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La diversificación de actividades en el medio rural asturiano es un hecho creciente y cada vez más importante. De este modo, y dado que la actividad agraria no es capaz de mantener el suficiente tejido económico para conservar una población mínima viable en el medio rural, las actuaciones de industrialización y aumento de actividades de servicios en las zonas rurales se están convirtiendo en una prioridad más de las actuaciones en materia de desarrollo rural. Tal y como se ha señalado con anterioridad, la importancia de las actividades del sector primario en la economía y el empleo regionales mantienen una senda decreciente. No obstante, su gran dispersión por todo el territorio asturiano hacen que su importancia se extienda más allá de la valoración de sus magnitudes económicas, incidiendo notablemente en el

sobre otros sectores de la economía (principalmente industrias alimentarias, turismo), mantenimiento de los recursos naturales, equilibrio territorial y mejora de la calidad de vida de todos los habitantes del Principado.

Este retroceso agrario que sufren algunas zonas asturianas puede agravarse en los próximos años dado el envejecimiento de los titulares de las explotaciones ganaderas y agrícolas y la escasa incorporación de la población joven a estas actividades.

Por ello el mantenimiento de otras actividades en las zonas rurales es importante. Actualmente, la diversificación de actividades en el medio rural está suponiendo una alternativa al retroceso agrario, permitiendo que las zonas rurales mantengan actividad y población (ver Ilustración 11).

Ilustración 11. Variación del número de empleos del sector terciario en los municipios asturianos

Fuente: Elaboración propia a partir de estadísticas de SADEI. Datos laborales

Sin embargo, la incidencia de estos cambios no ha sido uniforme y, en conjunto, se aprecian diferencias importantes en función del género y la edad.

Esta terciarización de la economía rural ha incidido en mayor medida en la población femenina, tradicionalmente menos implicada en el trabajo asalariado dentro del sector primario. Los jóvenes también se benefician en mayor medida del aumento de estas actividades en el sector terciario. Así, los trabajadores mayores se ocupan de las tareas más tradicionales, agricultura e industria, y los jóvenes, en los trabajos de implantación más reciente en las zonas rurales, como la construcción y los servicios.

Estas nuevas oportunidades de empleo están muy centradas en la prestación de servicios turísticos y de ocio y en menor medida en la reindustrialización de las zonas rurales. Precisamente, las actividades turísticas están liderando esta diversificación de la economía rural. En concreto, el turismo rural ha experimentado un significativo crecimiento en los últimos años. Así, el número de casa de aldea (una de las formas de alojamiento rural más extendida en el Principado) alcanzó en 2004, 4.464 establecimientos, doblando el número existente en 1999. Este aumento se ha visto acompañado por el incremento en el número de visitantes que pasó de 63.067 en 2001 a 129.386 en 200516. Es importante señalar el

efecto de arrastre que tiene el aumento de la oferta y demanda turísticas sobre otras facetas de la economía rural, aumentando la presencia de habitantes en las mismas, principalmente en fines de semana.

Del mismo modo, resulta importante el desarrollo que la actividad industrial endógena ha adquirido gracias a la transformación de los productos locales y a la producción propia de esos productos donde cabe destacar la artesanía y la cerámica.

Para fomentar estos productos, se organizan – anualmente - diferentes Ferias y Exposiciones como la Feria de Muestras de Tineo, la Feria de Cerámica de Avilés, la Exposición Interprovincial de Artesanía en Vegadeo, Artemago en Luanco, Arte Gijón Navidad y la Feria de Artesanía de Oviedo.

Dentro de los productos más característicos de esta industria endógena se encuentran las navajas de Taramundi (en la Asturias occidental), el azabache de Villaviciosa modelado con técnicas antiquísimas), la alfarería de Faro (en Oviedo), las Llamas del Mouro (en Cangas del Narcea) con su cerámica negra, el trabajo artesanal sobre el cuero, metal, lana o el lino en los concejos de Nava, Cabranes y Bimenes, la madera, modelada por los artesanos de Onís, Luarca, Caso (famosa por sus madreñes). El fomento de estos productos se considera una tradición que permanece en el tiempo como expresión cultural de la sociedad rural asturiana.

Asimismo, cabe destacar el azabache, puesto que uno de lo oficios más singulares del noroeste peninsular es el de la azabachería, que nació en el concejo de Villaviciosa. La abundancia y calidad del azabache en numerosas parroquias de Les Mariñes de Villaviciosa posibilitó el desarrollo de una actividad artesana y artística a lo largo de los siglos, desde la época castreña hasta hoy.

El azabache es un carbón petrificado hace sesenta millones de años y convertido en lignito de color negro. Algunas de sus cualidades como el brillo y la ductilidad lo hacen ideal para tallas artísticas y según la tradición tiene además cualidades sanadoras y mágicas. Esta atribución mística tiene gran apoyo por parte de la población rural y permite que su producción genere empleo en el Concejo de Villaviciosa puesto que la única mina de azabache en explotación que existe en España está en la parroquia de Oles, perteneciente a ese Concejo.

También, existe un ligero resurgir de la cerámica que llevó a la creación de la Escuela Alfar de Miranda y el Museo-Escuela Municipal de Avilés. Allí continua la alfarería negra y dando a la cerámica formas tradicionales como la escudilla (tazón), la quesera, la jarra, la cazuela, el puchero y el botijo.

◙ Por último, la penetración de la Sociedad de la Información en el ámbito rural, refleja el importante esfuerzo realizado en los últimos años. No obstante, el escaso desarrollo de las infraestructuras de conectividad de banda ancha disponible en las comarcas más rurales genera una barrera estructural que se manifiesta en la progresiva ralentización del crecimiento de conexiones a Internet entre 2002 y 2003, incrementándose ésta sólo en 3,8 puntos relativos (del 21,8% a 25,6%), frente al rápido crecimiento entre 1999 y 2002 (9,2% a 21,8%).

2008. Dentro de sus actuaciones se incluye el desarrollo de la red de telecentros como dirigidos a los municipios de zonas rurales y a núcleos urbanos desfavorecidos.

En Asturias, la red de telecentros alcanza los 6 años de vida, donde se han impartido más de 11.000 talleres, a los que han asistido en torno a 78.000 ciudadanos, lo que supone 95.000 horas de formación. Asimismo, casi 4.500 personas han realizado exámenes para certificar sus conocimientos en ofimática, desde que la red ofrece este servicio (2004), y las aulas virtuales del campus de teleformación de la red han reunido a 8.300 alumnos desde su puesta en marcha, en mayo de 200517.

Desde que comenzara su andadura, en 2001, el camino de la Red de Telecentros ha sido ascendente. Casi el 10% de la población asturiana es actualmente usuaria registrada de alguno de estos centros y los últimos datos, correspondientes a febrero de 2007, revelan un incremento del 12,47% (11.891 personas más) en el número total de usuarios, al mismo mes de 2006. Desde la puesta en marcha de la red, se han registrado más de 2,9 millones de usos y sólo en 2006 se han impartido 2.711 talleres, en los que han participado más de 14.106 alumnos.

Por edades, cabe destacar la importancia que dicha red está teniendo en el colectivo de 31 a 40 años que supone hasta la fecha casi una cuarta parte de los usuarios alcanzados, colectivo que aunque joven no es el más característico en el uso de las TIC que serían los más jóvenes. En cuanto a posibles diferentas de sexo, los datos arrojan una ligera preponderancia de las mujeres (54% / 46%) en el uso de esta red, beneficiándolas más hacia una posible incorporación al mercado de trabajo por formación, información y . El continuo desarrollo de estos y otros servicios debe ser un elemento esencial para la mejora de la calidad de vida y la generación de nuevas oportunidades en el medio rural asturiano, como demuestra la afirmación del informe de “Las TIC en los hogares españoles”18:

“según el modelo de adopción tecnológica un primer perfil de los hogares reticentes al uso de nuevas tecnologías indicaba que son hogares con personas mayores, con menos niños y en las poblaciones de menor tamaño”.

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