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Data sources for Evaluation

Section IV Strengthening Evaluation

8. Data sources for Evaluation

Leyendo literatura sobre antropología transpersonal o relatos de experiencias espirituales o fenoménicas, se está de alguna manera comprobando la existencia de los niveles de existencia invisible que nos rodean, los mismos se relacionan con aspectos que para nuestra actividad mental convencional asumen la característica de extra conscientes y en muchos casos son fuente o están relacionados a niveles transpersonales o como quiera llamársele y que tienen influencia determinante sobre la consciencia y el desenvolvimiento de nuestra vida humana.

La realidad es que en muchos grupos de occidente se está muy lejos de comprender la verdadera finalidad de esas experiencias que vivencian algunas personas, como así también se dificulta la comprensión de la realidad espiritual existente en aquellos para quienes las mismas son una realidad constante, ósea que se encuentran vinculados a esferas espirituales que tienen una finalidad especifica. La visión de la vida y el mundo en las sociedades occidentales puede considerarse como ridícula e inmadura, desde el punto de vista de otras culturas a las cuales se las considera atrasadas desde el punto de vista tecnológico pero que no lo están a nivel espiritual. Esas culturas al no tener un desarrollo tecnológico tal como se acostumbra ver en occidente, ósea con una tecnología al servicio de la comodidad o de la diversión, son percibidas como atrasadas, sin embargo esas culturas viven en paz y en armonía con su entorno y su existencia tiene como premisa primordial la búsqueda de la verdad, mientras que en

occidente solemos emocionarnos frente a esas realidades, aparentando tener sensibilidad espiritual, pero al día siguiente estamos en lo mismo que el día anterior, creyendo que somos avanzados y con groseras limitaciones para alcanzar un adecuado nivel de armonía en la convivencia y entre los sistemas y procesos humanos y los ecosistemas que integran el ambiente.

Sumado a esto también es fácil observar que existen muchas desviaciones en aquellos que suponen comprender la realidad espiritual cuando asumen esta solo como un apéndice de la vida humana o como un medio de obtención de las herramientas necesarias para despejar la misma de problemas y de incomodidades que entorpezcan el desarrollo de un modo de vida moderno, ósea se asume que lo espiritual es un vehículo para alcanzar el bienestar humano y no la realidad esencial de nuestra vida. Para esas personas lo espiritual es una moda y si bien es algo positivo y conducente hacia la espiritualidad real, no llega a modificar en lo necesario el estado de consciencia individual que es requisito esencial para que se produzcan realizaciones superiores definitivas en nuestro espectro de existencia físico, humano y vivencial.

Como resultado del clima negativo que nos rodea y de la sumatoria de fuerzas individuales que no responden a las necesidades reales de la vida espiritual verdadera el ambiente se encuentra encaminándose hacia un nivel de criticidad creciente en el orden físico y espiritual, mientras creemos de manera fantasiosa que las soluciones van a

llover del cielo a través de modas o costumbres superficiales sin que sea necesario nuestro esfuerzo mediante y al hablar de esfuerzo no estamos haciendo referencia a esfuerzo físico o intelectual, sino que hacemos referencia a esfuerzo interno de superación con el objeto de elevarse espiritualmente. ¿Qué significa elevarse espiritualmente? Significa adecuar nuestras energías internas para poder alcanzar la conexión con niveles espirituales superiores que se encargan de guiar la experiencia de vida humana.

Existe un caudal amplio de literatura en relación a estos enfoques superficiales del conocimiento de la realidad espiritual que mencionamos en líneas anteriores, existe también un gran movimiento de difusión, que si bien puede considerarse como introductorio al verdadero conocimiento espiritual, son en realidad modas o hasta incluso formas de obtención de dinero y que si bien responden a un llamado espiritual, no es aquello necesario que debe recibir la humanidad para superar los temibles puntos de inflexión que azotan y se generan dentro de las sociedades.

Estamos todavía en occidente carentes de fe real, padeciendo una severa patología narcisista que se la asume como autoestima, cuando en realidad esta revestida de un egoísmo bien oculto detrás argumentos falaces muy bien diseñados y que hasta incluyen argumentos robados al verdadero conocimiento espiritual.

También y tal como nos comentaba la mujer de la túnica azul del sur de Jordania, existe en algunas cuestiones, una

severa confusión y engaño que ocupa el lugar de lo positivo, cuando, son utilizadas las causas sociales como vehículo de expresión solapada de una violencia extrema con apariencia de bondad y justicia. Muchos supuestos "luchadores" explotan la necesidad de justicia y la necesidad de auxilio al dolor de muchas personas, para generar con ello declaraciones y reclamos violentos, que solo quedan en la expresión catártica, pero que de fondo no tienen ningún programa y ninguna propuesta eficaz para una solución real y no hacen más que violentar, culpar e inventar enemigos, cayendo así dentro de las ideologías disgregantes que impiden la cohesión positiva y la convivencia armónica y pacífica.

Si bien todo ello se comprende como necesario y transitorio, la solución de fondo de las problemáticas no tiene que limitarse a ello únicamente y mucho menos quedar en manos de aquellos que no tienen un real padecimiento de las mismas, pero que se ocupan de expresar violencia y atacar a quienes no la expresan como hacen ellos. Existe en la actualidad una marcada tendencia a permitir que sean lideres aquellos que son los más reaccionarios y eso se posibilita porque inconscientemente se considera a la violencia como un medio y no como una necesidad ocasional de supervivencia física y ello se gesta en quienes tienen un desconocimiento de lo que son en realidad los efectos del accionar violento, se trata de un juego personal compensatorio que se proyecta al ámbito social, que solo conduce a la destrucción y que busca incluir a otros para gobernar sus voluntades. Cabe señalar que detrás de cada

uno de estos personajes hay un dictador o un agresor por identificación que se proyecta hacia la realidad social como medio alternativo de solucionar su conflicto personal.

Tal como nos explicaba la mujer de la túnica azul, las cosas no son como se ven ni como parecen ser, se hace necesario agudizar la observación objetiva y profunda para no caer detrás de cualquier argumento improvisado y también encaminarse en una búsqueda de respuestas que tengan como fuente la verdad real y no el engaño.

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