Chapter 6: Convex Relaxation for Distributed Control Problem
6.8 Conclusions
La narrativa de transición se da en el contexto de la denominada “guerra interna” en el Perú acaecida en la décadas de los 80 y 90; las características de estas obras tenían un espíritu de experimentación conformando una literatura de “olvido”. Durante este período, el realismo en sus diversas formas, se inspiraba en la vida
cotidiana, individual y colectiva de la sociedad peruana dando lugar a relatos y novelas
84 Dentro de esta corriente, en la época de la “guerra popular” se escribieron ficciones marginales, que dejaron de ser clandestinas, ante la debacle del terrorismo y
fujimorismo, mediante concursos de cuentos y poesía de todas las generaciones que
incluyeron a los más jóvenes, aquellos que vivieron su infancia y pubertad bajo el
imperio del miedo llegando a conformar la narrativa de la guerra (Gonzáles Vigil, 2006) “La gran mayoría de ficciones que conforman esta narrativa de la guerra pertenecen al orden realista, sin embargo dentro de la estética el realismo, donde pueden tener cabida diversas posibilidades de escritura narrativa”(Gutiérrez, 2006, p.20),
La narrativa peruana tiene una tradición que es el realismo, ya en su etapa de
transición, se produjo la experimentación de nuevos estilos y lenguajes cuyo producto
final es la hornada de escritores que va retomando poco a poco el realismo.
Esta corriente contiene diversas posibilidades narrativas y existen autores que
obedecen al modelo clásico realista, entre ellos está Sergio Galarza, por el tipo de
narrativa que desarrolló en dos etapas de su producción literaria, contiene elementos
que en su primera juventud pertenecen a un proceso de experimentación que se ve
reflejada en su primer libro de relatos Matacabros (1996) teniendo una contraparte con
Paseador de perros (2009) obra en su etapa de madurez literaria.
Su primer libro de relatos Matacabros (1996)pertenece a una primera etapa, la de
su juventud literaria, cultor de realismo sucio peruano, como alguna vez afirmó,
Galarza no describe la guerra interna, lo que demuestra su temática en esta etapa es la
fascinación por la noche limeña, problemas juveniles, sexo, homosexualismo,
85
inocentes; toda esta gama de situaciones se dan a espaldas de los problemas del país
sin ignorarlos pero tampoco involucrándose en ellos, teniendo como referencia la obra
de Bukowski, y siguiendo a Alberto Fuguet, a propósito del realismo sucio.
Oswaldo Reynoso alguna vez afirmó que las obras existentes en la época de crisis
interna en el Perú tenían un espíritu de experimentación, se tocaban diversos temas,
narrativa urbana, campesina o andina y aquellos escritores que pasaron su infancia o
adolescencia en la etapa de violencia quedaron marcados reflejándose en sus obras
(Reynoso, 1997).
No todos los escritores tienen a la violencia como tema central, algunos lo
hacen, otros quieren huir de este terror, dedicándose a experimentar nuevos estilos
formando una narrativa de transición. Incluso escritores con este afán de búsqueda se
fueron al extranjero como el caso de Sergio Galarza logrando el premio Copé por su
cuento El Mapache, que viene siendo un inicio de lo que será su primera novela
Paseador de perros (2008), novela que narra distintos aspectos en la vida de un
inmigrante en España. Lo peculiar de la obra perteneciente a la etapa de madurez
literaria, narra episodios autobiográficos pues a decir del autor, este libro es una
búsqueda concluida de su voz, ya que en su segunda novela JFK exprime detalles y
hechos que empezaron con la primera obra, ambas formando parte de su trilogía
madrileña.
La temática existente en la obra Paseador de perros de Galarza se refiere a la
soledad y la situación del inmigrante, características primordiales del sentimiento de la otredad que solo aparecen ante el desdoblamiento del ser del hombre ante una “caída”, por una parte, el inmigrante busca adaptarse al modo de vida existente en España tales
86 como costumbres, explotación y discriminación, mientras que por otro lado muestra
desdén y añoranza a su país de origen.
Daniel Alarcón, integrante de la generación del 2000 al igual que Galarza, tiene
un estilo peculiar en cuanto a su narrativa, y es el crear situaciones acerca del conflicto
interno sucedido en la década de los 90 desde un punto de vista nada ideológico sino
humanista con la diferencia que este autor lo hace mirando al país desde lejos.
Galarza se aparta de esta rutina que es el mirar el país desde lejos y centra su
adaptación en un mundo tan distante al suyo, aquel en el cual se desenvuelve.
Los personajes de Paseador de perros, muestran historias independientes pero
al mismo tiempo comparten diversas características de la otredad; nos muestran una
España distinta con los barrios que turistas no suelen visitar, la adaptación de un
inmigrante y la consiguiente soledad en un país ajeno.
Galarza, a propósito de su obra, afirma que dentro de ella hay historias que son
difíciles de contar y que ese es el problema de escribir ficción, porque toma como base
una realidad teniendo que convertirla en algo creíble (Galarza, 2012).
De esta manera se cumple lo asegurado alguna vez por Oswaldo Reynoso, que
la narrativa de transición perteneciente a la obra de aquellos jóvenes que vivieron la
época del horror estaba preparando el camino para una gran novela volviendo a esa
gran tradición de la narrativa peruana que es el realismo, de la manera que la ficción
toma una realidad como base y debe hacerla creíble ante el lector porque ahí radica el
interés en la obra.