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11.2 Definitions 1 Amounts

La psiconeuroinmunología es una disciplina relativamente reciente. En este sentido cabe seña- lar, por ejemplo, que en el diccionario Thesaurus de la base de datos del Psyclit aparece

Figura 2.3 Modelo de la personalidad como causante de conductas riesgosas (Adaptado de Suls y Rittenhouse, 1990).

Personalidad

Riesgo

(conductas riesgosas)

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como término en 1992. Sin embargo, ya en la antigüedad se había sugerido una relación entre el estado mental y la susceptibilidad a enfermar, tal como expresa la tipología humoral de Hipócrates y Galeno.

Hacia finales del siglo XVII, el médico Papai Pariz Ferenc comentaba: “cuando las par-

tes del cuerpo y sus humores no están en armonía, entonces la mente está desequilibrada y aparece la melancolía; pero, por otra parte, una mente tranquila y feliz hace que todo el cuerpo esté sano” (citado por Solomon, 1993). En el siglo XIX, su colega británico J. C. Williams

afirmaba que un médico no debe concentrarse exclusivamente en lo mental o en lo orgáni- co, ya que ambos están siempre en acción y unidos inseparablemente (Solomon, 1993).

Ya en el siglo XX, Ishigami (1918) sostenía que la excitación física en los pacientes tu-

berculosos inhibe la fagocitosis, y señaló como mecanismo explicativo un dispositivo endo- crino: la adrenalina. A principios de los sesenta ya había evidencia empírica de que el estrés afectaba a la susceptibilidad a padecer infecciones virales (Jensen y Rasmussen, 1963). Sin embargo, en opinión de Solomon (1993), la psiconeuroinmunología se inicia en 1926 cuan- do los investigadores Metalnikov y Chorine, del instituto Pasteur, descubrieron que la inten- sidad de la inflamación podía modificarse por medio del condicionamiento pavloviano, lo que llevó a considerar a la respuesta inmune como un reflejo defensivo. Estos investigado- res asociaron un estímulo neutro (rascado o calentamiento de la piel del cobayo) con una inyección de una suspensión de bacilos. Al cabo de unos 15 días, la aplicación del estímulo neutro desencadenaba la misma inflamación que la inyección de bacterias, aunque de inten- sidad y duración menores. Sin embargo, pese a este descubrimiento, la psiconeuroinmunolo- gía aún era prácticamente desconocida. Lo que llamó la atención de los científicos sobre esta disciplina fueron los trabajos que Ader y Cohen llevaron a cabo en 1975 sobre la posibilidad de aplicar, precisamente, el condicionamiento pavloviano a la respuesta inmune. Estos inves- tigadores estudiaban los efectos de la variación del volumen de ingesta de una solución edul- corada en la adquisición y extinción de una aversión gustatoria condicionada. Para ello, admi- nistraron inyecciones intraperitoneales de ciclofosfamida (fármaco que produce molestias gatrointestinales) minutos después de que los roedores ingirieran 1, 5 o 10 ml de solución de sacarina. Como era previsible, la magnitud de la respuesta condicionada y la resistencia a su extinción eran directamente proporcionales al volumen de solución consumida tras una única asociación “sacarina-ciclofosfamida”. Sin embargo, lo realmente interesante de este expe- rimento fue que algunos de los animales condicionados murieron en el transcurso de las pruebas de extinción, en las cuales se administraba una solución edulcorada a los indivi- duos sin inyectarles, en ningún momento, ciclofosfamida. Una vez concluido el experimen- to, los investigadores se percataron de que la ciclofosfamida, además de sus cualidades aver- sivas también poseía propiedades inmunosupresoras, lo cual sugirió que durante las pruebas de extinción las ratas habían reaccionado con inmunosupresión condicionada al serles admi- nistrada la sacarina. En otra palabras,

habían conferido a la sacarina propie- dades inmunosupresoras, lo que pro- vocó que los roedores hubieran adqui- rido vulnerabilidad a los numerosos microorganismos patógenos que se encuentran permanentemente presen- tes en los laboratorios y que, en cir- cunstancias normales, son eliminados por el sistema inmunitario. Ader y Cohen diseñaron una serie de experi- mentos con los cuales confirmaron este hallazgo que señalaba una rela- ción íntima y virtualmente no explora- da entre el sistema nervioso central y los procesos inmunológicos.

Paralelamente se acumulaba evidencia en favor de una relación entre la mente y la inmunidad, pues empezaba a estudiarse el efecto que el estrés ejercía sobre los proce- sos inmunológicos, tanto en población animal como humana. En 1965 Solomon y Moos publi- caron un trabajo en seres humanos sobre el papel de la personalidad como factor de predis- posición a desarrollar la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune. En dicho trabajo tomaron medidas de personalidad y analizaron la presencia o ausencia en la sangre del fac- tor reumatoide en las hermanas sanas de las pacientes artríticas. Los resultados pusieron de manifiesto que las hermanas sanas con factor reumatoide mostraban un perfil que sugería un mejor funcionamiento psicológico, mientras que las hermanas sin factor reumatoide mostra- ban mayor descompensación emocional. Los autores concluyeron que el mejor ajuste emo- cional de los familiares con factor reumatoide les protege, de alguna manera, contra la enfer- medad. Este trabajo resaltaba una vez más las posibles relaciones entre “lo psicológico” y “lo inmunológico”. Fue precisamente en esta época cuando Solomon y Moos (1964) acuñaron el término psicoinmunología.

A partir de estos trabajos se inició una nueva corriente de elevada productividad cien- tífica encaminada a explorar y analizar las relaciones entre aspectos psicológicos y el funcio- namiento inmunológico, las cuales deben seguir siendo exploradas, pues aunque actualmen- te existe una evidenca bastante consolidada sobre la existencia de ellas, los mecanismos a través de los cuales se llevan a cabo no se conocen con exactitud.

Conceptualización del sistema inmunológico.