4. EXPERIMENTAL PROCEDURES
4.3.2 Cyclic Shear Test Procedures
La imagen de la mujer negra como la figura tradicional está configurada a partir de tres de las creencias religiosas que profesa la protagonista al unísono: la espiritista, la católica y la curandería. En este acápite se demuestran las diferentes formas en que la protagonista se apropia de ellas.
Acorde a lo anterior el espiritismo, es la primera religión que ejerce la protagonista dentro de la imagen de la mujer negra como la figura tradicional, como consecuencia del don que posee, el de ver espíritus. Esto se descubre a través de las numerosas visiones que presencia en su ambiente cotidiano y que desarrolla a edades tempranas, cuando aún no tiene conciencia de lo que le sucede.
Desde niña siempre vi visiones que no me podía explicar 286
Su capacidad es predecir situaciones del futuro cercano por medio de visiones. Sin embargo esta tiene dos orientaciones.
La primera, son las visiones que están vinculadas solo a individuos, que están cerca de la muerte o que ya han fallecido. Se manifiestan a partir de presencias sobrenaturales, específicamente espíritus. Entre esos se encuentran los casos de: la mujer elegante vestida con un traje blanco, quien realmente es hija de un hacendado y que muere a los tres días; el pijama de dormir que le obliga a poner la tía de la protagonista, que era propiedad de una sobrina muerta y que la niña siente acostada junto a ella y por último, el vecinito de cinco años que ve la protagonista con un halo azul en la cabeza y que desaparece, quien realmente muere al otro día por una medicina que toma por negligencia.
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La segunda orientación, son las visiones conectadas a situaciones de fortuna o desgracia y que aparecen dentro de sus sueños o en cultos espiritistas. En estos casos sus visiones están relacionadas con la familia o la sociedad, entre ellas están: el sueño que tiene con el número cinco que es ganador del billete de la lotería, la premonición durante el culto de las médiums sobre el alzamiento y la guerra, así como el incendio del pueblo.
En casi todos los ejemplos mencionados, al ser un don particular de la protagonista, otros personajes no la toman en serio y la insultan verbal o psicológicamente; le dicen que son «boberías y sanaquerías», o la tildan de «bruja». Como resultado debe enfrentarse casi siempre sola a estas anomalías aunque le produzcan miedo.
Aquellas cosas me asustaban mucho. Yo no podía, como es natural, darle una explicación. Los mayores decían que yo tenía «mediumnidad», pero tampoco sabía lo que era eso. Lo que si te puedo asegurar es que «vi» muchas, pero muchas cosas.287
No obstante, este escenario cambia en la adultez, donde la protagonista ya no tiene miedo porque logra convivir y comprender su don al expresar: «El espiritismo que yo practico dicen que se llama espiritismo cruza’ o…»288
. De esta manera puede definir qué tipo de religión profesa y le da otro sentido, el de emplear su capacidad para ayudar a otros.
[…] Era una mediumunidad que se me desarrolló cuando comencé a trabajar la obra espiritual, en Bayamo. Yo había leído mucho sobre el espiritismo en las obras de Allan Kardec y participé en alguna que otra actividad de ese tipo. Por eso pude, aunque con cierta inseguridad y temor a equivocarme, hacer lo que hice […] y, sobre todo, poder remediar en algo los problemas que me planteaban las personas que iban a mi casa a buscar una caridad.289
Mientras que en la ancianidad, gracias a las experiencias personales adquiridas, la protagonista crea sus propias concepciones sobre el espiritismo. Para ello se vale de la autocaracterización y la valoración de su capacidad como médium.
He tenido muchas pruebas, he visto y he oído mucho, bien claro me han puesto las cosas. Nunca he sido fanática porque sobre religión he leído bastante, pero esas lecturas las interpreto a partir de mi convicción de que todos esos conocimientos se
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deben utilizar como guía, como patrones de conducta, y para mi esa es la enseñanza: la verdadera fe radica en la confianza que el hombre tenga en sí mismo para que surta efecto la ayuda que su Ángel de la Guarda y su Espíritu Protector les puedan dar.290
Nótese por otro lado que existe una aceptación de la práctica espiritista y una responsabilidad ante lo que ello representa. Esto se advierte a través del cuidado a espíritus por parte de la protagonista con los votos de agradecimiento a los que se refiere cuando enuncia que «se les recen sus oraciones, se les encienda una vela para que tengan luz; se les pongan flores o, simplemente, un vaso de agua»291.
He seguido religiosamente la tradición de echar a las doce del día un cubo de agua a la entrada de mi casa, para alimentar a los espíritus de mis seres queridos ya fallecidos [...]292
Por último declara los postulados de carácter positivo a los que se acoge: no satisfacer ambiciones personales y respetar las religiones diversas.
No creo en milagros. […] Mis creencias religiosas las desarrollo sola, como tú sabes porque hay muchos farsantes que se aprovechan de las personas para lucrar. También considero que la religión es un problema de cada quien, que cada persona practique lo que quiera y como lo quiera hacer, siempre que sus creencias no le hagan daño a nadie.293
Ciertamente se vislumbra en el personaje, cómo ocurre el crecimiento en su fe en la religión espiritista, a partir de su crecimiento como ser individual.
En otro orden está el catolicismo que es la segunda religión que integra la imagen de la mujer negra como figura tradicional. En la protagonista se advierte esta religión, a partir de la creencia en dos santos, en la Virgen de la Caridad del Cobre y en San Lázaro. A diferencia del espiritismo, que era un don exclusivo, el catolicismo es una convicción que se aprecia por medio de la virtud y la fe influenciado por la necesidad de un apoyo espiritual superior.
Se aprecia un matiz de predilección en la protagonista con respecto a la Virgen de la Caridad del Cobre, debido a la magnitud de su devoción y a los momentos en que la convoca siempre se pueden encontrar frases como: «me arrodillé y le pedí», «le pedí con
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fervor y de corazón», «me acosté y la abracé», «le recé» entre otras. Así como la declaración: «Yo le tenía y le tengo mucha fe a la Virgen de la Caridad del Cobre ».294 La relación de la protagonista con la Virgen surge a partir de ser un apoyo espiritual en las situaciones más adversas que le ocurren en la vida, a la cual le pide soluciones: de carácter amoroso, por ejemplo en la búsqueda de un buen marido o en la conservación de su matrimonio luego de una traición; de carácter médico, cuando le pide salvar la vida de su hijo pequeño agonizante y por último de carácter económico, cuando solicita su guía para salir de la situación de carencia. En todos estos eventos logra que su Virgencita, como la nombra, la socorra surgiendo así una extrema confianza en ella.
Sin embargo la relación que la protagonista sostiene con la Virgen se basa en el principio de reciprocidad. Esto se manifiesta a través del cumplimiento de promesas.
Le tengo a la Virgen la misma fe que le tenía antes. Pero los tiempos cambian […]. Sé que no está bonita y hasta bastante desteñida. Tiene casi tres cuartos de siglo. Pero nunca he querido cambiarla porque es a la que le he pedido durante toda mi vida.295
Gracias a todos estos elementos, la Virgen, para la protagonista es símbolo de protección, de refugio y de salvación, puesto que le transmite la seguridad que le lleva a realizar determinadas acciones por sí misma.
Sin embargo cuando se alude a San Lázaro, se evidencia que no es un santo de la preferencia de la protagonista, y al cual acude solo en busca del apoyo espiritual a partir de la condición de salud de su esposo. A él también realiza una promesa a la cual le da cumplimiento.
Rubiera tuvo una úlcera en el duodeno, […] Y antes de llevarlo para el hospital me arrodillé y pedí, pedí por su vida y por su salud, pero no a mi Virgencita, sino a San Lázaro, santo a quien tenía miedo y asco por eso de las llagas y de las moscas.296 Hasta este instante las creencias de la protagonista se han interpretado a partir de su fe a dos santos, sin embargo su relación con ellos, como devota está lejos de manifestarse dentro de los postulados católicos. Debido a que existen particularidades, que muestran como sus creencias están entremezcladas con elementos de otras religiones. En un primer momento el catolicismo está ligado a la religión afrocubana, específicamente a la yoruba. A partir de
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dos características. Por un lado la ceremonia que se hace la víspera de la fiesta del santo y por otro, los tipos de ofrendas que les presenta a los santos, relacionados con las prendas y la comida ritual que se le colocan a los orishas con los cuales se sincretizan, los santos católicos: Babalú Ayé-San Lázaro y Oshún-Virgen de la Caridad.
Dicen los santeros que los santos, o los orishas, comen. De eso yo si no sé nada. Pero tengo mi San Lázaro y si ellos comen, no lo voy a dejar pasar hambre por mi ignorancia […]. 297
En un segundo momento su catolicismo se ve también entremezclado con las características del espiritismo por medio de su creencia en San Lázaro, en el Ángel de la Guarda y el Espíritu Protector. Sobre todo por medio de: las plegarias, los rezos, el despojo, las irradiaciones, las visiones que efectúa durante la fiesta que le realiza a San Lázaro.
La ceremonia que se hace la víspera de la fiesta del santo se llama velorio, le hice uno a San Lázaro […] A partir de aquel día comenzó a correr un comentario: «Que buena vista tiene María, la negra gorda que tiene el pelo blanco»; me convertí en la espiritista de moda.298
Por tal motivo resulta interesante ver que en la protagonista se mezclan las religiones, porque sus creencias son variadas, tanto por las capacidades individuales como por el ambiente donde se desarrolla, esa confluencia conduce a que ella asuma los elementos que considere vitales para su retroalimentación espiritual y deseche otros. No existe un dogmatismo, sino libertad de determinación con relación a dónde depositar la fe. Tal es así que esto le permite ejercer su propia fe y así ayudar a otros.
[…] pude definir mis creencias religiosas, las que pude desarrollar a mi manera, porque no me gusta ir a ninguna ceremonia de santería ni de otra religión, incluyendo la católica. Lo que más he hecho, de vez en cuando, es llevar un último rezo de algún fallecido de la familia o de personas conocidas y hacer la caridad a cualquier persona que ha venido a mi casa a buscarla.299
La imagen de la mujer negra como figura tradicional también está conformada por la creencia y la práctica por parte de la protagonista de la curandería, que no es más que el arte que practican los curanderos por medio de remedios caseros que se preparan con elementos naturales, y que son empleados para la cura de determinadas dolencias. La
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protagonista como curandera demuestra todo el acervo de sabiduría popular heredado en nuestra nación. Ella llega a estas capacidades a través de las revelaciones de sus sueños, la gracia que poseía, o su don; por medio de curaciones que «siempre llevaban algo espiritual: un baño con hojas, con flores u otras cosas».300 Sus creencias en la curandería se manifiestan por medio de su autocaracterización y su valoración como tal.
Tú sabes que yo no creo en milagros, pero las propiedades curativas de las yerbas y raíces que utilizaba para aquellos remedios, más la fe y la buena voluntad con que los hacía, era lo que realmente curaba, nunca trabaje con espíritus, solamente con mis inspiraciones, tampoco cobraba nada por lo que hacía. Yo nací con eso, pero nunca me considere una persona especial. 301
Por medio de su práctica da solución a problemas de diversas índoles: de salud, de amor o de trabajo. Tanto a su familia como a otras personas.
Con respecto a la salud, se puede instituir que es lo que le impulsa a iniciar, la curandería, como una necesidad familiar, específicamente de cuidar la salud de sus hijos.
Comencé a utilizar los remedios caseros, o medicina verde, después que los tuve a ustedes… si no tenías dinero para pagar médico y medicinas, ¡ya te podías morir!, eso era un asunto de cada quien.302
A partir de ello comienza a preparar remedios entre los que se pueden mencionar. La leche mezclada de agua de papaya para la cura de distrofia de su hijo Monín. Los depurativos preparados con hojas de sen y azúcar parda fermentados durante la pubertad de sus hijos para evitar los granitos, las espinillas y propiciar que les bajara bien la menstruación. El café en ayunas hecho con palmiche tostado y molido para la cura del asma. El agua hervida con hojas de escoba amarga para evitar la sarna o escabiosis. El cocimiento de retoño de guayaba, granada y cogollo de plátano para eliminar las diarreas en los adultos y el cocimiento en ayunas de pétalos de rosas de Castilla a los niños de meses. El alcohol con una hiel de puerco para envenenarles el cráneo y evitar los piojos, a sus hijas. El zumo de hierba mora con una pizquita de bicarbonato para curar la estomatitis. El agua hervida con hojas de adelfa blanca para limpiar los impétigos. El agua hervida con hojas de boniato, para evitar los granos y el salpullido en los niños pequeños.
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Todos estos remedios le permiten curar las enfermedades a sus seres queridos y ser capaz de brindar su ayuda a otras personas, no familiares.
Uno de los principios esenciales a los que se acoge la protagonista como curandera es su compromiso con otros sin fines de lucro, sino por hacer el bien al prójimo.
Como mis vecinos iban a mi casa para que les sobara el empacho a sus hijos o se los santiguara, cortara una erisipela eso que hoy llaman linfangitis.-, les hiciera remedios para el asma, el catarro o la diarrea… Sin embargo, yo no le interesaba nada a nadie, aquello lo hacía como obra de caridad.303
Entre las particularidades de construcción de la protagonista como curandera es que se muestran las propias recetas de los remedios que ella pone en práctica, así como el método de elaboración y de aplicación de los mismos. Entre ellos están: la cura del empacho, del «mal de ojo», de la infertilidad y la fertilidad
He hecho parir a muchas mujeres que no podían tener hijos […]. Se prepara de la forma siguiente: se echa en un litro cuatro tiras de palo carbonero, se le agrega siete cucharadas de azúcar parda y se acaba de llenar con agua, se le amarra una gasa para taparla y se mantiene durante cuarenta y cinco días al sol y al sereno. Después de ese tiempo es que se comienza a utilizar: cada uno se toma una tacita en ayunas.304
Más allá de sus conocimientos de yerbas es su experiencia de la vida la que la hacen poder acertar en sus prácticas y salir airosa como curandera, labor que continúa desarrollando en la ancianidad.
En relación con el amor, la protagonista emplea la curandería para resolver circunstancias amorosas. En este aspecto su labor como curandera es mesurada, ya que no está dispuesta a acarrear peticiones que puedan perjudicar la vida de otros. Es por ello que ayuda a determinados personajes a partir de la evaluación de sus situaciones amorosas. En los dos casos que se evidencia su intervención como curandera, la problemática es la misma: la pérdida de la virginidad antes del matrimonio o de la estabilidad conyugal. La virginidad es considerada un atributo vital para poder darle inicio a una relación.
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En un primer caso la protagonista no decide brindar su ayuda como curandera debido a que el personaje que la solicita lo hace a través de mentiras y con objetivos egoístas.
En otra ocasión, una mujer de unos treinta años – señorita, según me dijo- me fue a ver [...] Yo la mire y, ¡te lo juro! Le vi a la altura del vientre un «gusanito» que se movía de un lugar para otro, y le dije:
-¡Mira hija mía!, a ese hombre tu no lo amarras ni con remedios ni con ese hijo que vas a tener […] Si me vienes con engaños yo no te puedo ayudar.305
En el segundo caso la protagonista si decide intervenir como curandera porque el personaje que la solicita lo hace a través de la sinceridad y con beneficio para la pareja, aunque la solución del problema sea a través de una mentira.
[…] Reyita, tu sobrina tenía una amiga que se fue con el novio […] por perjuicio o por temor de perderlo no le dijo de las relaciones que había tenido anteriormente y el muchacho creía que era señorita.
-El día de la boda- le dije- […] cuando te vayas para la luna de miel, llevas bien escondido el hígado de pollo. Antes de acostarte, cuando te vayas a asear, te lo introduces en la vagina. Lo demás ¡ya tú sabes…! 306
Finalmente la protagonista como curandera interviene en la solución de problemáticas laborales, pero sin proponérselo. El ejemplo que se alude es el del capataz de una finca que se le había perdido la cuchilla de una maquinaria, robada por otro hombre que ambicionaba su puesto y que la llega a encontrar, gracias a la confianza que le transmitió la protagonista con sus remedios.
En resumen se puede determinar que la imagen de la mujer negra como figura tradicional está construida en la protagonista de forma positiva, puesto que sus actitudes siempre están a favor de la prosperidad de otros personajes, aunque sea incomprendida en determinadas ocasiones. Es capaz de autocaracterizarse y valorarse ya que tiene establecido cuáles son los principios a los que se acoge. Sin embargo la imagen de la mujer negra como figura tradicional tiene como objetivo demostrar cuan diverso y entremezclado puede estar las cualidades, las creencias, las prácticas religiosas en un individuo. En esta imagen hay presencia de tradiciones religiosas que han sido heredadas y que conviven en la sociedad, el
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espiritismo, el catolicismo, las religiones afrocubanas, la curandería. Por lo que la imagen está configurada con el fin de propiciar que el personaje protagónico sea el portavoz del rescate de todos aquellos elementos que integran el acervo cultural religioso cubano.