Chapter 6 – Reflections, Implications, Directions
6.5 Final Reflections
En primer lugar, comenzamos definiendo la palabra “adolescente (adulescens) se deriva del latín adolescere que significa crecer, transitar de un sitio a otro dentro de un proceso” (Saavedra, 2004, p.1).
Sabemos que la adolescencia es una etapa de desarrollo y múltiples transformaciones en los niños que son muy difíciles de describir porque se desarrolla en un ambiente lleno de influencias que impiden tener una guía que indiquen como se desarrollara el niño, peor aún no se tienen indicaciones cuando comienza y cuando termina esta etapa porque cada ser humano evolucionas o se comporta de manera diferente. Lo único que se tienen en base a estudios son solo valores promedios de la etapa de cambio (Saavedra, 2004).
Los valores en los adolescentes se refieren a las preocupaciones morales y religiosas relacionadas con la afirmación de sí mismos. Por ello a esta se le ha considerado la edad del descubrimiento de valores estéticos, éticos, personales, morales, utilitarios, metafísicos, religiosos e idealistas, que se
derivan de personajes, que reflejan los ideales de la sociedad en que viven, o bien que son construidos por su imaginario (Saavedra, 2004, p. 79).
A partir de los 13 años (pubertad) y durante la adolescencia y la juventud se alcanza la autonomía moral al aceptar las reglas con base en la conciencia o con miras a cumplir acuerdos colectivos determinados democráticamente. Se produce un desprendimiento de la moralidad convencional prescriptiva y se considera el relativismo de los valores (Saavedra, 2004, p. 84).
Melgosa (2000) manifiesta que los adolescentes son predominantemente idealistas. Casi siempre se les ve dentro de grupos que promocionan valores que cambian con el tiempo, los jóvenes de antes lucharon por la paz, la justicia social, denunciando la corrupción dentro de un sistema político y económico como el nuestro, y que ahora los jóvenes denuncian la contaminación de las fabricas porque se quiere un aire más limpio para que se conserve la vida en nuestro planeta, también forman parte de proyectos humanitarios para la ayuda de las personas desfavorecidas que habitan países más pobres de nuestra tierra.
Acercarnos al tema de la ideología y de los valores, en la adolescencia, es tarea difícil. El mismo adolescente es un ser en cambio constante y en evolución y estos condicionan frecuentemente la misma estabilidad de los principios y valores más inmutables.
En la infancia la familia es el más importante y casi único grupo de referencia del individuo, el espacio privilegiado donde tiene lugar sus interacciones preferentes con otras personas. Con la adolescencia este espacio se amplia y, en cierto modo, se extiende a la sociedad entera – aunque por mediación de los grupos de amistad y la subcultura juvenil- y comienza a debilitarse la referencia a la familia. Esta emancipación de la familia como elemento de la adquisición de la independencia y autonomía personal es quizás el rasgo más destacado de la nueva situación adolescente (Aguirre, 1994, p. 243).
Hoy en día podemos darnos cuenta que los valores que nos inculcaban nuestros padres han dado un cambio significativo tal como éramos nosotros en nuestra adolescencia, tal vez se deba al cambio de época y a la influencia de la tecnología,
generándose un cambio personal y social, antes pedíamos permiso a nuestros padres para salir a algún lugar, ahora mejor hay que preguntar ¿a dónde te vas hijo? Lamentablemente, nuestra sociedad ha cambiado tanto que las conductas de los jóvenes se están saliendo de nuestras manos.
Los adolescentes tienen una época difícil que hace que ellos intenten revelarse ante la sociedad, hecho que parece ser normal ya que intentan buscar respuesta a los a los cambios biológicos que están sufriendo sus cuerpos, que en algunos momentos parecen no ser entendidos por nadie. Entonces se es imprescindible que los padres les presten mayor atención y les haga ver que los cambios son normales y no tiene por qué reaccionar negativamente ante tal situación.
Entre los adolescentes, se ha visto que existe una afinidad para formar grupos de edades similares, donde se puede notar que ellos actúan en cierta manera de acuerdo a unas normas que ellos mismos las crean, puede ser que sea moralmente correcto en algunos casos, pero no en otros. A medida que van creciendo y si existe la debida atención por parte de sus padres, esas conductas pueden ir modificándose para su bienestar.
También hay que manifestar que la adolescencia es una etapa frágil porque los chicos están expuestos a un sinnúmero de tentaciones que le hacen perder el rumbo adecuado de su vida, por tal motivo se debe brindar mucha información a los adolescentes para que no sean presa fácil de los llamados vicios.
Alvares et al (2012) concluyeron que la educación de los valores es - hoy por hoy -, una de las áreas educativas más interesantes; es un campo que exige una profunda reflexión y discusión. Como respuesta a esta necesidad, han surgido diversas corrientes y métodos bajo el nombre genérico de "educación humanista", concitando el interés de profesores, alumnos, psicólogos, sociólogos, filósofos, etc. (párr. 16).
Todos los valores que actualmente poseen los niños y adolescentes son los que han aprendido de sus familias y del interactuar con el medio donde se desarrollan. Ventajosamente, los niños y adolescentes en su mayoría están bajo el cuidado de sus
padres donde les van guiando y haciéndoles ver que los valores son los que les hacen mejores personas para la vida.