Chapter 6: Convex Relaxation for Distributed Control Problem
6.7 Numerical Examples
3.2.1. La narrativa peruana en el siglo XX: una visión inicial
Para tener una apreciación acerca de los inicios de la narrativa peruana del siglo
xx es necesario conocer el contexto histórico, social y político, en el que se desarrolló el
sentido crítico que se impondrá a partir de esta época, dándose en las circunstancias en que el pueblo peruano busca una identidad, en cuanto a los conceptos que se tiene de nación, historia e incluso la persona misma.
La base en que la consciencia crítica literaria narrativa tendrá desarrollo será el realismo, siendo posible a partir del pensamiento de Manuel Gonzales Prada (1848-1918) cuyas ideas acarrean cambios que exigen replantear lo ya tradicional.
Seguidoras de esta corriente realista son consideradas las primeras obras indigenistas de Clorinda Matto de Turner (1854-1909) así como El mundo es ancho y ajeno (1943) de Ciro Alegría y las primeras obras de José María Arguedas (Morales, 2007).
Morales (2007) afirma que con la evolución de la narrativa peruana en el indigenismo
y neoindigenismo se han cultivado otros registros diferentes en la primera mitad del
siglo xx. La casa de cartón (1928) de Martín Adán o Duque (1934) de José Diez
31 porque estas obras se encontraban de espaldas al pensamiento crítico de aquel
entonces que contenía temas actuales que requerían solución.
En la década de los cincuenta la narrativa peruana evoluciona, debido a la
llegada de gente de campo a la ciudad, lo cual hace produce el incremento de los
espacios urbanos generándose una fusión, en el afán de adaptación del migrante a la
modernización, situando al mundo andino en diversas partes del Perú, de esta manera
, el asunto central a discutir dentro del realismo serán cuanto a la formación de
ciudades que evolucionaron producto de esta migración así como los problemas que
afronta el Perú para llegar a ser una nación moderna.
Para entender a la ciudad sometida a este proceso es La ciudad y los perros
(1963) de Mario Vargas Llosa, novela que colma ambas propuestas, tratando lo
nacional y al mismo tiempo lo moderno en su contenido, constituyéndose como una
novela completa.
En su prólogo de Novela y cuento del siglo XX en el Perú, Morales Saravia
(2007) afirma que se producen cambios en la narrativa urbana de los años 50 por la
migración que conlleva a la formación y transformación de nuevos ambientes citadinos
como en No una, sino muchas muertes (1958) de Enrique Congrains, El zorro de
arriba y el zorro de abajo (1970) de José María Arguedas.
En los años 80 se conoce un nuevo realismo en distintos sentidos viéndolo en
Montacerdos (1981) y Patíbulo para un caballo (1989) de Cronwell Jara lo que se
incrementa y ahonda en los años 90 con novelas como La violencia del tiempo (1991)
de Miguel Gutiérrez y País de Jauja (1996) de Edgardo Rivera Martínez intensificando
32 es la fijación por el mestizaje, y que es en Rivera Martínez .el deseo de fusionar lo
regional andino con la modernidad occidental (Morales, 2007).
En esta época el papel del escritor no solo adquiere notoriedad a nivel cultural y
social sino que el escribir le permite dedicarse con mayor libertad a esta actividad,
siendo la esencia del realismo, la consciencia crítica lo que se sigue diversificando y
con ello los ideales variables de la situación peruana.
3.2.2. Visión histórica de la narrativa peruana como antesala a la narrativa del siglo XXI
Siguiendo el desarrollo de la narrativa peruana dentro del contexto histórico, todo
conflicto concluye en consecuencias que alterarán el transcurso de la vida económica,
social, política y cultural de un país. La guerra del Pacífico (1879-1883), con la
consiguiente derrota del Perú, trajo consigo no solo la inestabilidad militar y política sino
también en el ámbito económico porque empezó una desigualdad social contribuyendo
a la iniciación de una crisis en el Perú por la aparición de un nuevo sistema capitalista
debido a la aprobación de contratos que dejaban en situación crítica a pequeños
mineros. El gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899), significaba una mejora, en
principio para el país, pero se iniciaba una lucha entre la clase aristócrata con el afán
de que prevalezca el despotismo, ante la gente de menores recursos, produciéndose
de esta manera un desencanto popular. Desfilaron por el poder los afanes reformista y
populista como Billinghurst, pero pronto es destituido ante la presión de la clase
33 baja; el presidente Pardo intenta restablecer la república aristocrática pero no llega a
cumplir sus intenciones por las diversas crisis que alternaron a la par con su gobierno.
En Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007) de Rita Gnutzmann, la autora
hace una revisión sobre la creciente decepción en cuanto a la situación política caótica
existente de esa época en la que todos persiguen un debate sobre la derrota peruana
en la guerra del Pacífico (1883) destacando ante tanta protesta, Manuel González
Prada en el teatro Politeama con su siguiente proclama: “la libertad para todos, y principalmente para los más desvalidos” (Prada, 1883). Con estas palabras exigía la regeneración del indio y cerraba con lo siguiente: “A vosotros, maestros de escuela, toca galvanizar una raza que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del gobernador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio” (Prada, 1883).
Se hace mención a toda la opresión existente de la época y la avidez en
búsqueda de justicia sobre los problemas del indio transportándose también al campo
de la literatura. Un ejemplo es la censura de Mariátegui hacia José de la Riva Agüero
por ese espíritu de casta y españolísmo, que a su entender este profesaba, a propósito de la obra El carácter de la literatura del Perú independiente (1905), de las que se
desprende que la literatura peruana es imitativa y provincial formando parte de la
española.
Gnutzmann, en su Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007) , refiere el surgimiento de un nuevo grupo de escritores denominado la “Generación del Centenario” que lo conforman Valdelomar y los de Colónida quienes se sienten antihispanistas y antitradicionalistas; no rechazan la estética europea manteniendo lo
34 público, ya que en esta época, hay mayor acceso a la educación; iniciándose un
acercamiento con la clase oligárquica e imponiéndose a la clase media que expresa
desde la capital experiencias rurales, iniciándose la preocupación por la situación del
campesino.
a) La prosa modernista:
Dos autores significativamente importantes destacan a continuación en lo que
respecta a la narrativa modernista por lo que Rita Gnutzmann en su obra
Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007), se refiere a Enrique A.
Carrillo (1877-1938) quien publica su única novela en 1905, Cartas de una
turista, de carácter epistolar. Las cartas de Gladys, once enviadas a su amiga
Annie, quien se encuentra en el extranjero y la última carta, a su amiga Lucila,
en Chorrillos siendo este lugar, hace muchos años , un sitio de moda para los
veraneantes. El estilo narrativo de este autor se fundamenta en valerse de un
personaje, en este caso, la turista para criticar a la sociedad limeña y el atraso
existente en el país.
Por otro lado, el autor Clemente Palma (1872-1946), hijo del autor de
Tradiciones peruanas, desconocido en el panorama literario del Perú,
sobresale con la realización de los Cuentos malévolos (1904), relatos que
sobresalen porque son los primeros en publicarse por un peruano y porque
muestran distintos estados de ánimo anormales en estos textos. (Gnutzmann,
35 b) Surgimiento y desarrollo del criollismo
El autor más representativo, Abraham Valdelomar con El caballero
Carmelo(1918) desarrolla los relatos de estilo regional cuya producción
literaria dura nueve años con dos novelas cortas no tan relevantes, La ciudad
muerta y La ciudad de los tísicos (1911), así como una biografía novelada, La
Mariscala (1915).
El Caballero Carmelo (1918) es una develación de la literatura que narra la
vida sencilla de un pueblo de la costa de Ica así como la añoranza de la vida
familiar que se refleja en el uso del nombre de los hermanos del autor en la
obra (Guntzmann, 2007).
La nobleza del autor, refiriéndose a la época de su infancia, se manifiesta en
El vuelo de los Cóndores con Miss Orquídea; experimenta la crueldad al
saber que hay hombres muy malos que proceden de manera errada, egoísta y
ambiciosa.
En Los ojos de Judas, es el niño que experimenta nuevamente la crueldad,
al provocar, muy a su pesar, la muerte de otra persona por circunstancias
justificadas que daban razón a su proceder de la manera que ante el diálogo
producido con una mujer misteriosa que traicionó a su marido, el niño se
niega, a interrogantes de ella, perdonar a Judas, siendo tarde cambiar de
parecer pues ésta yace muerta en el mar.
Lo característico de la obra de Valdelomar es recrear el ambiente de su
36 modernismo, teniendo elementos como la soledad y la premonición en Los
Ojos de Judas, de esta manera se convierte en el iniciador de la literatura
regional teniendo un estilo inquebrantable sin un falso lenguaje criollo
(Guntzmann, 2007).
Estampas mulatas y la novela Duque de José Diez Canseco (1904-1949),
ambas con temáticas diferentes; la primera trata sobre un personaje, el cholo o zambo pobre quien es el “macho de la costa”; mientras que en Duque se hace mofa de la alta clase limeña (Gnutzmann, 2007).
El estilo que diferencia la obra de José Diez Canseco es el que hace que sus protagonistas sean los denominados “machos” que enfrentan la diversidad, prueba de ello es El trompo, con su personaje Chupitos.
c) Influencia de la vanguardia:
Martín Adán (1908-1985) introduce la prosa vanguardista con La casa de
cartón (1918), donde un yo narrador inmiscuido en la obra es un reflejo de la
vida adolescente, con el ingrediente del amor imposible, que se refleja en los
desplantes de una Catita coqueta hacia el joven narrador enamorado sin
esperanzas. El autor sabiamente esquiva al lector sobre la apariencia física de
la adolescente apelando al misterio y dando pistas mediante metáforas para
describirla. La muerte de Ramón, a quien Catita se entregó, torna en
melancolía y tristeza el estilo alegre del autor. La limpieza y claridad reflejada
en el estilo narrativo del autor cuando el narrador describe su contemplación
37 lector a una forma de realismo que es transportar estos sentimientos y
vivencias para experimentar sensaciones.
Más, de manera alterna a La casa de cartón se publica el mismo año
Matalaché (1928) de Enrique López Albújar (1872-1966) a quien Adán lo
describió como una novela retaguardista (Gnutzman, 2007).
El mérito del autor es tener como protagonista a un personaje negro
degradado por la esclavitud queriendo plasmar esa diversidad peruana y darla
a conocer.
En general el tema central de dicha obra es la libertad en varios aspectos
pero la crítica peruana se centró más en el tema amoroso entre José Manuel,
el esclavo negro y María Luz, porque la intención del autor era simbolizar al
esclavo como el anhelo de escapar de la opresión y crear una conciencia
libertaria, así también López Albújar hace notar distintos niveles del lenguaje
popular, puesto en boca de los esclavos (a excepción de Matalaché), con sus
deformaciones fonéticas, errores gramaticales, refranes, coplas, frases
hechas (Gnutzman, 2007).
3.2.3. La obra indigenista
Diferentes acepciones se dan en torno al concepto del indigenismo que se
denomina un movimiento social, ideológico y cultural que en conjunto constituyen la
explicación del hibridismo cultural nacional.
Es evidente que el indigenismo como movimiento socio-cultural constituye uno de los fenómenos más importantes del Perú del siglo XX. Tuvo y tiene una ambigüedad estructural que
38 nos habla de su rasgo de cambio de matriz o de perspectiva frente a los problemas de nuestra nación y su cultura. Por ello su sentido no se agota, como en el caso del romanticismo para la sociedad moderna occidental, en su valencia artístico-literaria sino que sigue marcando con su espíritu cualquier reflexión sobre nuestra identidad y su futuro. (Huamán, 2009, p.15)
No se han dejado de producir obras indigenistas e incluso los autores no dejaron
de estudiarse tales como Enrique López Albújar, Ciro Alegría y José María Arguedas,
en las décadas del sesenta al ochenta; y con Luis Nieto Degregori, Oscar Colchado,
Edgardo Rivera Martínez, Zein Zorilla o Félix Huamán Cabrera, desde inicios de los
noventa hasta la actualidad. La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del
indigenismo de Mario Vargas Llosa (1996) afirman estos estudios que sirven para una
formación social, y que este tipo de lecturas confirman la continuidad de la reflexión
sobre el indigenismo como un antecedente en la literatura actual(Huamán, 2009).
Tomás Escajadillo, crítico literario, plantea que Enrique López Albújar es el
iniciador del indigenismo con sus Cuentos andinos (1929), una afirmación distinta y
contradictoria en relación a quienes afirman que el indigenismo en Latinoamérica se
inició con Aves sin nido (1889) de Clorinda Matto de Turner.
No me mueve ni interesa ningún factor “nacionalista”; no porque doña Clorinda Matto de Turner sea peruana ocultaré mi discrepancia con la crítica nacional y continental que realza el valor de Aves sin nido como novel que inicia el indigenismo en Latinoamérica, como no me
mueve a conceptuar a Ciro Alegría y José María Arguedas, las cumbres del indigenismo hispanoamericano el hecho de que ostenten la misma nacionalidad. (Escajadillo, 1989, p. 117)
El indigenismo no es una palabra que simplemente se va a enlazar a la narrativa
39 nexo para que confluyan el indio y el ande, con esta dualidad dentro de un mundo
recreado se produciría una auténtica obra indigenista (Escajadillo, 1989).
3.2.4. La temática de la “Generación del 50”
La migración de la gente del interior de la provincia trajo consigo la formación de
barriadas precarias, producto del descontento popular por la falsa ilusión de una
democracia con el presidente de Bustamante y Rivero (1945-1948) y con la dictadura
del General Odría (1948-1956) logrando de manera alterna, el surgimiento de escritores de la “Generación del 50”.
Los escritores que publicaron a mediados del siglo pasado abordan la temática urbana y toma la situación de las clases bajas y el lumpen (Enrique Congrains) o de la clase media en peligro de descenso social (Sebastián Salazar Bondy, Oswaldo Reynoso, Luis Loayza y Carlos Eduardo Zavaleta, quien se ocupa también del mundo del serrano). (Gnutzmann, 2007, p.192)
Cabe destacar que estos escritores estaban influenciados por las ideas socialistas
de José Carlos Mariátegui y que a finales de la década de los años 50 se
incrementaron las barriadas e incluso se hizo referencia a este suceso en el ensayo de
Sebastián Salazar Bondy en Lima la horrible. Por otro lado el descontento existente en
ese entonces por el gobierno de Odría fue la inspiración de Conversación en la
Catedral de Mario Vargas Llosa.
Para dar a conocer la problemática de la formación de las barriadas limeñas a
40 libro de cuentos que Congrains publica en 1954; la característica de sus personajes es
la frustración como es el caso El niño de junto al cielo, cuyo protagonista termina estafado por su “amigo” dándole Lima su primera lección sobre la vida en la ciudad.
La única novela de Congrains No una, sino muchas muertes (1958) está ubicada
en una barriada y denuncia la violencia, la delincuencia y la explotación, siendo el
personaje central, Maruja, cuya vida transcurre en un lavadero de pomos, explotada
por una vieja avara conviviendo con locos alrededor de ella que están en la misma
situación. Aquí persigue la misma temática del autor, la lucha por el ascenso social
propia del relato realista-naturalista del siglo XIX (Gnutzmann, 2007).
Esta obra marca una pauta diferente por tener a una mujer como protagonista,
siendo más osada que un hombre al querer escapar de ese ambiente, pretendiendo
inculcar este afán en los hombres, mas no logra concretar sus planes que son el de
tener su propio lavadero, llegando a fracasar, a pesar de ello se tiene a sí misma y
avanza a la ciudad.
Otro autor digno representante de esta generación es Oswaldo Reynoso con su
obra Los inocentes (1961), reeditada como Lima en rock (Los inocentes), se ocupa de los jóvenes limeños de clase media recreada en billares, en “ambientes públicos de medio pelo”, en la que casi todos los personajes, han sucumbido a la atracción que representa la capital y al final de cuentas, al dinero (Gnutzmann, 2007).
La temática se basa en la intención del adolescente de ser hombre. “Hay que ser valiente, pendejo. Hay que saber fumar, chupar, jugar, robar, faltar al colegio, sacar plata a maricones y acostarse con putas” (Reynoso, 1961, p.16).
41 Se hace presente el realismo urbano, a decir de algunos críticos, cuyos
receptores serán aquellos escritores de la denominada Generación del 2000 que
adoptaron esta temática dando la espalda a los problemas del país en ese entonces aunque en algunos no, la denominada “guerra interna”, siendo en otros casos Oswaldo Reynoso un gran referente para este tipo de narrativa así como Charles Bukowski, el
padre del realismo sucio.
Reynoso afirmaba que a raíz de Los inocentes, contrajo distintos tipos de
conflictos porque la crítica consideraba que su obra no era literatura, pero a su
entender, una buena literatura es aquella que el escritor da a conocer buscando
distintas formas para expresarla clara y bellamente estando ligado a la concepción que
el autor tiene del mundo.
Julio Ramón Ribeyro está enmarcado dentro de la Generación del 50 con la
preferencia de la brevedad del cuento a la novela (siendo autor de tres novelas), cuya
temática es la supervivencia de las clases menos favorecidas en la capital.
En sus relatos limeños predominan los años 40 y 50, época de los mayores cambios estructurales de la ciudad y de problemas de hambre, miseria, violencia y falta de trabajo; la precariedad de la clase media; el racismo y el clasismo en todas sus variantes (...). (Gnutzmann, 2009, p.144)
El autor se sumerge en el mundo de los desplazados (al mismo estilo de Reynoso y Congrains) e incluso en la clase media, así como en la decadente aristocracia. Ante la
continua migración de los años 50 se produce la destrucción de los campos
urbanísticos de la vieja Lima, pero a Ribeyro no le interesan los pasajes destruidos por
la transformación, le interesan los dramas de los personajes que son alcanzados por el
42 personajes fatalistas por las dificultades económicas y limitaciones que posee cada
poblador ante la carencia de decisión para afrontar lo que el destino le tiene preparado.
3.2.5. El pensamiento político del Perú y su arraigo en la literatura peruana de los 60
La influencia de la revolución cubana en el Perú produce efectos en la literatura
peruana en los años 60 y es en 1968 que se da la caída del régimen oligárquico
mediante las reformas del régimen de Velasco Alvarado. Con anterioridad a ello, a