A últimos de Mayo me llamó mi agente de silbao, me dijo que necesitaba un capitán para un yate en Norbella. El armador del barco era uno de los más importantes navieros de Uropa la Naviera …....era suya, perdón por no citar el nombre del armador y la naviera, la ficción me impide crear un nombre mejor que el suyo propio.
Me dijeron los de la agencia que serían tres meses de contrato y que el sueldo no estaba mal. No estaba muy convencido, pero no tenía nada, no tuve más remedio que ir a Norbella.
Llegué a un aeropuerto muy pequeño, quizá más pequeño que el antiguo aeropuerto del Gran Xavier, pero con una pequeña diferencia, la limpieza era total, todo estaba inmaculadamente limpio. Llegué a las diez y media de la noche, era totalmente de día, se me hizo un poco raro porque nunca había estado en esas fechas de principios de Junio en Norbella.
Me vino a buscar un empleado de la empresa llamado Stein, le pregunté, qué a dónde íbamos, me respondió, que el yate estaba en Trimstad a unos 50km del aeropuerto de Gristiansund.
A medida que salíamos de la zona del aeropuerto y nos adentramos en el paisaje, me pareció que estaba metido dentro de un cuento de Andersen. Había estado mucho en Jalincia y en todo el norte de Mispánia que tiene unos paisajes extraordinarios y un verdor que casi te ataca a la vista, Norbella es todo eso sumado a un orden natural que la hace salvaje y libre
sin que nadie tenga la propiedad, todos puede disfrutar de sus parajes naturales, no hay vallas ni guardas y lo que es más importante, !!NO HAY GENTE!!!
Casi todas las casas son de madera pintadas la mayoría de blanco, con sus flores ordenadas, la hierba perfectamente cortada, nada fuera de su sitio. Al pasar por algún pequeño núcleo de población, lo podría comparar con las mejores urbanizaciones de Mandril.
Las casas no tenían vallas que diferenciaran una parcela de otra; desde la carretera podías ver a través de sus ventanas el interior de las casas.
Pasamos bordeando enormes lagos, que en principio no sabía si era agua proveniente del mar o de los ríos cercanos.
Llegamos al muelle sobre media noche. Stein me dijo que viera el barco y si no quería dormir allí podría hacerlo en un hotel. Le dije que prefería vivir en el barco, con tal que tuviera luz y agua caliente para ducharme.
El interior del barco estaba bien conservado; era un...prefiero no dar detalles pero construido en uno famoso astillero tintaliano. Me instalé en un camarote de invitados a popa, que tenía dos camas y una ducha muy amplia. Las camas eran muy cómodas y los juegos de cama eran los típicos edredones nórticos encima de la sabana de abajo y nada más, muy simple y muy cómodo comparado con los sistemas tradicionales de cubrecamas, colcha, manta, sabana de arriba etc.
Stein se marchó, me dijo que por la mañana nos veríamos. Era tarde y estaba cansado así que decidí no inspeccionar el barco hasta por la mañana. A las tres de la mañana la luz del sol entraba por el portillo de mi camarote, traté de dormir un poco más, me levanté a las siete, una ducha rápida un té y empecé a reconocer el barco de arriba abajo.
En el puente alto tenía un puesto de maniobra con todos los repetidores de los relojes de la máquina y un repetidor de la sonda. Unos cuantos sofás con colchonetas, una fuera borda del tipo zapatilla con un motor de 60CV., y una grúa para arriarla al mar.
Dos balsas salva vidas dentro de sus contenedores para un total de 16 personas, 8 cada una. La cubierta era de teca y parecía en buen estado y limpia. El barco estaba parcheado de masilla para ser pintado. El salón interior y los dos camarotes principales tenían una moqueta de lana de unos cinco centímetros, te hundías cuando ibas andando.
Las maderas del salón eran de nogal y los armarios y aparadores de cerezo; leí en las características del barco, que el casco era de madera, la obra viva era de caoba y la obra muerta de tablero marino, de todas maneras la pintura hacia parecer que fuera de polyester, pero el olor interior era el típico de un barco de madera.
La máquina se componía de dos motores de muchos cada uno, en total podía dar muchos caballos a 2300 rpm, lo que suponía un consumo de una barbaridad por hora; la capacidad de los tanques de combustible se aproximaba a un montón de litros.; navegando a velocidad económica se podía bajar ese gran gasto por hora, se podía consumir menos pero esas máquinas están hechas para llevarlas con alegría, mucho tiempo a pocas revoluciones ensucian mucho las cabezas de los cilindros. A velocidad económica el barco podía navegar muchas millas dejando 1000lts de reserva.
El primero que llegó por la mañana fue un señor mayor, me dijo que era el jefe de máquinas, al rato llegó Stein y empezarnos a reconocer el barco; me dijo que el armador no se encontraba en Norbella y que vendría a finales de semana. Stein era el único de momento que sabía poner el barco en marcha,
había estado en Calma de Mazorca donde se había realizado la venta y allí aprendió cuatro cosas.
El barco había sido embarcado en un carguero que se dedica al transporte de yates, había sido trasportado hasta Irmuiden en Antesdame y desde allí por mar a Trimstad. Stein había estado durante la travesía de Irmuiden a Trimstad junto a un capitán inspector que trabajaba en la compañía. Yo dependía un poco de Stein pero no mucho porque en ese tipo de yate había estado anteriormente.
El jefe de máquinas no sabía nada prácticamente del barco. El fin de semana llegó y me llamaron de la oficina para ver al armador, entré en su despacho, un despacho solemne con una mesa de juntas, donde, bien juntas, se podían sentar más de treinta personas.
El armador estaba sentado en su mesa de despacho, se levantó para darme la mano y decirme que me sentara. Tendría unos...no sé soy malo para calcular los años de los hombres, de las mujeres no fallo ni en un mes, de cara muy simpática, me di cuenta que era extraordinariamente fuerte para su edad. Me preguntó si me gustaba el barco le dije que sí y que había estado en uno parecido pero de acero. Me dijo que el barco lo tenía para invitar a sus amistades y disfrutarlo con su mujer.
Su mujer, me comentó, que ella podría venir de vez en cuando al barco, pero siempre vendría con alguien que pudiera ayudarla. Me preguntó si tenía algún problema al respecto, le dije que ninguno, sólo le comenté que sería mejor contratar a un jefe de máquinas más joven y recién salido de la escuela para que se acoplara mejor al barco, así también me ayudaría en cubierta, me dijo que no habría problemas, que pronto me mandaría uno y en el supuesto de alguna reunión a bordo con invitados sería servida por camareros de tierra.
Pasé un verano bastante agradable; aprendí la forma de vida de nuestros vecinos protestantes del Norte, que camino más largo nos queda por recorrer a los del Sur; sin sacrificio no hay progreso; las muchas fiestas frenan el desarrollo y no invitan al trabajo pero que bien nos lo pasamos en Mispánia, siempre de fiesta en fiesta, pagadas con los IBIS de los contribuyentes y disfrutadas por todos los que no lo pagan.
La frase, que ...“La vida son dos días”, es usada comúnmente y eso puede dar pie a mucho relajo festero y a tirar la casa por la ventana, el problema llega cuando el que ha usado mucho esa frase le llega la jubilación, entonces si se le hacen largos los meses hasta que vuelve a cobrar la pensión. Según el pensionista “Me lo he pagao, Me lo he pagao....” que difiere bastante de los administradores, los cuales suelen decir: “Con lo que
has pagao, no tienes pa na...” Pero la fiesta que no cese... será por dinero...