Chapter 3 – Materialising an Intermedial Methodology
3.4 Creative Work as Alternative Knowledge Structure
En el Plan Decenal de Educación del Ecuador 2006-2015. La Reforma Curricular, muy acertadamente ha puesto entre sus premisas los ejes transversales, entre estos, los valores: que son aquellas cualidades que hacen que una persona sea aceptada. Toca a nosotros educar en la práctica de valores, es que si bien los valores deben ser percibidos desde una
óptica objetiva, también es cierto que necesitan ser captados e interiorizados para que el desarrollo valorativo culmine y se traslade a la conducta del individuo.
Este proceso de valoración e interiorización de los valores se logrará cuando se cumplan las cuatro fases que se plantean en este proyecto de educación en valores. Captamos todo lo que nos rodea, tratando de comprenderlo. Adaptación es el momento en que valoramos la información y seleccionamos lo que nos interesa. Proyección y Organización, es decir elegimos unos valores y los jerarquizamos. Comportamientos y Actitudes orientadas por los valores que hemos elegido, es la exteriorización de ellos.
Estas cuatro fases de educación en los valores, deberán ser aplicadas necesariamente en la metodología que desarrollemos para tal enseñanza.
Situaciones naturales donde el educando se enfrente a los valores y ponga a prueba su capacidad de actuación. Desarrollar un clima sincero y dialogante que favorezca experiencias. El educador-a representa un papel crucial en esta metodología, debe ser auténtica, dinámica y sincera. Debido a la edad evolutiva de nuestros destinatarios, se ha optado por dividir en dos estadios, el primero que abarca a los Segundos, Terceros y Cuartos de Básica; el segundo que son Quintos, Sextos y Séptimos de Básica.
Los valores que enseñaremos durante el año, serán aquellos planteados por la reforma curricular, y estos son:
Identidad Honestidad Solidaridad Libertad y responsabilidad Respeto Criticidad y creatividad Calidez afectiva y amor
Según el Decreto Ejecutivo Nº 1786, del 29 de agosto de 2001, vigente hasta el momento, el bachillerato tiene solamente tres niveles dirigidos a estudiantes entre los 15 y 17 años, inclusive, y corresponde al antiguo “ciclo diversificado”. Según el Art. 4 del Decreto Nº 1786,
los propósitos generales del bachillerato independientemente del tipo que sea, son los siguientes:
Formar jóvenes ecuatorianos con conciencia de su condición de tales y fortalecidos para el ejercicio integral de la ciudadanía y la vivencia en ambientes de paz, democracia e integración;
Formar jóvenes capaces de conocer conceptualmente el mundo en el que viven, utilizando todas sus capacidades e instrumentos del conocimiento;
Formar jóvenes con identidad, valores y capacidades para actuar en beneficio de su propio desarrollo humano y de los demás;
Formar jóvenes capaces de utilizar y aplicar eficientemente sus saberes científicos y técnicos con la construcción de nuevas alternativas de solución a las necesidades colectivas;
Formar jóvenes con valores y actitudes para el trabajo colectivo, en base del reconocimiento de sus potencialidades y la de los demás; y,
Formar jóvenes capaces de emprender acciones individuales y colectivas para la estructuración y logro de un proyecto de vida.
La finalidad del Sistema Educativo Ecuatoriano es formar ciudadanos, hombres y mujeres creativos, críticos, solidarios y profundamente comprometidos con el cambio social; que se sienta orgullosa de su identidad nacional, que contribuya en la construcción del Estado pluricultural, multiétnico, que preserve su soberanía territorial y sus recursos naturales; que garantice el desarrollo de todas las lenguas ancestrales; que desarrollen sus valores cívicos y morales; que tengan capacidad de autogestión y de generar trabajo productivo; que participen activamente en las transformaciones que el país requiere para su desarrollo y para su inserción en la comunidad internacional; y, que aporten a la consolidación de una democracia no dependiente, en la cual imperen la paz, la equidad de género, la justicia social y el respeto a los derechos humanos y colectivos.
Los principios del Sistema Educativo Ecuatoriano son:
Equidad o creación de condiciones para ofrecer igualdad efectiva de oportunidades educativas en todo el territorio garantizar que los niños, niñas, jóvenes y adultos tengan acceso a una educación de calidad.
Calidad, referida a la capacidad que tiene la escuela, el colegio o la universidad de brindar sistemáticamente a sus estudiantes y egresados competencias para la acción.
Pertinencia, para que la formación que reciben los estudiantes responda a las necesidades del entorno social, natural cultural, en los ámbitos local, nacional y mundial.
Inclusión, para evitar discriminación en razón de la edad, sexo, etnia, color, origen social, idioma; religión, filiación política, orientación sexual; estado de salud, discapacidad o diferencia de cualquier otra índole.
Eficiencia, para formar ciudadanos, hombres y mujeres, que puedan participar activa y productivamente en los procesos de desarrollo del país.
Participación, que permita incorporar a toda la población ecuatoriana tanto en los procesos de desarrollo como, también, en las decisiones locales y nacionales.
Rendición de Cuentas, para generar una cultura de la evaluación y promover una activa participación ciudadana en torno la calidad y equidad de la educación nacional.
Unidad, basada en la soberanía de la nación ecuatoriana, en su historia milenaria y en el reconocimiento de la diversidad de sus regiones, pueblos, etnias y culturas.
Continuidad, para mantener articulación, secuencia y periodicidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en los diferentes niveles y modalidades por las que pasa un estudiante.
Flexibilidad, para diseñar y ejecutar modelos pedagógicos y didácticos alternativos, que respondan y se adapten a las circunstancias y características regionales de carácter ocupacional, climático y productivo.
Alternabilidad, que permita programar relevos periódicos en los niveles de la dirección escolar y posibilitar la promoción vertical de los miembros del magisterio nacional.
Los ejes transversales dentro del proceso educativo
El buen vivir como principio rector de la transversalidad en el currículo
Es un principio constitucional basado en el Sumak Kawsay, que era una forma de pensar de los pueblos ancestrales de los andes y que por lo tanto este debe estar presente en la educación ecuatoriana como hilo conductor de los ejes transversales que forma parte de la formación en valores.
En otras palabras, el Buen Vivir y la educación interactúan de dos modos. Por una parte, el derecho a la educación es un componente esencial del Buen Vivir, en la medida en que permite el desarrollo de las potencialidades humanas y como tal garantiza la igualdad de oportunidades para todas las personas. Por otra parte, el Buen Vivir es un eje esencial de la educación, en la medida que el proceso educativo debe contemplar la preparación de los futuros ciudadanos para una sociedad inspirada en los principios del Buen Vivir, es decir, una sociedad democrática, equitativa, inclusiva, pacifica, promotora de la interculturalidad, tolerante con la diversidad y respetuosa de la naturaleza.
Los ejes transversales abarcan temáticas como:
Interculturalidad
Es el reconocimiento a la diversidad de manifestaciones étnico-culturales, la esfera local, regional nacional y planetaria, desde una visión de respeto y valoración.
La formación de una ciudadanía democrática
El desarrollo de valores humanos universales, el cumplimiento de las obligaciones ciudadanas, la toma de conciencia de los derechos, el desarrollo de la identidad ecuatoriana y el respeto a los símbolos patrios, el aprendizaje de la convivencia dentro de una sociedad intercultural y plurinacional, la tolerancia hacia las ideas y costumbres de los demás y el respeto a las decisiones de la mayoría.
La interpretación de los problemas medioambientales y sus implicaciones en la supervivencia de las especies, la interrelación del ser humano con la naturaleza y las estrategias para su conservación y protección.
El cuidado de la salud y los hábitos de recreación de los estudiantes
El desarrollo biológico y psicológico acorde con las edades y el entorno socio-ecológico, los hábitos alimenticios y de higiene, el empleo productivo del tiempo libre.
La educación sexual en los jóvenes
El conocimiento y respeto por la integridad de su propio cuerpo, el desarrollo de la identidad sexual y sus consecuencias psicológicas y sociales, la responsabilidad de la paternidad y la maternidad.
La atención a estas temáticas será planificada y ejecutada por docentes al desarrollar sus clases y las diversas tareas de aprendizaje, con el apoyo de actividades extraescolares de proyección institucional.
En la Ley de Educación actual, el currículo ecuatoriano está bien cimentado con los ejes transversales, los mismos que ayudan y fortalecen al individuo como ser humano, valioso para sí mismo y la sociedad.