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El doctor Jérôme Bernard-Pellet, médico in- ternista en la región parisina, ha respondido recientemente a una entrevista.

He aquí los principales pasajes publicados con su autorización.

Médico y vegano, ¿esto debe tranqui- lizar a aquéellos que temen las carencias? Sí, esto tranquiliza mucho a los veganos, pues la hostilidad de los médicos franceses frente al veganismo todavía es fuerte, (digo franceses, porque en Inglaterra y en los Estados Unidos es muy diferente). El vegetarianismo comienza, por el contrario, a ser bastante bien aceptado. Esta hostilidad frente al veganismo viene probable- mente de las obras de dietética de los años 1950, que fueron muy desfavorables al veganismo. Esta posición estaba probablemente basada sobre la observación de algunos casos de veganos que no habían respetado ciertas reglas de base (especialmente sobre la vitami- na B12).

 Aún rarísimos en Francia, los médicos vega- nos constituyen por su propia existencia una res- puesta serena y credible a las alegaciones alarmistas de sus compañeros de profesión en aquello que se refiere al veganismo. Una ali- mentación vegana bien llevada (acompañada de suplemento con vitamina B12) no causa en absoluto ninguna carencia. Las últimas investi- gaciones científicas hechas por médicos que no son veganos, además son muy claras sobre este asunto.

Las grandes revistas médicas internaciona- les, generalmente en inglés, que hacen un loa- ble esfuerzo de rigor científico, son muy favora- bles al vegetarianismo. Les invito vivamente a

consultar la posición oficial de la Asociación  Americana de Dietética (en la web: www.eatright.org/public), que ha hecho una sín- tesis de alrededor de 250 artículos publicados en todo el mundo.

Y consultando uno de los motores de la in- vestigación médica, quizás el más célebre del mundo: www.ncbi.nlm.nih.gov, cada cual po- drá verificar por sí mismo que la gran mayoría de los científicos que han estudiado la cuestión son favorables al vegetarianismo.

¿Cuáles son sus principales inquietu- des y las respuestas que se aportan?

Como todo régimen alimentario, omnívoro o vegetariano (o vegano) hay un cierto número de reglas básicas a respetar:

1) Hacer tres comidas al día, o mejor cuatro.

2) Tener una alimentación variada que contenga frutas, verduras, hortalizas, (tomadas crudas o cocidas), cereales integrales (pastas, pan integral, etc.), legumbres, semillas, maíz, arroz, leche de soja con suplemento de calcio, tofú, etc.

3) La alimentación debe permitir que la per- sona mantenga un peso estable.

Si se gana o se pierde peso más allá de los valores límite en la horquilla del peso ideal, quiere decir que hay un error alimentario en alguna parte, el cual puede ser cualitativo o bien cuantitativo. La vigilancia del peso es un indi- cador fácil de realizar y nos puede rendir un buen servicio.

Los puntos específicos en el vegetarianismo a tener en cuenta son los siguientes:

1. Un suplemento de vitamina B12 es indis-

pensable.

2. Debemos utilizar una fuente fiable de cal- cio como la leche de soja con un suplemento de calcio (verificar este punto en el envoltorio), tofu preparado con sales de calcio (esto ya esta más o menos generalizado), col china, bróculi, ciertas semillas germinadas.

3. La vitamina D está prácticamente ausente de los vegetales, pero el ser humano la fabrica fácilmente a partir de la exposición al sol, diez minutos por día, dejando descubiertas manos, brazos y cara es suficiente. Aquellos que tenien- do la piel mate o que no se exponen jamás al sol deben prever un suplemento de vitamina D2 (la vitamina D3 es de origen animal).

Si estas reglas son respetadas, especialmente para la vitamina B12, no debéis tener ningún temor, no tendréis ninguna carencia.

No sólo no tendréis ninguna carencia, sino por añadidura, tendréis importantes beneficios en vuestra salud, con una disminución de en- fermedades cardiovasculares, de ciertos cánce- res (colon y próstata), del riesgo de contraer una diabetes de tipo 2 o de llegar a ser hi- pertenso. Estas enfermedades, muy frecuentes, son verdaderos flagelos. Esto da realmente ga- nas de hacerse vegetariano.

¿Qué le indujo a hacerse vegano? Primero fui vegetariano durante 15 años, antes de adoptar el régimen vegano.

Es la toma de conciencia del gran sufrimien- to de los animales, una idea que tuve desde mi adolescencia, y que me hizo tomar esta deci- sión. Había visto a mi abuelo materno matar conejos (él utilizaba una técnica consistente en desangrarles). Esto me hizo reflexionar más so- bre la cuestión del sufrimiento animal y sus jus- tificaciones. Hasta un período reciente, tenía la falsa idea que el régimen vegano comportaba peligros para la salud. El discurso entre los médicos franceses era: régimen vegetariano, ¡ok!; régimen vegano, ¡cuidado, peligro! In- quieto por la salud de mis amigos, con quienes

me codeaba, hice las investigaciones necesa- rias en la literatura médica internacional. Com- probé que sus temores no tenían un fundamento científico, como lo hemos visto al principio de la entrevista.

 Así pasé con toda suavidad al veganismo, sabiendo a la vez que era una evolución lógica teniendo en cuenta mis convicciones.

¿No es demasiado duro defender esta posición en el sector médico?

La respuesta es claramente no, esto no es tan difícil. Las pruebas científicas están aquí, y  un médico un poco honesto no puede sostener que el vegetarianismo bien llevado sea peligro- so, siempre y cuando el se haya tomado la mo- lestia de documentarse un poco en la literatura médica reciente.

¿Es más bien optimista o pesimista por el porvenir del mundo?

Estoy preocupado. La obsesión del corto pla- zo y sus corolarios y la ausencia de visión a largo plazo mina nuestras sociedades. Nadie ve más lejos de la punta de su nariz y cada cual defiende egoístamente su propio interés, no dudando en sacrificar el interés general. Esto es verdad tanto en el ámbito individual como en el gubernamental, (a menudo los propios gobiernos frenan medidas reformistas y por tan- to necesarias, a causa de una mentalidad ultraconservadora).

Decir la verdad, en nuestra sociedad, es arriesgado. A veces provoca controversia, in- cluso en ocasiones está prohibido o dificultado. Pero tarde o temprano, siempre se impone, a veces cuando ya no hay otra opción ni reme- dio.

* * *

Entrevista realizada por Sophie Morainville, miembro de la «Alliance Végétarienne Française».

Hice los estudios de Naturópata en Inglate- rra. Son unos estudios duros y amplios donde se conoce todo lo relacionado con el cuerpo y  las enfermedades, y como curarlas sin drogas ni venenos. Y posteriormente me doctoré con la Birchan International University.

Pero mi lucha ha sido la investigación de como se comportan las células y el porqué re- chazan ciertas medicinas y ciertos alimentos. Una lucha que arranca por haberme desahu- ciado la medicina oficial cinco veces.

Primera odisea: Salamanca 1942. Tenia 11 años de edad.

Sufrí una caída por un terraplén, y los médi- cos con sus buenas intenciones de curarme me daban medicina tras medicina. Fue un error por parte de la medicina oficial, ya que con aquella medicación me ocasionaron una fie- bre  que mi organismo en su propia defensa provocaba para librarse de los venenos de la química.

Ellos me condenaron a una amarga adoles- cencia y una cruel juventud, esos años dorados que marcan la felicidad de las criaturas. A los veintiún año desee suicidarme, y retirar el tra- tamiento, el cual me decían los médicos que tenía que seguir hasta llegar a curarme.

Decidida a morirme, retiré el tratamiento y  la alimentación, aprovechando unos días de au- sencia de mis padres; me encerré en un cuarto con un botijo de agua. Mi sorpresa fue muy 

Historia de las odiseas clínicas

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