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Section D Views of senior managers on training, recruitment and retention of social workers

Chapter 8 Training of qualified staff

8.2 Continuing Professional Development (CPD)

Por último, y para terminar la caracterización del escenario en donde los observatorios de medios surgen en la esfera política y pública de los países de la región, el último capítulo de esta serie de antecedentes tiene varios registros paralelos enmarcados en un cambio paradigmático sustancial, liderado por la consolidación de un modelo económico y la transversalidad de lo que conocemos como “La Globalización”.

Surcando lugares comunes, es posible decir que la Berlín de 1989 y el politburó agonizante de diciembre de 1990 afirmaron la ruptura dicotómica entre un “socialismo real” o “de facto” y la democracia capitalista, que había venido reglando la geopolítica mundial desde el fracaso del proyecto expansionista del NSDAP en 1945. El capitalismo floreciente, sobre un jardín tecnológico vigoroso, venció la pesada estructura burocrática soviética y la economía estableció una nueva lectura holística del mundo en términos del mercado.

La apertura económica, la preponderancia del sector privado en la influencia y posterior asunción del quehacer en “lo público” y la reducción o -en palabras de B.Jessop- el “vaciamiento” (1999) del Estado, enmarcados en la búsqueda de competitividad y adaptación a las condiciones del comercio internacional, tomaron la batuta en el manejo de los saurios estados liberales de bienestar, en aras de “potenciar” los países en desarrollo y ampliar la productividad de los desarrollados.

Para muchos fue y es un modelo con mucho potencial y expectativas. Muchos países “excomunistas” entraron al nuevo sistema de mercado febril, deseosos de McDonalds y nuevos episodios de Guardianes de la Bahía. La inmediatez y la posibilidad del

consumo masivo enlazada equívocamente con el concepto de libertad se hicieron populares, idílicas y victoriosas. Fukuyama y la fiebre de la ligereza postmoderna apodaron el “fin de la historia” y la felicidad de la humanidad.

Sin embargo algunos impactos del modelo de mercado, particularmente en América Latina, acrecentaron los problemas tradicionales en la región. Aunque hubo un auge inicial hasta 1995; en los países desarrollados, por ejemplo, la sociedad salarial se contrajo y entre el 30 y 40 por ciento de la población activa se volcó al sector servicios. En América Latina la deuda externa regional pasó en diez años, entre 1991 y 2001, de

492.000 a 787.000 millones de dólares. Hoy las personas que viven por debajo de la línea de pobreza oscilan -según la CEPAL- entre 210 y 225 millones (El Tiempo, 2004, 22 de Septiembre, P.1-2). Pronto, en el mundo, más de tres mil millones de personas debieron aprender a vivir con menos de dos dólares al día.

El, poco pertinente, recetario de la banca multilateral para este nuevo escenario cambiante, se conjugó con las terribles practicas gubernamentales, las profundas dinámicas de subdesarrollo, las dictaduras, y gobiernos inestables o en transición, siempre latentes. Esto acrecentó los males anteriores y, raudas, las crisis económicas de países como México, Colombia, Argentina o Perú, quienes ya habían negociado sus deudas externas4

, vivieron un desarrollo fragmentado e inestable derivado de: “Una ola

de privatizaciones y apertura desbocada que no aportó el bienestar esperado, por eso el neoliberalismo ha significado un aumento exponencial de las desigualdades” (Le Monde, 4 octubre de 2002, p.13)

Ciertamente la globalización implica muchas más dimensiones complejas que trascienden al fenómeno económico y que también trato de reseñar brevemente. No obstante, insisto en afirmar, como buena parte del análisis prospectivo societal, que de las consecuencias de la globalización económica se desprende buena parte de los demás fenómenos acá mencionados. Lo anterior porque, gradualmente, la prevalencia del paradigma económico acarrea el desmantelamiento de los Estados nacionales y potencia la circulación de informaciones, bienes e individuos. De igual forma, y en un estado ulterior, acarrea la mecanización de eventuales procesos de homogenización cultural5

Vale destacar, por ejemplo, -adicional a la cosa política y económica- que la globalización se ha caracterizado también por el desarrollo tecnológico vertiginoso, que no parece dejar de crecer, o de miniaturizarse en su estructura física. El NASDAQ, como indicador del desarrollo y crecimiento tecnológico, generó -Entre 1997 y 2000- 316,5 miles de millones de dólares, y la articulación de este sector al proceso de la globalización caracterizado anteriormente es innegable. Así entonces nos enfrentamos

4 La excepción es Colombia. Nunca en su historia ha entrado en un proceso de moratoria o negociación de Deuda Externa.

5. Rafael Roncagliolo define bien una seguidilla de términos que en su conjunto presentan la definición más pertinente de la globalización para pensar la evolución de la comunicación y los medios. (2003, p. 59)

ante un nuevo sector de la economía en el mundo, hijo del sector de los servicios y que en ocasiones es llamado el sector cuaternario, pero que ha revolucionado todos y cada uno de los factores de la vida, de aquellos con acceso a la tecnología, radicalmente. Dos factores revolucionarios nos obligan a proponer ahora nuevas formas de análisis y matrices para entender las nuevas coyunturas: El flujo y la presentación de la información y el manejo del tiempo.

No obstante la densidad del fenómeno, vamos a decir que para la línea histórica acá propuesta, las consecuencias de la interiorización del dogma del mercado en nuestras sociedades se aunó a las crisis ya existentes y sobre las cuales se tejían cambios en la acción colectiva y los movimientos sociales en América latina.

Frente a estos cambios, el embrión de la transformación en los movimientos sociales había sido influenciado por unas experiencias terribles de supresión, “cooptación y eliminación” (Gómez, 2003, Enero-Marzo, p 33) además del frecuente desconocimiento del Estado, que habría derivado en muchas ocasiones en las acciones de hecho de varios grupos que terminaron en la clandestinidad. Entre otras influencias, aquellas que les habían aportado a la sobrevivencia y resistencia frente a la intervención constante de los organismos de seguridad del Estado, nunca se habían matizado con el cambio que representaría, por un lado, el tránsito a la democracia y por otro en entronque de la globalización. Es necesario entonces mirar, frente a las dinámicas anteriores, como cambia el quehacer y las estructuras de los movimientos y la nueva acción colectiva.