C. ORGANIZATION OF NORSOF 58
1. Current Fit for Doctrinal Tasks 58
Es bien claro que toda emisión verbal, de la longitud que sea, puede descomponerse en morfemas libres y ligados, eludiendo la existencia probable de unidades palabra. Es eso lo que suelen hacer muchos lin güistas, para quienes la palabra no tiene existencia real. Tomemos el si guiente ejemplo:
“La primavera es una clara ducha Que nos lava de sombra y telarañas”.
To m a s Se g o v ia
“Canción de libertad en primavera”1
A manera de experimento, dejaremos en suspenso el reconocimien to de unidades de denominación; y obviando todas las conmutaciones que habría que hacer si este texto fuera de una lengua desconocida, po demos segmentarlo como sigue:
la-primavera-es-un-a-clar-a-ducha-que-nos-lav-a-de-sombr-a-y-telaraña-s. En él podemos reconocer morfemas libres que son palabras: prima vera y ducha (como se las definió arriba en el §
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.1
), es (al que nos vol 1 Del libro Salir con vida. Poemas 2000-2002, México, Ediciones Sin Nombre, 2003.1A PALABRA MORFOLÓGICA 6 7
veremos a referir en el capítulo
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) y morfemas claramente ligados: un-,-a, ciar-, -a, íav-, -a, sombr-, -a, telaraña-, -s.
De esta segmentación podemos obtener lexemas (primavera, lucha y
es son, a su vez, palabras; además: ciar-, lav-, sombr- y telaraña-) y gra- memas: la, un-, -a, que, nos, de, -s. (Recordemos que la distinción entre lexemas y gramemas depende exclusivamente de su membresía en pa radigmas abiertos o cerrados.) Además hay elementos de cuya libertad o ligazón no estamos seguros, sobre todo porque en nuestro sistema de escritura se consideran “palabras”: y, la, de, que, nos, aunque requieren otras unidades para construir un significado: la, en este ejemplo, nece sita relacionarse con un sustantivo femenino; de con dos sustantivos, uno a cada lado, o con un verbo y un sustantivo; que e y , con oraciones, y nos con un verbo. El problema de si estos morfemas son palabras tam bién lo trataremos más adelante.
3.2. Cohesión
Por ahora, es posible observar que los morfemas que obtenemos del aná lisis de clara (dar-a), de lava (lav-a), de sombra (sombr-a) y de telarañas
(telarañ-a-s) — en que -a forma parte, o bien del paradigma de morfemas de género (-a, -o: claro/clara), o bien del paradigma de morfemas de tiempo presente de indicativo (lavaAavoñavas, etc.)— tienen con sus res pectivos lexemas una cohesión, es decir, quedan estrechamente ligados, como sí entre ellos hubiera una especie de pegamento o “glutinosidad”. Podemos detectar la cohesión si intentamos intercalar algún morfema perteneciente a otro paradigma (algunos lingüistas llaman a este proce dimiento “prueba de intercalabilidad”). Por ejemplo, en clar-a, sombr-a y
telarañ-a no podemos intercalar ningún otro morfema de flexión nomi nal, aunque sí un morfema de diminutivo -it- que da ckrita, sombrita,
telarañita, o en otras variedades del español -ic- para obtener clarica,
sombrica, telarañica; también se pueden intercalar morfemas derivativos como -uch- (clarucha), pero no muchos más. Entre los lexemas y los morfemas de tiempo en español, sólo se intercala la llamada “vocal temá tica” -a-, -e-, -i- (am-a-r frente a am-e, com-e-r frente a com-ía y com-í,
sub-i-r frente a sub-ía y sub-i). Se puede considerar, entonces, que la cohe
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nominal y del lexema o raíz verbal en español y la vocal temática— , al gunos grados intermedios (el caso de la derivación) y ninguna cohesión: los morfemas que aparecen en contacto, aunque ligados, dejan total li bertad para intercalar otros morfemas entre ellos).
Cuando hay cohesión máxima entre dos morfemas sucesivos consi deramos, siguiendo al lingüista estadounidense Joshua Greenberg, que se forma un núcleo morfemático. Así, ama- (el lexema am- y la vocal te mática -a-) en amaba, amaría, amaré, etc. o, en el caso de la flexión no minal, niñ-o, niñ-a. La cantidad de núcleos que se puede encontrar en una secuencia de morfemas es siempre menor o igual que el número de morfemas obtenidos.
Si se representa con la letra m el número de morfemas y con la letra n el número de núcleos en una unidad de denominación, diremos que:
ma n
Para poder verificar el procedimiento de segmentación morfológica seguido y la prueba de cohesión entre morfemas que hemos ensayado en la lengua española, tomemos ahora por caso la siguiente expresión en alemán, una lengua caracterizada como “aglutinante” en la vieja tipolo gía de las lenguas que hemos heredado en nuestra educación:
diegescháftsordnungdesreichsragesannehmen ('aceptar el reglamento interno del parlamento’)
Obviando, como antes, todas las conmutaciones entre probables elementos de primera articulación que hacen falta para una segmenta ción morfológica de la expresión (que es la tarea más común para un lingüista que quiére estudiar una lengua que desconoce), llegamos al si guiente resultado:
die-ge-scháft-s-ordn-ung-des-reich-s-tag-es-an-nehm-en Entre die- y ge- pueden intercalarse muchos morfemas e incluso ca denas de morfemas, como die gross-e ge-, die heut-ig-e ge-, die seit Jah- ren nicht mehr gültige ge-, etc., por lo que no hay cohesión entre ambos
LA PALABRA MORFOLÓGICA 6 9
morfemas y, por lo tanto, no forman un núcleo morfemático. Entre ge-
y -scháft- no puede intercalarse ningún otro morfema, por lo que forman entre si un núcleo morfemático gescháft-, Entre gescháft- y -s- puede in tercalarse otro morfema, como -igkeit-, para dar geschá/tigkeits-, pero no parece haber más posibilidades, por lo que su cohesión es, por lo tanto, alta. Entre gescháfts- y -ordn- pueden intercalarse algunos morfemas co mo -zu-: gescháftszuordn-, o como -an-: gescháfts-an-ordn-, por lo que la cohesión entre ambos es débil y no forman núcleo entre si. Entre ordn-
y -ung- no pueden intercalarse otros morfemas, por lo tanto, hay cohe sión máxima entre ellos: ordnung-.
Hasta aquí hemos podido distinguir claramente dos núcleos morfe- máticos en alemán: gescháft y ordnung. Si representamos la falta de cohe sión con el símbolo #, la cohesión mediana con el símbolo / y la cohe sión máxima con el guión (-) tendremos, hasta ahora:
#die#ge-scháft/s/ordn-ung
Entre ordnung- y -des- pueden intercalarse muchos otros morfemas y, en consecuencia, no se forma núcleo morfemático; entre des- y -reich- lo mismo; entre reich- y -s- sucede lo mismo que entre gescháft- y -s-, por ejemplo: reích-tum-s; entre reichs- y -tag-, encontramos el mismo fenóme no que entre gescháfts- y -ordn-; entre tag- y -es no pueden intercalarse otros morfemas, por lo que se forma el núcleo tages, de donde descubri mos un núcleo morfemático más (aunque, como veremos más adelante, hay otra posibilidad que no consideraremos ahora, para no complicar más el ejemplo); el paso de tages- hacia -an permite multitud de morfe mas entre ellos, por lo que no forman un núcleo; entre -an- y -nehm- pue den intercalarse algunos morfemas, cuya cohesión es mediana. En cam bio, entre nehm- y -en no puede intercalarse nada, de donde descubrimos un núcleo morfemático más. Así, en la expresión analizada se han encon trado cinco núcleos: gescháft-, -ordnung, reich-, tages y -nehmen. El análi sis nos da:
#die#ge-scháft/s/ordn-ung#des#reich/s/tag-es#an/nehm-en# Cuando ponemos en juego el significado, como habíamos dicho, buscamos unidades de denominación. Un hablante de alemán nos dirá
7 0 LA DETERMINACIÓN DE LA UNIDAD PALABRA
que gescháft, ordnung, reich, tages y nehmen son unidades de denomina ción; sus significados son, respectivamente, ‘asunto, negocio’, ‘orden’, ‘reino, dominio’, ‘del día’ y ‘tomar’.
3.2.1. Capacidad de sustitución paradigmática
Si los resultados de la segmentación morfológica nos han llevado a pro poner la existencia de cinco núcleos morfemáticos en el ejemplo ante rior, y sabemos que sus significados son unidades de denominación, podemos ahora analizar una más de las propiedades que solemos atri buir a nuestra idea tradicional de la palabra: el que sea ampliamente sustituible por unidades de la misma clase, dado un sintagma. Para ello, podemos hacer una prueba más, que consiste en conmutar los nú cleos morfemáticos obtenidos con otros que también sean unidades de denominación y formen parte de inventarios abiertos:
Podemos comprobar que gescháft puede conmutarse con büro ‘ofici na, despacho’.jirma ‘empresa’, tátigkeit ‘actividad’, etc.; ordnung con reihe ‘serie’, liste ‘lista’, etc.; reich ‘reino’ se puede conmutar con
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and 'país o tierra’, o con repubíík; tag con nacht ‘noche’, periode ‘periodo’, jahr ‘año’, etc.; nehmen se conmuta con ableknen ‘rechazar’ o vertagen ‘suspender’,gehen ‘dar’, bringen ‘traer’, etc. Comprobado lo anterior, ya podemos reu nir todas las condiciones morfológicas necesarias para decidir que hemos descubierto cierta clase de unidades palabra. Además, tomando en cuenta las condiciones necesarias previas de complexión fonológica y valor denominativo, podemos afirmar que, las tres juntas, sólo juntas, se vuelven necesarias y suficientes.
Esos núcleos morfemáticos del alemán, reconocidos por su cohe sión interna, y que corresponden a unidades de denominación, en la medida en que tienen un número entero de sílabas y posi bles fonemas con función demarcativa, son
palabras.
Lo mismo podemos afirmar de los núcleos morfemáticos encontrados en es pañol:clara, sombra
y telaraña. Las llamaremospalabras tipo n.
LA PALABRA MORFOLÓGICA 71
3.2.2. Núcleos morfemátícos con formas supletivas
En cambio, entre los núcleos morfemádcos descubiertos en los ejem plos del español, ama- todavía no se corresponde con una unidad de denominación. Por lo tanto, hay que proceder a analizar la morfotác- tica de expresiones como amaba, amaría, amé, etc. Se verá que hay cohesión máxima entre el núcleo ama- y los morfemas temporales -ba,
-ría, etc,, pero que la hay también entre am- y -i, en donde se pierde la vocal temática. Este es un fenómeno muy común en todas las len guas: debido a las características de la evolución histórica que da lu gar a todas las lenguas habladas, aparecen, a los ojos del lingüista in teresado por encontrar en ellas una sistemática regular y sencilla,
anomalías entre sus morfemas, que se hacen más evidentes cuando se comprueba que, pese a sus diferencias, forman parte de los mismos paradigmas.
Como el objetivo de este Curso no es el estudio pormenorizado de los diferentes procesos morfológicos evolutivos que dan lugar a las pa labras de la lengua histórica (objetivo de un curso sobre formación de palabras, tanto en su sistemática como en su historia), sino exclusiva mente el reconocimiento de la unidad palabra, podemos, por un lado, sostener que se puede dar cuenta de secuencias como ama-ba, ama-ría,
am-é con los mismos instrumentos conceptuales que hemos venido uti lizando; y por el otro, que la descripción del paradigma tanto del lexe- ma correspondiente como de los gramemas ligados a él en cohesión má xima, obliga a tratarlos como matrices, que proveen de elementos a las correspondientes reglas de formación de las palabras, lo que tomaremos en cuenta en el capítulo
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.Así, la matriz del paradigma del lexema de amar es: [am-, ama-]
(diferentes lingüistas llaman a esta clase de paradigmas, “polimórficos”; a las formas que los componen, supletivas) y la matriz del paradigma de lexemas del tiempo verbal del presente de indicativo es:
7 2 LA DETERMINACION DE LA UNIDAD PALABRA
De donde se puede sostener que, si bien un núcleo morfemático no necesariamente es equivalente con una palabra (salvo en las arriba ejem plificadas de tipos i y n), en casos como el de los verbos en español, en que pueden proponerse paradigmas con formas supletivas para unificar sus núcleos morfemáticos, tenemos palabras del tipo
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.3.2.3. Secuencias de núcleos morfemáticos
Pero, volviendo a nuestro ejemplo del alemán, todavía no agotado, debe mos ahora agregar que el mismo hablante que nos dijo que gescháft, ord
nung, reich, tages y nehmen son unidades de denominación (y, en conse cuencia, palabras del tipo
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), nos dirá que gescháftsordmng y reichstagesson, a su vez, unidades de denominación que significan, respectivamen te, la primera, ‘reglamento interno’, un concepto muy común de las orga nizaciones sociales y la administración. La segunda, reichstages, quiere de cir ‘del parlamento’ y en este caso, ningún hablante de alemán reconocerá en el segmento tages alguna relación con el ‘día’. Es decir, no se puede ana lizar reichstages como una secuencia de dos palabras, cuyos significados sean ‘reino’ y ‘del día’, que es lo que hicimos antes, conmutando morfemas aislados, sin tomar en cuenta el significado de toda la cadena; así que mor fológicamente se pueden reconocer dos núcleos morfemáticos en gescháft-
sordnung y en reichstages, pero sus significados no corresponden a la se cuencia de dos palabras, sino a nuevas unidades de denominación.
Si ponemos en práctica la prueba de capacidad de sustitución para digmática con otras unidades de denominación, como hicimos en el pa rágrafo anterior, resulta que gescháftsordmng puede conmutarse con ges-
cháftsreise ‘viaje de negocios’, gescháftsmann ‘hombre de negocios’,
benutzungsordnung ‘reglamento de uso’, e incluso con tagesordnung ‘orden del día’, etc.; reichstages puede conmutarse con Parlament o Landtag ‘parlamento de un Estado federal’.
Hay lenguas, como el alemán, el náhuatl y muchas más, que tienen una gran capacidad para crear unidades de denominación a base de la secuencia de dos o más núcleos morfemáticos, organizados alrededor de sendos lexemas. El ejemplo más extremo, morfológicamente posible, pero no del todo real, es el que encontramos en el segundo capítulo de este Curso (§ 2.2):