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Este tercer aparte del presente capítulo expone la última etapa de la vida de JCM, donde a raíz de su regreso al Perú, por medio del contacto sistemático con obreros, estudiantes e indígenas, se convirtió en uno de sus más potentes intelectuales orgánicos.

Hecho un marxista, continuando y cumpliendo con la tarea de construir el movimiento socialista para su país, sin contar con el mejor ambiente político y cultural para dicha labor, realizando en el proceso rupturas y limitando afinidades con organización y pensamientos nacionales o internacionales, asumió la labor de difusor de ideas y de constructor de un

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programa revolucionario que diera cuenta de las condiciones particulares del Perú, con tal de ir haciendo madurar pacientemente una voluntad popular que se pudiera convertir en movimiento histórico, y aprovisionándose en el camino de las herramientas organizativas necesarias para tal fin, fuera capaz de edificar el socialismo en su patria, acorde al momento por el que atravesaba el mundo, teniendo en cuenta la crisis de posguerra (I Guerra Mundial) y el orden planetariamente imperialista que existía. Desafortunadamente su condición enfermiza no colaboró a dicha empresa, le quito vitalidad cuando era más necesario, y arrebató su vida cuando era definitivo.

De regreso de Europa, por una parada de escala, JCM se entrevistó con Maúrtua en Ecuador donde se encontraba realizando tareas diplomáticas. En los siete días que estuvo en Guayaquil hizo todo lo posible por pasar desapercibido ya que ahí también se encontraban unos golpistas peruanos amigos suyos que al fracasar en su cometido habían tenido que radicarse en aquel país, intentó evitar cualquier evidencia que lo involucrara con ellos, realizando una entrevista clandestina donde rechazó la propuesta que le hicieron de ser un agente de ese movimiento en Lima, para JCM ellos representaban una corriente demo liberal que no era compatible con sus objetivos revolucionarios.

En Ecuador asistió, por medio de Saavedra Pinon, a una reunión del grupo literario “Renacimiento”, del que hizo parte en vida el poeta Medardo Silva, y realizó un intercambio con los obreros anarcosindicalistas del puerto que hacía poco habían enfrentado una masacre ejecutada por el ejército. Partió de Ecuador llegando al Callao el 17 de marzo de 1923.

Después de tres años y medio, JCM regresaba a Lima, Anna venía embarazada de Sigfrido y la situación económica familiar no era la mejor, Leguía por medio de Alfredo Piedra le ofreció la dirección de “La Prensa” a la cual se negó. En unidad la Federación Obrera Local de Lima y la Federación de Estudiantes, organizaciones ambas donde influía con fuerza el anarcosindicalismo, lograron constituir las Universidades Populares González Prada (U.P.), las cuales tenían por objetivo ser una extensión educativa nacionalista y enfocada en la justicia social. Víctor Raúl Haya de la Torre, sobrino del segundo vicepresidente del país, era el encargado desde la Federación de llevar a cabo el proyecto de las U.P., JCM por medio de Fausto Posada se entrevistó con él y le solicitó que le permitiera desempeñarse como profesor con una catedra que tuviera como tema: “El proletariado y la crisis

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mundial”, donde pudiera exponer su experiencia en Europa. Haya, influenciado por las ideas de González Prada y Barbusse, y con contacto con el movimiento libertario, aceptó, advirtiéndole que debía mantener en la clases una orientación apolítica y objetiva.

En junio de 1923, JCM dio su primera conferencia, por su explícita filiación marxista fue saboteado por algunos grupos anarquistas asistentes. Haya tenía la idea de impulsar una revista denominada “Claridad” como órgano de difusión de las U.P. Desde un acento marcadamente intelectual invitó a JCM a vincularse al movimiento de protesta que se estaba planeando en rechazo a la consagración del Perú al corazón de Jesús que Leguía estaba organizando, por no ver mayores alcances en los objetivos, el recién retornado se negó. Desde ese momento Haya lo empezó a juzgar de europeísta. Sin embargo la protesta contra la consagración lo que evidenciaba era que el movimiento obrero de alguna manera mostraba interés por otras reivindicaciones más políticas y no se quedaba exclusivamente en lo económico. El 23 de mayo se realizó la protesta en mención dejando el saldo de dos muertos, 1 obrero y 1 estudiante.

Las Charlas de JCM dentro de la catedra “Historia de la crisis mundial” empezaban a llamar la atención de obreros y estudiantes, estaba convencido en la necesidad de construir una vanguardia, al tiempo que debatía constantemente con las posiciones de Haya. En junio nació su tercer hijo mientas que se vinculaba a la revista “Variedades”. Haya fue encarcelado por la protesta de mayo y por ser vinculado a un intento de golpe de Estado, y cuando JCM empezaba a posicionarse como dirigente, también cayó tras las rejas en una protesta de solidaridad y en reclamo de la libertad de Haya. Leguía utilizaba el paternalismo, la represión y la deportación de la oposición como método para garantizar su reelección. Cuando terminó la huelga que se había prolongado en rechazo de la represión, se liberaron a todos los prisioneros, Haya por la dura situación salió para Panamá, quedando JCM como referente.

Los locales de las organizaciones gremiales y de las U.P. eran constantemente intervenidos por el Estado. En diciembre se clausuró el ciclo anual de clases en las U.P. del 23, mientras para enero de 1924 salía al público la cuarta edición de “Claridad” que tras la ausencia de Haya pasó a ser dirigida por JCM. La policía recogió los ejemplares y nuevamente retuvo temporalmente a JCM y a la dirección de la revista. A finales de enero se realizó la

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celebración del tercer aniversario de las U.P. donde JCM rindió homenaje a Lenin recién fallecido.

JCM trabajaba en la idea de sacar una revista autónoma. Para marzo salió el quinto número de “Claridad” con un marcado acento reivindicativo desde los obreros inducido por el nuevo director, en esta edición se anunció la aparición de “Figuras y aspectos de la vida mundial” que finalmente salió como la “Escena contemporánea” en 1925, primer libro de JCM. Las U.P. empezaron a funcionar en los sindicatos (tranviarios, textiles, choferes y zapateros), al tiempo que para abril del 24 se dio origen a la Sociedad Editorial Obrera “Claridad”, en donde participaron también representantes de las federaciones indígenas, intelectuales, y cuyo principal objetivo era la publicación de un diario.

A JCM se le presentó una gangrena en su pierna derecha (con la que no cojeaba), no obstante envió un saludo enérgico y de unidad a los trabajadores el 1ro de Mayo donde les advertía la necesidad de construir un Frente Único Obrero, al empeorar su situación fue intervenido amputándosele la pierna derecha. Debido a la dura realidad económica de la familia, la solidaridad expresada por los periodistas, por los artistas (en junio realizaron un acto para recoger fondos), y otros sectores, ayudó a cubrir los gastos de los procedimientos demandados por la salud de JCM. Amargado y con una actitud de resignación aceptó la amputación cuando recobró el sentido una vez ya se había realizado el procedimiento. Su convalecencia la realizó en la “Quinta de Reposo” del doctor Luis Pesce ubicada en Chosica, allí conoció al doctor Hugo Pesce hijo del propietario del lugar de reposo. Durante su recuperación los anarquistas promovían duras críticas contra JCM, las movilizaciones continuaban y la unidad entre estudiantes y trabajadores se hacía más expresa, de destacar las protestas realizadas contra la ley de accidentes laborales que juzgaba a favor de los empresarios, y las ejecutadas en contra de la contaminación producida por la Fundición Oroya de capital norteamericano que afectaba principalmente a los obreros y campesinos de la zona. La represión no se hacía esperar, y más allá del trato represivo a la movilización se produjo la clausura de las U.P. en varias ciudades del país.

JCM se trasladó a vivir junto a Anna al barrio Leuro-Miraflores cerca de la Playa y retomó su actividad periodística en “Variedades”. En septiembre de 1924 apareció el sexto número de “Claridad” que por recomendación de JCM llevaba inserto un manifiesto de la IC que llamaba a la creación de Partidos Comunistas (PCs) en América Latina e invitaba a Moscú

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a la celebración del quinto aniversario de la fundación de la IC. Las movilizaciones conseguían ganancias parciales, para mitad de año se levantaron las restricciones a las U.P., mientras Manuel Seoane presidente de la Federación de Estudiantes salía deportado.

Por influencia de unos anarquistas rusos, algunos ácratas peruanos, dirigentes estudiantiles y obreros, venían discutiendo la posibilidad de eliminar a Leguía para acabar con la represión, al consultar a JCM, el criticó que lo que se debía hacer en el momento era enseñar y difundir, debido a que si se presentaba la ocasión de que Leguía fuera ausentado el movimiento no tendría enseguida como asaltar el poder. En medio de una huelga general ejecutada por los motoristas y conductores en razón a que se le diera cumplimiento a la jornada laboral de ocho horas, salió el séptimo número de “Claridad”. Las deportaciones, que descabezaban a los movimientos obrero y estudiantil, así como la represión en general, se incrementaban y se extendieron hasta inicios de 1925.

JCM empezó a organizar la editorial “Minerva” y a preparar la publicación de su primer libro: “Escena contemporánea”, su principal objetivo era difundir ideas para educar a los sectores sociales con tal de que pasaran de sus reivindicaciones gremiales a las reivindicaciones políticas, y en el camino materializar la necesidad de construir un partido. Implícitamente intuía la creación de la revista “Amauta” (1927-1930), del PS (1928), del semanario “Labor” (1928-1929) y de la “CGT” (1929) (Rouillon, 1984, pág. 165). En el Perú, la ideología anarquista fue predominante en los sectores populares hasta 1924, JCM trabajó dentro de ese contexto con sus ideas, y estaba convencido que en el camino podría sumar incluso a Haya a su proyecto (y viceversa), de ahí que aunque tenían discusiones se eran permisivos en posiciones con tal de no romper el acumulado.

Haya por medio de Vasconcelos llegó a México, participó en el camino en el Congreso Nacional de Estudiantes de Cuba. En México estudió la experiencia de la revolución y confirmó su proyecto de crear la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), la cual fue lanzada oficialmente en mayo de 1924 por medio de cinco puntos que contenía su programa máximo, y que para el Perú estaba pensada de tal manera que consolidara la organización del Frente Único de trabajadores manuales e intelectuales que había empezado a formarse de manera embrionaria con las U.P.

JCM se paraba desde un punto de vista socialista y por eso se le acusaba de europeizante, mientras Haya insistía desde un punto de vista anti oligárquico y antimperialista. Haya

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afirmaba la particularidad, especificidad y autonomía de Perú y América Latina, mientras JCM analizaba al Perú y a América Latina dentro del sistema mundial capitalista.

Como advierte Flores Galindo, el oncenio de Leguía (1919 a 1930) le representaba a JCM una continuación del carácter oligárquico, gamonalista, excluyente de las mayorías, del régimen que había funcionado de 1895 a 1919, sin embargo por su particular contenido abría el camino a otras posibilidades. En su proceso, Leguía con un acento anti feudal y con un proyecto de capitalismo que no se materializaba en la práctica, le era útil a JCM en sus análisis y le permitía posicionar el socialismo como verdadera posibilidad de solución a los problemas del Perú. JCM no se planteaba conspirar contra el régimen inmediatamente, se colocaba en el camino de un proceso lento que garantizara al final las transformaciones como una verdadera obra colectiva.

Por su lado, sugiere el autor de “La agonía de Mariátegui”, que Haya veía a Leguía como una variante continuista y abogaba por la profundización del capitalismo en contra de la feudalidad, JCM no daba cabida a abanderar desde los sectores populares un proyecto de desarrollo capitalista en la medida que esa era la propuesta desde el régimen. Pero para impulsar un proyecto socialista desde los sectores populares se necesitaba perdurar en el tiempo, y no hacer ataques directos mientras la colectividad construía su propósito, bajo un régimen además profundamente represivo.

Por organización de unos estudiantes Haya viajó a EU y posteriormente a Rusia donde se adentró en el conocimiento y participación en actividades del proceso revolucionario. Partió a Suiza, atraído de alguna manera en este momento por el marxismo, al ser acusado de conspirador inmediatamente viajó a Italia, donde en una entrevista con Machiavello se enteró de la tarea que le había encomendado el núcleo socialista a JCM bajo su estancia en ese país para desarrollar en el Perú. Posteriormente viajó a Francia y finalmente se instaló en Inglaterra donde ingresó a estudiar en la Escuela Económica de la Universidad de Londres. Allí se encontró con Falcón quien estaba de corresponsal del principal diario español “El Sol”, y este le confirmó lo que Machiavello (ya le había notificado el suceso a JCM por medio de una carta) le había comentado en Italia.

Haya hizo aprobar un manifiesto complementario de la APRA en la primera asamblea en Paris en julio de 1925, y entró en contacto con JCM para comunicarle los movimientos a seguir del Aprismo. Se inauguró un núcleo de la Apra en el Perú del cual JCM se hizo

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partícipe. Mientras tanto, contra la Ley que había expedido el gobierno en contra de la vagancia con la cual golpeaba a los sindicatos, la Federación Obrera Local de Lima y la Federación de Estudiantes realizaban un paro general. Las deportaciones disminuían cada vez más los colaboradores de JCM.

La casa de JCM empezó a funcionar como un centro para intercambiar ideas, a ella concurrían dirigentes de diferente índole y condición social, eran objeto de debate los artículos que éste publicaba todas las semanas en las revistas “Variedades” y “Mundial”. JCM empezó a ser una de las personas más influyentes en los obreros y estudiantes, lo cual lo presionó para sacar un órgano más definido ideológicamente que contribuyera de forma más directa al objetivo por el cual había regresado al Perú. Simultáneamente seguía la pista juiciosamente de los debates más significativos a nivel internacional en el campo revolucionario, por ejemplo: Socialismo en un solo país, revolución China, entre otros. Haya empezó a hacer explicita su admiración por el Kuomintang Chino y a explicar sus similitudes con la APRA de Frente Único para una revolución antimperialista y anti feudal con características democrático burguesas en países con economía atrasada. Al tiempo JCM empezaba a publicar ensayos en la revista “Mercurio Peruano”, que había pasado a ser dirigida por jovenes Sanmarquinos (posteriormente colaboradores de “Amauta”) debido al exilio del director Belaunde a causa de su oposición legalista y formal al gobierno de Leguía. Los estudiantes miembros de la Federación de Estudiantes propusieron a JCM como catedrático de la Universidad de San Marcos, sin embargo el rector se opuso y el estado de salud por el que pasaba el postulado no le colaboró para la realización de la iniciativa.

Siguió trabajando en su proyecto editorial, teniendo también la intención de darle campo a todas aquellas producciones intelectuales que aportaban pero no se ajustaban a los parámetros formales del conocimiento. Convenció a su hermano Julio Cesar para que trasladara a Lima una pequeña imprenta que poseía, y junto a él, y con la ayuda de unos prestamos económicos, se inaugurara, lo que se volvió realidad el 31 de octubre de 1925, la editorial “Minerva”, que llevaba implícita también la idea de poder colocar por medio de ésta, al alcance de todo el público con módicos costos, las obras más importantes de la bibliografía nacional y extranjera. Como sugiere Flores Galindo, JCM desarrolló con este proyecto también una formación como empresario (Flores Galindo, 1980, pág. 68).

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A la inauguración de la editorial asistieron miembros de las organizaciones gremiales, intelectuales, y también tuvo cabida un memorial de solidaridad donde se incluía la voz de apoyo de Vasconcelos al proyecto. A mediados del mes de noviembre, “Minerva” se inició con la publicación de la “Escena Contemporánea”, libro que compilaba bajo esta presentación artículos publicados por JCM en “Variedades” y “Mundial”.

“Peruanicemos al Perú” eran artículos que JCM publicaba en la revista “Mundial” donde realizaba análisis de la realidad nacional y empezaba a dilucidar sus principales tesis con respecto a la comprensión de su entorno y la estrategia revolucionaria, de alguna manera fueron la preparación de los 7 ensayos. Su opinión era ya reconocida y bien recibida por la escena proletaria más activa de Lima y el Callao, de hecho, para los ensayos que publicaba en “Peruanicemos al Perú” contaba con la ayuda investigativa de compañeros de ideas que residían en otras regiones. Con Anna decidieron mudarse de casa con el objetivo de montar una pensión y captar más ingresos, de ahí se derivó su nuevo hogar más conocido como la casa Washington.

El 17 de enero de 1926 asistió a la fiesta obrera que con regularidad se realizaba en la Planta en Vitarte (su quinta versión) y a petición de los obreros realizó una intervención. Para su trabajo consiguió un mecanógrafo que le colaboraba con la escritura (Manuel Solano), por esos días también se acercaba el nacimiento de su cuarto hijo llamado al igual que él, José Carlos. Basado en su reflexión de que el fracaso en la ofensiva socialista de Italia y Alemania se debió a la falta de una sólida “elite” revolucionaria, su labor política la enfocaba en la formación de un conjunto de cuadros que posteriormente pudieran construir y direccionar el movimiento revolucionario en el Perú.

“Minerva” en febrero publicó“Libros y Revistas”, revista bibliográfica de difusión cultural, que anunciaba para abril la aparición de “Amauta” dirigida por JCM, él ya había advertido la aparición de “Vanguardia” pero por recomendación del pintor José Sabogal ese proyecto se transformó en “Amauta”. Posteriormente “Libros y Revistas” tuvo que re anunciar la aparición de “Amauta” para julio. En marzo nació el cuartogénito de JCM.

La casa Washington donde vivía con su familia tenía un lugar que funcionaba como escenario de variadas tertulias, el “Rincón Rojo”, donde participaban multiplicidad de personajes, con el tiempo llegaron a confluir dirigentes de gran cantidad de organizaciones sindicales sectoriales.

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JCM para ese entonces realizaba elaboraciones marxistas de comprensión de la realidad peruana más sistemáticas (“Peruanicemos al Perú”). Teniendo en cuenta los análisis internacionales de la situación que había hecho (“Cartas de Italia”, las conferencias en las U.P. y la “Escena Contemporánea”), sus estudios se iban conformando a partir del intercambio y contacto con el movimiento obrero y estudiantil principalmente, haciendo suyos los aportes de los autores que estudiaba sin una reproducción mecánica de lo que proponían. “Amauta” salió en septiembre de 1926 como órgano de la APRA, JCM estaba convencido que esa herramienta le posibilitaría cumplir con la tarea de formar una vanguardia. “Amauta” se proponía tratar como contenido todo lo humano, ser un espacio de discusión de los problemas del Perú, tratarlos científicamente, entendiéndolo como un país ubicado en el mundo, es decir, como parte de los fenómenos mundiales.

Para ese entonces en la APRA confluían diferentes tendencias de izquierda que tenían un carácter antimperialista y un espíritu nacionalista, a su interior se llevaban a cabo debates con respecto al socialismo y el tipo de poder político que era necesario construir para

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