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Chapter 3 Methodology

3.6 Data Processing

En este apartado se realiza un análisis de las condiciones que guardaban los tres predios apoyados por el PSAH antes de participar en dicho programa, con la finalidad de tener las bases necesarias y hacer una comparación, de dichos predios, una vez concluido el período de apoyo.

A continuación se analizan las condiciones de los predios participantes en el PSAH (respecto a su conservación o deforestación), y el uso o manejo de los mismos (áreas de aprovechamiento, áreas de descanso, etc.).

8.1.1. La política del PSAH de no apoyar predios que estén siendo aprovechados

El esfuerzo que se ha hecho en México por incrementar la superficie forestal bajo manejo ha sido enorme, aun así existe un gran porcentaje de bosques que están siendo explotados irracionalmente ono se destinan para ningún uso, simplemente están abandonados.

Uno de los principales objetivos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) es que toda la superficie forestal algún día pueda estar dentro de un manejo sustentable. Esto sucedería sólo si cada predio forestal (independientemente del tipo de tenencia) pudiera estar sujeto a un Programa de Manejo Forestal (PMF). Esta herramienta es clave en el control de los aprovechamientos maderables, la reducción de la deforestación y garantizar la permanencia de la superficie arbolada.

Los tres ejidos contemplados en la investigación tienen una superficie considerable de terreno forestal por lo que se consideran ejidos forestales. El ejido de San Miguel Tlaixpan cuenta con una superficie forestal de 1,628 has., el ejido de San Pablo Ixayoc con 495 has. y el ejido de Tequexquinahuac cuenta con 1,239 has. de terreno forestal.

Las reglas de operación del PSAH consideran que los beneficiarios deben solicitar a la CONAFOR el apoyo para que su predio cuente con programa de manejo forestal, en el caso que no cuente con él. Este no fue el caso de ninguno de los tres ejidos ya que, desde hace varios años, cuentan con un Programa de Manejo para el aprovechamiento sustentable de sus bosques. San Miguel Tlaixpan desde 1998, San Pablo Ixayoc desde 1999 y Tequexquinahuac desde el 2003. Esto muestra de la responsabilidad y compromiso por parte de estos ejidos sobre el uso racional de sus recursos forestales.

El PSAH parte del supuesto de que la no intervención en las áreas de bosque es siempre una estrategia suficiente para asegurar su conservación. Bajo esta premisa las reglas de operación del PSAH no consideran el apoyo a predios que se estén aprovechando (maderablemente) sino sólo se consideran predios dentro de un programa de manejo que sean “áreas en recuperación o reposo”. A este enfoque se le llama “Conservación Pasiva” debido a que se considera que el bosque se va a conservar sin tocarlo o solo haciendo obras de conservación.

Esto significa que, durante los cinco años de apoyo, le toca el turno de ser aprovechados a otros predios mientras que los predios participantes se dejan en reposo para su recuperación y permitir que el arbolado forestal se fortalezca.

Por tal motivo, la situación que guardaban los tres predios, al momento de participar en el programa, era “recuperación o reposo”. Esto debido a que como estaban dentro del Programa de Manejo no podían participar si tenían otro estatus. En los casos de Tequexquinahuac y San Pablo Ixayoc los predios estaban en espera de ser aprovechados y en el caso del ejido de San Miguel Tlaixpan el predio acababa de ser aprovechado.

De acuerdo con la información obtenida, tanto de los informantes clave como de las encuestas aplicadas al azar a otros ejidatarios, una de las principales razones para participar en el PSAH no fue solo “para seguir cuidando y conservando su bosque” sino “porque el predio participante estaba en ese momento en descanso o reposo”.

Otra similitud entre los predios apoyados es que, en los tres casos, la superficie apoyada fue de 200 hectáreas en un solo predio. Esta coincidencia se debe a que en ese año (2005) el área en recuperación o reposo no debía exceder de 200 has. por beneficiario. Por lo tanto, cada ejido no podía aspirar a participar con una superficie mayor.

Actualmente, las reglas de operación se han modificado un poco ya que, son elegibles las áreas de corta sólo cuando el solicitante demuestre que cuenta con la certificación de buen manejo de bosques. Lo que deja de manifiesto que, a pesar de este tipo de modificaciones, la política forestal nacional no apoya la idea de que “un bosque o un predio que este siendo aprovechando es capaz de brindar los mismos beneficios ambientales que uno que no se toque”. Esto es, que la “Conservación Activa” o bajo buen manejo no es muy aceptable para la CONAFOR.

Aun cuando en muchas regiones del país el aprovechamiento forestal se asocia directamente a las experiencias más exitosas de conservación y desarrollo de los bosques; combinar provisión de servicios ambientales con explotación forestal no es algo para lo que México este aun preparado por varias razones.31

Una de estas razones es que si el programa permitiera libremente los aprovechamientos forestales dentro de los predios apoyados, no habría un control y seguimiento adecuado. Aún en áreas en reposo es difícil medir los impactos del programa y verificar el grado de mantenimiento o aumento en la provisión de un servicio ambiental, esto se complicaría muchísimo más si estos predios

beneficiados estuvieran siendo explotados. Se requeriría un gasto en seguimiento y verificación muy elevados para estar seguros de que el predio está generando los servicios ambientales por los cuales se está dando el apoyo.

Los investigadores que han estudiado los esquemas de PSA diseñados actualmente, han encontrado una clara tendencia hacia eliminar los esquemas de prohibición del uso de los recursos y en su lugar generar otros que compensen el buen manejo (Madrid, 2011).

Tal vez la tendencia futura y la mejor opción de los esquemas de PSA sea esta, compensar el buen manejo y no pagar sólo por conservar o reforestar, sin usar los recursos naturales disponibles ya que estos son los insumos de cualquier actividad económica desarrollada por el hombre y es imposible dejarlos de utilizar.

8.1.2. La política de apoyar predios en mayor riesgo de deforestación

La línea de política pública del programa PSA fue focalizar, durante la primera etapa, los recursos federales donde puede hacer una diferencia mayor. Es decir, en las áreas forestales que actualmente no generan ingresos para sus propietarios y que por esta razón se considera que pueden estar en mayor riesgo de deforestación por cambio de uso de suelo (COLPOS, 2006).

En este sentido, el programa de PSAH en el 2003 partió del supuesto de que las áreas forestales donde no se llevan a cabo actividades productivas son las que están sujetas a condiciones mayores de riesgo en tanto no generan incentivos para su preservación.

En los ejidos estudiados se encontró que esta premisa no se cumplió del todo ya que en los tres casos los predios participantes no eran las áreas en mayor riesgo de deforestación, ya que en todos era superficie incluida dentro del Programa de Manejo Forestal del Ejido. Incluso en el ejido de San Miguel Tlaixpan el predio participante era la zona mejor conservada del bosque.

En ninguno de los tres casos los predios forestales participantes eran áreas abandonadas, como sucede en otras regiones del país, por lo que se habían realizado algunas actividades antes de participar en el programa como: vigilancia, chaponeos, reforestaciones, extracción de madera muerta a causa de desastres naturales (contingencia), incluso un aprovechamiento forestal (conforme al Programa de Manejo).

8.2. ACTIVIDADES Y OBRAS DE CONSERVACIÓN, DE SUELO Y AGUA,

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