• No results found

Si la arqueología, como asento' Chang, "...es el estudio d e .las culturas del pasado y de su historia mediante la ob­ servación de sus vestigios..." (1967:11), estudio que sumi— nistra una serie de conocimientos de la actividad humana — - cuando ésta ha cristalizado en resultados concretos por ha­

ber dejado indicios materiales.reconocibles (Childe 1973:10)

es decir, vendrá a ser el "...estudio del pasado del hombre a través de objetos de-uso cotidiano y de sus huellas..." —

(Celoria 1973:6), éste se deberá intentar siempre.de manera

integral, tratando de obtener el mayor número de datos para la interpretación de todos los vestigios localizados; si se usan en forma objetiva y positiva a la vez, rendirán la in— formación necesaria a la integración de su verdadera histo— ria, porque a menudo, en la consecución de tales datos, se - tiende a efectuar.'interpretaciones puramente subjetivas, ela boradas la mayoría de las veces en el campo, de manera aprio rística y al calor de los procesos de excavación. Así, al — analizar en el gabinete los materiales, sus relaciones con—

textuales y las que se establezcan con los de otros centros de población coetánea, ubican al investigador, lo ciñen a - basarse principalmente en los testimonios que los mismos da­ tos proporcionen para hacer proposiciones teóricas más acer­ tadas.

’Muchos de los autores que han tratado de definir el cam

po de la Arqueología, han compartido la idea de hacerlo ba— sándose en las técnicas de análisis de la misma ciencia'y en sistemas de observación dirigidas hacia el estudio de diver­ sos grupos antiguos. En primera instancia, esta percepción -, es muy generalizada y se va afinando gradualmente en propor­ ción directa al desarrollo de los trabajos de investigación, durante los cuales se incrementan paulatinamente ios campos de contemplación en diferentes niveles de abstracción, lo — cual proporciona datos de interés para el acejfvo general so­ bre el sitio a conocer.

En el caso particular de la zona que se trata en el pre)

sente trabajo, el estudio se inició con-la primera técnica - básica dentro de este campo: los reconocimientos de superfi­ cie (Sanders y Marino 1973:9) (ver capítulo anterior) segui­

profundo, realizados mediante sondeos efectuados sobre algu­ nos emplazamientos dados, penetrando hasta los posibles prin, cipios del sitio, a los primeros indicios de asentamiento hu mano, con lo cual se apreció el origen y evolución del mis— mo, asi como la difusión que sus elementos culturales pudie-

( 52)

ron haber tenido.w

Para poder establecer las diversas etapas de ocupación - que tuvo un sitio en el devenir del tiempo, se ha recurrido - a los procesos de excavación que por ahora son la manera más objetiva de apreciar con certeza cada una de las fases de d_e sarrollo que. pudo haber. Al excavar es posible leer él libro de la historia local de manera retrospectiva, pasando paulati namente del presente hacia el pasado en cada nivel extraído, sumergiéndose a cada paso hacia la oscuridad del tiempo y — de concepciones desconocidas, en muchos casos, por la reduc­ ción cuantitativa y gradual de restos materiales de cultura, y en otros por el deterioro de los mismos; pero al estudiar cada "página" de esta microhistoria, al levantarla, lamenta­ blemente es destruida, arrancada sin dejar posibilidades de-

52.- Según Sanders y Marino 0973:165) ".¿.las culturas cam­ bian en dos etapas esenciales: la innovación seguida -- de la imitación. Los principios de los procesos de inno vación se denominan globalmente evolución cultural, los procesos de imitación: difusión cultural__ "

ser leída nuevamente e interpretada en forma directa por otra persona; es decir, en el espacio donde "se ojeó al excavar", nadie podrá volver a hacerlo, tal como ha sido postulado — — por diferentes autores (Wheeler 1961:9» Meggers y Evans —

1965: VIII;Bloch y Hus 197¿t-: 8; Ramos F.1977 :3k).

Teniendo plena conciencia de este problema, se hicieron excavaciones controladas para posteriormente realizar en for ma más certera la integración de una secuencia, entendida en

la forma asentada por '.Vi lie y y Phillips ( 1958: ) como-.--

"...una serie de componentes.hallados en una sucesión,estra- tigráfica vertical en un solo sitio...". Para tal efecto se llevó e n c a d a unidad de excavación un control de los materia les hallados, mediante el empleo básico c¡.e coordenadas espa­ ciales, definidas éstas como "...las tres dimensiones usua— les de espacio, dando como resultado las medidas de latitud,

longitud y profundidad que definen un único’punto.j,." . (Spaulding,

Apudj Chang 1967:31í cf. Alexander 1970:57).

Esta forma de localización se empleó para todos aque-- líos materiales que-de una manera u otra sobresalieron del -

contexto general, se nominaron como "pequeños hallazgos" y - fueron separados del resto de los materiales colectados en - cada nivel, pero siempre marcados, llevando su ubicación de acuerdo con la unidad de excavación, nivel de hallazgo; el - número correspondiente y sobre todo las mencionadas coorden^ das de localización, ya que óstas servirán como "...informa­ ción esencial que permite al arqueólogo determinar la distan eia entre el objeto y otro punto de referencia significati­ va; ...la naturaleza de esa distancia determina la realidad pretérita..." (Chang; op.cit.:31-32). Es decir, se pudo infe rir sobre asociación contextual, temporalidad similar o sin­ crónica y diversa, o diacrònica, etc., lo cual permite en el laboratorio, realizar en el momento en que se desee, una re­ construcción hipotética de la excavación, colocando todos — los elementos hallados en una disposición similar a la origi nal; si fuera posible suspender en el espacio la totalidad - de los hallazgos, este procedimiento se haría más didáctico y por lo tanto más objetivo, permitiendo observar la unici­ dad completa, como si ésta estuviese en un escaparate, y ad­ vertir, aunque de manera parcial, lapsos de ocupación y deso cupación, de abundancia o pobreza de elementos culturales, - de importaciones o préstamos culturales, de conservación d? tradiciones así como su permanencia temporal y haría facti—

ble deducciones de orden religioso, socio-económico, etc. La información.seria aun más completa si se agregan los datos - emanados de diferentes especialistas, sobre algunos de los h£ llazgos o muestras colectados (palinólogos, edafólogos, -- zoólogos, botánicos, etc.), sin olvidar que en la formación de esta historiase deberá tener presente que en cada unidad

excavadaj sólo se tiene .una pequeña parte del inventario

original de la cultura desaparecida.,»" (Meggers y Evans; — .1965:2). En el caso del sitio que se estudia, deberá tomarse en cuenta la capacidad destructiva de los suelos de esta zo­ na y del régimen climático; éstos factores sólo dejaron las evidencias de mayor durabilidad, lo Cual redujo en forma no­ table las muestras del utillaje producto de este grupo étni~ co, haciendo' consecuentemente de suma importancia la recole£ ción de datos contextúales que permitieran un. mejor entendi­ miento de los materiales recobrados.

Debido al asentamiento pretérito de un grupo humano hay zonas que sufrieron alteraciones en su naturaleza, principal mente por. labores de conurbación (desmonte, limpieza, térra planeado, extracción de materiales, edificaciones y asenta— mientos diversos, etc.) provocando una variación lógica de - los estratos superiores del sitio, reflejando desde el momen

to de esta alteración, de manera indirecta, la actividad hu­ mana, a menudo durante diversos períodos culturales.

Muchas veces, las secuencias estratigráficas de estos - sitios varían más en tales condiciones que en las normales. Meggers y Evans (1965:"10) hacen notar que a. menudo al estu— diar una estratificación "natural", es posible observarla — sólo como el reflejo dél proceso de acumulación de residuos el cual pudo producirse en un momento dado o en lapsos consi derables, asentando dichos'autores (op.cit.) "...que la for­ mación de las capas no es proporcional al t i e m p o . T o m a n d o en cuenta tales hechos como complemento de las observaciones realizadas en formaciones naturales de la costa central.de- Veracruz, sobre todo en los márgenes de los ríos aluviales, en los cuales suelen existir estratos que fácilmente rebasan dos metros de profundidad, se decidió emplear para los traba jos de excavación, la técnica de niveles métricos con medi— das fijas, es decir, se hizo la determinación de capas simi­ lares, de poca profundidad, trabajándolas de igual forma en todas las unidades de exploración, concientes de que estas - capas "...permiten que la continuidad de la vida diaria sea dividida en grados sucesivos, fácilmente comparables entre - sí..." (ibidrll) ésto ayudó en el análisis de laboratorio, -

pues como las proporciones dadas para cada espacio excavado fueron similares, se puede notar, en primera instancia: — — abundancia o escasez] de materiales, puesto que las muestras están igualmente controladas en cuanto a su deposición e n ­ cada unidad, lo que permitió hacer comparaciones d e .nivel a nivel, y esto "...permitirá analizar el material e n :térmi­ nos de su significado cronológico potencial..'." (op.cit.), lo cual es indudablemente una de las finalidades básicas de toda excavación arqueológica..