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Stochastic RUL Simulation Results

4.2 Developing the Failure Model

4.2.5 Stochastic RUL Simulation Results

Las excavaciones fueron en su mayoría pozos de tres — por tres metros en promedio, pues se consideró que tal am— . plitud permitirla hallar datos y elementos diagnósticos su­ ficientes, además, con la opción de poder ser ampliados, si se hiciera indispensable continuar en la búsqueda.de compo­ nentes culturales más importantes según las necesidades de la investigación,simplificando además estas proporciones la tarea al hacer los perfiles estratigráficos y las interpre­ taciones de campo sobre ellos. Esto evitó los problemas de

grandes trincheras que tanto preocuparon a Wheeler (1

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1:

Además, los lugares elegidos de acuerdo con las pros— pecciones de superficie, (fig. 5)* &o permitían hacer exca­ vaciones mayores (grandes ampliaciones o trabajos en área), pues los sitios disponibles para las unidades siempre fue­ ron reducidos, sobre todo por estar dentro de una comunidad contemporánea,^53) con pequeñas propiedades en las cuales - se han apiñado las construcciones hogareñas, amén-de los — trabajos de incipiente urbanismo a que se vió sometida la - congregación unos años antes de iniciarse los trabajos.de - investigación arqueológica. (Muchas veces, las calles, ca— saS u otros elementos, resultado del asentamiento actual,. - no permitieron más que este tipo de excavaciones las cuales no obstante rindieron el fruto esperado desde su situación e inicio). En un solo caso fue necesario y.'posible trazar - una trinchera, con las funciones específicas de este tipo - de unidades, en la porción de la zona'denominada Plaza Sur, de la cual se rinde-información en páginas subsecuentes. —

53.- Deberá recordarse que la actual Ley Federal sobre Mona aentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e HistóricosJ que rige el desarrollo de los trabajos de arqueología y que permite afectar -en caso de ser necesario- pro­ piedades particulares, fue promulgada posteriormente a

la realización de estos trabajos, el 6 de mayo de

197

^,

signada por el entonces Presidente de la República -- Lie. Luis Echeverría A. (INAH 1972).

Los problemas que se presentan casi siempre al- excavar en lu gares con establecimientos actuales, tal como lo menciona.~ Alexander (1970:152), "...son bastante complicados y deberán planearse en cada caso un número de temporadas,¡quizá de va­ rias décadas de trabajo..."

El sistema de excavación empleado, como .se anotó, fue - de niveles métricos convencionales; en. la mayoría, la prime­ ra capa removida fue de 0.20 m., para unificar la excavación a un solo nivel, mientras que las subsecuentes se labraron - de 0.10 m., cada una, hasta llegar a la profundidad en la — cual, se halló la esterilidad arqueológica, variando en algu nos.casos el grosor de las capas más profundas debido a las necesidades específicas de cada unidad exploratoria.

Algunos de los hallazgos, supuestamente relevantes, fue ron eliminados al verificarse en el laboratorio, ya lavados,

los que no lo eran, reitegrándose al resto de materiales co­ rrespondientes a su nivel;otros fueron desechados cuando no existió trabajo en ellos, sobre todo en el caso de la líti— ca.

se dibujó la planta del mismo, para indicar los disturbios del suelo o los hallazgos, acompañándose siempre con las le yendas alusivas, número de objeto,, así como sus coordenadas de localización. Al finalizar la unidad, se fotografiaron y dibujaron los perfiles estratigráficos de las cuatro pare— des;, después” de hacer los registros pertinentes, se cegaron para evitar riesgos innecesarios a los lugareños.

-5.3. LA PRIMERA TEMPORADA.

Durante la temporada inicial,, y de acuerdo con la pre­ sencia de elementos útiles, se decidió la realización de — los primeros sondeos en busca de materiales para una estra­ tigrafía y consecuentemente una cronología local. Se propu­ so hacer sólo dos pozos estratigráficos, mientras se comen­ zaba la exploración del monumento 1; la situación de cada - uno de ellos obedeció siempre d razones específicas, los — que pudieran producir la mayor cantidad de datos útiles y - necesarios para entender la dinámica del sitio, (fig. 8).

Hallazgos posteriores al inicio de tales unidades hi­ cieron necesario el labrado de dos pozos más. Estas excava-

clones se hicieron paralelamente a los trabajos iniciados -

por el Arqueólogo Medellín Zenil en la pirámide .1 y las sub

secuentes labores especializadas relacionadas con este monu mentó (las complicadas labores de rescate de los murales); recorridos en el ámbito local, previendo otros pozos para - las témporadas siguientes; recorridos en el contorno regio­ nal para conocer la dinámica de la zona a niveles más am— - pilos, tales caminamientos abarcaron la cuenca del río Colj. pa y otras circundantes, incrementándose además, con la re¿ lización del plano topográfico de la zona.

Excepto una, todas las excavaciones se enumeraron cro­ nológicamente de acuerdo con su fecha de inicio. Este siste ma se continuó durante el resto de las temporadas de. campo.

5

.

3

.

1

. POZO 1

Se situó en la porción de terreno comprendida entre la esquina sureste de la Pirámide 1 y la esquina suroeste del montículo marcado como 8, a escasos 5 metros de la primera, buscando en este lugar indicios de asentamientos humanos — que se pudieran relacionar con la erección de tales monumen tos, así como iniciar la secuencia cronológica para el si—

tio. La orientación del mencionado pozo fué paralela al la­ do oriental del Monumento 1 (N 23°E), con una dimensión de

1.50 m., por lado. El encargado de estos trabajos fue el —