• No results found

The definition of a level of abstraction

‘It is precisely this that marks out a problem as being of the true scientific spirit:

2.6 The definition of a level of abstraction

Una de las características medulares de la teoría de Newton fue que proporcionó una explica- ción universal del movimiento terrestre y celeste en términos de fuerzas gravitacionales, la cual se elevó muy pronto al nivel de criterio implícito de lo que era adecuado para una explicación científica. Según tal perspectiva, una explicación científica adecuada debe ser universal, es decir, tiene que proporcionar una explicación de todos los fenómenos en cualquier ámbito particular. Newton no dio más que un respaldo cuidadoso a este principio, permitiendo que se pudieran reconocer, al menos en algunos casos, diferentes explicaciones causales del mismo rango de fenómenos: “Por tanto, para los mismos efectos naturales, debemos, en la medida de lo posible, asignar las mismas causas” (1969 —originalmente publicado en 1687—, p. 398, las cursivas son nuestras). Él mismo estaba preparado para establecer la intervención de Dios como la causa de algunos movimientos celestes además de las fuerzas gravitacionales, y pensaba que era comple- tamente apropiado hacerlo “para disertar sobre [Dios] a partir de las apariencias de las cosas, lo cual ciertamente pertenece a la filosofía natural” (1969, p. 546). No obstante, generaciones de psicólogos posteriores a Newton se han comprometido de manera absoluta con la noción de que la universalidad es la marca de la explicación científica genuina (Kimble, 1995).

Los objetos de la teoría newtoniana eran los cuerpos materiales, con masa y velocidad que, según se afirmaba, existen en todos los tiempos y regiones del espacio. Posteriores generacio- nes de investigadores de la psicología supusieron, de igual modo, que ésta y el comportamiento humano son invariables en el tiempo histórico y el espacio cultural, al grado de aseverar que es poco científico suponer que esto no pudiese ser así (Spence, 1987).

Otros dos principios que figuraban de forma destacada en la ciencia de Newton fueron ampliamente adoptados por científicos físicos de generaciones posteriores. Éstos fueron: el principio del atomismo, según el cual las entidades que forman la materia de las disciplinas científicas como los átomos, los planetas y las células pueden particularizarse sin hacer referen- cia a otras entidades y existir en forma independiente de ellas; mientras que el segundo princi- pio es el de la reducción explicativa, según el cual la mejor explicación de una entidad compleja es en términos de sus componentes materiales. Al inicio de los Principios, Newton especuló que las propiedades y el comportamiento de los cuerpos materiales complejos podía explicarse finalmente en términos de las leyes matemáticas que rigen los “corpúsculos” (o átomos) mate- riales que los componen, esto es, planteó la hipótesis corpuscular promovida por su colega Robert Boyle (1627-1691) en la introducción a su famoso texto:

Me gustaría que pudiéramos derivar el resto de los fenómenos de la naturaleza del mismo tipo de razonamiento de los principios matemáticos, porque muchas razones me llevan a sospechar que probablemente dependan de ciertas fuerzas por las cuales las partículas de los cuerpos, debido a causas hasta ahora desconocidas, se ven impulsadas mutuamente unas hacia otras y forman una unidad en figuras regulares, o se repelen entre sí.

—(Principios, p. xvii) Esta hipótesis, desarrollada con gran éxito en las ciencias físicas, llevó a muchos psicólogos a suponer que también se necesita un análisis atomista y reduccionista de la psicología y el com- portamiento humanos para constituir a ésta como una ciencia legítima.

La teoría gravitacional de Newton suele tratarse como paradigma de un sistema físico determinista, es decir, cualquier sistema en el cual, por cada suceso, hay un conjunto ante- cedente de condiciones suficientes para producirlo. Sin embargo, fue el matemático francés Pierre Simon de Laplace (1749-1827) quien dio a la teoría de Newton su interpretación deter- minista, al demostrar la estabilidad del sistema solar dentro de la mecánica newtoniana. Newton

LOS PSICÓLOGOS NEW TONIANOS 107

había postulado la intervención de Dios en tal hecho, pero Laplace le indicó de manera certera a Napoleón que no tenía necesidad de creer tal hipótesis.

Laplace representó su tesis determinista mediante la imagen de una superinteligencia capaz de conocer la posición y velocidad de todos los cuerpos materiales en cualquier instante en el tiempo y, por tanto, con la habilidad de calcular y predecir con éxito todas las posiciones y movimientos posteriores de acuerdo con las leyes newtonianas. Así, generaciones posteriores de psicólogos llegaron a considerar el principio del determinismo como una premisa fundacio- nal de la psicología científica, pese al hecho de que los físicos lo abandonaron en la primera mitad del siglo XX.

El éxito de la ciencia newtoniana también fomentó una leyenda factible, según la cual el progreso en la ciencia se logra mediante un proceso de unificación teórica continua. Así, la ley de Galileo sobre la caída libre y las leyes de Kepler sobre el movimiento planetario se desa- rrollaron de manera independiente y se limitaron, respectivamente, al movimiento terrestre y celeste; aunque después, se unificaron al integrarse dentro de la teoría gravitacional de Newton. Las diversas leyes sobre los gases, relacionadas con la presión, la temperatura y el volumen, así como la ley de Graham, la ley de Charles y la ley de Boyle, fueron establecidas en forma inde- pendiente por Thomas Graham (1805-1869), Jacques Alexandre Charles (1746-1823) y Boyle, pero posteriormente se integraron dentro de la teoría cinética de los gases. Los físicos con- temporáneos están esperando la consecución de la Gran Teoría Unificadora (GTU), que, según especulan, reunirá finalmente a las teorías de las cuatro fuerzas físicas conocidas (gravitación, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil). De igual modo, los psicólogos han tratado de desarrollar teorías del aprendizaje que integren el condicionamiento clásico y el operante (p. ej., Hull, 1937) y sueñan con elaborar una teoría universal que unifique los diver- sos principios explicativos de las diferentes ramas de su disciplina. Sin embargo, como suele lamentarse, la psicología aún está “a la espera” de su Newton.

El logro de Newton también suele asociarse con una concepción de la explicación cien- tífica empirista o positivista, según la cual las explicaciones causales y las leyes científicas no son más que descripciones de una correlación observacional, con referencias a fuerzas causales y entidades hipotéticas desechadas como recursos relativos a propiedades “ocultas”. Al final de sus Principios, Newton reconoció que no conocía la naturaleza o causa final de la gravedad y declaró “No propongo ninguna hipótesis” (1969, p. 547). Con todo, no era ni empirista ni positivista. Sin duda, concebía la gravedad como una fuerza genuina y no era contrario, en principio, a postular entidades hipotéticas para ofrecer explicaciones causales; por ejemplo, en su Opticks (1952 —originalmente publicado en 1704—) postuló “multitudes de corpúsculos inimaginablemente pequeños y veloces” para explicar la transmisión de la luz. Intérpretes empiristas decimonónicos posteriores, como Auguste Comte (1798-1857) y Ernst Mach (1838- 1916), fueron quienes caracterizaron el logro newtoniano en estos términos y mediaron en la adopción del paradigma newtoniano por parte de muchos psicólogos.

Newton fue, por supuesto, un empirista, en el sentido general en que cualquier científico posterior a Galileo lo era (en términos metodológicos). Defendía la idea de que las teorías cien- tíficas deben basarse en datos empíricos y no en la intuición racional o la autoridad clásica:

Aunque la argumentación a partir de los experimentos y las observaciones por inducción no constituyen una demostración de conclusiones generales, son la mejor forma, sin embargo, de argumentar lo que la naturaleza de las cosas admite.

—(Opticks, p. 404) Sin embargo, Newton no afirmó que las explicaciones científicas fueran algo más que descrip- ciones de una correlación observacional. No suponía que todas las explicaciones propiamente científicas fueran universales y reduccionistas o que los objetos de todas las disciplinas cientí- ficas fuesen atomistas e invariables en el espacio y el tiempo. Y nunca negó la legitimidad de las explicaciones causales finales sobre el comportamiento humano.

No obstante, todo esto fue ignorado por generaciones posteriores de psicólogos, quienes intentaron retomar el avance teórico de Newton reproduciendo estas características particula- res de su teoría. Se esforzaron en desarrollar teorías universales sobre la mentalidad y el com-

05Green(105-136).indd 107

portamiento, concebidos como entidades atomistas invariables en el espacio (cultural) y el tiempo (histórico). Asimismo, buscaron establecer leyes mecanicistas que describieran la com- binación de los elementos mentales en complejos mentales, así como la correlación de los estados mentales con otros estados y conductas mentales, y finalmente esperaban explicar- los en términos de las leyes subyacentes de combinación y correlación neurofisiológicas.