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Suitability,and, availability,of,

6.7 Conclusions

grupo social y organización que no es parte de la sociedad política. De acuerdo con la ciencia política, incluye a todos los ciudadanos, principalmente a aquellos que actúan de manera colectiva a partir de identidades y organizaciones, para tomar decisiones en el ámbito público, pero también puede incluir a Iglesias, universidades y otro tipo de organizaciones como los clubes dedicados a las más variadas actividades.

El rol y el dinamismo de la sociedad civil así entendida varían según el tipo de régimen político. Florece cuando goza de libertades y oportunidades, convir- tiéndose así en un interlocutor importante del Estado, sobre todo en democracias (Touraine 1995: 65), y es silenciada cuando impiden su desarrollo o es atacada o perseguida por gobiernos autoritarios o controladores.

Como América Latina es la región con más antigua y desarrollada tradición democrática del sur global (en Sudamérica todos los países se pueden considerar “democráticos” en la medida en que tienen elecciones “libres y limpias”, aunque sean democracias plebiscitarias, como en los países del bloque radical), su rol es vital y no puede ser ignorado por el poder empresarial o el Estado.1

De la sociedad civil, como veremos, emanan voces y movimientos, protestas y propuestas basadas en agravios o preocupaciones varias de interés público que se refieren a la acción del Estado, a la política económica y social que diseña y aplica, y también, directa o indirectamente a acciones o efectos del poder empresarial.

Esta acción civil colectiva actúa hoy más a escala global en correspondencia con el hecho de que existen grupos, organizaciones y redes que apuntan a

1 Algunos académicos, sobre todo en Estados Unidos, se refieren al bloque radical como “populismos

autoritarios”, preocupación que también está presente en diversas ONG de América Latina, incluyendo las venezolanas. Cabe remarcar que en materia de libertades civiles y facultades del Estado se encuentran importantes variaciones entre países. El apelativo suele referirse al caso de la Venezuela de Chávez.

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participar en las decisiones de los organismos o entidades internacionales o que crean los suyos propios en ese gran espacio. El caso más importante es el Foro Social Mundial, la contrapartida del Foro Económico Mundial de Davos. El Foro Social es un organismo donde las diversas organizaciones representantes de la sociedad civil popular de América Latina jugaron un papel de liderazgo y que plantea con atrevimiento que “otro mundo es posible”.2

Por la manera como está organizado este libro, y debido a que los actores y las organizaciones de la “sociedad civil empresarial” (incluyendo sus ONG y otras formas de representación de intereses) fueron ya tratados, en esta parte nos concentraremos en analizar lo que podemos llamar la sociedad civil popular. La entendemos como un conjunto de ciudadanos que actúan colectivamente en defensa de sus derechos sociales, económicos, culturales y políticos frente a quienes concentran el poder y los recursos, es decir, a las élites del Estado y del mercado, y por extensión, a las organizaciones de la sociedad civil global que trabajan con ellos.

La noción de derechos que defienden las organizaciones y los movimientos sociales que representan la parte más activa de la sociedad civil se revela al ver su gran variedad y complejidad, pues se pueden relacionar con grupos sociales específicos percibidos como excluidos o discriminados, o con distinto tipo de identidades (que pueden combinarse, porque existen identidades múltiples). Nos referimos principalmente a las clases trabajadoras, a los obreros y campesinos (incluso a grupos más específicos como los pobladores urbanos o los cocaleros); a los pueblos indígenas (divididos principalmente entre amazónicos y andinos, a quienes antes se veía como campesinos, con un tipo de identidad de clase antes que de etnia); a las mujeres (en general, o la mujer indígena, incluso a la mujer de los pueblos mineros); y a las comunidades o pueblos afectados por determinado tipo de industrias (las extractivas principalmente, que “irrumpen” en medios de extrema pobreza y generan daño ambiental).

Los derechos ligados al “interés público” a nivel nacional y global los defienden organizaciones que pueden representar a grupos sociales amplios, particularmente aquellos que trabajan en defensa de los derechos humanos, cualesquiera sea su ocupación, grupo étnico o clase social (aunque generalmente son los excluidos quienes demuestran ser más propensos a ser víctimas de gobiernos, o la acción de las empresas o de grupos vinculados a ellas, como los paramilitares de Colombia). Incluye asimismo a las organizaciones que defienden

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los derechos humanos de forma más específica, o que vigilan o se preocupan por lo que ocurre en determinados sectores económicos (extractivo, petrolero), determinado tipo de grandes empresas (EMN principalmente), determinados espacios (Amazonía principalmente, diez de trece países sudamericanos tienen presencia en ella y se trata de una zona en grave peligro ecológico); incluso aquellas organizaciones preocupadas por un desarrollo justo (sea porque no es inclusivo, o debido a que los países sudamericanos enfrentan problemas de deuda externa que no son solucionados tomando en cuenta la posición o el interés de los pueblos del sur). Existe también otro tipo de organizaciones cuya preocupación central es el daño ambiental y que ejercen una defensa de los derechos universales a la transferencia intergeneracional de recursos que permita a todos gozar mañana de una naturaleza limpia y protegida.

Como las cuestiones del desarrollo atañen directamente al sector privado, y en él a las EMN y GPE, y debido a las posturas adoptadas por los Estados y los organismos internacionales, existe un consenso cada vez más amplio a favor de un tipo de desarrollo que se califica más generalmente como “sostenible”, siendo a veces definido como “inclusivo” o “alternativo” en la medida en que rechaza el statu quo global. Encontramos en nuestras indagaciones que el primer término (desarrollo sostenible) es compartido por un variado conjunto de actores, que van desde las EMN y GPE hasta organizaciones populares. El segundo (inclusivo) es menos usado porque la inclusión supone eliminación de la pobreza y la discrimi- nación, temas en los cuales hay mayor disenso. El tercero (desarrollo alternativo) es utilizado por organizaciones del Foro Social e implica alterar drásticamente las bases del poder mundial y el poder empresarial.

Los tipos de relaciones entre organizaciones y grupos sociales que repre- sentan o hablan sobre “los de abajo” para que los “de arriba” de la pirámide social atiendan o solucionen sus problemas, dan origen a distintos tipos de estrategias, aunque no todas distinguen con nitidez el poder empresarial. Las posiciones se ubican en un espectro que va desde las organizaciones o movimientos que buscan formas de diálogo y acuerdo, hasta alianzas, pasan- do por las más proactivas que hablan de errores o problemas que deben ser solucionados para equilibrar o mejorar una relación, hasta llegar a posiciones de resistencia o incluso enfrentamiento con el Estado y/o el poder empresarial (Serbín 1997; Zibechi 2007).

En el caso de aquellas organizaciones y movimientos con visión global, que son más avanzados e internacionalizados, conviene señalar que algunos tienen la particularidad de buscar la creación de condiciones para llegar a conformar una

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sociedad civil global. Sus objetivos por tanto son mayores, pues van más allá del plano nacional y tienen estrategias de cambio a escala planetaria. Desean encon- trar formas de participación que permitan la construcción de una “democracia global” en la que puedan contraponer el poder de las élites económicas y políticas globales y alterar la correlación entre el norte y el sur a favor del sur (Patomaki y Teivanen 2008).