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NOTES TO THE GROUP BALANCE SHEET

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Más que hacer un listado de componentes de la calidad de vida , lo que importa es subrayar la búsqueda de un equilibrio entre todas ellas. Equilibrio difícil pero necesario, según se ha señalado entre

sobre todo la satisfacción y las manifestaciones de madurez intelec- tual y emocional que son comprobables por las demás personas, así como la fecundidad de las relaciones interpersonales y sociales.

Habría que usar, además de equilibrio, el término armonía, para indicar no sólo la adecuada presencia y proporción de los factores que integran la calidad de vida, sino la adquisición y progresivo en- riquecimiento interior proveniente de un estilo de vida coherente.

Son dos componentes, uno estético y otro ético que hace ver que hay un sentido de la vida, una plenitud de ser. Se trata no sólo de aspirar a un nivel de bienestar que pueda medirse, sino de examinar, por decirlo así, el nivel de “bienser”, o sea, el logro de las aspiracio- nes más altas del ser humano en términos espirituales,.

En ese sentido “calidad de vida” se convierte en un principio or- denador, con base en el cual se puede determinar la capacidad de logro de una persona o de una organización. Para que en ella los individuos vivan y busquen el perfeccionamiento como personas y como miembros de una comunidad, de un modo razonablemente aceptable.

Desde ahí puede entenderse mejor por qué la búsqueda de la cali- dad de vida es un tema importante en las decisiones sobre en qué tra- bajar, cómo trabajar, para qué trabajar, cómo manejar la propia vida, la salud, el ejercicio, la enfermedad y el descanso, la vida familiar y social. Nos reta a buscar la felicidad, a pensar en el logro, con ayuda de los demás, a través de un camino complejo, desde una visión inte- gral del bienestar humano y de la fuerza espiritual de la persona.

Con el paso de los años y el peso del trabajo, Pablo ya no dedica al deporte las horas que le dedicaba antes, en su época de estudian- te de bachillerato y de universidad. Pero el deporte ha dejado una huella indeleble en su carácter. Suele decir que el deporte le enseñó a ser persona mucho más que ninguna otra actividad. Gracias a él pudo llevar bien los años de estudio muy exigente de su carrera. Y sobre todo afrontar los problemas de la familia, en la que tuvo que hacerse cargo de padres y hermanos a la muerte del papá, a quien le tocó atender en urgencias cardíacas. Ahora procura inculcar a sus hijos ese espíritu deportivo en el que cree que se practican muchos valores decisivos para la vida. No siempre sus ocupaciones le per-

Aprender a lograr 86 Capítulo 8

miten compartir el deporte con ellos, pero los acompaña un rato y siempre los anima. En la casa no falta la continua referencia al de- porte en los ejemplos y situaciones en los que quiere poner presente un determinado aspecto de la vida.

Los amigos de Juan Pablo cuentan con él para todos sus planes de celebraciones y fiestas, a las que no siempre puede acompañar- les. Cuando lo hace, se nota la diferencia porque su presencia irra- dia espíritu positivo y sentido deportivo de la vida. Eso se advierte en las conversaciones, en los momentos de distensión, y al sortear los inconvenientes y diferencias propios de la convivencia entre per- sonas que llevan una vida intensa y agitada.

ucila va a cumplir sus bodas de plata como profesora de una escuela tecnológica a la que ha dedicado sus mejores esfuerzos en todo este tiempo. Su materia es la menos tecnológica de todas: metodología del estu- dio. Podía perfectamente haberse dedicado a ejercer la ingeniería civil, carrera en la que fue la primera estudiante de su promoción. Incluso en la universidad donde se graduó le ofrecieron quedarse ahí como pro- fesora. Pero ella veía más reto en la escuela tecnoló- gica y allá fue a parar. Preocupada por los métodos de enseñanza y por la metodología del estudio, se empeñó en lograr que los estudiantes que ingresaban a la escue- la tuvieran una buena orientación para aprovechar al máximo esos tres años de estudio, que los capacitarían para ser técnicos en un determinado campo. Cansada de la metodología pasiva que a ella le tocó cuando es- tudiaba su carrera, quiso hacer de sus clases un taller de aprendizaje activo. No se contentaba con explicar unos conceptos, por ejemplo, sobre la lectura eficaz. Enseguida pasaba a hacerles ejercicios para que cada uno de los alumnos pusiera a prueba lo aprendido. Por su parte, asistía a cuanto curso, reunión o evento que tuviera que ver con los cambios y metodologías en la enseñanza superior. Y en ellos descubría nuevas co- sas, aprendía formas diferentes para poner en práctica con sus alumnos. Una vez era un nuevo test para medir rendimiento en la lectura, otra un sistema de tomar apuntes, otra unos cuestionarios sobre habilidades en el aprendizaje y así sucesivamente. Su clase, que en

L

Aprender a aprender

Historia de Lucila

“Enseñar es recordar a los demás que saben tanto como tú. Somos todos aprendices, todos ejecutores, todos maestros” (R. Bach).

Aprender a aprender 88 Capítulo 9

apariencia podría prestarse a ser aburridora y repetitiva, era una verdadera aventura. Invitaba a profesores de la escuela para que hablaran a los estudiantes sobre la metodología particular de sus materias, indicaba lecturas opcionales a sus alumnos, aplicaba en clase diferentes técnicas de trabajo en grupo, proyectaba un video, repartía unas “frases para pensar”, y realizaba talleres de creati- vidad para que estudiantes desmitificaran ese campo y vieran cómo podían ser creativos desde ahora.

No dejaba pasar la oportunidad de señalar sus fortalezas y debi- lidades a la hora de hacer una exposición o de trabajar en grupos pequeños. Después de diez años de estar explicando esa materia Lucila hizo su Maestría en investigación tecnológica. Su campo de acción se amplió enormemente pues lo que hasta ahora era intro- ducir a los nuevos alumnos a la metodología del estudio, pasó a ser un trabajo de mayor alcance para toda la escuela: cómo incorporar la tecnología a todos los procesos de enseñanza de modo que se despertara el afán investigador de los alumnos. Muy pronto la nom- braron directora de estudios de la Escuela.

“Aprender a aprender” define lo que debe ser la actitud de las personas y las organizaciones respecto al futuro: crear comunidades de aprendizaje, donde todos aprenden y todos enseñan, u organiza- ciones inteligentes (learning organizations) en las que tiene un claro predominio el capital intelectual. Este es resultado del capital huma- no (el conocimiento que tienen las personas) y del capital estructural (aquel conocimiento que se queda en la organización). Se trata de una actitud básica y permanente. Una verdadera educación −no sólo entrenamiento− en la era del conocimiento ha de ser aprendizaje du- rante todo la vida (long life learning). Actitud que comienza en cada persona independientemente de si estudia o trabaja.

Dicho con otras palabras (Gunter Pauli en su libro “Avances”): hay tres tipos de tecnologías: de producto, de proceso y de la organización. La primera se refiere a la fórmula o ingredientes que contiene un producto. La segunda a la manera de prepararlo, al cómo. La tercera a aquello que está en el producto pero no se ve y que equivale al capital estructural, fruto del capital humano y, propiamente hablando, de su aprendizaje. Nos referimos aquí mucho más a este tipo de “tecnología” que, por otra parte, no se reduce a ser sólo tecnología, sino herramienta asimilada en forma de conocimiento.

guen aprendiendo. Los que ya aprendieron se encuentran preparados para vivir en un mundo que ya no existe” (Eric Hoffer).

El protagonista social por excelencia en la era del conocimien- to es la inteligencia, no la información, que es sólo un aspecto. No basta poseer información, hay saber qué hacer con ella. El potencial del talento humano y su crecimiento interno es lo que da lugar a las comunidades de aprendizaje, dinámicas, flexibles, competitivas, en constante evolución y adaptación a las necesidades del entorno. Por eso ha tomado fuerza hablar del capital intelectual (el acervo intelec- tual acumulado −conocimiento, propiedad intelectual, información, experiencia− en las personas y en la organización), es decir, el cono- cimiento que posee la fuerza de trabajo, o algo así como un “poder cerebral colectivo”, la riqueza producto del conocimiento: o los acti- vos intelectuales, por oposición a los activos físicos o financieros.

Si parto de la idea de que no lo sé todo, o que no sé suficiente- mente para alcanzar metas más altas, me dispongo a aprender más y a trabajar aprovechando la inteligencia, experiencia y saber acumu- lado de los demás. Por eso van tan unidos el desarrollo del capital intelectual y los equipos inteligentes de trabajo.