Para un claro entendimiento de los procesos que ocurren en el suelo tal como lo es la degradación debe tenerse como base el concepto de energía de los sistemas del suelo (Blum, 1998). Con esta base el suelo puede ser descrito como un almacén de energía en la interface entre atmósfera, geósfera, hidrósfera y biósfera, considerando tres formas de energía que provienen de tres diferentes fuentes (Blum, 1998):
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Fuerza gravitacional: es un importante factor para todos los procesos queocurren en el suelo, pues controla en gran medida la energía para el movimiento de sólidos, líquidos y gases: dentro del suelo, desde el suelo hasta otros medios adyacentes y viceversa.
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Energía conservada en la roca madre del suelo, especialmente en las muchas ydiferentes formas de minerales (v.g. micas, feldespatos, piroxenos, cuarzo entre otros) y las fuerzas de unión entre ellos (textura y estructura de las rocas) las cuales se han originado a través de orogénesis bajo considerables niveles de energía (presión y temperatura), presentes en la composición química y estructura cristalina de minerales y rocas. De aquí se derivan dos importantes consecuencias tanto para la formación como para la degradación del suelo: . la diversidad de materiales parentales (ígneo, metamórfico, sedimentario) con muy diferentes composiciones químicas y mineralógicas, lo que da lugar a muy diferentes niveles o almacenamiento de energía en los respectivos suelos derivados de ellos. Estos almacenes de energía influencian toda clase de procesos dentro del suelo, y entre éste y el medio que lo circunda.
. la energía orogénica, a diferencia de la energía solar, no puede ser renovada, excepto en casos de nueva orogénesis, v.g. actividad volcánica.
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Energía solar, aparte de ser proveedora de los compuestos orgánicos del sueloes sustento de todas las formas de vida que en él se desarrollan. Se manifiesta de dos formas diferentes, las cuales son de gran importancia en los procesos del suelo:
. radiación solar directa e indirecta (difusa), incluyendo intercambio energético en el suelo, y entre el suelo y la atmósfera.
. formas de energía a mediano y a largo plazo, derivadas de la energía almacenada en la biomasa y de todas las formas de carbono orgánico (humus y otras formas que se encuentran en y sobre el suelo).
Ambas formas de energía solar contribuyen, de manera continua, al proceso de meteorización de rocas y minerales. Por consiguiente, la formación del suelo causa una constante pérdida de energía, pues los productos de la meteorización tales como minerales de arcilla y óxidos entre otros tienen un contenido de energía mucho menor que los minerales primarios. Ello significa que la meteorización es causa de una constante elevación de la entropía del sistema del suelo. Esto no sólo es importante para la formación del suelo sino también para su degradación.
Este concepto de energía revela que los suelos son medios únicos en la geobiosfera, ya que sólo ellos por definición contienen energía orgánica heredada y también energía solar renovable, en contraste con la biosfera la cual sólo se basa en la fuente renovable de energía solar, o la geosfera basada en energía geogénica. Blum (1998) afirma que ésta es una de las principales razones por las cuales diferentes suelos muestran muy diferentes niveles de resistencia contra las fuerzas externas que causan degradación.
Basado en el concepto de energía se hace fácil entender porque la degradación del suelo es un proceso natural, ya que la energía solar y la gravedad están actuando constantemente en el sistema. La energía solar aumenta la entropía en el sistema a través del proceso de meteorización, disminuyendo así el almacén de energía del suelo. La gravedad actúa forzando el material sólido, líquido o gaseoso a moverse a través del cuerpo del suelo, proceso que puede ser desacelerado por el poder amortiguador de la cobertura vegetal u otro medio protector que puede contrarrestar la influencia directa de la radiación solar u otras formas de energía como la generada por la lluvia y el viento. En contraposición al proceso de pedogénesis, está el proceso de morfogénesis el cual contribuye a la formación de nuevas formas del relieve terrestre; es así que la morfogénesis puede ser vista como un proceso natural, a largo plazo, de degradación del suelo. Ya que debido a los procesos de meteorización, los suelos contienen un almacenamiento de energía mucho menor que la roca madre, ellos son mucho más sensitivos y mucho más vulnerables a las fuerzas externas tales como la lluvia y el viento. En parte, la energía solar contrarresta los procesos de degradación a través de la acumulación de carbono orgánico (humus) y por el hecho de que promueve la actividad biológica la cual protege al suelo contra las fuerzas externas v.g. a través de la formación de agregados estables.
La degradación del suelo por el viento o por el agua ocurre, sin interferencia antrópica, como un proceso natural y evidente en todas las regiones del mundo donde el suelo carece de protección vegetal o donde el carbono orgánico no puede formarse debido a la carencia de agua v.g. en condiciones de desierto o semidesierto. Blum (1998) señala que esos procesos no deben ser llamados degradación de suelos ya que son procesos morfogenéticos. La degradación de suelo debe dejarse con la connotación negativa refiriéndose a procesos inducidos por la actividad humana. Los procesos morfogenéticos caracterizados por sus tasas aletargadas y efectos a largo plazo, son severamente acelerados a través de las formas de energía derivadas de las actividades humanas que perturban el suelo: tal es el caso de la remoción de la cobertura vegetal o la perturbación del suelo mismo a través de medidas físicas, químicas y biológicas; los efectos pueden ser pérdida de carbono orgánico o de actividad biológica.