Apoyándonos en esta perspectiva teórico-metodológica, analizaremos el viaje como motivo configuración discursiva, inicialmente a partir de su definición en el diccionario y a continuación, su actualización en la novela de Caicedo. Como configuración discursiva figurativa, el «viaje» es un micro-relato que tiene una organización sintáctico-semántica autónoma, conformada por unos recorridos y unos roles figurativos susceptibles de ser acogidos por un relato, independientemente de los temas actualizados por esa unidad discursiva más amplia.
Como sub-relato o configuración discursiva, el «motivo del viaje» reúne los recorridos figurativos de partir, desplazarse, llegar; expresados de forma similar en los procesos de trasegar, vagar, recorrer, caminar, vagabundear, andar, etc.; y convoca los roles figurativos de viajero, excursionista, caminante, andariego, vagabundo, etc.
Estos recorridos y roles figurativos pueden inferirse de la definición de viaje que aporta el diccionario; utilizaremos el Diccionario de uso del español de María Moliner (versión en red):
viaje
1 m. Acción de viajar.
2 (inf.) Ida de un sitio a otro, por ejemplo llevando algo o para algún fin: "Hace más de diez viajes a la cocina para servir la comida".
3 Cantidad transportada de una vez, de algunas cosas: "Un viaje de agua".
4 Agua que se conduce desde un manantial o depósito, para el consumo de una población.
5 Arrancada o velocidad de una embarcación. 6 (argot) Efecto de un alucinógeno.
Las distintas acepciones del lexema «viaje» lo definen como acción y a su vez como efecto de viajar. En tal sentido «viaje» nombra el traslado en sí mismo (Ejemplo: Es un viaje hacia el sur de Cali) y también, el período en que se realiza dicho traslado (Ejemplo: El viaje tiene una duración de varios meses). Ahora bien, el proceso de «viajar» es definido como:
viajar
1 ("por") intransitivo. Trasladarse de un lugar a otro distante: "Es una persona que viaja mucho. No le gusta viajar en avión". ("por") Visitar diversos lugares o recorrer diversos países: "Ha viajado por toda Europa".
2 (argot) Estar bajo los efectos de un alucinógeno.
Catálogo
Andar, caminar, ponerse en camino, correr, lustrar, ver mundo, *navegar, peragrar, peregrinar, recorrer, ver tierras, trafagar, viático. Mareo. Tornaviaje.
De estas acepciones es muy importante resaltar el carácter intransitivo del verbo: viajar es, propiamente, una acción reflexiva que recae sobre el sujeto que la realiza: viajo, viajas, viaja.
Por su parte el sujeto de la acción, el viajero, se define como:
viajero, -a
1 adj. Se aplica al animal que se traslada de un país o región a otro. De *paso.
2 n. Persona que está realizando un viaje. Persona que relata un viaje realizado por ella.
A partir de estas acepciones se puede extraer las siguientes conclusiones: Al ser viajar una acción de carácter reflexivo o intransitivo, el viaje es un proceso en el que los roles actanciales de sujeto de hacer y sujeto de estado son cumplidos por el mismo actor.
Esto significa que el viajero (rol figurativo) tiene como roles actanciales subyacentes los de sujeto de hacer y sujeto de estado de forma concomitante. El desplazamiento, que es en sí el proceso de trasladarse de un lugar a otro, pone al sujeto en disjunción con un espacio en la medida en que lo pone en conjunción con otro.
S1
→
[(01∩S2UO
2)→
(01US
2∩O2)] Función de transformación o acto desplazamientoS1: Sujeto de hacer
S2: Sujeto de estado
O1: Espacio 1
O2: Espacio 2
Este enunciado significa que el acto realizado por un sujeto (S1) equivalente al
desplazamiento, pone en disjunción con un espacio 1 (O1) y a su vez en
conjunción con un espacio 2 (O2), a un sujeto de estado (S2).
Como vimos, según la configuración del viaje, los roles de sujeto de hacer y sujeto de estado, son cumplidos por el mismo actor, y en ello consiste el carácter reflexivo de la acción de «viajar».
En cuanto al rol temático del sujeto de hacer y del sujeto de estado, aquellos dependen de los temas específicos del relato en el que esta configuración se actualice. Por ejemplo, si se trata de un relato donde el tema es la libertad representada por un viaje que emprende alguien para liberarse, se dirá que el motivo del viaje figurativiza la libertad y que los roles temáticos de liberador y liberado, son asumidos por el viajero, que es en sí, un rol figurativo.
Utilizando la matriz propuesta por Courtés podemos representar la organización del viaje en los siguientes términos:
Forma temático-narrativa Distribución figurativa
Roles actanciales Roles temáticos Roles figurativos Figuras S1
S2 /sujeto de hacer/ /sujeto de estado/ /viajero/ «desplazarse» «partir» «llegar»
O /objeto/ /desplazamiento/ «viaje»
En sí misma, como configuración discursiva figurativa o sub-relato autónomo, el motivo del viaje reúne, entre roles y recorridos, un conjunto de figuras que son susceptibles de convocar temas y valores diversos. En tal sentido, por ejemplo, a /desplazamiento/ se articula un componente espacial: /movimiento/ y /direccionalidad/ y a su vez, temporal: /duración/; los cuales, al ser narrativizados y discursivizados en relatos específicos, pueden situarse en recorridos de /alejamiento/ o por el contrario, de /acercamiento/;
de /huída/ o de / búsqueda /; de /evasión/ o de /exploración/, etc. Un ejemplo nos permitirá precisar las consecuencias metodológicas de estos aspectos en el presente análisis:
Supongamos que, a nivel de las estructuras narrativas, existe un programa narrativo a cuyo actante-objeto se le ha investido el valor libertad (valor que depende de la estructura modal del poder); al ser inscrito este objeto como disjunto del sujeto, el valor libertad constituirá el objetivo del recorrido narrativo del sujeto. Desde este momento, la inscripción de dicho recorrido en el discurso puede dar, por ejemplo, a la espacialización y, por este hecho, el recorrido «libertad» podrá ser tematizado como el recorrido «evasión». Sin embargo, la evasión sigue siendo todavía un recorrido abstracto: nuevas investiduras semánticas pueden figurativizarlo al presentarlo, por ejemplo, como un embarque hacia mares lejanos. Se dirá, entonces, que un recorrido narrativo dado puede convertirse, durante la discursivización, o bien en un recorrido temático o bien ―en una etapa ulterior― en un recorrido figurativo, y se distinguirán, así ―considerando los dos procedimientos de figurativización y tematización―, dos grandes clases de discursos: los discursos no figurativos (o abstractos) y los figurativos. (Greimas y Courtés, 1979: 354).
A su vez, puede decirse que, como «configuración discursiva» (figurativa), «viaje» puede ser actualizada en los recorridos figurativos de partir, caminar, llegar (desplazamiento a pie); tomar un vehículo, recorrer las calles; o un avión, o un barco, etc., asociados a los roles figurativos de viajero, paseante, caminante, excursionista, explorador, pasajero. En el caso específico de esta novela, esta configuración discursiva se actualiza en el recorrido realizado por María del Carmen desde su partida de la casa de sus padres hasta su establecimiento en el apartamento donde escribe su relato, y a su vez, en los desplazamientos particulares o parciales por la ciudad de Cali, realizados en distintas direcciones durante su búsqueda.
En este marco, el paso siguiente se organiza, a grandes rasgos, en torno a la pregunta ¿a qué temas y valores ―axiología― corresponde en la novela el motivo del viaje?
Hasta ahora nos hemos referido al recorrido de María del Carmen de manera figurativa general, es decir, como recorrido «actorial». Como organización narrativa subyacente, dicho recorrido actorial tiene su correlato en la forma de programas narrativos de base y de uso, articulados en un «recorrido narrativo» (de María del Carmen como sujeto de búsqueda), integrado a un «esquema narrativo canónico» subtendido por una «estructura contractual» que remite a
la axiología y valores en juego. En dicho marco, el motivo del viaje puede integrarse o como programa narrativo de base o como programa narrativo de uso. Así, por ejemplo:
[…] en el cuento popular francés, el motivo «matrimonio» ocupa posiciones y desempeña funciones diferentes (pudiendo, por ejemplo, constituir el objeto de la búsqueda de un programa narrativo de base, o por el contrario, servir de programa narrativo de uso). (Greimas y Courtés, 1979: 269)
En el caso específico de esta novela, lo que se observa es que en el nivel superficial de discurso, el motivo del viaje se manifiesta ―actualizándose como configuración figurativa― bajo la forma de recorridos figurativos que articulan desplazamientos y estaciones a través del espacio de la ciudad. Realizado por María del Carmen en el rol figurativo de la adolescente que «se va» (caminante o andariega), posibilita su abandono de la casa paterna para poder disfrutar de la música y el baile con autonomía y libertad. A su vez, como organización narrativa subyacente, los desplazamientos y estaciones tienen su correlato en programas narrativos que como sujeto, ella realiza en busca de los objetos de valor que figurativizan su emprendimiento. En este sentido, la estructura sintáctico-semántica del viaje («desplazamiento de un lugar a otro»), se integra a la estructura sintáctico-semántica de la novela («búsqueda de la propia identidad»).
Es necesario, por consiguiente, referirse a la concepción de «esquema narrativo canónico», «recorrido narrativo» y «programa narrativo», para precisar la utilización teórica y metodológica que se hará de estos conceptos en esta lectura de la novela.