“El eje contemporáneo de los asuntos internacionales para un país de importancia media como Colombia está constituido por la manera como en general se responde a los grandes retos de la inserción en el mundo. En este sentido, la política exterior puede facilitar el proceso de inserción e, incluso, adelantarse al mismo; o puede seguirlo; o también puede ser anodina y de viejo cuño y no corresponder en un momento dado a los requerimientos de la nueva y más compleja internacionalización” (Cardona en Ardila comp., 2005, Pág. 354).
Colombia a través de los años y, objetivamente, gracias a la seguridad democrática, ha venido cambiado la percepción de ser un “país problema” o un factor de desestabilización en la región, en gran medida por el conflicto interno y las consecuencias que se derivaban de ello, por la de un país que supera sus endémicos problemas dentro de un esquema democrático con las particularidades que esta expresión tiene en el país.
Colombia es el único país en America Latina que no ha superado el tema más importante en la agenda regional durante el periodo de la Guerra Fría, el conflicto contra insurgente y también se enfrenta, al mismo tiempo, a los desafíos de la nueva agenda internacional de los años noventa: Democratización, derechos humanos, criminalidad, corrupción, pobreza, medio ambiente, desplazamiento de población, 17 No se realizara una caracterización muy a fondo del conflicto armado en Colombia, solo algunas aspectos relevantes para la monografía.
tráfico de drogas. Estos desafíos del pasado y presente empeoran la vulnerabilidad interna e internacional del país. (Pizarro, 2005, Pág. 262). Lo que ha generado una intervención directa e indirecta de algunos países –mas directamente los Estados Unidos- para la solución del conflicto armado, por ser un factor de desestabilización en la Región, con las consecuentes implicaciones globales.
El conflicto armado en Colombia se podría caracterizar como “un conflicto armado interno (inmerso en un potencial conflicto regional complejo), irregular, prolongado, con raíces ideológicas, de baja intensidad (o en transito hacia un conflicto de intensidad media), en el cual las principales victimas son la población civil y cuyo combustible principal son las drogas ilícitas” (Ibíd., 2005, Pág. 80).
El conflicto es de origen y naturaleza interno pero no ha se ha cerrado totalmente a “influencias” externas. En el periodo de la Guerra Fría y posteriormente recibió, por un lado la influencia de las ideas revolucionarias en formación de la guerrilla y, por otro, la influencia de las políticas de contención del comunismo en las acciones de contrainsurgencia del gobierno. Simultáneamente se proyectó al exterior en la medida que condicionó y estructuró a actores y procesos internacionales, que de alguna u otra manera introdujeron nuevos y distintos aspectos. (Costa en Ardila comp., 2005, Pág. 11).
Se menciona también la acción de actores estatales y no estatales con el fin de neutralizar los elementos que alimentan directa o indirectamente el conflicto. Estas proyecciones del conflicto, tanto interna como externamente, lo alimentaron aun más, con influencias que tuvieron significativo efecto. Esto explica la trascendencia internacional que ha tomado el conflicto, a pesar que sus causas y objetivos originales no se hayan internacionalizado, ni proyectado más allá de las fronteras colombianas. (Ibíd. 2005, Pág. 11).
Con la agudización del conflicto colombiano, los países vecinos empezaron a sentir también los efectos en sus fronteras; originado en el tráfico de drogas, armas y municiones con los cuales los grupos guerrilleros se abastecían, además de la circulación por las fronteras de los guerrilleros, generando acciones tendientes a evitar estas situaciones en las fronteras de los países vecinos, se hablaba entonces
de un “aislamiento” de nuestro país. Sin embargo y como se ha anotado la concepción de estado fallido de Fukuyama no es aplicable a Colombia ya que su fortalezas le han permitido avanzar en medio de sus enormes dificultades, que los temas que la afectan – terrorismo, trafico de drogas ilícitas, trafico de armas etc- son de dimensión internacional. Otro aspecto que hay que examinar es si la complejidad en algunas zonas fronterizas no obedece también a la actitud indiferente e incluso complaciente de sectores de países vecinos.
Otro aspecto que debe considerarse para resaltar en la proyección del conflicto en nuestro país, es el impacto que tuvo la política de combate al narcotráfico emprendida por los Estados Unidos en los años 80. La “politización e influencia asumida por la política antinarcóticos de Estados Unidos en el país y en toda la región, y la creciente dependencia que se estableció por parte de los países andinos y de Colombia en particular, para con la cooperación estadounidense en el enfrentamiento del narcotráfico en sus diferentes dimensiones –producción, procesamiento, distribución, consumo y lavado de dinero-. A partir de entonces, tanto en la óptica de Estados Unidos como en la de los países vecinos y de la comunidad internacional, en general, el conflicto colombiano paso a estar indisolublemente imbricado con el narcotráfico y los demás delitos conexos” (Ibíd., 2005, Pág. 13). Además, dada la influencia del narcotráfico en la guerrilla y en los rumbos del enfrentamiento, Estados Unidos se convirtió en actor de primer orden en el conflicto colombiano, potenciándolo como el factor más importante en la proyección externa del mismo. (Ibíd. 2005, Pág. 14).
La participación más directa de Estados Unidos en el conflicto de Colombia conllevó al incremento de la injerencia de ese país en nuestros asuntos internos, dada la interconexión de los problemas comunes – terrorismo, narcotráfico, crimen organizado..- con otros temas de orden interno.
La cooperación de los Estados Unidos para enfrentar diferentes fenómenos durante el gobierno de Andrés Pastrana, que marcó una nueva etapa en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos luego del deterioro de las relaciones durante el gobierno de Samper, se enfilaron a atender problemas políticos relacionados con el narcotráfico. el aumento en el cultivo de coca había convertido a nuestro país en el
principal productor de drogas de la región. Por su parte las FARC enfatizaron en su tarea de acercamiento de tipo económico hacia los campesinos aprovechando las reacciones de algunos sectores contra las fumigaciones aéreas.
Cuando Pastrana fue elegido Presidente expresó en efecto que las drogas eran un problema social para Colombia y manifestó sus intención de ampliar la agenda bilateral con Estados Unidos; la prioridad en la agenda bilateral fue la paz, argumentando que como consecuencia de la finalización del conflicto se recuperaría control territorial y por ende se lograría la disminución de los cultivos ilícitos.
En el mismo gobierno se inició un proceso de paz con las FARC, pero con el asesinato de tres norteamericanos por parte de este grupo armado, el respaldo político de los Estados Unidos disminuyó y puso en juego las relaciones bilaterales con este país, advirtiendo al gobierno de Pastrana, que si el manejo en el proceso no cambiaba, no respaldaría mas ese proceso de paz. (Tickner, 2001).
A raíz de las condiciones del proceso de paz y el poco nivel de credibilidad que tenía Estados Unidos en el proceso, el gobierno de Pastrana se vio obligado a cambiar el enfoque dado al conflicto, con el fin de obtener la ayuda estadounidense. En consecuencia, vino la creación del Plan Colombia, cuyo objetivo principal era disminuir el tráfico de drogas ilícitas y resolver el conflicto armado. Este cambio de enfoque conllevaba indirectamente a reactivar los sectores económicos y sociales, además de desarrollar una nueva política contra el narcotráfico y la búsqueda de una solución definitiva al conflicto armado.