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5. CASE STUDY ANALYSIS: LIVED EXPERIENCES AND PATHWAYS TO CRIME

5.3 Case study analysis

5.3.2 Case study A

5.3.2.9 Crime analysis

1.° Inspección

El abordaje de la oreja comenzará siempre por un examen cuidadoso del pabellón, con el fin de poner en evidencia posibles anomalías superficiales:

— malformaciones de los relieves de la oreja; — lesiones cutáneas puntiformes;

— condroplasias, que aparecen con mucha mal frecuencia en los cancerosos que en los sujetos testigo [105].

Todas estas lesiones pueden tener un valor de localización, algunos autores han podido demostrar, por ejemplo, la concordancia entre las anomalías de la zona superior de la concha y las malformaciones renales [41, 64, 73, 104]. Estos signos corresponden a los ataques crónicos continuados.

Sin embargo, el signo recogido con más frecuencia es la presencia de una zona edematosa, que indica una perturbación funcional en la región u órgano correspondiente.

2.° Estudio de los puntos auriculares

Se basa en la busca de puntos dolorosos y en la detección eléctrica de los puntos de menor resistencia eléctrica.

a) La búsqueda de los puntos dolorosos se hace mediante la palpación

minuciosa de la zona correspondiente a la afección supuesta, ya sea con ayuda de una punta roma, o mejor, con la ayuda de un palpador a presión de Nogier, que consta de un muelle compensado, permitiendo así una palpación de todos los puntos a una presión constante.

Así, podrá evidenciarse uno o varios puntos, cuya palpación conlleva en el enfermo una sensación dolorosa (manifestada por un grito, un gesto, un sobresalto...). Parece, según algunos autores chinos, que la intensidad del dolor, a nivel del punto auricular, está en relación con el estado de la enfermedad, una enfermedad aguda da lugar a reacciones mucho más vivas que una enfermedad crónica. En la práctica, es ésta una noción que no parece muy evidente, siendo necesario señalar variaciones de respuesta muy importantes en los diferentes sujetos.

b) Detección eléctrica. — Basada en los trabajos de Niboyet [77, 72] sobre

las propiedades eléctricas de los puntos de acupuntura; los detectores indican, con la ayuda de una señal sonora o visual, una diferencia de resistencia entre el punto y las zonas de alrededor. Para ser fiable, este método de detección precisa la utilización de aparatos provistos de gamas amplias de reglaje, con el fin de adaptar la sensibilidad de la detección a cada sujeto y a cada zona de la oreja.

3.° Técnicas de estimulación

La puntura es el método más simple y más difundido; es el que tiene menos

inconvenientes. Después de haber localizado el punto a tratar, se apoya la punta roma con el fin de crear una pequeña depresión, en el fondo de la cual se colocará una aguja de 0,5 cm de longitud y de un diámetro pequeño (n.° 26 a 30). La aguja debe alcanzar el cartílago sin penetrarlo. Una vez colocada, la aguja se moviliza con el fin de obtener una reacción por parte del enfermo. La aguja se deja colocada de 10 a 20 minutos; no debe ser retenida por la piel en el momento de su retirada.

El masaje puede ser igualmente útil, en particular para el

tratamiento de zonas amplias de la oreja (se hace en este caso con un bastoncillo de punta redonda), o en forma de masaje puntiforme para reemplazar la puntura en los niños o en sujetos pusilánimes. Este masaje puntiforme es de hecho mucho más doloroso que la

puntura, porque debe proseguirse, al menos durante un minuto, para poder obtener una respuesta satisfactoria.

La colocación de agrafes quirúrgicos o agujas especiales, denominadas semipermanentes, que quedan en su sitio de 3 a 7 días, o a veces más, es una práctica utilizada en ocasiones, sobre todo en los tratamientos de las afecciones crónicas. Este método requiere condiciones de asepsia rigurosas en el momento de la colocación de las agujas, y una vigilancia durante todo el tratamiento con el fin de evitar las temibles supuraciones de la oreja. Este método debe ser proscrito si existen excoriaciones cutáneas, dermatosis o una falta de higiene general.

También se utilizan otros métodos de estimulación: aplicaciones de frío o calor (moxas), rayos láser, aplicación de corrientes eléctricas en los puntos. La estimulación eléctrica de las agujas se efectúa, sobre todo, en analgesia.

4.° Reacciones a la puntura

— Reacciones locales. — En el 80 % de los casos la puntura auricular se acompaña de una sensación de calor con enrojecimiento. Más raramente, se notan hormigueos. Puede observarse, sobre todo a nivel de los puntos del antihélix, una zona blancuzca de 2 a 3 mm de diámetro alrededor de la aguja, rodeada de una aureola rojiza, más o menos extendida.

— Reacciones a distancia, a nivel de la región enferma. — A veces se nota calor, contractura, hormigueos o exageración de los síntomas.

— Reacciones generales. — El enfermo puede presentar escalofríos, exageración del peristaltismo, sensación de pesadez en los cuatro miembros, sensación de vacío general o de sequedad de la boca, o también, síncopes de tipo vagal.

— En algunos casos se ha podido desencadenar, por estimulación de un punto auricular, una reacción a distancia que se propaga a lo largo de un meridiano principal [15, 87]. Esta reacción, que se presenta con más frecuencia en un meridiano yang, sería una señal de éxito terapéutico. A veces, la puntura auricular conlleva un dolor bien localizado en el órgano correspondiente.

Es necesario señalar que estas reacciones son siempre homolaterales.

5.° Elección de los puntos a punturar

La mayoría de las veces se explorará una zona de la oreja correspondiente, ya a los signos clínicos periféricos, ya a la presencia de dermalgias reflejas toracoabdominales o dorsales. Para las artralgias, en particular vertebrales, se aconseja movilizar el segmento durante la sesión, con el fin de mejorar los resultados terapéuticos.

En los casos donde no se encuentra ningún punto doloroso, Nogier propone punturar primero el punto «cero», que parece devolver a la oreja una sensibilidad normal. A la inversa, este punto puede ser igualmente utilizado en los casos de sensibilidad excesiva, cuando un gran número de puntos son dolorosos o responden al detector eléctrico.

Normalmente la puntura auricular debe modificar los síntomas periféricos en los segundos o minutos que la siguen.

Si la modificación esperada no aparece, recurrir a técnicas complementarias: — puntura del punto simétrico contralateral, el cual da, a veces, buenos resultados, aun en caso de trastorno unilateral;

— puntura del punto del borde (técnica de Nogier): se busca en el borde del hélix un punto doloroso en la alineación del punto «cero» y del punto indicado que resultó ineficaz (fig. 14);

— método de la «línea de fuerza» de los chinos: cuando se encuentran dos o más puntos dolorosos y además ineficaces, se busca otro punto en la mitad del segmento que une dos de estos puntos, y este punto, llamado «punto de la línea de fuerza», es con frecuencia eficaz;

— para las vísceras, si la puntura del punto correspondiente a la zona de la concha no es suficiente para hacer desaparecer una sintomatología funcional o una dermalgia refleja, se busca, en la zona de la escotadura intertrágica, un punto doloroso que puede eventualmente ser eficaz (zona hipotalámica de Nogier, zona

Sanjiao de los autores chinos);

— utilización de los puntos de la cara interna de la oreja: su acción parece complementaria de la de los puntos de la cara externa; a nivel de los órganos somáticos, podrían tener una acción neurovascular;

— finalmente, la ineficacia de la terapéutica utilizada, según los principios ya expuestos, puede conducir a una búsqueda de puntos de acuerdo con un razonamiento tradicional de la medicina oriental. Por ejemplo, para el tratamiento de la hipertensión arterial, que utiliza con mayor frecuencia el punto Suprarrenal, un resultado insuficiente debe incitar a punturar los puntos Hígado y Riñón, porque según la medicina tradicional la hipertensión arterial es debida a «una plenitud del fuego del hígado», que se combatirá con el punto Hígado y el punto Riñón (madre del Hígado). Asimismo los trastornos de la piel inducen a punturar el punto Pulmón, porque la piel es el tejido incorporado al pulmón en la medicina tradicional.

6.° Ritmo de las sesiones

En los casos muy agudos, amigdalitis por ejemplo, se puede punturar una vez diaria, hasta la franca mejoría; en los casos menos agudos, como algias traumáticas, se repetirá la sesión cada tres o cuatro días. Por último, en las afecciones crónicas, algias de origen artrósico, por ejemplo, las sesiones se hacen más espaciadas, cada ocho o quince días, hasta la obtención de una mejoría duradera.