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3.4 Implementation details

4.1.3 Encoding format

4.1.3.1 Content and symbols

Hacia1946, el panorama político, económico y social colombiano se caracterizó por hechos tales como, el regreso del partido conservador a la cabeza de Mariano Ospina Pérez, el descontento social por las medidas administrativas de este último, el asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 y el desencadenamiento de una guerra civil no declarada, lo que propició a que “de todos los lugares de país comenzaran a llegar noticias de matanzas y asesinatos” (Rojas, 1984, p.189). En 1953 Rojas Pinilla sube al poder como única alternativa de solución a la violencia que azotaba el país, y aunque algunos sectores llegaron a consensos, entre grupos armados, y partidos políticos, se mantuvo la persecución y violencia en contra de los no católicos que eran culpados de alianzas con los comunistas y que buscaban la destrucción de la Unidad Nacional (Tirado, 1989, p.118). Así mismo se puede decir que entre los años 1948 a 1958 se establecía una libertad de culto limitada por la ley esta se ve reflejada en la circular de Enero de 1954 del Ministerio de Gobierno, la cual establecía en el numeral tres, que los extranjeros no católicos residentes en Colombia, sean ellos ministros, pastores, o simples fieles, no pueden desarrollar ninguna acción proselitista pública ni emplear medio de propaganda fuera del recinto donde se verifique el culto (Tirado, 1989, p.118). Lo anterior, permite diferenciar las reglas que regulaban la Iglesia Católica para la celebración de sus cultos con respecto a las limitaciones implantadas al protestantismo por parte del gobierno. En el período entre 1939-1945 (República Liberal) se acrecentó el número de iglesias protestantes; las iglesias históricas y los nacientes grupos pentecostales se consolidaron. Este fenómeno trajo consigo la reacción de la Iglesia Católica, la cual percibió la expansión del protestantismo como una amenaza que contrarrestaría por medios violentos, por ello conformó movimientos de persecución en contra de las iglesias no-catolicas. Se implementaron estrategias de restricción y sujeción tales como la destrucción de los templos y lugares de reunión de los evangélicos, a su vez, cerraron las escuelas de origen protestante, y en consecuencia, desplazaron un número significativo de individuos y colectivos protestantes. Después de estos y otros episodios violentos, en los años cincuenta la comunidad evangélica decide organizarse e intenta centralizarse tras la creación y consolidación de la Confederación de Evangélicos de Colombia.

Los diez años siguientes al asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, perpetrado en abril de 1948 marcaron el inicio de una época conocida como “la Violencia” en la que se acentuó

la rivalidad entre conservadores y liberales. En ese contexto la relación de los protestantes con el liberalismo colombiano fue motivo de fuerte oposición, además de considerar las doctrinas protestantes como herejías; situación que condujo al estallido de numerosos actos de violencia en los que se combinaron motivos de tipo religioso y político.

El protestantismo fue asociado con el comunismo, así lo anota el discurso del General Rojas Pinilla quien tomó posesión del gobierno en 1956:

Los protestantes están unidos con los comunistas para destruir la unidad nacional de Colombia…Como se desprende no solo de la historia de la Reforma, sino de la experiencia cotidiana, la propaganda protestante en los pueblos latinos no conduce tanto al aumento del número de protestantes sinceros y respetables, sino a la pérdida de toda fe religiosa o el inevitable ingreso al comunismo de todos aquellos que han recibido enseñanzas fundamentalmente contrarias a dogmas esenciales del catolicismo. (Bucana, 1995)

En este contexto aumenta significativamente el crecimiento la población protestante, atribuido en parte a la dispersión de los creyentes como resultado de la intolerancia religiosa. La persecución y muerte a los protestantes fue justificada religiosa y políticamente bajo el pretexto de conformarse en actores amenazantes, que atentaban en contra de la unidad y quebrantaban la estabilidad de la nación. Bajo estas premisas se cerraron templos, colegios y espacios de formación, ello condujo a la celebración cultica de los protestantes y evangélicos en sus hogares (Hamblin, 2003, p. 231).

En el contexto de la denominada época de La Violencia se da una reforma constitucional en donde se reconocen los partidos políticos liberales y conservadores y la religión católica, apostólica y romana como la religión de la nación. Posterior al gobierno del General Rojas Pinilla se firmó el Frente Nacional (1958 y 1974), el cual consistió en un convenio de alternancia y sucesión en el poder entre los líderes del Partido Conservador y del Partido Liberal. Después de 1958 se reabrieron algunos templos y centros de formación académica de origen protestante.

Ulteriormente, en la década de los sesenta la lucha sagrada toma un rumbo diferente, tras la influencia de las ideas socialistas que llegan al país. Camilo Torres Restrepo liderará la causa sagrada de la revolución socialista, proclamando ideas que chocaron con la doctrina católica. (Peresson, 1987, p.525).

Camilo Torres en 1929 fue nombrado capellán de la Universidad Nacional, allí comenzó a afianzar su pensamiento radical, influenciado por el marxismo y la revolución cubana. Torres enseñó sociología en la Facultades de Economía y Sociología, mediante sus labores buscó acercarse a los jóvenes universitarios; creía en el cambio social fundamentado en principios del cristianismo, por ello fue un actor comprometido con distintos sectores sociales, sobreale su trabajo social en áreas marginadas.

Desde 1961 sus posiciones en defensa de los estudiantes ocasionaron conflictos con la jerarquía eclesiástica y con el establecimiento político. Camilo llegó a enunciar que incluso la violencia era lícita en situaciones de grave injusticia social. Su trabajo en los Llanos Orientales con campesinos en la junta del Instituto Colombiano de Reforma Agraria -entre 1962 y 1964- terminaron por convencerlo de la necesidad de un cambio social radical en Colombia.

Torres legitimó el uso de la violencia directa e invitó a través de su discurso religioso a participar de la lucha, sostuvo la afirmación de la trascendencia de la revolución en sus homilías y conferencias, aseveró que la revolución no solamente era permitida sino obligatoria para los cristianos que veían en ella la única manera eficaz y amplia de poner en práctica el amor para todos; así insta a la revolución social manifestando que es pecado no hacer parte de ella. Las nuevas ideas lideradas por el sacerdote proveniente de la burguesía del país cobran fuerza dada la figura carismática que encarnaba; logró movilizar un amplio número de sectores sociales bajo estos preceptos. Luego de ingresar en las filas de un grupo insurgente, Camilo muere en combate en 1966.

2.7. Transición a un nuevo sistema político: la presencia de actores religiosos no