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Denotations over models

Rodríguez-Tápia (2005) reportó que los horizontes ócricos del suelo fueron comunes en las laderas occidentales del volcán Tlaloc. Los suelos volcánicos bajo del bosque natural contienen la fracción de arcilla dominado por montmorillonita en las capas superficiales, mientras que los materiales de arcillas amorfos fueron dominantes en las capas transiciónales y subyacentes a los tepetates tipo fragipan (Rodríguez- Tápia, 2005). La disrupción más intensa de los agregados ha sido observado en varios suelos esmectíticos con un contenido < 3.1 % de materia orgánica, y resultado en diferencias significativas en el tamaño de agregados, pero sin diferencias significativas en infiltración (Freebairn et al., 1991; Shainberg et al., 1997).

Cuando la superficie del suelo esta expuesta al impacto de las gotas de lluvia bajo situaciones de campo cultivado, la permeabilidad del suelo es limitado por el bloqueo de poros ó la formación de sellos, lo cual ocurre a través de partículas del suelo que

dispersan y erosionan en los poros y compactan por las gotas de la lluvia (McIntyre, 1958; Morin et al., 1981).

Lado et al. (2004b) atribuyeron las menores tasas de infiltración de agua ala

mayor dispersión de todos tamaños de agregados, cuando la superficie del suelo fue expuesta a las gotas de lluvia para el suelo con menor contenido de materia orgánica qué en aquel con mayor contenido de materia orgánica. En otro estudio, Lado et al.

(2004a) concluyeron que mayor dispersión de arcilla y el aplacamiento de agregados de < 2-mm y 2-4-mm en suelos de Humic Dystrudept con bajo contenido de materia orgánica qué en aquellos con alto contenido de materia orgánica. En la ausencia de las gotas de lluvia, Lado et al. (2004a) observaron valores dos veces más bajos de

conductividad hidráulica en suelos con bajo contenido de materia orgánica que en aquel con alto contenido de materia orgánica. Las pérdidas del suelo aumentaron con el incremento en el tamaño de agregados, especialmente en los suelos con bajos niveles de ingresos en materia orgánica más que en aquel con altos niveles de materia orgánica (Lado et al., 2004b).

La tasa de infiltración de agua en el suelo depende en la distribución de tamaño, continuidad, y estabilidad de los poros, el contenido antecedente de agua en el suelo, y la densidad aparente de los horizontes (Kay y VandenBygaart, 2002). El aumento en materia orgánica del suelo mejora la estabilidad de agregados del suelo, aumentando la infiltración de agua, y por consecuencia resulta en una baja perdida del suelo (Bajracharya, et al., 1992). Las pérdidas del suelo aumentaron con el incremento en el

tamaño de agregados para los suelos con bajos niveles de materia orgánica qué en aquellos con altos niveles de materia orgánica (Lado et al., 2004b). Los incrementos en

materia orgánica han sido reportados al aumentar la estabilidad de agregados (Le Bissonais y Arrouays, 1997; Castro-Filho et al., 2002). No obstante, en comparación

con suelos del testigo, Whalen y Chang (2002) reportaron que la estabilidad de agregados no mejoró por el aumento en la tasa de aplicaciones anuales de estiércol bovino. Aoyama et al. (1999) propusieron que la aplicación de estiércol de bovino puede aumentar una parte de materia orgánica partículada, lo cual promueve la formación de macroagregados en corto plazo; mientras que en largo plazo, el estiércol

transforma a una parte de la materia orgánica asociada con los minerales, lo cual puede aumentar la estabilidad de micro-agregados. La disminución del contenido de materia orgánica en suelos cultivados disminuyó la permeabilidad de agua significativamente en el campo con trigo qué con pasto (Black y Abdul-Hakim, 1985). Una respuesta en la formación y estabilización de los agregados a la adición de materia orgánica para un Alfisol que para un Oxisol fue postulado como una función de minerales arcillosos (Denef et al., 2002). Esta respuesta en la agregación del suelo es

probablemente el resultado de la presencia de la alta cantidad de ambas cargas permanentes y variables con todos los mecanismos posibles de enlaces electrostáticos entre componentes de minerales arcillosos y óxidos, en adición a los procesos de enlace entre los componentes de carbono orgánico con arcillas (Six et al., 2002).

La tasa de infiltración de agua y conductividad hidráulica son de gran interés en campo porque determinan la división de agua que se dirige al almacenamiento en el perfil del suelo para el uso de la planta y la que se va a escurrimiento superficial causando problemas de sedimentación del suelo (Wangemann et al., 2000). La

desintegración de agregados y la dispersión de arcillas son dos procesos complementarios en la formación de sellos que reducen la infiltración de agua y conductividad hidráulica (Shainberg et al., 1997). Si la superficie del suelo es protegido

por una cobertura vegetal, y tiene una textura del suelo lo cual es bien drenado y no se contrae ó se expande significativamente, el aire atrapado es el parámetro más significativo que puede afectar la tasa de percolación de agua en una condición inicialmente más seca en la superficie del suelo. (Wangemann et al., 2000). Si el suelo

contiene un alto contenido de materia orgánica y bajo nivel de densidad aparente, la repelencia de agua es el parámetro más significativo que influye en la tasa de percolación de agua en una condición inicialmente más seca en la superficie del suelo (Poulenard et al., 2001).

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