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especial énfasis en Italia, JCM concretó su inquietud socialista con su formación y definición como marxista. En Europa conoció a fondo el debate entre comunistas y socialistas, a partir de su experiencia teórica y práctica se definió dentro del ala revolucionaria, y madurando su pensamiento, recogiendo además las empresas insurreccionales y de gobierno comunista que habían fracasado en Europa, definió retornar a su patria para terminar la labor que había dejado inconclusa, y para cumplir con la tarea que se le encomendó de construir el movimiento socialista en el Perú desde la célula que fundo junto a sus connacionales en Génova. Dicho regreso marco la pauta de inicio de la última etapa de su vida.

Falcón y JCM llegaron a Paris al asomar al continente Europeo. Allí se esforzaron por conocer toda la escena cultural, JCM buscó e intercambió con Henri Barbusse, conoció intelectuales y dirigentes políticos, en especial, los de la Confederación General del Trabajo (CGT). Se entrevistó con sobrevivientes de la Comuna de Parias, acudió a las instalaciones donde se imprimía el diario Socialista Francés, visitó las instalaciones de la revista “Claridad”, así como se dirigió al parlamento para escuchar los debates políticos, con especial atención, las intervenciones de los representantes socialistas.

Los dos peruanos sacaron el mejor provecho de los 18 días que pasaron en la capital Francesa, con esa intención fue que prestaron especial atención a las discusiones que se llevaban a cabo en el seno del PS francés entre las fracciones afines a la II Internacional contra las afines a la IC. La formación periodística de ambos amigos les permitió entrar en contacto fácilmente con los acontecimientos y personajes, y extraer de ellos lo más sustancial que les significaban.

El 9 de diciembre Falcón salió con rumbo a España, y JCM se despidió tomando rumbo hacia Italia. JCM llegó a Génova, por cuestiones de salud y en busca de un clima más amable se hospedo en Nervi-Distrito Genovés, allí conoció al amor que lo acompañó por el resto de sus días, Anna María Chiappe Giacomini que trabajaba como hospedera en el

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negocio de sus tíos. En estos días, especial influencia intelectual tuvo para el periodista peruano la lectura del “L´Ordine Nuovo”, vocero de los consejos de fábrica dirigido por Antonio Gramsci, y también la lectura de periódicos como “Avanti”, “Il Soviet”, “La Critica Sociale”, “Corriere della Sera” entre otros. Por su lado, Falcón se integraba como redactor del diario madrileño “El Liberal”.

Por la profunda movilización que presentaba Italia, Falcón viajó como corresponsal a Roma, allí se encontró con su amigo, quien había sido contactado por Guzmán y Vera, nuevo director de “El Tiempo” en remplazo del apresado y deportado Ruiz Bravo, para que pudiera hacer las veces de corresponsal de ese periódico en el país donde se encontraba. Es así como JCM empezó a escribir como artículos de “El Tiempo”, sus “Cartas de Italia”, la primera del 12 de febrero de 1920.

En Roma los dos amigos conocieron el entorno cultural de la ciudad, se acercaron al PS italiano, y JCM en dicha ciudad empezó a frecuentar un círculo marxista. Iniciaba a inclinarse por la fracción revolucionaria que se enfrentaba a la fracción reformista en el seno del PS, mientras que los primeros brotes del Fascismo empezaban a aparecer dentro de ese país. JCM leía con más fuerza a Sorel, al verse este popularmente en Italia como uno de los rivales revolucionarios representativos que enfrentaban al reformismo, sobre todo desde la acción sindical.

Gramsci influido también por la campaña soreliana de regreso al marxismo, impactaba en JCM desde sus escritos en el periódico. En el círculo marxista discutía con los trabajadores en las reuniones que se hacían en las periferias de la ciudad, y se empezaba a identificar con el líder turinés (Gramsci) que realizaba una dura campaña periodística con el fin de transformar el PS Italiano en una verdadera organización revolucionaria correspondiente con la IC.

JCM desarrollaba su formación para esta época dentro del contexto descrito, que se agitaba más a partir de la capacidad dirigente que mostraban los ordinovistas al conducir la huelga en Turín de abril de 1920, que terminó con una negociación tras la dura represión ejecutada por el gobierno. Por su parte el PSI y la CGT criticaron dicha huelga y no la respaldaron, se agudizaba el debate entre las fracciones socialistas dentro del proletariado de Italia en general. Después de cuatro meses en Roma, y debido a complicaciones de salud que le provocó un intenso activismo, JCM definió regresar a Génova.

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Benedetto Croce, reconocido intelectual italiano, era nombrado funcionario del Estado, la familia Chiappe recibía con beneplácito la noticia, ya que con frecuencia el académico se hospedaba en el negocio de ellos para descansar, y esto hacía que en los intercambios que tenía con dicha familia se desarrollara cierto vínculo de amistad. JCM organizó un nuevo viaje y salió con destino hacia Turín, allí visitó las instalaciones del “L´Ordine Nuovo” con el objetivo de entrevistarse con Gramsci, el cual lo acogió junto a los amigos con los que realizaba el viaje.

Existían tres fracciones dentro de la tendencia comunista que hacía presencia en el PSI, en el II Congreso de la IC Lenin había expresado su solidaridad con los obreros turineses, proclamando de alguna manera al grupo dirigido por Gramsci como el representante de la IC en Italia. JCM se afirmaba más en la posición ordinovista al mismo tiempo que estudiaba las condiciones sacadas por la IC para escoger sus miembros. En Turín los peruanos también lograron intercambiar con otros dirigentes como Togliatti, Terrocini, entre otros, y de la misma forma conocieron el ambiente cultural con tal de finalizar su visita y partir hacia Milán.

Si bien Roma era la capital del país por su reconocimiento y prestigio, Milán concentraba el poder económico de Italia. Los metalúrgicos habían anunciado un paro y los peruanos iban al encuentro de dicha movilización, en pleno desarrollo de la actividad JCM y sus amigos lograron entrevistarse con los dirigentes, manteniendo contacto directo con las tomas de fábricas que realizaron y con la violencia obrera que utilizaban, con tal contundencia dicha huelga, terminó propagándose por Turín y Génova. Los campesinos se sumaban a la movilización obrera a partir de la toma de tierras y la construcción de las “Ligas Rojas”, los obreros profundizando sus ocupaciones de fábricas, organizaban la producción y en plena huelga las hacían funcionar bajo el direccionamiento de los trabajadores a pesar de sus propietarios.

Mientras el movimiento obrero y campesino protestaba, los Fascios Italianos de Combate creados a partir de marzo del 19, por medio de su diario “Il Popolo d´ Italia”, dirigido por Benito Mussolini, advertían que se opondrían por todos los medios a una experiencia bolchevique. La claudicación de la huelga por parte de la dirección reformista provocó un gran reflujo en el movimiento, por su parte los propietarios cualificaban su organización para enfrentar de mejor manera a la avanzada popular, organizándose en dos grandes

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confederaciones, una industrial y otra de agricultura, desde las cuales además empezaron a financiar el movimiento fascista.

El debate entre los revolucionarios y los reformistas al interior del PSI se hacía más profundo, mientras tanto JCM mandaba sus artículos escritos en relación con estos sucesos a “El Tiempo”, que bajo censura escogía del material enviado lo que publicaba y lo que dejaba de publicar. En Milán los peruanos además visitaron las instalaciones del “Avanti” órgano oficial del PSI, así mismo recorrieron los lugares de esta ciudad más significativos en términos culturales.

De Milán salieron con rumbo a Venecia, allí también hicieron contacto con los grupos de izquierda que operaban, retornando posteriormente a Nervi, donde Falcón se separó de JCM para dirigirse a Roma por compromisos laborales. JCM aprovechó este tiempo para intimar con su amada y sin descuidar la actividad política, se contactó con los obreros del puerto marítimo. Aprovechó también para dedicarse al estudio, intercambiaba con la minoría marxista en Génova a la cual se incorporó, y desde allí seguía las orientaciones del grupo Turinés dirigido por Gramsci que intentaban cambiar el PSI desde adentro, a propósito también del manifiesto-programa que habían publicado y firmado todas las facciones comunistas que operaban al interior del PSI en octubre de 1920.

A los avances electorales de los Socialistas los fascistas respondían violentamente. JCM se trasladó a Roma donde se estaba preparando el Congreso Nacional del PSI, allí los ataques violentos se hacían más frecuentes, incluso el círculo con el que venía trabajando salió afectado, por lo que decidió irse junto a Falcón y otros amigos para Florencia. En enero de 1921 el “L´Ordine Nuovo” se posiciono como el periódico oficial del PSI, con algunas concesiones siguió a la cabeza Gramsci.

Los dos periodistas peruanos lograron entrevistarse con el Conde Karolyi quien se encontraba en Italia, y así mismo bajo su figura de corresponsales lograron asistir al Congreso del PSI en Livorno, conocieron las discusiones de cerca, a los dirigentes, vivieron la derrota de la fracción comunista en la escogencia de la dirección, y presenciaron la definición de fundar el PCI por parte de la segunda fuerza votada en dicho congreso. JCM volvió a viajar y esta vez visitó Siena y Fiesole, después regresó a Génova para contraer matrimonio con Anna, a pesar de no contar con el consentimiento de los tíos de ella.

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En la luna de miel Anna se enteró de la existencia de Victoria y de la primogénita de su esposo, después de una crisis la relación prosiguió, vivían en Frascati y visitaban frecuentemente Roma. Significativa para JCM la formación intelectual desarrollada en este periodo, de destacar el intercambio sistemático que realizó con Petto Ruti en cuestiones artísticas. Frecuentaba el Café Arango, y simultáneamente acudía la amistad de dirigentes de izquierda, de intelectuales como Croce y Gobetti entre otros, y también conversaba con los trabajadores de la urbe y con los campesinos de la región donde vivía. No se mantuvo desconectado de la realidad peruana, al tiempo en su viaje sostenía correspondencia con familiares y amigos. En “El Tiempo” se difundían sus “Cartas de Italia” y los “Aspectos de Europa”.

En febrero y marzo de 1921 en el Congreso de la CGT se volvieron a posicionar los reformistas en la dirección con la oposición de los comunistas. A partir de la decisión de Giolitti de disolver el parlamento y convocar a elecciones, cuyos resultados no cambiaron significativamente en relación con las votaciones de 1919, los patronos, con la crisis económica, pasaron a la ofensiva y los fascistas ganaron posiciones contra una izquierda dividida. JCM por su cuenta militaba en el PCI.

Gramsci se empezaba a posicionar como cabeza de los comunistas, JCM desde su militancia se unía a la campaña por cualificar las filas revolucionarias y formar dirigentes. Junto con su esposa se trasladó a vivir a Roma, pero bajo el asedio de las camisas negras decidieron devolverse a Génova donde retomó sus contactos con los trabajadores del puerto. Juntándose Falcón, JCM, Machiavello y Carlos Roe conformaron un grupo peruano que confirmando su afinidad socialista en Italia, crearon una célula que tenía por objetivo proyectar el socialismo para su país natal, encomendándole a JCM, antes de disolverse, la fundación en el Perú de un grupo socialista y marxista que impulsara el movimiento revolucionario en dicho país.

JCM en cumplimiento con la tarea asignada programó el retorno a su país de origen para el 6 de mayo de 1922. Mientras tanto con Falcón asistieron a la Conferencia Internacional de Génova convocada por el Consejo Supremo de la Sociedad de Naciones en abril y mayo bajo la temática de superación de la crisis económica, la URSS participó y los periodistas peruanos aprovecharon para entrevistarse con Georgy Chicherin encargado soviético de las relaciones exteriores. En plena Conferencia JCM regresó a Roma para finiquitar detalles de

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su viaje de retorno, realizó el bautismo de su hijo Sandro, y cuando estaba subiendo al barco le notificaron problemas en su permiso para volver al Perú.

En carta a Víctor Maúrtua que se encontraba en Suiza y tenía buenas relaciones con Leguía, le solicitaba que interviniera para solucionar los problemas presentados, el diplomático lo citó en Paris, y después de dos años y cinco meses de residir en Italia, el peruano salió en compañía de su familia para Francia. En París, el viejo maestro se comprometió a ayudarlo y le demandaba esperar un tiempo considerable, mientras tanto el joven aprovechó para entrevistarse con peruanos que se encontraban en esa ciudad, y para conversar con dirigentes del PCF. La internacional intelectual de la que Barbusse había sido pionero se había dividido debido a las críticas que Roman Rolland había hecho a la violencia de los obreros rusos contra los Zares. Barbusse se había convertido en militante del PCF.

Al censurársele un artículo que JCM envió a “El Tiempo” donde analizaba la Conferencia Internacional de Génova, decidió renunciar, y mientras esperaba el permiso para retornar a su patria optó por realizar un viaje para conocer las experiencias revolucionarias europeas que se habían inspirado en el sistema soviético pero que habían fracasado. Europa estaba impregnada por un convencimiento con respecto al triunfo de la revolución mundial, la burguesía pasaba a la ofensiva después de la guerra y aun así el capitalismo no se había podido restablecer en su totalidad.

JCM se propuso visitar Múnich, Viena, Budapest, Praga y Berlín, en compañía de Falcón y su familia. En Múnich se entrevistaron con los sobrevivientes del movimiento insurreccional, en Viena conocieron a los exdirigentes de la segunda y media Internacional además de intercambiar con los comunistas, en Budapest averiguaron sobre el movimiento de Bela Kun y el fracaso del gobierno ejercido por los comunistas, en Praga investigaron el fracaso de la revolución en Eslovaquia y les llamo la atención la experiencia que permitió legalmente organizar la participación de los obreros en la administración de las fábricas. Finalmente, al impedirle cuestiones familiares viajar a Rusia, llegó a Berlín, Falcón se devolvió a España por motivos laborales. JCM indagó sobre la experiencia del movimiento espartaquista, durante los siete meses que permaneció en Alemania examinó los motivos del fracaso del movimiento insurreccional, estudió inglés y alemán y desarrolló sus primeras lecturas en este último idioma: “Franz Mehring: Carlos Marx: Historia de su vida (publicada en 1919); de Max Weber: Economía y sociedad (ambos autores, habían fallecido

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recientemente); de Oswaldo Spengler: Decadencia de Occidente; de Friedrich Wilhelm Nietzsche: Así hablaba Zaratustra, de Johann Wolfgang Goethe: Fausto, etc. También leía el periódico <<Rote Fahne>> (<<La bandera roja>>), órgano del Partido Comunista alemán” (Rouillon, 1984, pág. 90). Asistió a tertulias literarias y siguió cultivando su conocimiento sobre el arte.

Estando en Berlín se enteró de que en Italia el 20 de octubre de 1922 se realizó la Marcha Sobre Roma, los fascistas habían ganado la guerra civil y Mussolini asumía el poder, escribió una carta a sus camaradas expresando su solidaridad. Se entrevistó con los Socialistas Independientes de Alemania, habló directamente con Hilferding, y al enterarse de la presencia de Máximo Gorki en ese país intentó dialogar con el obteniendo solamente un intercambio con la nuera del escritor ruso. Para esos momentos JCM tenía una corresponsalía en la revista “Variedades” que le habían asignado unos exestudiantes sanmarquinos que la estaban dirigiendo, le conocían desde la época de “La Razón”, y lo ubicaron con la intención que les colaborara en dicho trabajo.

Junto a Falcón se trasladó a Rathaus de Essen y vivió de cerca la experiencia de unidad del movimiento obrero en su internacionalismo a partir del conflicto que se desató por la invasión que Francia realizó a ese territorio en busca de recursos. Los obreros rechazaban las acciones bélicas y sin importar su nacionalidad trabajaban desde los dos países con el mismo objetivo. Después de dicha vivencia los peruanos se dirigieron a Leipzig en febrero de 1923 donde se preparaba la conferencia del PCA, JCM recibe la carta que autorizaba su retorno al Perú, se despide de Falcón en Berlín y parte de regreso a su patria el 11 de febrero de 1923.

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