(H) STOCK OPTION PLAN
DEFERRED TAX LIABILITIES
Según Gómez del Estal (2004: 775), esta gramática «presenta una descripción muy
56
completa de las unidades básicas y, probablemente, es el manual de gramática más consultado por los profesores de ELE». Como su propio nombre indica, esta obra se inscribe bajo la estela del método comunicativo, esto es, tiene como objetivo enseñar los recursos lingüísticos con un fin comunicativo. La obra consta de dos tomos: el primero, De la lengua a la idea y, el segundo, De la idea la lengua102. En el primero, se dedica un capítulo a la descripción exhaustiva de las perífrasis, mientras que, en el segundo, se organizan los contenidos lingüísticos bajo diversas funciones comunicativas. En el caso de las perífrasis, en este tomo segundo, como no podía ser de otra manera, aparecen en varios momentos.
b) Tratamiento de las perífrasis
Como se ha comentado, en el análisis de las gramáticas, se hará especial hincapié, sobre todo, en lo que se refiere a los valores señalados para las perífrasis seleccionadas (cf. supra § II 2), aunque también se recogerá la forma en la que se traten el resto.
La definición de perífrasis, aparece en el tomo I, en el capítulo “Las perífrasis verbales” (1995: I, 135-169), y, además, en este capítulo, el autor indica que se expondrá el tema poniendo el énfasis en «aquellos puntos que parezcan más significativos para la interpretación y el uso adecuado de dichas expresiones» (ib.: 135), en definitiva, con el fin último de mostrar el funcionamiento de la lengua como sistema comunicativo. En la definición, prima la visión de la unicidad semántica y no se alude, en cambio, a la unidad sintáctica que estas representan103:
Las perífrasis verbales son expresiones compuestas por un verbo [al que denomina operador104] seguido del infinitivo, del participio pasado o del gerundio de otro verbo,
introducidos o no por preposiciones, en las que el verbo conjugado y la forma del otro verbo que lo sigue forman un todo semántico y no son interpretables por separado.
(Matte Bon,1995: I, 135)
Bien es cierto que, además de presentar esta definición, advierte que no se va a centrar en las teorías semánticas o sintácticas en relación con las perífrasis ya que el objeto de la obra es radicalmente distinto105.
102 Para sistematizar qué funciones comunicativas asocia el autor con cada perífrasis e, incluso, con cada
tiempo en el que se encuentre la perífrasis, se ha elaborado una tabla, que se encuentra en el anexo VI. En esta tabla se incluyen, por orden de aparición, todas las perífrasis que aparecen a lo largo de la obra.
103 La unidad sintáctica de las perífrasis verbales es crucial para que el alumno comprenda, por un lado,
el comportamiento de las mismas en los sintagmas, así como, por otro lado, ciertas características en relación al discurso referido, posición de los clíticos, etc.
104 Término que podría inducir a confusión. A nivel discursivo, también existen unas formas lingüísticas
denominadas operadores (discursivos) y que nada tienen que ver con las perífrasis verbales. Es decir, esa denominación del primer elemento de las perífrasis verbales puede llevar a considerarlas como elementos que actúan en el nivel discursivo cuando realmente lo hacen en el nivel sintáctico.
105 Sin embargo, en mi opinión, es relevante hacer alusión al funcionamiento sintáctico de la estructura
57
En el capítulo destinado a las perífrasis verbales del primer tomo, tras conceptualizar la unidad, lleva a cabo una descripción de algunas de ellas. En ocasiones, de forma acertada, aúna varias perífrasis que comparten valores para definir, entonces, en qué se diferencian y cuáles son las restricciones de uso y los valores que comunican según diversos condicionantes. En este capítulo, además de describir lo referente a las perífrasis, el autor también expone lo relativo a otras estructuras en las que aparece un verbo en forma personal y otro en forma no personal pero que, de ningún modo, constituyen perífrasis. Las perífrasis que describe, de diversas formas, en los dos tomos106, son:
- En un primer momento, en el tomo I, trata, por extenso, las perífrasis modales <tener que + inf.> y <deber + inf.>, para fijar los valores que, bajo determinados condicionantes, comunican estas perífrasis. Recoge la diferencia básica entre ellas y, también, en este punto, incluye la perífrasis <deber de + inf.> y menciona la neutralización existente entre deber y deber de107.
- En un segundo momento, describe las perífrasis <haber de + inf.> de forma sucinta y, añade, un poco más adelante, la perífrasis, bastante común en el habla actual, <hay (haber) que + inf.> en relación con la expresión de la necesidad de manera impersonal. En el tomo II, a propósito de esta perífrasis, sostiene que, en un enunciado negativo, expresa la «necesidad de que no se haga algo» (1995, II: 63)108.
- En tercer lugar, se ocupa de las perífrasis con ir y venir, dentro de las que incluye: <ir a + inf.>, <venir a + inf.>, <ir + ger.> y <venir + ger.>. Como cabe esperar, se detiene en la primera para exponer la mayoría de los valores ya comentados109 (cf. supra § I 2.4.1). Cuando trata <ir + ger.>, solo alude a dos valores de la misma, por un lado, la idea de progresión, relacionada con el valor prospectivo y gradual de esta y, por otro lado, el valor
llegar a fosilizar errores. Asimismo, esta definición de perífrasis, que da prioridad a la unicidad semántica, responde a los principios metodológicos bajo los cuales se sitúa esta obra. Por mi parte, considero que esta definición podría confundirse con estructuras no perifrásticas e, incluso, con locuciones verbales (echar a
perder, por ejemplo). Por ello, en este trabajo, se defiende la idea, apuntada por Rojo (1974), y después
aceptada por Yllera (1999) (cf. § II 1.2), de que la perífrasis verbal constituye una unidad sintáctico- semántica.
106 En este momento, en lo referido al tomo segundo, solo se hará alusión a aquellas imprecisiones
detectadas o, también, a lo referente a algunos de los valores que complementen lo descrito en el primer tomo. La relación de todas las perífrasis que en este aparece, como se ha citado (cf. n.102), están recogidas en el anexo VI.
107 A propósito de esta neutralización, la NGLE (2009: 2144) aconseja usar la perífrasis <deber + inf.>
con el valor de probabilidad y nunca al contrario, es decir, se considera incorrecto el uso de <deber de + inf.> como perífrasis de obligación. En esta obra, dicha neutralización no aparece explicada de forma clara.
108 Cuando realmente, con la negación de esta perífrasis, más bien, se está indicando la prohibición o la
no obligación (cf. NGLE, 2009: 2145-50).
109 Sin embargo, no trabaja, por ejemplo, con el valor exhortativo en primera persona del plural de
indicativo (Vamos a empezar ya), aunque sí alude a este uso con la forma en subjuntivo (No te vayas a
58
reiterativo, para el que aconseja la utilización de las perífrasis <andar / llevar + ger.>. Por lo tanto, como se puede observar, no se ocupa de otros usos comunes de esta perífrasis, tales como el valor incoativo y el valor distributivo. Por último, al presentar la perífrasis <venir + gerundio>, solo señala que esta perífrasis sirve para presentar «algo que progresa o se repite en el pasado y se acerca al presente»110 (ib., I: 154). Para cerrar este apartado, sintetiza y concluye: «es un grave error hablar de “acciones próximas” al explicar los usos de ir a + infinitivo ya que esto equivale a querer ver fuera de la lengua, en el mundo, algo que es única y exclusivamente lingüístico (…)»111 (ib.: 155).
- En cuarto lugar, introduce las perífrasis con estar + inf.: <estar a punto de + inf.>112, <estar a + inf.>, <estar al + inf.>, <estar para + inf.> y <estar por + inf.>. En la descripción de las mismas, alude a su valor básico. Al ocuparse de la tercera, sostiene que «en algunos casos, seguida de un infinitivo o de un sustantivo, puede tener sentido más próximo a estar dispuesto o tener ganas de» (ib.: 156). En este punto, resulta oportuno señalar que el autor está confundiendo dos recursos lingüísticos: por un lado, la perífrasis <estar para + inf.>113, que significa inminencia, y, por otro lado, una estructura preposicional atributiva, en la que alternan el infinitivo y un sustantivo, y que indica la finalidad de alguna acción114. A su vez, en el segundo tomo, recoge la perífrasis <estar +
ger.> en varios momentos, pero, cuando expone que sirve para hablar del presente, el autor comenta que no se usa nunca para demostrar la forma en la que se hace algo, ya que, según él, remite a lo extralingüístico, y propone el siguiente ejemplo: Mira bien: cojo una hoja blanca, la doblo…así…Ahora la corto en dos115.
- En otros momentos, también recoge la perífrasis <ponerse a + inf.>, dentro de la cual alude a su valor básico (cf. § II 2.4.3) y, de forma acertada, a las restricciones basadas en el aspecto léxico del predicado; la perífrasis, que solo aparece en el tomo primero, <echar
110 Esta descripción del uso debería mejorarse ya que, más bien, esta perífrasis indica que algo se repite
desde el pasado y sigue siendo así en el momento del habla o del marco temporal en el cual se inscriba el discurso.
111 Esta afirmación no se considera del todo oportuna, ya que esta perífrasis presenta un valor incoativo
claro en algunos contextos que, quizás, se pueden explicar haciendo alusión a “acciones próximas”.
112 Esta es la única que aparece en el tomo segundo, sirviendo a la función de expresar la inminencia de
algo. No obstante, en ese momento, añade una referencia al punto en el que trata el resto de perífrasis en el primer tomo.
113 Para la descripción de esta perífrasis, vid. NGLE: 2171, § 28.10k-28.10l.
114 Además, otra de las perífrasis incluidas en este grupo es una locución verbal: <estar al + inf.>. De
hecho, el ejemplo que propone es con la forma llegar, y constituye, sin duda, una locución verbal. Para este último aspecto, cf. Gómez Torrego, 1999: 3342 § 51.1.6.
115 En este caso, en mi opinión, también es posible utilizar la perífrasis. De hecho, cuando comenta que
esta perífrasis alude a lo extralingüístico, cabe recordar lo aducido por Fernández de Castro en torno a la determinación actualizadora que caracteriza a <estar + ger.> (cf.§ II 2.4.4).
59
a /romper a+ inf.> y, en línea con los estudios especializados, se refiere a la escasa nómina de verbos que puede ocupar la segunda posición. Asimismo, recoge los valores básicos de las siguientes perífrasis: <seguir/ continuar + ger.>, <dejar/ parar de + inf.>116, <acabar de + inf.>, <volver a + inf.>, y, por último, <andar + ger.>. En esta última, incorpora, además del gerundio, el participio pasado y el adjetivo117.
- Por último, en el tomo segundo, señala que, además de otras formas no perifrásticas, se usa, para expresar cuánto tiempo ha transcurrido desde un suceso, la perífrasis <llevar + cantidad de tiempo + ger. / part.>118.
c) Estructuras no perifrásticas
El autor incluye, como comentaba antes, en el capítulo del tomo primero reservado a las perífrasis, estructuras que no lo son. Estas estructuras, junto a las ya comentadas, son: “dar + complemento directo + por + {participio pasado /adjetivo / sustantivo}”, “darle a uno por + {infinitivo/ frase nominal}, “quedar en + [infinitivo / que + {presente /futuro/ condicional/ subjuntivo}]”, “salir + {gerundio/ participio pasado/ adjetivo / adverbio”}119 y, por último, “dejarse de + {infinitivo / sustantivo}”.
d) Conclusión
En suma, Matte Bon incorpora de forma acertada algunas descripciones de ciertas perífrasis e, incluso, hace alusión a determinadas restricciones de uso que resultan de interés para un estudiante extranjero. En cambio, en el capítulo del tomo primero, recoge estructuras, como si se tratase de perífrasis, que contradicen hasta la propia definición que expone al comienzo del capítulo. Es decir, considera como perífrasis verbales la unión de un verbo en forma personal con un término que no es una forma no personal, lo que resulta, por la propia definición de perífrasis que él maneja, desconcertante.
116 En este caso, sí expone de forma más extensa algunas consideraciones sobre la misma.
117 Evidentemente, las adiciones resultan incómodas: se recoge, ciertamente, el uso metafórico del verbo
andar, pero no una forma perifrástica. En esta línea, al autor, erróneamente, señala «en esta perífrasis, [a
propósito del ejemplo: es que hace unos días que anda raro, y no entiendo por qué] el participio pasado funciona como adjetivo que se refiere al sujeto gramatical de andar y, por lo tanto, concuerda con él en género y número.
118 Por un lado, con el gerundio, la perífrasis no indica lo apuntado por este autor, sino que «expresa
una acción, que, iniciándose anteriormente, se desarrolla durante cierto tiempo hasta alcanzar la época designada por llevar, previendo su posible prolongación» (Yllera, 1999: 3419) o, también, puede indicar el comienzo de la acción: Lleva ejerciendo de maestro desde los 18 años (cf. Yllera, 1999: 3419:20). Por otro, con la variante con participio, los valores que se le atribuyen en los estudios especializados no son tampoco, exactamente, los que este autor apunta (cf. Yllera, 1999: 3436-37).
119 Ante esta construcción cabría preguntarse si se trata de una perífrasis junto al gerundio o participio
pasado. El ejemplo que el autor propone es: Con todas estas discusiones saldremos perdiendo todos: lo
mejor será encontrar un acuerdo. Si sometemos la construcción a algunas de las pruebas manejadas por
Yllera (vid.§ II 1.2.1), verificaremos que no se trata de una perífrasis: Con todas estas discusiones
60
Asimismo, a propósito de las funciones que les atribuye a lo largo del tomo segundo, resulta oportuno advertir cómo la mayoría de ellas se relacionan con el plano temporal, y, de paso, con el aspecto, aunque él no lo define como tal.
Por último, en varias ocasiones, aduce que las perífrasis se refieren a lo extralingüístico. Al reconocerles tal comportamiento, en cierto modo, viene a decir que estas estructuras, al igual que los morfemas verbales (cf. Rojo § II 1.4), determinan las acciones mediante una categoría no deíctica, como es el aspecto.
1.2 Gramática básica del estudiante de español¸ Alonso Raya, R. et alii (2005 y 2012)