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Control-Flow Graph Extraction, Repair, and Distance Estimation

4.2 Targeted Search

4.2.1 Control-Flow Graph Extraction, Repair, and Distance Estimation

Sin perder de vista las reflexiones con las que se inició este escrito y su alusión a la obra Crisis, y antes de abordar el influjo de la tecnología, hemos de considerar a ésta como desarrollo de la misma técnica que sin duda alguna Husserl vislumbró en la física galileana. El hecho de que Galileo haya partido desde la geometría de Euclides y desarrolle una física en perspectiva matemática, muestra que en este pensador se encuentra un proyecto de enormes propor- ciones, de ahí las dificultades de su proyecto señaladas por Husserl. Galileo pretende plantear métodos de inspiración matemática y por ende ideales, los cuales determinen lo fáctico en su totalidad sin ellos mismos serlo con el ánimo de mantener bajo control las experiencias singulares que se manifiestan en el mundo de la vida quienes han de rendir cuentas a las idealidades que determinan tal mundo desde la perspectiva galileana, una perspectiva que se impone como la única manera de hacer ciencia sin evaluar las posibilidades y alcances de tal proyecto, una situación que Husserl evidencia y que acusa como una suerte de obviedad frente a “una toma sistemática de conciencia”.16 Aún y con esa inadvertencia Galileo sigue adelante con su proyecto: una vez mate- matizado todo el arte de medir determina la manera de concebir al mundo, con

15 Ibíd., p.76.

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tal presupuesto se plantea un método cuya base se encuentra en lo que se va a llamar el uso de las fórmulas. Estas se reconocen como la implementación de leyes, las cuales a su vez exigen verificación, de ahí que Husserl señale las verificaciones como un camino infinito en tanto que mientras más fórmulas rinda el quehacer científico galileano mayores verificaciones se exigirá, lo cual funciona como una suerte de autolegitimación que la ciencia en perspectiva matemática se otorga a sí misma, un aspecto que pensadores como Heide- gger encuentran presente en la ciencia moderna: “El experimento es aquel procedimiento en que su disposición y ejecución es soportado y dirigido por la ley que se toma como fundamento con el propósito de provocar los hechos que confirmen la ley o le nieguen la confirmación”.17

El planteamiento de fórmulas, las cuales dictaminan leyes, que a su vez se encuentran sometidas a verificación se realiza en aras a implementar la técnica como única vía de pensamiento en la cual se cuantifica la naturaleza y se plantea un solo horizonte de sentido. La tecnificación más que un procedi- miento entre los que se desenvuelven la ciencia implica toda una relación con lo existente, de ahí que un autor como Heidegger plantee que:

La técnica moderna no se debe a que se han puesto en funcionamiento motores eléctricos, turbinas y máquinas semejantes; más bien, cosas así sólo pueden producirse en cuanto la esencia de técnica moderna ha implantado ya su dominio. No es que nuestra época sea técnica por ser el tiempo de las máqui- nas, sino que es una época de las máquinas por ser la era de la técnica. Con todo, mientras la esencia de la técnica no nos afecte y no nos afecte como algo pensado, no podremos saber qué es la máquina, no podremos decir donde apunta la referencia de la mano de obra industrial, ni establecer qué tipo de mano de obra son estos manejos.18

La pregunta de Heidegger se respondería desde Husserl. Así, más que una especie de mano de obra, la tecnificación trae consigo una perspectiva de sentido y más que perspectiva, un horizonte de sentido. ¿Cuál es ese horizonte de sentido? De acuerdo con los aportes que se pueden extraer de la fenome- nología existencial de William Luypen, encontramos que uno de los asuntos que aborda el autor cuando da cuenta en su filosofía de la relación entre el ser humano y el mundo es el influjo de la tecnocracia, entendida esta como el absolutismo de la tecnología que en tanto absoluta se constituye como el único horizonte de sentido donde se subsumen otros, en tanto que la tecno- cracia, constituida como el gran triunfo de las ciencias físicas, permite osten- tar un poderío sobre la humanidad avalado en los avances que tales ciencias evidencian:

17 HEIDEGGER, Martin. Sendas perdidas. Trad. José Rovira Armengol. Buenos Aires: Losada,

1960, p. 73.

162 - Edwin Hernán Isaza Restrepo

El tecnólogo no sólo se ocupa de la naturaleza sino que también entra en contacto con seres humanos (…) los hombres no son sujetos para él (…) Para el científico los seres humanos son cuerpos, o mejor dicho, “fuerzas” corporales y “funciones” en sistemas de herramientas y máquinas (…).19

Al equipar al ser humano a partir de fuerzas y funciones, se observa desde Luypen que el advenimiento de la tecnología y la confianza depositada en ella termina por desplazar el valor del ser humano y en esa medida obvia sus hori- zontes de sentido expresados en sus expectativas, valoraciones, costumbres, etc. En esa medida podemos señalar de acuerdo con el discurso de Luypen que con la tecnología y su horizonte de sentido manifestado en la tecnocracia se pierde sin duda alguna el sentido del ser humano, inclusive en esa misma línea argumentativa se puede señalar con Vargas Guillén que la tecnología “en- carna el riesgo de instrumentalizar o convertir en ‘dispositivo’ [Gestell] de los aparatos al ser humano”.20 En tales condiciones, se observa cómo la crisis que inicialmente Husserl señalaba trae consigo una aniquilación total del mundo de la vida. No en vano Vargas Guillén señala:

Por nuestra parte, sostenemos la tesis siguiente: el mundo de la vida se opone a los sistemas tecnológicos sólo en cuanto se entienden éstos como aislados o separados del primero. La tecnología, por cierto, aparece siempre como una ruptura con el mundo de la vida cotidiana, no obstante, su propia funcionalidad depende de la inserción, por así decirlo inmediata dentro del mismo mundo de la vida que le da origen y del que empieza creando una ruptura.21

Siguiendo la tesis de Vargas Guillén se puede acotar que la tecnología no ha de obnubilar el mundo de la vida ya que tal tecnología emerge en el seno de dicho mundo y el hecho de que la tecnología someta al ser humano a sus disposiciones implica reducir tal mundo de la vida a un único horizonte de sentido, por lo que nuevamente observamos una situación similar a lo que anteriormente se señalaba en la crisis de las ciencias: la imposición de un solo horizonte de sentido. La tecnología como derivada del trabajo científico no yace exenta de tal crítica, de modo que someter la vida del ser humano a las condiciones de la tecnología nuevamente termina por agudizar la crisis de sentido de la cual se le acusaba al quehacer científico, incluso Vargas Guillén señala que la cantidad masiva de aparatos propios de la tecnología hacen del ser humano “más desolado y carente (…) ‘más vacío, pobre y miserable’ de

19 LUYPEN, William. Fenomenología existencial. Trad. Pedro Martin y de la Cámara. Buenos Aires:

Carlos Lohlé, 1967, p. 55.

20 VARGAS GUILLÉN, Germán. Tratado de Epistemología. Bogotá: San Pablo, 2006, p. 150. 21 Ibíd., p. 158.

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sentido, de verdad, de ilusión y de esperanza”.22 Dicha desolación indica que el consumo masivo de aparatos tecnológicos terminan por desarraigar en el ser humano un aspecto básico dentro de su constitución, a saber, las rela- ciones de intersubjetividad, las cuales bien pueden verse afectadas en tanto que, siguiendo a Vargas Guillén, se señala que una de las características de la tecnología consiste en basarse en la representación de sus contenidos, entendiendo tal representar como “una subjetividad que, desde el punto de vista de su experiencia de mundo, otorga sentido”,23 es decir, el representar indica la imposición de un mero horizonte de sentido y con base en él se diseña una imagen del mundo, lo cual reclina la validez de sentido en una mera subjetividad.

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