arnold y Gasson se fundamenta en la antropología de Tomás de Aquino. En un artículo llamado “The internal senses: functions or powers?” publicado en el año 1963 en “The Thomist”, Arnold y Gasson plantean la necesidad de una discusión sistemática e investigación acerca de los sentidos internos basándose en la interpretación de los textos de Santo Tomás de Aquino. Los sentidos internos, según el Aquinate, son cuatro: sentido común, imaginación o fantasía, estimativa y memoria sensitiva (Manzanedo, 1978).
En este artículo manifiesta que la elaboración de Emotion and Personality (1960b) tenía como objetivo elaborar “a consistent and empirically based scientific theory of sensoria for the internal senses” (Arnold & Gasson, 1963, p. 5). Examina, por tanto, los sentidos internos y su correlación con las funciones cerebrales. Partiendo de la filosofía escolástica de Tomás de Aquino, toma como punto de partida las facultades de los sentidos internos. A partir de ahí, distingue entre los instintos y las funciones realizadas por los animales. Esta distinción la diferencia de “los psicológos modernos (no escolásticos) [que] no se preocupan de las facultades, sino únicamente de las funciones” (Manzanedo, 1978, p. 13).
Cornelius (2006) afirma que Arnold, antes de conocer a Gasson e introducirse en la antropología y psicología de Tomás de Aquino, había ido definiendo algunos de los conceptos que luego encontrarían en este filósofo un sólido fundamento. Concretamente, hace referencia a la unidad de mente y cuerpo y a cierta diferencia jerárquica en los seres. Otro aspecto que será de vital importancia para ella, será la fuente última de la acción humana. Este aspecto se entiende dentro del ámbito psicológico en el que se movía, dominado por el determinismo freudiano y conductista. Estos aspectos, junto con otra serie de características fundamentadas en la antropología de Tomás de Aquino, constituirán el fundamento de la psicología de Magda Arnold.
64 Gasson en el capítulo “Personality Theory: A Formulation Of General Principles” establece una serie de principios básicos sobre los que elaborar una teoría de la personalidad. Estos principios reflejan su inspiración tomista y aristotélica.
A partir del resumen que Elders (2003, p. 79) elabora sobre la antropología de Tomás de Aquino, examinaremos aquellos aspectos de la teoría psicológica de Gasson y Arnold que manifiestan esta inspiración en la doctrina tomista.
En primer lugar, el Aquinate subraya la unidad del hombre concreto, rechazando el dualismo platónico. Del mismo modo, Gasson asume como principio básico que la persona es una unidad original: “Single undivided substance, distinct from other substantial units in the universe”(Gasson, 1954, p. 166). También Arnold concibe al ser humano como una unidad organizada: “When the organism is conceived as an organized unit, the mind/body split disappears”(Arnold, 1977, p. 5).
En segundo lugar, el Aquinate pone de relieve la naturaleza espiritual del alma, siendo ésta la que informa al cuerpo, pero sin estar totalmente inmersa en él. El hombre tiene, por tanto, un alma espiritual y “por su conocimiento y su amor el hombre puede alcanzar a Dios”. Arnold (1977) afirma que la persona debe tener un principio inmaterial, espiritual, organizador que le permite generar conceptos inmateriales, realizar juicios de valor y luchas por metas artísticas, religiosas, culturales, etc. El hecho de que tenga esta capacidad de razonamiento es lo que hace posible que el hombre sea capaz de conocer a Dios: “only reason can truly know God” (Cornelius, 2006, p. 985) En tercer lugar, considera que “la naturaleza humana no está cerrada, como la de los seres inferiores sino que tiene una amplitud y extensión mucho mayores”. Esta característica está muy relacionada con la jerarquía del ser y con las facultades del alma que Tomás de Aquino desarrolla a partir de Aristóteles. Estas facultades se organizan jerárquicamente en tres niveles: el vegetativo, el sensitivo y el intelectual. Cada nivel incluye el anterior pero se diferencia cualitativamente de él. Esta categorización permitirá a Arnold afirmar la diferencia cualitativa entre hombres y animales siendo la razón y la voluntad los representantes de las facultades intelectuales del alma que nos diferencian de los animales (Cornelius, 2006).
A partir de esta jerarquía, el Aquinate distingue entre lo cognitivo y la apetitivo, tanto en el nivel sensible como en el nivel intelectual. En el nivel sensible, distingue entre los
65 sentidos externos e internos. Arnold asume estas distinciones y junto a Gasson (1963), desarrolla una teoría acerca de los sentidos internos.
Arnold define, apoyándose en santo Tomás, lo que es la imaginación, la memoria, la estimativa y el sentido común y, finalmente, plantea una correlación entre estos sentidos internos y determinadas estructuras cerebrales.
Menciona cómo el sentido común y la imaginación nos ayuda a conocer el objeto. El sentido común elabora el objeto a partir de las cualidades sensitivas y las preserva, siendo la imaginación la que recuerda esta impresión común y crea a partir de ella. La estimativa informa sobre la conveniencia o utilidad del objeto y la memoria reactiva la valoración pasada. Cabe destacar el uso que hace de esta distinción antropológica y psicológica a la hora de desgranar las teorías de algunos psicólogos como Freud:
“But this explanation does not account for such emotions when the situation that aroused them can be recalled without difficulty, though the connection between what was experienced then and is experienced now has never been realized. We can explain the emotion re-experienced today as the result of a revival appraisal of an old traumatic incident, whether or not that incident was actually recalled; this explains the emotion and explains also cases where the original incidents have never been repressed” (Arnold & Gasson, 1963, p. 29).
Estas funciones básicas las compartimos con los animales; sin embargo, el animal nunca va a llegar a ser consciente de la meta de estas actividades o de su dimensión de medio para alcanzar un objetivo.
En cuarto lugar, Aquino alude a la idea de persona humana. La persona humana es el hombre con una naturaleza determinada y que es el principio de sus actos: “ejerce su existencia, siente, piensa, busca en libertad los medios para alcanzar su fin” (Cornelius, 2006, p. 980).
Destaca, de este modo, la primacía de la persona como sujeto y agente: “it is the person who possesses them [attributes], not they which constitute the person”(Gasson, 1954, p. 167). La persona es el núcleo central de la teoría de la personalidad. Uniendo esta idea de persona humana y esta diferencia cualitativa con el resto de seres vivos, una diferencia de niveles, Gasson establece que:
“This does not mean that the human being is entirely emancipated from the laws of physics and biology (among others) but that the human being has degrees of
66 freedom above the rest of the organic world, just as organisms have degrees of freedom above inanimate things. (...) there is an essential difference between spontaneity and self-determination. Spontaneity is completely valid with rigid determinism (...). In spontaneous activity the animal achieves a purpose which nature imposes upon him; in self-determined action the person sets the purpose for himself (...) not merely react to external stimulation but can initiate action on their own. (...) the higher organism can achieve results which lower organisms achieve, but they need not operate in exactly the same way: the human being grows and nourishes himself, but the vegetative processes of growth and nourishment do not constitute a separate plant organism in the human being”(Gasson, 1954, pp. 167–8).
En quinto lugar, afirma la naturaleza social del hombre que se ordena al bien común de la sociedad y a su bien último que es Dios. Hasta que no haya alcanzado este fin el hombre se halla en camino. El contenido religioso del yo ideal es patente. La meta, la perfección humana última, según Arnold, se encuentra en Dios (Cornelius, 2006). Gasson elabora un capítulo llamado “Religion and Personality Integration” en el que afirma el papel central de la religión en la integración de la personalidad. Su desarrollo concuerda con los rasgos de la personalidad más importante dese un punto de vista religioso planteados por Pío XII en el año 1958: el hombre como obra de Dios, su finalidad y tendencia hacia la perfección de su naturaleza según el plan divino y su responsabilidad –y libertad- de obrar según unas reglas5..
Finalmente, Gasson propone una epistemología realista. Tanto Tomás de Aquino como Aristóteles se encuadran en el realismo, una filosofía que asume que la verdad es la adecuación del entendimiento a la realidad objetiva: “El realismo consiste en la afirmación de una realidad que existe en sí y que no es, por tanto, simple proyección del sujeto cognoscente” (Lizano-Garnier & Mora-Calderón, 2010, p. 259).
Gasson afirma que esa búsqueda de la realidad acerca de la personalidad, una personalidad que existe, que se puede descubrir: “we take for granted that in dealing
5
Tomado de: Pío XII. (2011). Discurso a los participantes en el XIII Congreso Internacional de Psicología Aplicada: Sobre el respeto de la intimidad de la persona (1958). In P. Verdier Mazzara (Ed.), Psicología y Psiquiatría (pp. 40–55). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
67 with personality we are dealing with something that is real and that can be discovered by us (...) we find our world; we do not make it. (...)The knowledge we gain in our discovery is valid only in so far as it reflects faithfully what we find. Truth is not primarily a matter of logic but a matter of conformity with what is” (Gasson, 1954, p. 166).
Otros aspectos impregnan desde la base su psicología, por constituir una defensa del holimo y la teleología, es decir, por constituir un acercamiento holístico y global con una dimensión teleológico del ser humano. Esto tiene relación con su concepción de los distintos tipos de causas –formal, material, eficiente y final- que también es de inspiración tomista y aristotélica. Los psicólogos modernos no tienen en cuenta la causa final por lo que todo se reduce a causa eficiente. Arnold, por el contrario, se basa en esa distinción a la hora de considerar los motivos como causa de la acción del hombre (Arnold, 1971).
Los capítulos de Magda Arnold acerca de la diferencia entre el aprendizaje animal y el aprendizaje humano manifiesta esa jerarquía del ser de inspiración tomista y aristotélica. El capítulo acerca de la asociación libre del psicoanálisis y los procesos de la imaginación muestran esa concepción de la imaginación como sentido interno, también procedente de la antropología tomista. De este modo, constituye una psicología que enfatiza la “rationality and goal setting” entendiendo que “each level of the system could be seen as having goal that might come into conflict with other levels of the system” (Cornelius, 2006, p. 982).6