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Decision Rules

In document Essays on Sovereign Debt Crisis (Page 92-96)

3.4 Quantitative Results

3.4.2 Decision Rules

Esta forma triádica visible en el análisis del Ser griego puede reconocerse más allá del ámbito estrictamente griego y remontarse hasta la más remota historia humana. Lo ontológico, como estructura que fundamenta lo real, es aludido en toda manifestación. En nomenclatura hermenéutica, el fenómeno siempre muestra un más allá. Todo “para sí” implica un “en sí”. Desde la hermenéutica la estructura de lo real se considera histórica, pero desde otros puntos de vista se considera lo contrario. Sea una u otra la respuesta, los elementos que nosotros buscamos, en el caso de sean históricos, los consideramos tan fundamentales que pueden ser reconocidos en contextos culturales dispares. Si tales elementos estructurales fueran históricos diríamos que son de larguísima duración: tan larga que son interculturales. Pero sin duda, sería más fácil hacer casar nuestra propuesta con la del psicoanálisis (los símbolos fundamentales como sublimaciones de tendencias instintivas)629 o la de la Tradición primordial (los

símbolos fundamentales como reflejo de los símbolos revelados originalmente).630

La distinción entre símbolos masculinos y femeninos parece ya darse en los más remotos signos de la humanidad. Los signos de época paleolítica que acompañan a los dibujos de las cavernas son muy numerosos. Se han explicado afirmando que son trampas de caza, trampas-choza para cazar espíritus, armas, etc., basando tales explicaciones en lo parecidos de formas entre los signos y ciertos instrumentos localizados por la etnografía. Leroi-Gourhan critica duramente las excesivas extrapolaciones de la etnografía a la prehistoria que se han hecho para interpretar el arte prehistórico. Ante tal método, tan poco fiable, el famoso prehistoriador del arte propone analizar los signos de las cavernas en base a dos criterios básicos: el estadístico y el cronológico. Así, Leroi-Gourhan distingue en el arte parietal entre los que llama signos  y los que llama signos . El grupo  incluiría los signos alargados (rayas, bastoncillos, líneas de puntos) y el grupo  lo signos plenos (óvalos, triángulos, rectángulos, llaves).

Esto le sirve para afirmar que “el reparto topográfico nos aporta la certidumbre de una diferencia percibida por los Paleolíticos”.631 Tal diferencia le lleva a defender la hipótesis de que puede

distinguirse entre signos masculinos (los del grupo ) y femeninos (los del ). Tales signos acostumbran a acompañar figuras de animales, sin quedar claro si identifican su sexo, lo complementan o tienen un significado más complejo.

629 Por ejemplo, Jung, Carl G., Von Franz, M. L. (dir.), El hombre y sus símbolos, Barcelona, 2002. 630 Por ejemplo, Guénon, R., Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Barcelona, 1995.

La identificación de unos u otros signos como pertenecientes a un grupo u a otro la hace basándose en el hipotético desarrollo de tales signos desde formas itifálicas y vulvares realistas del estilo I. Los sucesivos estilos van ganando en abstracción, con el peligro progresivo de tergiversación del sentido original de alguno de los signos que emplean. Estos signos sexuados Leroi-Gourhan a menudo los identifica acompañando a un animal, a su vez clasificable según su especie. De esta forma reconstruye un universo de relaciones que si bien no queda claro su sentido, sí queda claro cuáles son algunos de sus elementos estructurales. En base a la topografía y la estructura de relaciones reconocida, las heridas que presentan algunos animales son asimiladas a los signos femeninos (“parece como si el signo femenino y la herida fuesen intercambiables”632, como si la abertura de la herida se asimilara a la de la vulva). Por

otro lado, las famosas manos de las cavernas también las considera, aunque con menos convicción, como sustitutos en clave de ciertos animales o incluso de signos  (por las supuestas mutilaciones de algunos dedos, interpretables como códigos hechos replegando unos u otros dedos según lo que se pretendiese significar). La identificación del patrón de opuestos-complementarios de los signos de los grupos  y  la acompaña con la identificación de un patrón de oposición entre representaciones de animales. Supone como tema central los emparejamientos de bisontes o uros y caballos, a veces de parejas de bisontes o uros y parejas de caballos, vehiculados a menudo por un tercer animal, que es el mamut, el ciervo o la cabra. Los propios signos  complementan frecuentemente accidentes naturales

632 Leroi-Gourhan, A., Las religiones de la Prehistoria, ed. Laertes, Barcelona, 1994, p. 90. Izquieda y centro: variantes

de los signos masculinos y femeninos respectivamente. Derecha: emparejamiento de ambos. Extraído de Leroi- Gourhan, A., Las religiones de la Prehistoria, ed. Laertes, Barcelona, 1994 p. 85.

de la caverna (grietas o alvéolos de contorno oval), lo que le hace sugerir a Leroi-Gourhan que la caverna misma, y sobre todo tales recovecos, tiene un sentido hembra.633

Si tales agrupamientos de signos no son fortuitos y son la clave de cierto código, debería suponerse que los objetos de arte mobiliar bien podrían reflejar al menos algunos de esos grupos. Esa es la hipótesis que el prehistoriador defiende, diciendo por ejemplo que parece “más que probable que el bastón perforado represente las mismas asociaciones simbólicas que el arte parietal [...]. Es posible que ese objeto tuviera un uso puramente simbólico, pero también puede ser que la operación de enderezar una azagaya se percibiera como un acto en el que desempeñaba un papel esencial el ciclo de correspondencia hombre-mujer, caballo-bisonte, azagaya-herida”.634

De la hipótesis de Leroi-Gourhan nosotros recuperamos fundamentalmente dos cosas:

a) Por un lado, la antigüedad de la oposición entre símbolos hembra, símbolos macho y símbolos de la unión de ambos (cabría preguntarse si ésta equivale al hijo).

b) Por el otro lado, las características de cada una de esas categorías: lo femenino es lo ovalado, circular, triangular, cuadrangular, etc. Lo masculino es lo lineal y puntual.

Los símbolos del recipiente y los de la espada o bastón, que nos servirán más adelante para nombrar ciertos isomorfismos entre símbolos, se reflejan ya en el arte conservado más antiguo de la humanidad. Los símbolos de la unión de ambos, del hijo, aunque son los más difíciles de interpretar, sin duda evocan la pluralidad de los entes, la multiplicidad de las cosas, el mundo como resultado de la unión entre la figura y lo que la subyace.635

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