2.4 CHANNEL EQUALIZATION
2.4.2 Decision Feedback Equalizer
En su investigación sobre este concepto, Courtés revisa numerosas significaciones del término y a partir de allí propone una metodología para su análisis desde la perspectiva teórica de la semiótica discursiva. Desde esta perspectiva, Courtés presenta en 1983 su tesis doctoral dirigida por Greimas, en la cual realiza un estudio de la noción de motivo, inscrita en la organización paradigmática y sintagmática de lo figurativo. En ella propone una organización de las configuraciones discursivas o motivos que posibilita orientar una metodología para su análisis, tal como aparece en Le conte populaire: poétique et mythologie (1986) y Análisis semiótico del discurso (1990), y que desarrolla a partir del análisis del motivo de “la carta”:
El término motivo designa, a menudo, un micro-relato recurrente: en este sentido, es sinónimo de configuración.
En un sentido más restringido, se puede denominar también motivo a un conjunto recurrente de figuras, independiente de la forma temático-narrativa, que lo asume contextualmente: se trata más bien, entonces, de una especie de cristalización socio-cultural de un código mítico que organiza el nivel figurativo profundo.
Se llamará así motifema a la realización en el discurso de un motivo dado. (Courtés en: Greimas y Courtés, 1986: 172)
El problema de los «motivos» es situado por Greimas y Courtés en el marco de las relaciones entre los componentes temático, figurativo y axiológico de los discursos, tal como se lee en la entrada «Motivo» del Tomo I del Diccionario de Semiótica:
El motivo aparece como una unidad de tipo figurativo que posee, pues, un sentido independiente de su significación funcional con relación al conjunto del relato en el que se sitúa. Si se considera a la estructura narrativa del relato ―con sus recorridos narrativos― como una invariante, los motivos se presentan entonces como variables, y a la inversa: de ahí la posibilidad de estudiarlos por sí mismos, considerándolos como un nivel estructural autónomo y paralelo a las articulaciones narrativas. Dentro de esta perspectiva, pueden asimilarse a las configuraciones discursivas tanto en lo que se refiere a su organización interna propia (lo mismo en el plano semántico que en el sintáctico) como en lo relativo a su integración en una unidad discursiva más amplia. (1979: 269)
Al abordar la noción de motivo como «configuración discursiva figurativa», su análisis es orientando metodológicamente al de las relaciones y aspectos del nivel discursivo, sentido en cual ya en la entrada «Configuración» del Diccionario (Tomo I), se plantea:
En una primera aproximación, las configuraciones discursivas aparecen como especies de micro-relatos que tienen una organización sintáctico-semántica autónoma y son susceptibles de integrarse en unidades discursivas más amplias, adquiriendo entonces significaciones funcionales que corresponden al dispositivo de conjunto.
[…] Las configuraciones discursivas aparecen como micro-relatos. Ello quiere decir que una configuración no es dependiente de su contexto: puede ser extraída y manifestada en forma de un discurso autosuficiente. En consecuencia, se supone que el análisis de una configuración debe reconocer todos los niveles y todos los componentes de un discurso examinado a través de las diferentes instancias del recorrido generativo. Así, se distinguirán fácilmente las configuraciones temáticas
y también las configuraciones figurativas (a las que se vinculan los motivos). (Greimas y Courtés, 1979: 77-79)
Esta concepción de motivo delimita dos aspectos del análisis: por una parte lo concerniente a sus características específicas como micro-relato autónomo, y por otra parte su integración al relato que lo acoge, en el caso nuestro, a la organización propia de la novela. Según el enfoque de Courtés, un mismo dato figurativo o una figura, puede aparecer en el discurso para representar uno o distintos temas. En este sentido, al estudiar un tipo particular de relación entre los temas y las figuras o configuraciones establecidas (correspondencia entre una misma figura y diferentes tematizaciones), plantea:
Puede ocurrir que un mismo dato figurativo, o una misma figura (por lo tanto, del orden de la percepción), puede corresponder a tematizaciones, a diferentes temas. […] Sea, por ejemplo, una huelga dada. Ésta, respaldada con fotografías, aparece en la primera página de la mañana: se situará así, desde luego, en el plano figurativo. Naturalmente, cada diario propone una interpretación diferente de este acontecimiento: L’Humanité y Le Figaro adoptarán, si tal cosa sucede, tematizaciones diametralmente opuestas. Sucede lo mismo cuando en Ecuador se espera que un invitado deje algunos restos del menú en el plato, lo que en Francia se considera con reprobación: ese mismo dato figurativo (los «restos») es signo de /buena educación/ allí, de /mala educación/ aquí. […] Como vemos, es aquí donde se inscribe toda la gran problemática de los motivos, propia no solamente de la tradición popular oral ―como lo confirma, entre muchas otras, nuestra obra Le conte populaire: poétique et mythologie―, sino también de la arquitectura, de la escultura, de la pintura, etc. En todos esos casos, lo figurativo es considerado como una invariante y lo temático es identificado con una variante conceptual. (Courtés, 1991: 242-243)
Los motivos o configuraciones discursivas se caracterizan así por unas determinadas relaciones entre los componentes temático y narrativo, cuya articulación determina lo que Courtés denomina la forma temático-narrativa, donde se sitúan los roles narrativos y temáticos; y la componente figurativa, donde se sitúan los roles y figuras, que determinan a su vez la distribución figurativa. Al ser actualizados en un relato específico, los roles temáticos varían de acuerdo a los programas narrativos específicos generalmente asociados a los programas de base.
A partir del análisis del motivo de la carta, entre otros, Courtés explica las consecuencias metodológicas de este enfoque. Al analizar el conjunto de cuentos de su corpus, encuentra el motivo de “la carta”, actualizado tanto en
sus componentes temático-narrativos como figurativos, con la siguiente organización:
- Una parte invariable, donde permanecen los recorridos y los roles figurativos que determinan la configuración, ya establecidos en el análisis previo de la misma, estableciéndose una «matriz» de su organización. Al ser actualizada por un relato, estos componentes figurativos siguen existiendo independientemente de los temas propios de los nuevos relatos. En el corpus estudiado por Courtés ellos corresponden, por ejemplo a /protección/, /identificación/ e /información/. Así, en todos estos relatos en que aparece “la carta”, están también presentes los recorridos figurativos de escribir, cerrar, entregar; recibir, abrir, leer; recibir, entregar; asociados a los roles figurativos de remitente, receptor y mensajero, respectivamente.
- Una parte variable, que corresponde a la función que la configuración cumple en el discurso que la acoge, asociada a un determinado programa narrativo (de base o de uso). Esta función, está en relación con el tema que, en el relato, generalmente se asocia a un programa de base.
Estas características hacen que “la carta” tome el carácter de motivo o configuración discursiva, es decir, de un “micro-relato que posee una “organización sintáctico-semántica autónoma […], susceptible de integrarse en una unidad discursiva más amplia, adquiriendo entonces significaciones funcionales que corresponden al dispositivo de conjunto” (Greimás y Courtés, 1979: 77). Dicha organización, para el caso particular de “la carta”, es expresada por Courtés, de la siguiente forma (Courtés, 1986: 44):
Forma temático-narrativa Distribución figurativa Roles actanciales Roles temáticos Roles figurativos Figuras S1 /destinador/ /informante/ /emisor/ «escribir» «firmar» «remitir» S2 /destinatario/ /informado/ /receptor/ «recibir» «abrir»
«leer» S3 /sujeto delegado/ /informador/ /mensajero/ «recibir»
«remitir»
O /objeto/ /información/ «carta»
Al ser actualizados en relatos específicos, los roles temáticos de informador, informado, informador e información, tomarán la característica propia del tema correspondiente, por ejemplo, al analizar el cuento No. 531 (La bella de los cabellos de oro), donde el motivo de “la carta” aparece asociado al tema del reconocimiento, esta se presenta como una figura de la marca de identificación y el príncipe, cumpliendo las dos funciones de destinador y destinatario, asume el rol temático de /reconocimiento/ y figurativamente los de /emisor/ y /receptor/. Esta nueva organización del motivo de “la carta” en el relato que lo acoge, se expresa en los nuevos roles temáticos que se articulan a los roles narrativos propios de la configuración, lo cual veremos expresado en los cambios de la forma narrativa:
Forma temático-narrativa Distribución figurativa
Roles actanciales Roles temáticos Roles figurativos Figuras S1
S2 /destinador/ /destinatario/ /reconocimiento/ /emisor/ y /receptor/ «escribir» «firmar» «remitir» «recibir» «abrir» «leer» S3 /sujeto delegado/ /reconocido/ /mensajero/ «recibir»
«remitir» O /objeto/ /marca de
De esta manera, un motivo, posee una organización temático-narrativa y figurativa estructural, que varía al ser actualizada en el relato que la acoge, lo cual determina su carácter de “motivo”.
Para la presente lectura de la novela de Caicedo desde la perspectiva del viaje como motivo estructurante, apoyaremos el análisis en términos generales, en las consideraciones de Greimas y Courtés sobre este concepto y específicamente, en esta metodología de análisis propuesta por Courtés.