El dinero fiduciario
Según la teoría monetaria marxista la forma original de dinero es la de una mercancía, habitualmente se considera el oro38. Aun así, nunca ha habido una única forma de dinero mercancía, sino distintas mercancías que eran usadas como dinero, por ejemplo, la sal, las pieles, el ganado, los esclavos, el tabaco, los metales, etcétera. Aunque el análisis marxista demuestra la ten- dencia del dinero mercancía a dominar al resto como forma independiente de valor, en la práctica este hecho tan particular no ha sucedido nunca. Ciertamente, los metales preciosos han ensombrecido a las otras formas de
37Esta discusión teórica se puede ampliar en C. Lapavitsas, «The Theory of Credit Money:
A Structural Analysis», Science and Society, núm. 55:3, 1991, pp. 291-322; y M. Itoh y C. Lapavitsas, Political Economy of Money and Finance, cit., cap. 1.
38Esta visión es consistente con la evidencia histórica, así como con la asociación convencional
del dinero con metales preciosos, particularmente el oro; véase Pierre Vilar, A History of Gold and
dinero mercancía a lo largo de la historia; sin embargo, incluso el oro y la plata funcionaron simultáneamente como dinero hasta la segunda mitad del siglo XIX, siendo el oro el que sustentaba el papel predominante.
La existencia de formas múltiples y simultáneas de dinero mercancía es el resultado natural del intercambio de mercancías, y no niega la tendencia hacia un equivalente general único. El motivo es que las fuerzas económi- cas y sociales que llevan al surgimiento del equivalente general se repiten constantemente en toda la esfera del intercambio. Estas fuerzas reflejan las condiciones locales con rasgos específicos y hacen surgir equivalentes locales y parciales. En cualquier momento del tiempo, es posible que haya varias mercancías que compitan por la posición de equivalente general39. Además, el privilegio de ser el equivalente general, o la única forma de valor, está continuamente en disputa entre las distintas mercancías, incluso aunque una se haya impuesto al resto. El éxito depende en parte de los ras- gos físicos de la mercancía que trata de ser dinero y en parte de los factores económicos y sociales que hacen que se deposite confianza en su uso —los factores más amplios que sostienen la esencia del dinero. En este sentido, la mercancía que actúa como el equivalente general debe reafirmar conti- nuamente su dominio sobre el resto.
El dinero fiduciario es una forma de dinero que surge principalmente debido a la tensión entre la función del dinero mercancía como medida de valor y su función como medio de circulación40. El uso en la práctica del dinero mercancía como medio de circulación acaba inevitablemente en su desgaste (exacerbado por el fraude y la falsificación). Se sigue que su función como medida de valor no puede llevarse a cabo de forma adecuada en tanto, por un lado, los valores de las mercancías se traducen en un conjunto de precios cuando se miden por el dinero mercancía intacto (y abstracto), y por otro, se traducen en un conjunto diferente de precios (más elevados) cuando son medidos por el dinero mercancía degradado (y en circulación). En otras palabras, las operaciones intrín- secas del intercambio de mercancías generan una forma (degradada) de dinero que se representa a sí misma. De ese modo, se abre espontánea- mente el espacio para el surgimiento del dinero fiduciario —un signo del dinero mercancía.
La tensión entre sus funciones como medida de valor y como medio de circulación inherentes al dinero mercancía podrían mitigarse en parte si el Estado lo estandarizara. Al transformar el dinero mercancía en una moneda metálica se fortalece su aceptabilidad social, ya que se asocia el
39La lógica económica de este fenómeno se discute con detalle en C. Lapavitsas, «The Emergence
of Money in Commodity Exchange».
dinero con el poder del Estado41. La moneda también estabiliza la función de medida al fijar la unidad de cuenta en toda la esfera del intercambio, particularmente si el Estado logra limitar otros tipos y denominaciones de monedas dentro de su territorio.42 Sin embargo, la acuñación no elimina el problema del desgaste a través de la circulación. De hecho, lo empeora, dado que el Estado podría alterar la moneda para disminuir la carga de sus deudas y de sus obligaciones.
El dinero fiduciario reemplaza al dinero mercancía mediante signos inconvertibles y sin valor emitidos por el Estado. Básicamente, el dinero fiduciario se basa en la confianza de la sociedad en la capacidad del Estado para hacer cumplir los pagos en esta forma de dinero; compite con el dinero mercancía y restringe su presencia en la esfera del intercambio; también procura una unidad de cuenta estándar para los precios. El dinero fiduciario puede tomar formas distintas, que van desde monedas de metal barato hasta dinero en papel de circulación forzosa o sofisticadas monedas de curso legal emitidas por los bancos centrales y respaldadas por la deuda del Estado. La forma dominante del dinero fiduciario en el periodo de financiarización se solapa con el dinero crediticio, tal y como se demuestra más adelante.
Las diferentes formas del dinero fiduciario tienen, de este modo, dos funciones fundamentales: medio de circulación y unidad de cuenta para los precios. La adecuación con la que se cumplan estas funciones depende del marco institucional de la circulación, pero también de la cantidad de moneda fiduciaria emitida por el Estado. Si hay un exceso de emisión, esto se traducirá obviamente en un aumento de los precios, lo cual implica un mal funcionamiento como unidad de cuenta; si persiste el exceso de emi- sión, la moneda fiduciaria fracasará entonces como medio de circulación. La inflación y la hiperinflación son, de este modo, amenazas constantes a la validez del dinero fiduciario. Sin embargo, en principio no hay razón para que algunas formas de dinero fiduciario no puedan funcionar inde- finidamente en la esfera del intercambio. La moneda fiduciaria evita, por ejemplo, la necesidad de cortar los metales preciosos en cantidades dimi- nutas; es más barato que emitir denominaciones muy pequeñas de dinero
41La moneda muy probablemente apareció primero en la antigua Asia Menor, pero en términos
históricos fue esencialmente una invención griega, como ha sido demostrado por David Schaps,
The Invention of Coinage and the Monetization of Ancient Greece, Ann Arbor, The University of
Michigan Press, 2004. Probablemente surgió de forma independiente a la autoridad del Estado, aunque, al menos en el mundo de la antigua Grecia, su acuñación y su uso estuvieron irremedia- blemente conectados al poder del Estado.
42Los historiadores de la Europa Medieval han mostrado que cuando circulaban monedas de
diferentes denominaciones estatales, solían haber significativos costes contables; véase Frederic Lane y Reinhold Mueller, Money and Banking in Medieval and Renaissance Venice, vol. 1, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1985.
crediticio, o incluso de dinero electrónico, como se discute en el resto de este capítulo. La moneda fiduciaria se ha adaptado de forma extraordinaria a todos los aspectos de la circulación de mercancías, a través de una amplia gama de relaciones sociales e instituciones, a lo largo de la historia. La moneda contemporánea no resultaría para nada ajena para los habitantes de Venecia o a los plebeyos romanos.