• No results found

7 Future skills needs Chapter summary

7.2 Current and future skill needs

7.2.2 Demographics

A finales del 2007 se reúne la “Mesa Diversa de Mujeres” ,74 hace seguimiento a cada uno de los derecho del PIOEG y plantea “la importancia de tener una instancia de interlocución directa con lasautoridades de la Administración Distrital” [Lucy Niño, Movimiento]; para darle vida a la propuesta, las femócratas75 en alianza con las representantes del Concejo de Bogotá impulsan la normatividad que respalda un organismo de carácter técnico y político, que representa las necesidades e intereses de las mujeres que habitan el Distrito Capital76.

Desde una reflexión más elaborada sobre su dinamismo, cuya “preocupación fundamental … era como hacer una política pública que fuera dialogante con las demandas y necesidades de las mujeres” [Martha Buriticá, femócrata], se plantea, para dar inicio al primer CCM, una metodología participativa, informada y cercana a la pluralidad de mujeres para que se postularan y/o eligieran por tres años a partir del 8 de marzo de 2008, las representantes de

organizaciones y movimientos de mujeres y sectores sociales, para el ejercicio de corresponsabilidad sobre el reconocimiento, restitución y garantía de los derechos de las mujeres. p. 7. En el Plan de Desarrollo Distrital crea el Programa Bogotá Positiva con las Mujeres y la Equidad de Género.

73 Las Agencias de cooperación que han estado apoyando acciones instrumento en la PPMYG han sido: Agencia de Cooperación Española,

UNIFEM y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional -ACDI-.

74 Según la entrevista a Martha Buriticá el nombre sale a partir de un diálogo de saberes con representantes de organizaciones sobre qué

tipo de instancia sería, cuál sería la funcionalidad y en términos de participación política qué significado tendría para las apuestas de las mujeres, y Adiela Dagua, una representante afrodescendiente propone que sea “un diálogo de la diversidad”.

75 Cuando las femócratas recapitulan la memoria, hacen un reconocimiento al tesón, sabiduría y visión estratégica de mujeres como Juanita

Barreto Gama, Diana Marcela Gómez y Martha Buriticá, gestoras y coequiperas del MSM en estas iniciativas de representación y participación ciudadana.

66 los derechos del PIOEG, las localidades y los grupos poblacionales, quienes “posicionan no solamente las demandas de su propio grupo identitario o derecho, sino también las agendas acordadas por el consejo” [Hilda García, Movimiento].

Este espacio consultivo, deliberativo y decisorio en diferentes niveles, ha generado conocimientos y valores relativos a la política desde una mirada de género, que ha contribuido a la cultura cívica y política de las ciudadanas. El CCM en pleno es un espacio democrático de representación consultiva de 25 representantes77 titulares, el gabinete en pleno y la secretaría técnica por parte de una femócrata; analiza y da respuesta a las necesidades trimestralmente; en la Mesa Colegiada, un pequeño equipo con representación del consejo, femocracia y Alcaldía buscan mensualmente resolver de manera oportuna y diligente las barreras político-administrativas que limitan el acceso a derechos de las mujeres con su correspondiente seguimiento (Nicolás, 2009: 102; González, 2003).

En el Consejo Autónomo, las representantes de las organizaciones definen sus planes y distribución de trabajo, cuyo insumo es proporcionado por la ”institucionalidad (femócratas)

que facilita la información, … los informes, los documentos (para) saber cuáles actores están

dentro del escenario en el que estamos intentando incidir” [Hilda García, Movimiento]; de esta manera se favorece la autonomía de los espacios de participación ciudadana, la concertación de agendas, el ejercicio del poder y la ciudadanía, así como la “eficiencia estatal” a la hora de canalizar las demandas de sus habitantes “uno los escucha decir (autoridades) rapidísimo, porque hasta que se les solucione las cosas, no van a estar tranquilas y no van a dejar de estar encima de nosotros exigiendo; es más, es posible que nos despidan porque ellas hablan con el alcalde[Lucy Niño, Movimiento].

Sin embargo, a pesar de tener como perspectiva común la equidad de género, el reconocimiento y la cohesión del movimiento no ha logrado articular “toda” la diversidad de mujeres; es así como “las organizaciones sociales que trabajan desde un enfoque feminista, poco conocían de las organizaciones de mujeres que hay en los barrios… y en ese escenario se fueron encontrando, mirándose las caras, posicionando sus necesidades e intereses”

[Martha Buriticá, femócrata]; pero las feministas no siguieron participando, algunas por el

77 Son 25 representantes, cada una con su suplente, el Alcalde Mayor, las organizaciones de mujeres, los secretarios de gobierno y las(os)

67 temor a la cooptación (González, 2003) y otras por priorizar incidencia nacional y/o la formación en asuntos políticos y competencias ciudadanas a mujeres en alto riesgo de vulneración de derechos, generalmente fuera de la capital ((Nijeholt , Wieringa y Vargas, 1996: 68-77 ); en términos de incidencia, aunque podría permitirles sin ningún sesgo hacerle veeduría y contrapeso al Estado, aleja la posibilidad de incluir sus propuestas en la agenda estatal.

En igual sentido, se evidencia que en el Consejo la participación política está sostenida principalmente por las mujeres de las organizaciones de base, mientras que las mujeres de clase media y alta están prácticamente ausentes, quizá por las redes sociales que frecuentan, la solvencia de sus necesidades prácticas y diferencias en el uso de mecanismos de participación. “Miremos cuál es el perfil de quienes componen el Consejo Consultivo o los Comités Operativos de Mujer y Género, no son las académicas, no son las ejecutivas” [Hilda García, Movimiento], en este sentido, sería importante profundizar cómo desde las clases sociales se da la participación política para el posicionamiento de las agendas de las mujeres en la gestión de una política de igualdad.