Anteriormente nos referimos a la ambigüedad que posee el término discurso y que genera una infinidad de acepciones del mismo. Tomamos al discurso como “el uso
del lenguaje”, que aunque también resulta ser confuso, es posible precisar en
cuanto a “…en qué consiste ese uso del lenguaje, cuáles son sus componentes, cómo se ordenan y como se combinan para formar construcciones mayores”. (van Dijk, 2000b:26). Es así que hablamos del discurso como un texto, el cual contiene diferentes estructuras.
El producto audiovisual es una construcción que contiene un discurso, por lo cual consta de estructura y por ende una “gramática”. La gramática en cuanto a texto, se refiere a las oraciones y secuencias que tienen un orden específico. Por el otro lado, en el cine existe algo llamado la “lingüísticidad” del film (Cassetti, 1991: 65). El lenguaje, como lo hemos venido viendo, es un mecanismo, un dispositivo que permite formar construcciones, mismas que tienen un orden, un sentido y un
significado. Igualmente, esa construcción –texto u objeto– brinda la posibilidad de expresar sentimientos o ideas, es decir, que permite comunicar. En este sentido, se trata de ver a la imagen no solo como una representación, sino como un lenguaje. Es por ello que el cine es un texto, porque el cine en sí mismo es un lenguaje. La gramatica del cine también refiere al orden y al sentido del discurso cinematográfico, porque el cine comunica, expresa y significa (aunque con medios diferentes al texto escrito), pero basándose en el lenguaje propio, el cinematográfico. La complejidad del lenguaje cinematográfico es tal ya que abarca lenguajes distintos. Es una coyuntura de lenguajes que podemos significar mediante los sentidos como la vista y el oído5. Dentro de ese conjunto de lenguajes encontramos códigos específicos.
(Cassetti, 1991). El cine, como texto, tiene estructuras específicas.
Las descripciones estructurales del texto se refieren al orden de las oraciones. Para entender la dimensión estructural del discurso debemos saber las propiedades y características de sus componentes, como se relacionan entre ellas y las reglas que siguen. De nuevo, aludimos en el film, al lenguaje audiovisual o cinematográfico, pero ahora en cuanto a sus reglas y a cómo los diferentes elementos del mismo pueden o no combinarse.
Para este punto debemos hacer una aclaración. Estamos tomando al lenguaje audiovisual y al cinematográfico como sinónimos; no obstante el lenguaje cinematográfico se circunscribe dentro del lenguaje audiovisual a la vez que se complementan. El lenguaje audiovisual abarca desde el lenguaje cinematográfico, el televisivo, los audiovisuales, videojuegos, multimedios y demás. Cada uno de estos lenguajes tienen características propias, aunque semejantes, principalmente los elementos de imagen ya sea estática o en movimiento y sonido (Cienfuegos, et
al., 1996). El lenguaje cinematográfico es aquel específico del cine, pero como ya
5 Hoy en día existen múltiples formatos de salas de cine (4Dx, 3D, IMAX, VR, etc), por ello, ver una
película actualmente –dependiendo del formato–, implica más que imagen y sonido. De hacerse un estudio de recepción, dependiendo de la sala, entrarían en juego otros sentidos como olfato y tacto (en la tecnología 4Dx y VR) y por ende la experiencia del usuario del lenguaje, en su recepción del mismo.
se mencionó, es una articulación de lenguajes, misma que al tener de base los elementos de imagen y sonido, entra en el lenguaje audiovisual, por lo que en este documento cuando hablemos de uno o de otro nos referiremos, en general, a esa característica básica de la conjunción de imagen y sonido en pantalla. Pero, al hablar específicamente de lenguaje cinematográfico hacemos alusión a ciertas especificidades.
2.1.2. Estructuras verbales, estructuras audiovisuales
Aunque en los estudios sobre el discurso, aún en la actualidad, el aspecto visual (por ende el audiovisual), es omitido, resulta indispensable por la época que vivimos, en la que la comunicación es multimedial. Tanto en los textos como en las películas dijimos que hay estructuras. Como eventos de comunicación, por lo tanto, no están constituidos solamente por palabras, se constituyen por aspectos fonéticos, visuales y orales. Una construcción mayor está llena de dichas estructuras, mismas que llevan un orden y que gracias a él, existe un sentido.
En materia audiovisual, la construcción mayor es el producto y las estructuras que las constituyen son llamadas materias de la expresión o significantes (Cassetti, 1991). Estas están relacionadas con el lenguaje porque son parte de los códigos dentro del mundo fílmico.
Ahora bien, de estas estructuras o significantes tenemos cinco tipos (Cassetti, 1991: 67): imágenes, signos escritos, voces, ruidos y música. Son estos signos los que edifican al film, lo construyen y a su vez es de donde se obtiene el lenguaje audiovisual como una articulación de lenguajes, dado que cada uno de estos códigos le dota de herramientas en las que se basa. Así pues, por ejemplo, la fotografía en una película es materia propia del lenguaje cinematográfico, pero está influenciada por la pintura. El lenguaje cinematográfico se basa en esos lenguajes ya establecidos, los mezcla, articula y compone para crear su propia identidad y expresarse.
Charles S. Pierce (referido en Cassetti, 1991) dice un signo se divide en índices, íconos y símbolos. El índice es el signo que tiene el testimonio de la presencia de
un objeto, con el que mantiene una relación pero no lo describe. Un ícono es el signo que reproduce los contornos del objeto, es decir que dice algo sobre su cualidad pero no sobre la existencia propia del objeto. Finalmente el símbolo es el signo convencional, hay una correspondencia codificada. Lo designa sobre una norma. No dice nada del objeto ni de su cualidad. Transmite un significado preciso. En el cine están presentes estos tres signos. Dado que esos signos en el cine se complementan unos con otros, muchas veces es difícil reconocerlos y caracterizarlos como índice, ícono y símbolo, porque es difícil separarlos.
Tenemos otro enfoque de análisis del film como texto, el análisis por códigos. El código es
a) un sistema de equivalencias, gracias al cual cada uno de los elementos del mensaje tiene un dato correspondiente (cada señal tiene un significado, etc.); b) un stock de posibilidades, gracias al cual las elecciones activadas llegan a referirse a un canon (las palabras pronunciadas reenvían a un vocabulario, etc.); c) un conjunto de comportamientos ratificados, gracias al cual remitente y destinatario tienen la seguridad de operar sobre un terreno común (ambos usan la misma lengua, etc.). Sólo por la presencia de estos tres aspectos, y por su presencia simultánea, puede funcionar verdaderamente un código. (Cassetti, 1991).
El cine combina los diferentes tipos de significantes, de signos, así como la coyuntura de lenguajes para formar el propio. Entonces el cine es una pluralidad de códigos que entran en acción y al mismo tiempo convergen en el plano de la significación. Sin embargo hay un código distintivo de la imagen, uno de la banda sonora, hay determinado código de montaje e incluso narrativo, quizá hasta podríamos hablar de un código simbólico determinado que dependerá del origen de la obra.
Hay tal heterogeneidad de los componentes fílmicos que algunos pertenecen al medio y otros proceden de otros lenguajes y otros medios. Es por eso que debemos hacer la diferenciación. Hablábamos del lenguaje cinematográfico y el audiovisual como diferentes, es aquí donde radica la importancia de esa diferencia. Los códigos que pertenecen meramente al cine, son códigos cinematográficos, mientras que los
que no están relacionados al cine específicamente y pueden manifestarse en otro(s) medio(s) son códigos audiovisuales, pero dentro del film los llamaremos códigos
fílmicos.
Vamos a partir de los códigos cinematográficos, ya que caracterizan al medio y están siempre presentes. De ellos nos iremos con los códigos particulares de las materias de expresión, que describiremos una a una.