3. Bus Driver Behaviour
3.3 Factors affecting bus driver behaviour
3.3.3 Demographic factor impact on driver behaviour
sólo algunas investigaciones definen los términos utilizados, sobretodo los trabajos institucionales no lo realizan. Hay pocas referencias acerca de qué es la deserción y a quiénes se considera como desertores, aunque resulta importante si tomamos en cuenta que muchos jóvenes abandonan sus estudios sólo temporalmente. Tal es el caso de Legorreta (2001) de Piña y Pontón (1997) y de Abarca y Sánchez (2005).
Un grupo de los trabajos que sí definen al abandono lo hacen con base en lo establecido formalmente por la institución, es decir, lo consideran como el acto de dejar la escuela y a los estudiantes que no están inscritos como desertores. En este tenor se encuentran los de Chaves (2002) así como los de Chaín et al. (2001), Cú Balán (2004), Romo y Fresán (2001), De Garay (2004, 2005) y Allen (2000). Cabe mencionar que en algunos casos, como el de Chaín et al. (2001) y De Garay (2004, 2005), si bien el tema tratado es el del desempeño escolar, no tratan en particular el del abandono.
Encontramos por otro lado una crítica importante a la falta de precisiones conceptuales en Durán y Díaz (1990) quienes consideran que las normativas institucionales expresan apreciaciones imprecisas y demasiado generales. Camarena et al. (s/f) desarrollan ampliamente el término rendimiento académico, problematizando de forma puntual su utilización en el ámbito educativo indica: “existen criterios y procedimientos diversos al tratar de definir y traducir operativamente el desempeño. Además, estos intentos están aún lejos de ofrecer una explicación completa de la problemática que conlleva, pues la manera parcial o reduccionista en los enfoques y su tratamiento acrítico han creado un vacío conceptual, ya que no se cuestionan la serie de implicaciones teóricas, metodológicas y aún técnicas en el estudio del rendimiento” (Camarena et al. s/f: 2). Rodríguez y Leyva (2007) igualmente toman en cuenta las limitaciones de simplemente definir el abandono, dadas sus implicaciones descriptivas y explicativas.
Por otro lado, los trabajos de De los Santos (1993), Tinto (1989, 1993a, 1993b) Andrade (2002) y la ANUIES (2000) muestran mayor profundidad en la definición del rezago, deserción y eficiencia terminal entre otros. De los Santos reflexiona en torno a las implicaciones de considerar a la deserción como sinónimo de palabras que tienen elementos semánticos de corte militar. En cambio propone la utilización de otros términos como drop out -que puede traducirse como desaparición de alumnos-, student attrition – como pérdida gradual o disminución de estudiantes- y student departure -abandono
escolar-, lo cual, desde su punto de vista evita “el uso de palabras con connotación valorativa establecida” (s/f: 2).
El autor distingue entre los diversos enfoques interpretativos que ha tenido la investigación en este campo, lo que permite al lector tener un contexto general sobre el tema. Hasta antes de la década de los noventa, indica, los estudios sobre deserción proponían explicar el abandono con base en una variable única (teoría psicológica, social, económica, teorías organizacionales e interaccionales).13 De tal manera que considera más adecuado generar un enfoque que sume, no reste los factores que posiblemente inciden en el abandono.
Andrade por otra parte, intenta generar una propuesta para replantear la definición de la deserción y los desertores dado que “la conceptualización del fenómeno en esos términos oculta la complejidad que lo constituye” (2002:97). El fenómeno debería ser entendido dentro de procesos de inclusión, desinclusión y exclusión de estudiantes universitarios.
Mención especial merecen las investigaciones realizadas por Vincent Tinto. El autor ha tenido una importancia significativa en todo el contexto de los estudios sobre trayectorias escolares y abandono escolar desde sus primeros trabajos publicados en los años setenta14. Uno de los elemento más importantes en su obra, es la enunciación de qué jóvenes que abandonan la escuela pueden considerarse desertores. Para Tinto no todo abandono debe definirse como deserción escolar. Debido a que hemos definido a todos los casos en los que un estudiante deja sus estudios como deserción, dejamos de lado una multiplicidad de aristas y elementos existentes en el fenómeno, “mucho de lo que sabemos es un error o al menos ha sido malentendido. Una buena cantidad de la literatura está llena de retratos estereotipados de los estudiantes que abandonan” (1993a: 3)15.
Debe diferenciarse, indica, entre motivos personales (es decir, no necesariamente
13 A partir de la década de finales de los años ochenta la bibliografía sobre el tema de la deserción se ha dirigido a las explicaciones
desde lo institucional (relacionados con trayectorias escolares, procesos de integración a la vida escolar) y a otros estudios que incluyen elementos culturales y antropológicos. Sobretodo con la traducción de algunas obras de Vincent Tinto en la década de los ochenta, se ha restado importancia a perspectivas que otorgan a un solo aspecto de la realidad la capacidad de comprender el fenómeno.
14 Como podrá verse a lo largo de este trabajo, una cantidad considerable de autores han utilizado los trabajos de Tinto en su
planteamiento teórico y metodológico en torno a problemas de retención escolar, trayectorias escolares, abandono y eficiencia terminal. En particular, de los autores revisados en este análisis podemos mencionar a la ANUIES, Pérez Franco, De los Santos, Romo y Fresán, Allen, De Garay y Durán y Díaz, es decir, todos los trabajos que incluyen una revisión teórica o no exclusivamente cuantitativa sobre las trayectorias escolares.
15 Las citas utilizadas en este trabajo sobre el libro Tinto, V. (1993), Leaving college: Rethinking the causes and cures of student attrition
entendidos como un problema para los propios individuos y la institución) de otros en los que están implicados la trayectoria académica y las dificultades de integración al sistema escolar. De esta forma, Tinto distingue el impacto de la institución, la cultura y la sociedad, así como los aspectos temporales y espaciales. Es decir, el abandono institucional es diferente al del sistema y al que sólo es temporal “(la) deserción no sólo depende de las intenciones individuales sino también de los procesos sociales e intelectuales a través de los cuales las personas elaboran metas deseadas en la universidad” (Tinto, 1989: 4).
Por otro lado, en relación con el alcance de los documentos igualmente encontramos diferencias considerables. Reconociendo que no todos los autores tienen la intención de realizar trabajos explicativos o bien estudiar a profundidad el abandono, sí es posible realizar algunas apreciaciones generales. Un conjunto importante de los documentos son descriptivos, aunque algunos logran realizar un análisis novedoso sobre el abandono escolar.
En general, las investigaciones vinculadas o institucionales parecen concebir al rezago como algo que se refiere exclusivamente al desempeño previo, al aprovechamiento y a las condiciones socioeconómicas, no son tomadas en cuenta otras variables. En algunos casos se delinea la intención de abordar el tema de manera más compleja, para lo cual son utilizados aspectos de índole cualitativa o variables que atienden a cuestiones culturales o motivacionales (De Garay, 2005).
En muchos casos, este tipo de estudios realizan propuestas de medición teniendo como objetivo general la generación de políticas institucionales. Entre ellos se encuentra el trabajo de Blanco y Rangel (2000), quienes realizan una propuesta alternativa para medir la eficiencia terminal en poblaciones con altos niveles de agregación en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como Rangel (2004) quien propone un método para conocer las proyecciones de la trayectoria escolar de los alumnos como un “avance esperado en un momento temprano de la carrera del alumno, y predecir con esta información la manera en que la trayectoria de cada uno evolucionará” (Rangel: 2004, 3). Esto se aborda con mayor profundidad a continuación.