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Si alguien te acusa de haberle hecho algo malo, arregla el problema con esa persona antes de que te entregue al juez.

Si no, el juez le ordenará a un policía que te lleve a la cárcel.” Jesucristo (Mateo 5:25; TLA) Proponemos un modelo de abordaje psicológico para tratar los conflictos interpersonales y alcanzar la reconciliación basado en la parábola del evangelio conocida como el "hijo pródigo", que registra el Evangelio de Lucas 15:11-24. La famosa figura literaria, desarrollada por la maestría didáctica de Jesucristo, es una ilustración ejemplar de los conflictos interpersonales de todos los tiempos, particularmente en el campo de las relaciones familiares. Ella presenta con lucidez y precisión, e incluso con dramatismo conmovedor, las distintas fases del proceso que transcurre entre el doloroso momento de la separación y el feliz reencuentro final. Consideramos que esta brillante ilustración pueda ser utilizada como ejemplo paradigmático o modelo del tratamiento orientado hacia la reconciliación. El relato describe así los acontecimientos:

"Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: ̒Padre, dame la parte de los bienes que me correspondeʼ; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para apacentar cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ʻ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornalerosʼ. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: ʻPadre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijoʼ. Pero el padre dijo a sus siervos: ʻSacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es halladoʼ. Y comenzaron a regocijarse".

Analizando el relato en detalle, de acuerdo con el esquema propuesto por Thompson (1991, 1545), podemos ubicar la presencia de cinco momentos claves o decisivos en el proceso que transcurre entre el surgimiento de la controversia y su feliz culminación. Estas instancias básicas pueden ser formuladas en los siguientes términos (ver Figura 2):

1) Etapa previa, de procesamiento larvado del conflicto.

3) Insight; es el momento cuando despierta la conciencia conciliatoria, el conflicto se apacigua y se abre la posibilidad de restaurar la relación.

4) Deliberación; análisis de las posibilidades de acción, que antecede la decisión reconciliadora.

5) Reencuentro; describe los pasos que conducen hasta el momento de la reparación de la relación dañada.

La primera etapa no aparece de forma explícita en el relato; es cuando se avanza de la zona de la paz a la esfera del conflicto, cuando las diferencias se intensifican y la confrontación gana espacio, hasta que estalla el conflicto y la discordia irrumpe. Esa es la segunda etapa, el momento cuando se quiebra el vínculo y emerge la ira, erigiendo los muros de la separación. La tercera fase, que llamamos “insight” (iluminación, darse cuenta, penetración, “hacer consciente lo inconsciente”), ocurre cuando se aplaca el enojo y las realidades de la vida despiertan la conciencia conciliadora. En la parábola, se describe este momento como un declive en la experiencia del hijo, una especie de caída libre, ya que “desperdició sus bienes”, vivió “perdidamente”, “todo lo malgastó”, sufrió “hambre”, desempleo, hasta caer en lo más bajo que un judío podía imaginarse, apacentar cerdos. Al “tocar fondo”, dice el relato “que volviendo en sí”, se acordó de su padre y apareció el deseo reparador. Luego entra en una fase de encrucijada y “deliberación”, que la economía del relato lo presenta brevemente, pero que en las experiencias de controversia no es fácil resolver. Frecuentemente, en este momento, se movilizan múltiples emociones que dificultan la toma de decisión, como el resentimiento, la vergüenza, la culpa, impulsos de venganza, negación o represión que batallan con la disposición perdonadora y de restauración; es cuando el olvido acecha y las emociones imperan dificultando la iniciativa de dar los pasos hacia el otro. Por último, en el proceso de la reconciliación que avanza exitosamente, se da una serie de pasos que reconducen hacia el otro. En la historia del Evangelio, el joven concibe la idea del retorno, manifiesta arrepentimiento por su comportamiento ofensivo hacia su padre, planifica la confesión, decide volver, agregando el relato que se levantó y fue. Esta es otra instancia clave, ya que muchos tienen los buenos propósitos de arreglar las relaciones alteradas, sin embargo, postergan indefinidamente el reencuentro que nunca llega a realizarse, por falta de acción. No es fácil saldar las cuentas del pasado y tomar esa experiencia de construir un futuro mejor.

Figura 2

Un modelo ejemplar de reconciliación (Pereyra, 2009, 74-76)

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